Hay quien sabe en una sola noche que se ha enamorado y quien lo descubre tras años de amistad. Este test de estilos de amor mide qué forma de amar te mueve a través de 42 afirmaciones sobre atracción, cercanía, celos y compromiso. Sirve tanto si tienes pareja como si no, porque cada afirmación describe cómo vives el amor en general y no una relación concreta.
Qué mide el test: seis formas de amar
El test se basa en el modelo del sociólogo John Alan Lee, que Clyde y Susan Hendrick convirtieron después en una línea de investigación. Puntúa seis estilos con siete afirmaciones cada uno. Eros es el amor pasional, guiado por la atracción temprana y la química. Ludus vive el amor como un juego y protege la libertad. Storge crece despacio a partir de la amistad y la confianza. Pragma elige pareja con la cabeza y comprueba si encajan los objetivos de vida y el día a día. Manía es un amor intenso y ansioso, con celos y grandes altibajos. Ágape es el amor entregado que pone primero al otro. Nadie pertenece a un solo estilo: el resultado muestra con qué fuerza aparece cada uno en ti, cuál domina, cuál va segundo y cuál usas menos.
Cómo funciona el test y cómo leer tu resultado
Valoras cada afirmación en una escala de cinco puntos, desde totalmente en desacuerdo hasta totalmente de acuerdo. Responde según cómo sueles sentirte en el amor, no solo en tu relación actual o la última. Algunas afirmaciones están formuladas a la inversa para que el puntaje refleje tu actitud real y no la costumbre de decir que sí. Cada estilo recibe un puntaje de 7 a 35, y el perfil se lee a través de tres elementos:
- tu estilo dominante, la lente con la que eliges y amas;
- tu estilo secundario, que aporta su propio matiz y a menudo explica las contradicciones;
- tu estilo menos expresado, la necesidad que una pareja puede echar de menos en ti.
El perfil es también la clave de la compatibilidad. Las parejas con estilos parecidos suelen entenderse con facilidad, mientras que combinaciones como Manía y Ludus o Eros y Pragma tienden a discutir una y otra vez por lo mismo. Conocer ambos estilos convierte esas discusiones en patrones que puedes prever y cambiar.