Test perfil personal de la crisis - the question form

Preguntas: 60 · 11 minutos
Seleccione el tipo de cuestionario
Formulario masculino
Formulario femenino
1. Sufro dolores de cabeza, malestar o me siento físicamente mal.
No
2. Me he vuelto más distraído/a.
No
3. No me abandona una sensación de ansiedad que influye en mis juicios y sentimientos.
No
4. En ocasiones pienso que no tiene sentido seguir viviendo como antes.
No
5. Evito pensar o hablar sobre mi fracaso o desgracia.
No
6. A veces siento que el corazón me late acelerado.
No
7. Me parece que he perdido la capacidad de evaluar los acontecimientos de manera realista y de percibirlos con claridad.
No
8. Estoy enfadado con todo el mundo por lo que me ha ocurrido.
No
9. Siento cansancio físico, apatía y embotamiento afectivo.
No
10. Los pensamientos sobre lo ocurrido me dan vueltas constantemente en la cabeza y no puedo detenerlos.
No
11. A veces no puedo respirar con normalidad.
No
12. A veces me cuesta expresar mis pensamientos con claridad.
No
13. Después de lo ocurrido, no lloro ni guardo duelo como normalmente se esperaría.
No
14. Las personas que me rodean me parecen extrañas, frías y sin esperanza.
No
15. No puedo trabajar como antes; nada me sale bien.
No
16. El estreñimiento (o la diarrea) me preocupa con más frecuencia de lo habitual.
No
17. Me he vuelto olvidadizo y omito algunas actividades obligatorias.
No
18. A veces lloro o estoy a punto de llorar.
No
19. No disfruto de acontecimientos agradables y alegres como antes.
No
20. Quisiera evadirme y huir sin rumbo.
No
21. Tengo dificultades para conciliar el sueño.
No
22. Me resulta muy difícil concentrarme en algo.
No
23. Casi todo el tiempo siento una ansiedad inexplicable.
No
24. A veces me odio a mí mismo/a.
No
25. A veces, los pensamientos sobre lo ocurrido me quitan el sueño.
No
26. Mi pulso está acelerado (o más lento) y mi presión arterial está elevada (o baja).
No
27. Mi percepción de lo que me rodea se ha estrechado y queda limitada por mi problema y por todo lo relacionado con él.
No
28. Siento vergüenza de mí y de todo lo que me ha sucedido.
No
29. A veces todo me parece sin sentido.
No
30. No puedo cumplir con mis responsabilidades laborales y domésticas como antes.
No
31. Tengo el ritmo cardíaco inestable (lento o acelerado).
No
32. Me parece que algunas de las decisiones que he tomado últimamente no están bien pensadas, son precipitadas y más bien impulsivas.
No
33. A veces me invade una sensación de total insensibilidad, como si no hubiera pasado nada.
No
34. Mi forma de ser ha cambiado tanto que, a veces, no me reconozco a mí mismo/a.
No
35. Dedico mucho más tiempo al trabajo (o al servicio) y en ello encuentro una salida a la situación actual.
No
36. Con frecuencia tengo sequedad en la boca.
No
37. Me cuesta recordar información que antes recordaba sin mayor esfuerzo.
No
38. A menudo siento deseo de hablar de mis vivencias emocionales incluso con personas poco conocidas.
No
39. Mi estado de ánimo deprimido o decaído se prolonga durante mucho tiempo.
No
40. De vez en cuando, de forma involuntaria (como una especie de “flash”), se me reactivan los recuerdos más traumáticos de lo ocurrido.
No
41. Con frecuencia tengo una sensación subjetiva de falta de aire e incluso la sensación de que se me detiene la respiración.
No
42. No puedo concentrarme adecuadamente al cumplir con mis obligaciones laborales.
No
43. A veces tengo la sensación de que todo por dentro se me ha hecho un nudo.
No
44. Se ha intensificado mi actitud crítica hacia mí mismo/a y hacia mis actos.
No
45. Me canso incluso al realizar mis tareas habituales.
No
46. Ha disminuido mi apetito y, en ocasiones, tengo náuseas.
No
47. A veces me parece que todo lo que está ocurriendo no es real.
No
48. Cada día, con más frecuencia, pienso que no hice todo lo posible para evitar que las cosas llegaran a este punto.
No
49. Mi estado de ánimo se ha vuelto muy inestable.
No
50. He empezado a beber más de lo debido.
No
51. He empezado a sudar en exceso.
No
52. Cuando se dirigen a mí, a menudo respondo con retraso.
No
53. He caído en un estado de indiferencia hacia lo que me rodea; nada me preocupa, me inquieta ni me interesa.
No
54. No quiero ver a nadie y procuro estar a solas.
No
55. La mayor parte del tiempo sigo pensando en lo ocurrido, aunque me resulte doloroso.
No
56. Mi sueño se ha vuelto inquieto y, en ocasiones, se interrumpe por pesadillas.
No
57. He empezado a notar que, a menudo, no puedo recordar información que antes siempre recordaba.
No
58. Estoy tan absorbido por mis sentimientos que, debido a ello, la situación solo empeora.
No
59. A menudo estoy de mal humor; me he vuelto irritable, hosco o agresivo con mis familiares y personas cercanas.
No
60. Procuro evitar las dificultades, tanto en mis pensamientos como en mis acciones.
No
1. Sufro dolores de cabeza, malestar o me siento mal.
No
2. Me he vuelto distraída.
No
3. No me abandona una sensación de ansiedad que influye en mis juicios y sentimientos.
No
4. A veces tengo pensamientos de que no tiene sentido seguir viviendo como antes.
No
5. Evito pensar o hablar sobre mi fracaso (desgracia).
No
6. A veces siento que mi corazón late aceleradamente.
No
7. Me parece que he perdido la capacidad de evaluar los acontecimientos de manera realista y de percibirlos con claridad.
