Se utiliza la Prueba de Inteligencia Emocional de Hall para explorar componentes del funcionamiento emocional en contextos clínicos y psicoeducativos. Es un instrumento de autoinforme que se responde en aproximadamente 30 minutos.
Consta de 30 ítems con formato tipo Likert de 6 puntos. Los autores reportados son Peter Salovey y John D. Mayer. Evalúa cinco áreas: conciencia emocional, manejo de emociones, automotivación, empatía y reconocimiento de las emociones en otras personas.
La Prueba de Inteligencia Emocional de Hall aporta información orientativa sobre habilidades emocionales percibidas. Sus resultados deben integrarse con la entrevista clínica y otras fuentes de información, considerando el contexto y las características de la persona evaluada.