Test comportamiento seguro, agresivo, tímido, UAZ - the question form

Preguntas: 18 · 4 minutos
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Formulario masculino
Formulario femenino
1. Entregaste tu cuaderno con el examen para que lo revisaran, y cuando llegó el momento de conocer la nota el profesor no lo encuentra: se ha perdido. Dice que no lo entregaste a propósito porque no pudiste hacerlo y piensa ponerte un «2».
Pediré que busque de nuevo el cuaderno; si no aparece, propondré demostrar lo que sé resolviendo delante del profesor otra versión del examen.
Si me pone un «2», me indignaré; diré que entregué el cuaderno con testigos y pensaré en quejarme de ese profesor ante el director.
Recordaré con timidez que creo que sí entregué el cuaderno. Si no aparece y aun así me pone un «2», me sentiré mal y me preocuparé, pero difícilmente podré cambiar la situación.
Me mostraré indiferente ante la situación: que ponga lo que quiera; qué más da esa cifra, del «2» al «5»…
2. Entregaste tu cuaderno con el examen para que lo revisaran, pero cuando llega el momento de conocer la calificación el profesor no lo encuentra; se ha perdido. Dice que no lo entregaste a propósito porque no resolviste el examen y piensa ponerte un «2».
Le pediré que lo busque de nuevo y, si no aparece, propondré demostrar lo que sé resolviendo delante del profesor otra versión del examen.
Si me pone un «2», me indignaré; diré que lo entregué delante de testigos y pensaré que hay que quejarse de ese profesor al director.
Con timidez le recordaré que creo que sí entregué el cuaderno. Si no aparece y aun así me pone un «2», me sentiré mal y me preocuparé, pero difícilmente podré cambiar la situación.
Me mostraré indiferente: que ponga lo que quiera; no me importa esa nota, sea un «2» o un «5».
3. Vas rápido en bicicleta y, de repente, aparece otro ciclista desde una esquina; chocáis y ambos os caéis. No queda claro quién tiene la culpa; probablemente ambos habéis tenido parte de responsabilidad.
Me levanto, me acerco al ciclista que se ha caído, le ayudo a levantarse y le pregunto si está bien.
Le digo al otro que no sabe ir en bicicleta y que “está ciego”.
Me disculpo con el otro ciclista: seguramente ha sido culpa mía.
Me levanto sin decir nada, me sacudo y sigo mi camino.
4. Vas en bicicleta a gran velocidad y, de repente, otro ciclista aparece desde una esquina; chocan y ambos se caen. No está claro quién tiene la culpa: probablemente ambos han cometido un error.
Me levanto, me acerco al ciclista que se ha caído, le ayudo a levantarse y le pregunto si está bien.
Le digo al otro ciclista que no sabe montar y que “parece que dejó los ojos en casa”.
Me disculpo con el otro ciclista: probablemente todo ocurrió por mi culpa.
Me levanto en silencio, me sacudo y continúo mi camino.
5. Un amigo te pidió prestado un libro por unos días; se lo diste y no lo ha devuelto, aunque ya se lo has recordado. Mañana lo necesitas mucho para preparar una clase.
Lo llamaría y le pediría de forma insistente que ponga el libro en su mochila ahora mismo; así seguro que mañana no se le olvida.
Le diría que no está cumpliendo sus promesas y que, si no trae el libro, será peor para él.
Me sentiría incómodo/a recordárselo una y otra vez. Si no lo trae, será porque lo necesita mucho o porque tiene problemas y no está para pensar en el libro.
Que quede en su conciencia; para mí sería más fácil no discutir con él, sino ir a la biblioteca y conseguir otro igual.
6. Un amigo te pidió prestado un libro por unos días. Se lo prestaste, pero no te lo devuelve, aunque ya se lo has recordado. Mañana lo necesitas mucho para preparar una clase.
Lo llamaré y le pediré con insistencia que meta el libro en su mochila ahora mismo, para que así seguro no lo olvide mañana.
Le diré que no cumple sus promesas y que, si no trae el libro, peor para él.
