Test escala breve de evaluación psiquiátrica, BPRS - the question form
Preguntas: 18 · 4 minutos
1. Preocupación somática. Grado de preocupación por el propio estado de salud física y cuánto le inquieta, independientemente de que las quejas tengan o no una base real.
Ausente: no expresa preocupación por su salud física.
Muy leve: patología dudosa; los signos pueden situarse en el límite superior de la normalidad.
Leve: preocupación evidente por su salud o por su estado físico.
Moderada: manifiesta ideas de padecer una enfermedad física grave (p. ej., cáncer o cardiopatía), pero sin alcanzar un nivel delirante.
Intensa: las quejas son inusuales y extrañas (p. ej., que se le están pudriendo los órganos internos), pero por un breve tiempo puede ser persuadido.
Muy intensa: gradación intermedia.
Extrema: está convencido de que sus órganos se han podrido o no existen, o de que gusanos le comen el cerebro. No es posible persuadirle de lo contrario ni siquiera por un breve tiempo.
2. Ansiedad (manifestaciones psíquicas): preocupación, miedo, excesiva inquietud por el presente y el futuro. Valorar exclusivamente a partir del relato verbal del paciente de sus sensaciones subjetivas; no basarse en signos físicos ni en reacciones neuróticas defensivas.
Ausente: el paciente no presenta ansiedad, sensación de peligro indefinido ni tensión interna.
Muy leve: patología dudosa; los signos valorados pueden corresponder al límite superior de la normalidad.
Leve: el paciente está algo ansioso, tenso o con temor indefinido.
Moderada: se manifiestan claramente ansiedad, sensación de peligro indefinido, inquietud o tensión interna; es difícil de controlar y puede afectar la actividad cotidiana.
Intensa: la ansiedad y la sensación de peligro indefinido se vuelven, por momentos, muy marcadas y se experimentan como pánico; es decir, la ansiedad se descontrola.
Muy intensa: gradación intermedia.
Extrema: el estado del paciente se describe con frecuencia como pánico. No se le puede tranquilizar, lo que interfiere marcadamente en la entrevista.
3. Distanciamiento emocional. Falta de contacto (interacción) del paciente con el clínico, escasa comprensión de la situación de la entrevista y falta de interés por la conversación. Se evalúa únicamente según la impresión del clínico sobre el grado de contacto emocional del paciente con otras personas durante la entrevista.
1. Ausente: no se observan alteraciones del contacto emocional.
2. Muy leve: patología dudosa; los signos evaluados podrían estar en el límite superior de la normalidad.
3. Leve: el paciente mantiene cierta distancia emocional; sin embargo, no evita mirar al clínico.
4. Moderado: las reacciones emocionales están reducidas; el paciente procura no mirar al clínico a los ojos.
5. Marcado: el contacto emocional es muy limitado; el paciente rara vez mira al clínico a los ojos.
6. Muy marcado: gradación intermedia.
7. Extremo: limitación marcada o ausencia completa de contacto emocional; el paciente evita mirar al clínico.
4. Desorganización conceptual (incoherencia). Grado de confusión, fragmentación y alteración del pensamiento, evaluado según la coherencia del discurso del paciente.
Ausente: no se observan alteraciones del pensamiento.
Muy leve: patología dudosa; los signos evaluados podrían corresponder al límite superior de la normalidad.
Leve: el pensamiento presenta cierta imprecisión, pero el discurso no está alterado gramaticalmente.
Moderada: alteraciones del pensamiento moderadas. El paciente combina palabras de forma gramaticalmente inusual y comprensible solo para él, o el discurso parece «vacío», sin información comunicativa.
Grave: alteraciones del pensamiento pronunciadas. A veces es difícil entender al paciente; se observan periódicamente neologismos y bloqueos del pensamiento.
Muy grave: gradación intermedia.
Extrema: debido a una desorganización marcada del pensamiento, solo se comprenden fragmentos aislados del discurso del paciente.
5. Sentimientos de culpa
Ausente: no se evidencian sentimiento de culpa ni baja autoestima.
Gravedad muy leve: patología dudosa; los signos evaluados pueden situarse en el límite superior de la normalidad.
Gravedad leve: el paciente subestima ligeramente su valía y presenta un sentimiento de culpa vago; percibe que no ha estado a la altura de las expectativas y esperanzas depositadas en él.
