Test escala de evaluación urgente del riesgo suicida

Estructura de medición
¿Quiénes suelen realizar esta prueba?
Descubre cómo se compara
A continuación, te ofrecemos una vista previa de los puntos de referencia que utilizamos para situar tu puntaje en contexto.
Ejemplos de preguntas de la prueba
- Presente
- Ausente
- Presente
- Ausente
- Presente
- Ausente
Test escala de evaluación urgente del riesgo suicida - Descripción y metodología del test
Para quienes necesitan una primera orientación estructurada ante una posible crisis, el Test Escala de Evaluación Urgente del Riesgo Suicida reúne señales asociadas con la intencionalidad suicida y ayuda a ordenar qué aspectos requieren atención inmediata. Como evaluación del riesgo suicida, puede servir a profesionales y personas responsables de la atención para revisar antecedentes, síntomas y circunstancias actuales, y ordenar decisiones sobre supervisión, intervención o derivación.
Qué mide esta evaluación
El objetivo es estimar la probabilidad de intencionalidad suicida mediante factores demográficos, clínicos, conductuales y sociales. Se dirige a la valoración inicial de una persona posiblemente expuesta a riesgo, no a medir personalidad o bienestar general. El puntaje resume señales relevantes y orienta la supervisión necesaria. Su propósito es priorizar la respuesta.
Estas áreas organizan la lectura:
- Los datos personales y sociales reúnen sexo, edad, estado civil y pérdida de vínculos significativos.
- Los indicadores clínicos abarcan depresión, psicosis, sustancias y enfermedad somática grave.
- La historia suicida considera intentos previos y la presencia de un plan.
En la escala de riesgo suicida, la Escala De Evaluación Del Riesgo Suicida abarca 0–10: Bajo 0–2, Moderado 3–6 y Alto 7–10. Un puntaje mayor requiere valorar con más atención el contexto completo.
Metodología y base científica
El formato es dicotómico: cada situación se marca como presente o ausente, según se trate de un síntoma, signo o antecedente. El puntaje reúne las respuestas, pero no expresa intensidad, duración ni factores protectores.
Su marco de referencia guarda relación conceptual con la escala de SAD PERSONS (Patterson et al., 1983), que ordena factores asociados con el riesgo suicida, pero esta formulación en línea no es idéntica ni una adaptación validada. Debe leerse según sus propios ítems y rangos.
Las revisiones de Juhnke (1994) y Warden y colaboradores (2014) señalan limitaciones y no establecen utilidad predictiva ni validación clínica propia para esta versión. No están documentados baremos ni una estandarización específica; los rangos y niveles son los mostrados por el cuestionario, no una propiedad demostrada de la escala original.
En este test de riesgo suicida, la interpretación debe combinarse con entrevista, observación e información sobre intención, acceso a medios y cambios recientes. Una respuesta afirmativa requiere contexto y orienta la supervisión, pero el resultado no funciona como único criterio clínico ni como diagnóstico.
- Patterson, W. M., Dohn, H. H., Bird, J., & Patterson, G. A. (1983). Evaluation of suicidal patients: The SAD PERSONS scale. Psychosomatics, 24(4), 343–345, 348–349. 10.1016/S0033-3182(83)73213-5
- Juhnke, G. A. (1994). SAD PERSONS scale review. Measurement and Evaluation in Counseling and Development, 27(1), 325–328.
- Warden, S., Spiwak, R., Sareen, J., & Bolton, J. M. (2014). The SAD PERSONS scale for suicide risk assessment: A systematic review. Archives of Suicide Research, 18(4), 313–326. 10.1080/13811118.2013.824829
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