Se trata de un instrumento de tamizaje para explorar posibles manifestaciones de conducta desviada vinculadas al uso de tecnologías de la información y la comunicación en población escolar. En las primeras etapas de evaluación, la Evaluación De La Conducta Deviada De Escolares En El Ámbito De Las Tecnologías De La Información Y La Comunicación orienta la identificación de áreas de riesgo asociadas a hábitos digitales y su impacto funcional. Los autores reportados son Kimberly S. Young y Mark D. Griffiths.
Consta de 30 ítems y suele completarse en aproximadamente 6 minutos. Su aplicación permite describir indicadores relacionados con el uso problemático de internet y dispositivos, así como posibles repercusiones en el comportamiento y en la adaptación escolar y social. Los resultados se interpretan de manera integrada con la entrevista clínica, la historia escolar y otros antecedentes relevantes.
En la práctica, la Evaluación De La Conducta Deviada De Escolares En El Ámbito De Las Tecnologías De La Información Y La Comunicación puede apoyar decisiones de derivación, psicoeducación y seguimiento, sin sustituir una evaluación diagnóstica completa. Se recomienda considerar variables contextuales (normas familiares, acceso a dispositivos, demandas académicas) y resguardar la confidencialidad y el consentimiento informado conforme a la normativa vigente.