Test cuestionario: ¿Tengo síndrome de Estocolmo?

Estructura de medición
¿Quiénes suelen realizar esta prueba?
Descubre cómo se compara
A continuación, te ofrecemos una vista previa de los puntos de referencia que utilizamos para situar tu puntaje en contexto.
Ejemplos de preguntas de la prueba
- Se solicita mi permiso y se respeta mi negativa.
- He recibido alguna solicitud inesperada, pero la persona aceptó mi respuesta.
- La persona me presiona repetidamente o condiciona su afecto a que yo le proporcione material sexual.
- Creó, conservó, compartió o utilizó material sexual sin permiso, o amenazó con hacerlo.
- Puede producirse un desacuerdo, pero no preveo intimidación física ni daño.
- Espero gritos, gestos agresivos o una cercanía invasiva que me hace sentir intranquilo.
- Espero daños a mis pertenencias, que bloqueen mi movimiento o que haya conductas peligrosas a mi alrededor.
- Ha amenazado con causar o ha causado daño físico a mí, a sí misma, a otra persona o a un animal para controlarme.
- Los conflictos no han incluido intimidación física ni contacto agresivo.
- Invadió mi espacio o adoptó una postura intimidante que me hizo retroceder.
- Golpeó paredes, rompió objetos, condujo de manera peligrosa o usó actos violentos a mi alrededor para asustarme.
- Me golpeó, pateó, estranguló, inmovilizó, agredió o me causó lesiones físicas de alguna otra manera.
Test cuestionario: ¿Tengo síndrome de Estocolmo? - Descripción y metodología del test
Quien intenta comprender una relación marcada por miedo, dependencia o presión puede usar este cuestionario sobre el síndrome de Estocolmo para ordenar lo vivido y pensar qué apoyo necesita. El Test cuestionario: ¿Tengo síndrome de Estocolmo? ayuda a organizar esas experiencias y ofrece una herramienta de autorreflexión para reconocer patrones de control, amenazas y vulneración de límites, sin convertir una respuesta en una conclusión sobre toda la situación.
Qué mide esta evaluación
Las preguntas examinan control emocional, intimidación física, dependencia práctica y transgresiones sexuales ejercidas por otra persona. También consideran aislamiento, negligencia y falta de recursos. El resultado separa áreas de atención y prioriza señales de control coercitivo, incluso con un total bajo. Sus dimensiones son:
- Control emocional y apego protector (0–15) refleja control, aislamiento, autoculpabilización, dependencia y apego protector; niveles: Sin indicadores marcados 0, Motivos de preocupación 1–2 y Se justifica tomar medidas 3–15.
- Amenazas físicas y restricción (0–15) refleja intimidación, agresión, lesiones y obstáculos para salir o pedir ayuda; niveles: Ningún indicador 0, Motivos de preocupación 1–2 y Señales de alarma 3–15.
- Transgresiones de límites sexuales (0–15) refleja presión, coerción, explotación y falta de consentimiento; niveles: Sin inquietudes identificadas 0, Motivos de preocupación 1–2 y Se justifica tomar medidas 3–15.
Metodología y base científica
Cada ítem ofrece cuatro respuestas ordenadas desde la ausencia de señales hasta formas graves de presión, daño o restricción. La opción elegida describe la experiencia más próxima; el cuestionario organiza las respuestas por áreas, pero no permite deducir cuántos puntos aporta cada alternativa. Una señal de alarma tiene prioridad sobre el total.
Las áreas del cuestionario guardan una relación conceptual con la escala de reacciones asociadas al síndrome de Estocolmo, un marco sobre control coercitivo y la Escala compuesta de abuso (revisada), versión abreviada (CASR-SF), vinculada al estudio de experiencias de violencia interpersonal. Esta relación sirve para contextualizar los temas, no para atribuir a esos trabajos la creación o validación de esta evaluación. En consecuencia, la evaluación organiza señales de violencia interpersonal sin presentarlas como una categoría diagnóstica.
Las categorías propias son orientativas y no están validadas. El resultado depende del autoinforme, la memoria y el contexto actual; por eso conviene leerlo junto con las circunstancias concretas y el apoyo disponible.
- Graham, D. L. R., Rawlings, E. I., Ihms, K., Latimer, D., Foliano, J., Thompson, A., Suttman, K., Farrington, M., & Hacker, R. (1995). A scale for identifying “Stockholm syndrome” reactions in young dating women: Factor structure, reliability, and validity. Violence and Victims, 10(1), 3–22. 10.1891/0886-6708.10.1.3
- Namnyak, M., Tufton, N., Szekely, R., Toal, M., Worboys, S., & Sampson, E. L. (2008). “Stockholm syndrome”: Psychiatric diagnosis or urban myth? Acta Psychiatrica Scandinavica, 117(1), 4–11. 10.1111/j.1600-0447.2007.01112.x
- Dutton, M. A., Goodman, L., & Schmidt, R. J. (2008). Development and validation of a coercive control measure for intimate partner violence in Boston, Massachusetts and Washington, DC, 2004. Inter-university Consortium for Political and Social Research, ICPSR 4570. 10.3886/ICPSR04570.v1
- Ford-Gilboe, M., Wathen, C. N., Varcoe, C., MacMillan, H. L., Scott-Storey, K., Mantler, T., Hegarty, K., & Perrin, N. (2016). Development of a brief measure of intimate partner violence experiences: The Composite Abuse Scale (Revised)—Short Form (CASR-SF). BMJ Open, 6(12), e012824. 10.1136/bmjopen-2016-012824
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