Gravedad moderada: la baja autoestima y el sentimiento de culpa son claros y no se limitan a ideas de ser una carga para la familia o a problemas laborales por menor rendimiento actual. Se observan autorreproches injustificados por fallos menores o defectos, como no cumplir con obligaciones o haber perjudicado a otras personas. Estas autoacusaciones suelen centrarse en hechos del pasado, previos al estado actual.
Gravedad marcada: el paciente presenta un intenso sentimiento de culpa y con frecuencia vive este sufrimiento como una forma de castigo por diversas faltas del pasado. Se puntúa 5 si el paciente reconoce que esta creencia es infundada y puede ser persuadido.
Gravedad muy marcada: gradación intermedia.
Gravedad extrema: el sentimiento de culpa es constante, persistente y no cede ante argumentos, alcanzando un nivel delirante.
6. Tensión. Manifestaciones físicas y motoras de un estado de tensión, “nerviosismo”, aumento de la excitabilidad. Se evalúa exclusivamente a partir de signos físicos y de la actividad motora. No debe evaluarse en función de las vivencias subjetivas del paciente.
1. Ausente: no se observan manifestaciones somáticas de ansiedad.
2. Muy leve: patología dudosa; los signos evaluados pueden corresponder al límite superior de la normalidad.
3. Leve: en ocasiones se observan manifestaciones leves de ansiedad, como síntomas intestinales, sudoración o temblor.
4. Moderada: de vez en cuando presenta manifestaciones somáticas de ansiedad, como síntomas intestinales, sudoración, temblor, etc. Estos síntomas aparecen espontáneamente, pero no son intensos.
5. Intensa: se observan manifestaciones somáticas marcadas de ansiedad durante casi toda la entrevista.
6. Muy intensa: graduación intermedia.
7. Extrema: las manifestaciones fisiológicas de ansiedad son numerosas, están presentes de forma constante y con frecuencia hacen que el paciente no pueda continuar la entrevista.
7. Manierismos y postura. Conducta inusual y poco natural que hace que el paciente destaque entre los demás. Se valora únicamente el carácter inusual de los movimientos; no debe confundirse con un simple aumento de la actividad motora.
Ausente: no se observan alteraciones motoras.
Gravedad muy leve: patología dudosa; los signos valorados pueden situarse en el límite superior de la normalidad.
Gravedad leve: se observan alteraciones motoras menores de forma intermitente durante la entrevista.
Alteraciones motoras moderadas presentes durante la mayor parte de la entrevista.
Gravedad marcada: alteraciones motoras presentes de forma constante, que pueden cesar por períodos breves.
Gravedad muy marcada: gradación intermedia.
Gravedad extrema: alteraciones motoras y conductuales constantes e incontrolables que dificultan la realización de la entrevista.
8. Ideas de grandeza: autoestima elevada, convicción de poseer capacidades o poder extraordinarios (valorar solo a partir de lo que el paciente expresa sobre sí mismo o sobre sus relaciones con otras personas, no por su conducta durante la entrevista).
1. Ausente: autoestima normal.
2. Muy leve: patología dudosa; los signos evaluados pueden corresponder al límite superior de la normalidad.
3. Leve: ligera elevación de la autoestima, por ejemplo, sobrevaloración ocasional de sus capacidades habituales.
4. Moderada: la autoestima elevada se manifiesta en una sobrevaloración frecuente de sus capacidades habituales o en insinuaciones de poseer capacidades inusuales.
5. Grave: el paciente afirma poseer capacidades, fuerza o conocimientos extraordinarios (científicos, religiosos, extrasensoriales, etc.), aunque durante un breve tiempo puede ser convencido de lo contrario.
6. Muy grave: grado intermedio. Se observan ideas delirantes de grandeza en una o dos áreas de actividad y en ocasiones adquieren un contenido claramente fantástico y absurdo.
7. Gravedad extrema: las ideas de grandeza no son corregibles (delirio parafrénico). Ideas de grandeza extremadamente fantásticas y absurdas abarcan todas las áreas de la personalidad del paciente.
9. Estado de ánimo depresivo (ánimo bajo, tristeza). Valore únicamente el grado de disminución del estado de ánimo; no lo evalúe basándose en enlentecimiento general o quejas somáticas.
