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En la evaluación clínica puede ser necesario identificar signos de crisis suicida aguda, aun cuando no haya una verbalización directa de ideación suicida. El Cuestionario de Crisis Suicida (SCI-2), desarrollado por David A. Jobes, se utiliza como instrumento de autoinforme para explorar indicadores de malestar psicológico intenso asociados a un posible estado de crisis.
Consta de 55 ítems y su aplicación toma aproximadamente 11 minutos. Se orienta a registrar manifestaciones subjetivas vinculadas con desorganización emocional, sensación de pérdida de control y desesperanza, entre otros aspectos que pueden acompañar un cuadro de alto riesgo. Los resultados deben interpretarse dentro del contexto clínico, integrándolos con la entrevista, la historia del caso y otros procedimientos de evaluación.
El Cuestionario de Crisis Suicida (SCI-2) puede apoyar la toma de decisiones al guiar el nivel de vigilancia clínica, la necesidad de evaluación de seguridad y la planificación de intervenciones, así como el seguimiento de cambios a lo largo del tiempo cuando se utiliza de forma repetida y con criterios consistentes.