Me dará apuro recordárselo una y otra vez. Si no lo trae, será porque a él le hace mucha falta o porque tiene problemas y no está para pensar en el libro.
Que se quede con el libro en su conciencia; me resulta más fácil no discutir con él e ir a la biblioteca a conseguir otro igual.
7. Está comprando en una tienda un producto que cuesta 40 rublos. Entrega a la dependienta 100 rublos; ella los guarda en la caja, le da el producto y le devuelve 10 rublos de cambio. Cuando usted pregunta por el resto del cambio, ella dice que usted le dio 50 rublos y no 100.
Diré que estoy seguro/a de que le di 100 rublos y pediré el cambio. Si eso no funciona, exigiré que llamen al encargado y que se recuente el dinero que hay en la caja.
Me enfadaré con la dependienta, le diré que es una estafadora y exigiré que me devuelva el dinero. Si no lo hace, iré a quejarme al director de la tienda y pediré que la despidan.
Probablemente me asaltarán dudas sobre si de verdad le di 100 rublos o quizá 50 y, al final, me iré.
50 rublos no valen la pena como para entrar en conflicto. Simplemente me iré en silencio y que quede en su conciencia.
8. Compra en una tienda un artículo que cuesta 40 rublos. Entrega a la vendedora 100 rublos; ella los guarda en la caja, le da el artículo y le entrega 10 rublos de cambio. Cuando usted pregunta por el resto del cambio, ella dice que usted le dio 50 rublos y no 100.
Diré que estoy seguro/a de que le di 100 rublos y pediré el cambio. Si eso no funciona, exigiré que llamen al encargado y que se cuente el dinero de la caja.
Me enfadaré con la vendedora, le diré que es una estafadora y exigiré que me devuelva el dinero. Si no lo devuelve, iré a quejarme al director de la tienda y pediré que la despidan.
Probablemente dudaré de si realmente le di 100 rublos o 50 y, al final, me iré sin más.
50 rublos no valen la pena como para discutir. Simplemente me iré en silencio y que quede en su conciencia.
9. Un conocido te pide que le prestes 50 rublos, pero tú solo tienes 50 rublos en la cartera y pensabas gastarlos en el almuerzo.
Pensaría qué es más importante para mí: almorzar o ayudar a esa persona. Según eso, se lo prestaría o le diría que no.
Le diría que es una petición poco considerada, y además que ya ha pedido dinero prestado antes y luego no lo devolvió.
Probablemente no le diría que no, pero después me sentiría preocupado y enfadado por haberme quedado sin dinero por su culpa.
Primero haría como si no hubiera entendido la petición y, si insiste, diría que yo mismo no tengo dinero y que se lo pida a otra persona.
10. Un conocido te pide prestados 50 rublos, pero en tu cartera solo tienes 50 rublos que pensabas usar para comprar el almuerzo.
Pensaría qué es más importante para mí: almorzar o ayudar a esa persona. Según eso, se lo prestaría o me negaría.
Le diría que su petición es poco considerada y, además, que ya ha pedido prestado antes y luego no lo devolvió.
Probablemente no le diría que no, pero después me quedaría preocupado y enfadado por haberme quedado sin dinero por su culpa.
Primero haría como si no hubiera entendido su petición y, si insiste, le diría que yo tampoco tengo dinero y que se lo pida a otra persona.
11. Una persona conocida te dice que vas vestido/a como un/una desaliñado/a. Te duele escucharlo, porque es la primera vez que te pones un suéter nuevo y a la moda, y te parece que merece una valoración mucho mejor.
Le preguntaré con más detalle qué parte concreta de mi ropa no le gustó y por qué.
Le diré: «¡Mírate a ti primero! Tú vas vestido como un indigente y encima criticas a los demás».
Probablemente no diré nada, pero me sentiré mal y guardaré ese suéter en el fondo del armario.
No prestaré atención a lo que dice; no voy a ponerme a escuchar a cualquier tonto.
12. Un conocido te dice que vas vestido como un auténtico desaliñado. Te duele oírlo, porque te has puesto por primera vez un jersey nuevo y a la moda y te parece que merece una valoración mucho mejor.
