Se utiliza el Test De Inteligencia Emocional para explorar componentes del funcionamiento emocional vinculados con la percepción, comprensión y regulación de las emociones propias y de otras personas. Puede integrarse a un proceso de evaluación psicológica para orientar hipótesis clínicas y necesidades de intervención.
El instrumento, asociado a Salovey y Mayer, se administra en formato de autoinforme y requiere responder 45 ítems en aproximadamente 20 minutos. La interpretación debe realizarse de manera contextual, considerando factores situacionales, nivel de introspección y posibles sesgos de respuesta.
En términos clínicos, el Test De Inteligencia Emocional aporta información complementaria sobre recursos emocionales y dificultades percibidas, útil para la formulación del caso junto con entrevista, observación y otras medidas psicológicas.