Se utiliza para estimar variables psicológicas asociadas a la vulnerabilidad a desarrollar conductas adictivas; la Evaluación Del Riesgo De Dependencia Química se orienta a la detección de indicadores de riesgo y no a confirmar consumo o establecer un diagnóstico. Su aplicación suele integrarse a procesos de tamizaje y a la planificación de acciones preventivas o de evaluación posterior.
Fue desarrollada por G. Alan Marlatt. Consta de 57 ítems y requiere aproximadamente 11 minutos. Los resultados se interpretan como un perfil de factores relacionados con el riesgo, útil para orientar la toma de decisiones clínicas y la derivación cuando sea pertinente.
La Evaluación Del Riesgo De Dependencia Química puede administrarse en contextos educativos o clínicos como parte de una valoración inicial. Se recomienda complementar sus hallazgos con entrevista clínica y otras fuentes de información, especialmente cuando se requiere estimar gravedad, impacto funcional o necesidad de intervención.