Le preguntaré con más detalle qué parte concreta de mi ropa no le ha gustado y por qué.
Le diré: «¡Mírate tú! Vas vestido como un vagabundo y encima criticas a los demás!»
Probablemente no diga nada, pero me sentiré mal y guardaré ese jersey en el fondo del armario.
No le haré ningún caso; no voy a escuchar a cualquier tonto.
13. Una chica simpática se te acerca en la calle y te propone participar en una lotería. Sospechas que es una estafa, porque a un amigo tuyo lo engañaron recientemente de esa manera.
A. Le diré que no me interesan ese tipo de juegos y seguiré mi camino con calma.
B. Le diré que es una estafadora y que el único objetivo de esa lotería es quitarle dinero a la gente.
C. Me resultaría incómodo irme sin más; me detendré y escucharé lo que me cuente sobre esa lotería.
D. Seguiré caminando, fingiendo que no la he oído.
14. Una chica simpática se te acerca en la calle y te propone participar en una lotería. Sospechas que es una estafa, porque a un amigo tuyo lo engañaron recientemente de esa manera.
A. Le diré que no me interesan ese tipo de juegos y seguiré mi camino con tranquilidad.
B. Le diré que es una estafadora y que el único objetivo de esa lotería es sacar dinero.
C. Me resultará incómodo irme sin más; me detendré y escucharé lo que me cuente sobre esa lotería.
D. Seguiré caminando, haciendo como si no la hubiera oído.
15. Llaman a tu puerta, dicen que son el cartero y abres. Pero resulta que en vez del cartero es un agente de ventas que insiste en convencerte para que le compres algo.
Le diría que no me interesan sus ofertas. Si aun así no se va, simplemente le cerraría la puerta.
Le diría que es un mentiroso por hacerse pasar por cartero cuando en realidad es un vendedor, y le aconsejaría que se vaya de inmediato.
Me resultaría incómodo «mandarlo a paseo» sin más. Probablemente miraría lo que trae y, si me gusta, quizá compre algo.
Sin decir nada, cerraría la puerta y seguiría con mis cosas. Y la próxima vez, directamente no abriría a supuestos «carteros».
16. Llaman a tu puerta diciendo que son el cartero; abres, pero en lugar del cartero es un vendedor que insiste en convencerte para que le compres algo.
Le digo que no me interesan sus ofertas. Si aun así no se va, simplemente le cierro la puerta.
Le digo que es un engañador por hacerse pasar por cartero cuando en realidad es un vendedor, y le ordeno que se vaya de inmediato.
Me da vergüenza echarlo sin más. Probablemente mire lo que trae y, si me gusta, quizá compre algo.
Cierro la puerta sin decir nada y vuelvo a lo mío. Y la próxima vez ni siquiera abriré a supuestos «carteros».
17. Un compañero de clase, buen amigo tuyo, te pide tu cuaderno para copiar la tarea. Pero no quieres dejarle copiar porque sabes que el profesor es muy atento, detecta trabajos iguales y pone una mala nota a los dos.
Le diré que no puedo dejarle copiar, porque si no, nos pondrán una mala nota a los dos.
Le diré que no le voy a dejar copiar; debería haberla hecho él, en vez de aprovecharse.
Le dejaré copiar, pero estaré preocupado y me sentiré muy mal si al final realmente me ponen una mala nota.
Para que me deje en paz, le diré que no tiene nada que copiar, porque yo tampoco hice la tarea.
18. Un compañero de clase, buen amigo tuyo, te pide tu cuaderno para copiar la tarea. Pero no quieres dejárselo porque sabes que el profesor es muy atento, se da cuenta si los trabajos son iguales y pone un suspenso a ambos.
Le diría que no puedo dejarle copiar porque, si no, nos pondrían un suspenso a los dos.
Le diría que no le voy a dejar copiar, que debería haberlo hecho por su cuenta y no aprovecharse.
Se lo dejaría copiar, pero estaría preocupado y me sentiría muy mal si al final realmente me pusieran un suspenso.