No
8. Estoy enfadada con el mundo entero por lo que me ha pasado.
No
9. Siento cansancio físico, apatía y embotamiento afectivo.
No
10. Los pensamientos sobre lo ocurrido me dan vueltas constantemente en la cabeza y no puedo detenerlos.
No
11. A veces no puedo respirar con normalidad.
No
12. A veces me cuesta expresar con claridad mis pensamientos.
No
13. Después de lo ocurrido, no lloro ni me duelo como normalmente se esperaría.
No
14. Todas las personas que me rodean me parecen extrañas, frías y sin esperanza.
No
15. No puedo trabajar como antes; todo se me cae de las manos.
No
16. El estreñimiento (o la diarrea) me preocupan con más frecuencia de lo habitual.
No
17. Me he vuelto más olvidadiza y omito algunas actividades obligatorias.
No
18. A veces lloro o estoy a punto de llorar.
No
19. No disfruto de los acontecimientos agradables y alegres como antes.
No
20. Tengo ganas de olvidarme de todo y huir sin rumbo.
No
21. Tengo dificultades para conciliar el sueño.
No
22. Me resulta muy difícil concentrarme en algo.
No
23. Casi todo el tiempo siento una ansiedad inexplicable.
No
24. A veces me odio a mí mismo/a.
No
25. A veces, los pensamientos sobre lo ocurrido no me dejan dormir.
No
26. Tengo el pulso acelerado (o lento) y la presión arterial elevada (o baja).
No
27. Mi percepción de lo que me rodea se ha estrechado y está limitada por mi problema y por todo lo relacionado con él.
No
28. Siento vergüenza de mí mismo/a y de todo lo que me ha ocurrido.
No
29. A veces, todo me parece sin sentido.
No
30. No puedo cumplir mis responsabilidades laborales y domésticas como antes.
No
31. Tengo el ritmo cardíaco inestable (más lento o más rápido de lo habitual).
No
32. Me parece que algunas de las decisiones que estoy tomando en este momento son poco meditadas, apresuradas e incluso impulsivas.
No
33. A veces me invade un estado de completa insensibilidad, como si no hubiera pasado nada.
No
34. Mi forma de ser ha cambiado tanto que, a veces, no me reconozco a mí misma.
No
35. Dedico mucho más tiempo al trabajo (o al servicio) y en ello encuentro una forma de sobrellevar la situación actual.
No
36. A menudo tengo sequedad en la boca.
No
37. Me resulta difícil recordar información que antes recordaba sin mucho esfuerzo.
No
38. A menudo siento el deseo de hablar de mis vivencias emocionales incluso con personas poco conocidas.
no
39. Mi estado de ánimo deprimido o decaído se mantiene durante mucho tiempo.
No
40. De vez en cuando, de forma involuntaria (como una especie de "flash"), se me reactivan los recuerdos más traumáticos de lo ocurrido.
No
41. Con frecuencia tengo la sensación de que me falta el aire, e incluso de que la respiración se detiene.
No
42. No puedo concentrarme adecuadamente al desempeñar mis obligaciones laborales.
No
43. A veces tengo la sensación de que todo por dentro se me ha hecho un nudo.
No
44. Se ha intensificado mi actitud crítica hacia mí mismo/a y hacia mis acciones.
No
45. Me canso incluso al cumplir mis responsabilidades habituales.
No
46. He perdido el apetito; a veces tengo náuseas.
No
47. A veces me parece que todo lo que está ocurriendo no es real.
No
48. Cada día pienso con más frecuencia que no hice todo lo posible para evitar que las cosas llegaran a este punto.
No
49. Mi estado de ánimo se ha vuelto extremadamente inestable.
No
50. He empezado a beber más de lo que debería.
No
51. He presentado sudoración excesiva.
No
52. Cuando se dirigen a mí, a menudo respondo con demora.
No
53. Me he invadido una sensación de indiferencia hacia lo que me rodea; nada me preocupa, me inquieta ni me interesa.
No
54. No quiero ver a nadie y procuro estar sola.
No
55. La mayor parte del tiempo sigo pensando en lo ocurrido, aunque me resulte angustiante.
No
56. Mi sueño se ha vuelto inquieto y, a veces, se interrumpe por pesadillas.
No
57. He empezado a notar que a menudo no puedo recordar información que antes siempre recordaba.
No
58. Estoy tan absorbida por mis sentimientos que, a causa de ello, me siento peor.
No
59. A menudo estoy de mal humor; me he vuelto irritable, hosca y agresiva con mis familiares y personas cercanas.
No
60. Procuro evitar las dificultades, tanto en mis pensamientos como en mis acciones.
No