Test cuestionario de agotamiento emocional en madres - the question form
Preguntas: 60 · 11 minutos
1. Me entristece mucho cuando algo no va bien en mi relación con mi hijo o hija.
Sí
No
2. Hoy estoy satisfecha con mi rol de madre no menos que durante el primer año de vida de mi hijo o hija.
Sí
No
3. La situación de vida en la que me encuentro me parece sin salida (casi sin salida).
Sí
No
4. Los errores que comete mi hijo/a me hacen sentir constantemente nerviosa, preocupada y tensa.
Sí
No
5. La calidez de mi relación con mi hijo o hija depende de mi estado de ánimo, bueno o malo.
Sí
No
6. Como madre, el bienestar de mi hijo/a depende poco de mí.
Sí
No
7. Cuando paso mucho tiempo con mi hijo o hija (unas 2–3 horas), después, durante un rato, me gustaría estar a solas, sin que nadie me hable.
Sí
No
8. Si tuviera la oportunidad, preferiría hacer otras cosas en lugar de estar con mi hijo o hija.
Sí
No
9. Siento que, emocionalmente, no puedo darle a mi hijo/a lo que exige mi responsabilidad como madre.
Sí
No
10. A veces me descubro pensando que me relaciono con mi hijo/a de forma automática, sin implicación emocional.
Sí
No
11. A veces no quisiera ver ni escuchar a mi hijo o hija.
Sí
No
12. A veces me cuesta conciliar el sueño (o dormir) por preocupaciones relacionadas con mi hijo o hija.
Sí
No
13. Me resulta cada vez más difícil relacionarme con mi hijo o hija.
Sí
No
14. Me preocupa haber empezado a tratar peor a mi hijo o hija.
Sí
No
15. Interactuar con mi hijo/a requiere de mí un gran esfuerzo intelectual.
Sí
No
16. He perdido la tranquilidad a causa de mi hijo/a.
Sí
No
17. Cuando me siento cansada o tensa, intento resolver lo antes posible los problemas de mi hijo o hija (acortar la interacción).
Sí
No
18. Mi hijo/a es muy difícil.
Sí
No
19. Me siento tan cansada cuando estoy con mi hijo o hija que intento relacionarme lo menos posible.
Sí
No
20. Por falta de tiempo, cansancio o tensión, a menudo presto menos atención a mi hijo/a de la que debería.
Sí
No
21. Interactuar con mi hijo o hija no me exige un gran esfuerzo.
Sí
No
22. Los logros de mi hijo o hija me inspiran.
Sí
No
23. Por lo general, cuando estoy en casa con mi hijo/a, cada uno hace lo suyo y no siento deseo de interactuar con él/ella.
Sí
No
24. Al pensar en mi hijo o hija, normalmente me siento mal: siento punzadas en la zona del corazón, me sube la presión arterial o me aparece dolor de cabeza.
Sí
No
25. En este momento interactúo con mi hijo o hija peor de lo habitual.
Sí
No
26. A menudo me entristece no poder brindar a mi hijo o hija el apoyo y la ayuda adecuados.
Sí
No
27. Últimamente, me persiguen dificultades en la relación con mi hijo o hija.
Sí
No
28. A menudo tengo preocupaciones o expectativas ansiosas relacionadas con mi hijo o hija (por ejemplo: que pueda pasar algo, temor a cometer un error, dudas sobre si podré hacerlo todo como debo).
Sí
No
29. Hay días en los que mi estado emocional afecta negativamente la interacción con mi hijo o hija (le dedico menos atención, se producen conflictos).
Sí
No
30. Expreso mi descontento cuando mi hijo/a espera un trato especial o una atención particular.
Sí
No
31. El cansancio relacionado con mi hijo o hija hace que intente reducir la comunicación con mi marido, familiares o conocidos.
Sí
No
32. Cuando paso mucho tiempo con mi hijo/a, me gustaría que el día terminara más rápido.
Sí
No
33. Recibo con calma las quejas justificadas de mi hijo o hija.
Sí
No
34. En mi relación con mi hijo/a me guío por el principio de: no gastar nervios, cuidar la salud.
Sí
No
35. No me he cansado de ocuparme de las tareas cotidianas relacionadas con mi hijo/a.
Sí
No
36. Después de una interacción desagradable con mi hijo o hija, a veces noto un empeoramiento de mi bienestar físico o psicológico.
Sí
No
37. Por lo general, mi día con mi hijo o hija transcurre tranquilo y sin dificultad.
Sí
No
38. Cuando paso mucho tiempo con mi hijo o hija, mi salud se resiente mucho.
Sí
No
39. Después de pasar mucho tiempo con mi hijo/a, me dan ganas de volver cuanto antes al trabajo.
Sí
No
40. Me preocupa mucho mi hijo o hija.
Sí
No
41. Hay días en los que la interacción con mi hijo o hija va peor de lo habitual.
Sí
No
42. En mi relación con mi hijo/a, a menudo noto que no valora lo bueno que hago por él/ella.
Sí
No
43. A veces me parece que todo lo que hago por mi hijo o hija no merece el esfuerzo que realizo.
Sí
No
44. Si se presenta la ocasión, presto menos atención a mi hijo o hija.
Sí
No
45. Al relacionarme con mi hijo/a, a menudo pierdo la paciencia.
Sí
No
46. Consigo mantener la calma porque no me tomo demasiado a pecho muchas de las cosas que le ocurren a mi hijo o hija.
Sí
No
47. Estoy cansada de los problemas con los que tengo que enfrentarme en relación con mi hijo o hija.
Sí
No
48. Con mi hijo/a, experimento cargas físicas y psicológicas constantes.
Sí
No
49. El contacto constante con mi hijo/a y las dificultades de su crianza me han afectado negativamente como madre: me han vuelto más irritable y han embotado mis emociones.
Sí
No
50. Me pongo muy nerviosa por todo lo relacionado con mi hijo o hija.
Sí
No
51. Cuando mi hijo o hija en algún momento me irrita, procuro limitar el tiempo que paso con él o ella o le presto menos atención.
Sí
No
52. Todo lo que hago por mi hijo o hija no vale el esfuerzo que me supone.
Sí
No
53. Con frecuencia, después de pasar mucho tiempo con mi hijo o hija, no tengo fuerzas para realizar las tareas del hogar.
Sí
No
54. Cuando mi hijo o hija quiere ayudarme en algo, por lo general no tengo ganas de incluirlo(a) en nuestras actividades conjuntas.
Sí
No
55. A veces, las situaciones más habituales de interacción con mi hijo o hija me irritan.
Sí
No
56. Después de una relación tensa con mi hijo o hija, me siento mal.
Sí
No
57. Durante el último año, mi esposo y mi hijo(a) se han quejado de mí.
Sí
No
58. Mi cansancio en la relación con mi hijo/a por lo general afecta poco (o nada) mi trato con los miembros de la familia y con mis amistades.
Sí
No
59. A veces siento que debería mostrar sensibilidad emocional hacia mi hijo/a, pero no puedo.
Sí
No
60. Mi papel de madre me resulta satisfactorio.
Sí
No