Para que me deje en paz, le diría que no tiene nada que copiar de mí porque yo tampoco hice esa tarea.
1. Entregaste tu cuaderno con el examen para que lo revisaran, pero cuando llega el momento de saber la nota, el profesor no lo encuentra: se ha extraviado. Él dice que no lo entregaste a propósito porque no pudiste hacer el examen y piensa ponerte un «2».
Le pediré que busque el cuaderno otra vez; si no aparece, propondré demostrar mis conocimientos resolviendo ante el profesor otra versión del examen.
Si me ponen un «2», me indignaré; diré que entregué el cuaderno con testigos y pensaré que debería quejarme al director por ese profesor.
De forma tímida, recordaré que creo que sí entregué el cuaderno. Si no aparece y aun así me ponen un «2», me entristeceré y me preocuparé, pero probablemente no podré cambiar la situación.
Me lo tomaré con indiferencia: que ponga lo que quiera; qué más da ese numerito, sea del «2» al «5».
2. Entregaste tu cuaderno con un examen para que lo revisaran, pero cuando llega el momento de saber la nota, el profesor no lo encuentra: se ha perdido. Dice que no lo entregaste a propósito porque no pudiste hacer el examen y piensa ponerte un «2».
Le pediré que lo busque otra vez; si no aparece, propondré demostrar mis conocimientos resolviendo delante del profesor otra versión del examen.
Si me pone un «2», me indignaré, diré que entregué el cuaderno delante de testigos y pensaré que debería quejarme de ese profesor ante el director.
Le recordaré con timidez que creo que sí entregué el cuaderno. Si no aparece y aun así me pone un «2», me entristeceré y me preocuparé, pero difícilmente podré cambiar la situación.
Me será indiferente: que ponga lo que quiera; esa cifra me da igual, sea «2» o «5».
3. Va en bicicleta a gran velocidad y, de repente, aparece otro ciclista desde una esquina; chocan y ambos se caen. No está claro quién tuvo la culpa: probablemente ambos tuvieron parte de responsabilidad.
Me levantaría, me acercaría al ciclista que se cayó, le ayudaría a levantarse y le preguntaría si está bien.
Le diría al otro ciclista que no sabe montar y que “no estaba mirando”.
Le pediría disculpas al otro ciclista: probablemente todo ocurrió por mi culpa.
Pensaría: “bueno, nos caímos”; me levantaría en silencio, me sacudiría y seguiría mi camino.
4. Vas rápido en bicicleta y, de repente, aparece otro ciclista desde una esquina; chocáis y ambos caéis. No queda claro quién tiene la culpa; probablemente los dos hayáis tenido parte de responsabilidad.
Me levanto, me acerco al ciclista que se ha caído, le ayudo a levantarse y le pregunto si está bien.
Le digo al otro implicado que no sabe montar en bicicleta y que «no mira por dónde va».
Me disculpo con el otro ciclista: seguramente ha ocurrido por mi culpa.
Me levanto en silencio, me sacudo y sigo mi camino sin decir nada.
5. Un/a amigo/a te pidió prestado un libro por unos días; se lo diste, pero aún no te lo devuelve, aunque ya se lo has recordado. Mañana lo necesitas mucho para preparar una clase.
Lo llamaré y le pediré con insistencia que meta el libro en su mochila ahora mismo, para que seguro no lo olvide mañana.
Le diré que no cumple lo que promete y que, si no trae el libro, peor para él.
Me daría apuro recordárselo una y otra vez. Si no lo trae será porque lo necesita mucho o porque tiene problemas y no está para el libro.
Que quede en su conciencia; me resulta más fácil no discutir con él/ella e ir a la biblioteca a conseguir otro igual.
6. Un amigo te pidió prestado un libro por unos días. Se lo prestaste, pero no te lo devuelve, aunque ya se lo has recordado. Mañana lo necesitas mucho para preparar una clase.
Lo llamaré y le pediré con firmeza que meta el libro en su mochila ahora mismo, así seguro que mañana no se le olvida.
