Test cuestionario: ¿Ejerzo acoso?

Estructura de medición
¿Quiénes suelen realizar esta prueba?
Descubre cómo se compara
A continuación, te ofrecemos una vista previa de los puntos de referencia que utilizamos para situar tu puntaje en contexto.
Ejemplos de preguntas de la prueba
- He tomado algo prestado sin preguntar primero y luego lo devolví cuando se planteó el problema.
- Pido permiso y acepto la respuesta antes de usarlo o moverlo.
- He escondido o retenido un objeto para provocar una reacción o avergonzar a su dueño.
- He tomado, dañado o amenazado con dañar pertenencias para castigar a alguien u obligarlo a obedecer.
- La comparto únicamente cuando la persona ha aceptado claramente ese uso.
- La reenvío suponiendo que es inofensiva, pero luego la elimino y reconozco el impacto cuando alguien me cuestiona.
- La comparto deliberadamente con determinadas personas para avergonzar a quien aparece en ella.
- Distribuyo sin consentimiento material íntimo, amenazante o gravemente explotador.
- Creo una cuenta falsa, revelo información privada o suplanto la identidad de la persona para causarle daño.
- Publico un texto burlón y etiqueto a la persona sin comprobar primero si se siente cómoda.
- Evito convertir a una persona en el blanco de la burla, a menos que haya aceptado claramente participar.
- Invento una cita o edito contenido para hacer que la persona parezca ridícula o deshonesta.
Test cuestionario: ¿Ejerzo acoso? - Descripción y metodología del test
Para quien desea comprender cómo puede participar en situaciones dañinas, el Test cuestionario: ¿Ejerzo acoso? ofrece una lectura estructurada de tres áreas. Como test de acoso, permite distinguir respuestas relacionadas con ataques digitales y grupales, coacción sobre el cuerpo o las pertenencias, y agresiones verbales o relacionales. Está dirigido a personas que quieren interpretar su resultado según el tipo de conducta señalado, sin convertirlo en una categoría general.
Qué mide esta evaluación
Examina conductas en línea y cara a cara que pueden avergonzar, presionar, excluir, intimidar o ignorar límites. Este cuestionario sobre acoso sirve para revisar la propia participación, incluso cuando se refuerza el daño con risas, reenvíos o silencio. Sus tres dimensiones son:
- Acoso digital y ataques grupales (0–15): mide publicaciones, reenvíos, exposición y apoyo a ataques colectivos. Niveles: Sin señales registradas 0; Señal para revisar 1–2; Se requiere actuar 3–15.
- Coacción física y sobre las pertenencias (0–15): mide invasión del espacio, bloqueo, sujeción, amenazas o daño de objetos. Niveles: Sin respuestas afirmativas 0–0; Señal para revisar 1–2; Se requiere actuar 3–15.
- Ataques verbales y relacionales dirigidos (0–15): mide insultos, rumores, humillación, exclusión punitiva y presión grupal. Niveles: Sin afirmaciones registradas 0; Señal para revisar 1–2; Se requiere actuar 3–15.
Metodología y base científica
Cada ítem plantea una situación cotidiana y cuatro opciones, desde respetar el consentimiento hasta describir presión, humillación, persistencia, exposición o violencia. Se elige la respuesta más cercana a la conducta propia. El puntaje agrupa respuestas afirmativas por dimensión; sus rangos son reflexivos, no baremos validados ni umbrales legales o clínicos. Una sola alerta anula la lectura global y requiere actuar aunque el total sea bajo.
El diseño toma como referentes conceptuales el BCS-A (Thomas et al., 2019), que aborda acoso y ciberacoso, y el BullyHARM de Hall (2016), centrado en acoso, hostigamiento y agresión recibidos. La definición de ciberacoso de Patchin y Hinduja (2015) y la revisión de medidas de Vivolo-Kantor et al. (2014) amplían el contexto. Estas fuentes no validan las tres escalas ni el puntaje de este cuestionario en línea; la relación es conceptual.
Conviene interpretar estas respuestas para identificar conductas de acoso, reparar el daño y reforzar límites. El autoinforme depende del recuerdo, la sinceridad y el contexto emocional; la frecuencia, el impacto y la situación concreta pueden requerir una valoración más amplia ante daño, amenaza o inseguridad.
- Thomas, H. J., Scott, J. G., Coates, J. M., & Connor, J. P. (2019). Development and validation of the Bullying and Cyberbullying Scale for Adolescents: A multi-dimensional measurement model. British Journal of Educational Psychology, 89(1), 75–94. 10.1111/bjep.12223
- Hall, W. J. (2016). Initial development and validation of the BullyHARM: The Bullying, Harassment, and Aggression Receipt Measure. Psychology in the Schools, 53(9), 984–1000. 10.1002/pits.21957
- Patchin, J. W., & Hinduja, S. (2015). Defining cyberbullying: Implications for research. Aggression and Violent Behavior, 23, 69–74. 10.1016/j.avb.2015.05.013
- Vivolo-Kantor, A. M., Martell, B. N., Holland, K. M., & Westby, R. (2014). A systematic review and content analysis of bullying and cyber-bullying measurement strategies. Aggression and Violent Behavior, 19(4), 423–434. 10.1016/j.avb.2014.06.008
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