Le diré que no cumple sus promesas y que, si no trae el libro, peor para él.
Me dará apuro recordárselo una y otra vez. Si no lo trae, será porque lo necesita mucho o porque tiene problemas y no está para pensar en el libro.
Que quede en su conciencia; para mí será más fácil no discutir con él e ir a la biblioteca a conseguir otro igual.
7. Usted compra en una tienda un artículo que cuesta 40 rublos. Le entrega a la vendedora 100 rublos; ella guarda el dinero en la caja, le da el artículo y le devuelve 10 rublos de cambio. Cuando usted pregunta por el resto del cambio, ella dice que usted le dio 50 rublos y no 100.
Diré que estoy seguro/a de que le entregué 100 rublos y pediré el cambio. Si no se soluciona, exigiré que llamen al encargado y que se recuente el dinero de la caja.
Me enfadaré con la vendedora, le diré que es una estafadora y exigiré que me devuelva el dinero. Si no lo hace, iré a quejarme con el director de la tienda y pediré que la despidan.
Probablemente dudaré de si realmente le di 100 rublos o 50 y, al final, me iré sin más.
No vale la pena discutir por 50 rublos. Simplemente me iré en silencio y que quede en su conciencia.
8. En una tienda, compra un artículo que cuesta 40 rublos. Entrega a la vendedora 100 rublos; ella los guarda en la caja, le da el artículo y le devuelve 10 rublos de cambio. Cuando usted pregunta por el resto del cambio, ella dice que usted le dio 50 rublos y no 100.
Diré que estoy segura de que entregué 100 rublos y pediré el cambio. Si eso no ayuda, exigiré que llamen al encargado y que se recuente el dinero que hay en la caja.
Me enfadaré con la vendedora, le diré que es una estafadora y exigiré que me devuelva el dinero. Si no lo hace, iré a quejarme con el director de la tienda y pediré que la despidan.
Probablemente dudaré de si realmente le di 100 rublos o si fueron 50 y, al final, me iré.
50 rublos no valen la pena como para discutir por ello. Simplemente me iré en silencio y que quede en su conciencia.
9. Una persona conocida te pide prestados 50 rublos, pero en tu cartera solo tienes 50 rublos que pensabas usar para comer.
Pensaré qué es más importante para mí: comer o ayudar a esa persona. Según eso, se lo prestaré o me negaré.
Le diré que es una petición poco considerada y que, además, ya pidió prestado antes y luego no lo devolvió.
Probablemente no me negaré, pero después me preocuparé y me enfadaré por haberme quedado sin dinero por su culpa.
Primero haré como si no hubiera entendido su petición y, si insiste, diré que yo tampoco tengo dinero y que se lo pida a otra persona.
10. Un conocido te pide prestados 50 rublos, pero tú solo tienes 50 rublos en la cartera y pensabas gastarlos en el almuerzo.
Pensaría qué es más importante para mí: almorzar o ayudar a esa persona. Según eso, se lo prestaría o me negaría.
Le diría que su petición es poco apropiada, además ya ha pedido dinero prestado antes y luego no lo devolvió.
Probablemente no me negaría, pero después me preocuparía y me enfadaría por haberme quedado sin dinero por su culpa.
Al principio haría como si no hubiera entendido su petición y, si insiste, diría que yo tampoco tengo dinero y que se lo pida a otra persona.
11. Un conocido te dice que vas vestida como una persona muy desaliñada. Te duele oírlo, porque es la primera vez que te pones un jersey nuevo y a la moda y te parece que merece una valoración mucho mejor.
Le preguntaré con más detalle qué parte concreta de mi ropa no le ha gustado y por qué.
Le diré: «¡Mírate tú! Vas vestido como un vagabundo y encima criticas a los demás».
Probablemente no diré nada, pero me sentiré mal y guardaré ese jersey en el fondo del armario.
No haré caso de sus palabras; no voy a estar escuchando tonterías.
12. Una persona conocida te dice que vas vestida como una desaliñada. Te duele oírlo, porque es la primera vez que te pones un jersey nuevo y a la moda, y te parece que merece una valoración mucho mejor.
Le preguntaré con más detalle qué parte concreta de mi ropa no le gustó y por qué.
Le diré: «¡Mírate a ti! Vas vestido como un vagabundo y todavía criticas a los demás».
Probablemente no diré nada, pero me sentiré mal y guardaré ese jersey en el fondo del armario.
No haré caso de lo que dice; no pienso escuchar a cualquier idiota.
13. Una chica simpática se te acerca en la calle y te propone participar en una lotería. Sospechas que se trata de una estafa, porque hace poco engañaron a un amigo tuyo de esa manera.
Le diré que no me interesan ese tipo de juegos y seguiré caminando con tranquilidad.
Le diré que es una estafadora y que el único objetivo de esa lotería es sacar dinero.
Me resultará incómodo irme sin más; me detendré y escucharé lo que me cuente sobre esa lotería.
Seguiré caminando, haciendo como si no la hubiera oído.
14. Una chica simpática se te acerca en la calle y te propone participar en una lotería. Sospechas que es una estafa, porque a un amigo tuyo lo engañaron recientemente de esa manera.
Le digo que no me interesan ese tipo de juegos y sigo caminando con calma.
Le digo que es una estafadora y que la única intención de esa lotería es engañar para sacar dinero.
Me resultaría incómodo irme sin más; me detengo y escucho lo que me cuenta sobre esa lotería.
Sigo caminando, fingiendo que no la he oído.
15. Alguien llama a tu puerta y dice ser el cartero. Abres y, en lugar del cartero, es un vendedor que insiste en convencerte para que le compres algo.
Le digo que no me interesan sus ofertas. Si aun así no se va, simplemente le cierro la puerta.
Le digo que es un mentiroso por hacerse pasar por cartero cuando en realidad es un vendedor, y le aconsejo que se vaya de inmediato.
Me daría apuro «mandarlo a paseo» así sin más. Probablemente miraría lo que trae y, si me gusta, quizá compre algo.
Cierro la puerta sin decir nada y me voy a hacer mis cosas. Y la próxima vez ni siquiera abriré a supuestos «carteros».
16. Llaman a tu puerta diciendo que son el cartero; abres y, en lugar del cartero, es un vendedor que insiste en convencerte para que le compres algo.
Le diría que no me interesan sus ofertas. Si aun así no se va, simplemente le cerraría la puerta.
Le diría que es un mentiroso por hacerse pasar por cartero cuando en realidad es un vendedor, y le aconsejaría que se marchara cuanto antes.
Me daría apuro echarlo sin más. Probablemente miraría lo que trae y, si me gusta, quizá compraría algo.
Sin decir nada, le cerraría la puerta y seguiría con lo mío. Y la próxima vez ni siquiera abriría a supuestos “carteros”.
17. Un compañero de clase, buen amigo tuyo, te pide tu cuaderno para copiar la tarea. Pero no quieres dejarle copiar porque sabes que el profesor es muy observador, nota los trabajos iguales y pone un suspenso a los dos.
Le diré que no puedo dejarle copiar porque, si no, nos pondrán un suspenso a los dos.
Le diré que no le voy a dejar copiar; que tenía que hacerlo él mismo y no aprovecharse.
Le dejaré copiar, pero me preocuparé y me sentiré muy mal si al final realmente me ponen un suspenso.
Para que me deje en paz, le diré que no tiene nada que copiar porque yo tampoco hice la tarea.
18. Un compañero de clase, que es un buen amigo, te pide tu cuaderno para copiar la tarea. Pero no quieres dejárselo porque sabes que el profesor es muy atento, detecta trabajos iguales y pone un suspenso a los dos.
Le diría que no puedo dejárselo copiar porque, si no, nos pondrían un suspenso a los dos.
Le diría que no se lo voy a dejar copiar: tenía que hacerlo él, no aprovecharse.
Se lo dejaría copiar, pero me preocuparía y me sentiría muy mal si al final realmente me pusieran un suspenso.
Para que me deje en paz, diría que no tiene nada que copiar porque yo tampoco hice esa tarea.