1. Ausente: estado de ánimo normal, neutro.
2. Muy leve: patología dudosa; los signos evaluados podrían estar en el límite superior de la normalidad.
3. Leve: sensaciones vagas de tristeza y ánimo bajo que solo se identifican mediante interrogatorio dirigido.
4. Moderado: por iniciativa propia refiere estado de ánimo bajo y tristeza. Se observan algunas manifestaciones de depresión en su apariencia.
5. Grave: se observan manifestaciones claras de depresión en el aspecto y la conducta, por ejemplo, llanto frecuente, palidez facial, expresión de aflicción o voz temblorosa. O bien se aprecia pérdida de interés en todas las áreas de la actividad cotidiana.
6. Muy grave: grado intermedio.
7. Extremadamente grave: se queja de tristeza intensa, desesperanza o indefensión, o las manifestaciones de depresión en su aspecto y conducta predominan durante la entrevista. No es posible animarle.
10. Hostilidad. Ira, resentimiento, actitud beligerante o desprecio hacia otras personas fuera del periodo de la entrevista. Se valora exclusivamente a partir del relato verbal del paciente sobre sus sentimientos y acciones hacia otras personas. No debe puntuarse a partir de reacciones defensivas neuróticas, ansiedad o quejas somáticas (la actitud hacia el entrevistador se registra en el ítem 14: «rechazo a cooperar»).
Ausente: no se observan manifestaciones de intolerancia, irritabilidad, actitud hostil hacia los demás u hostilidad.
Muy leve: patología dudosa; los signos valorados pueden corresponder al límite superior de la normalidad.
Leve: en ocasiones se observan manifestaciones de intolerancia o irritabilidad, pero el paciente logra mantener el control.
Moderada: manifestaciones claras de intolerancia e irritabilidad. El paciente mantiene el control con dificultad y puede responder a provocaciones.
Intensa: el paciente recurre a insultos y amenazas verbales y puede presentar tendencia a conductas destructivas, pero puede ser calmado mediante la palabra.
Muy intensa: graduación intermedia.
Extrema: intensa ira y agresividad acompañadas de episodios de conductas destructivas o agresión a otras personas.
11. Suspiciosidad: Convicción (delirante o de otra naturaleza) de que otras personas son o han sido hostiles o parciales hacia el paciente.
Ausente: no se evidencia suspicacia ni desconfianza hacia otras personas.
Muy leve: patología dudosa; los signos evaluados pueden estar en el límite superior de la normalidad.
Leve: el paciente expresa ideas vagas de referencia; cree que «algo ocurre», que los demás hablan de él o se ríen de él. Puede tranquilizarse y convencerse de lo contrario.
Moderada: se observan ideas vagas de referencia e ideas de persecución no sistematizadas, desencadenadas por ver programas de televisión o leer periódicos.
Grave: las ideas delirantes de persecución están sistematizadas; el paciente es difícil de convencer de lo contrario.
Muy grave: gradación intermedia.
Extrema: complejo amplio de ideas delirantes de persecución sistematizadas; no es posible la corrección.
12. Alucinaciones (percepciones sin un estímulo externo correspondiente).
Ausente: el estado del paciente no corresponde a la definición del trastorno.
Muy leve: patología dudosa; los signos evaluados pueden situarse en el límite superior de la normalidad.
Leve: se observan alucinaciones hipnagógicas o alucinaciones elementales aisladas (sonidos aislados, ruidos, destellos de luz).
Moderado: alucinaciones infrecuentes pero plenamente formadas (voces o visiones claras), sin influencia en la conducta del paciente.
Grave: alucinaciones infrecuentes que influyen en la conducta del paciente.
Muy grave: gradación intermedia.
Extremo: alucinaciones frecuentes que determinan el pensamiento y la conducta del paciente.
13. Retardo motor (enlentecimiento psicomotor): disminución del nivel de energía que se manifiesta como lentitud de los movimientos. Se califica únicamente a partir de la observación de la conducta del paciente; no debe basarse en su autoinforme sobre su propia actividad.
1. Ausente: el estado del paciente no se ajusta a la definición del trastorno.
2. Muy leve: patología dudosa; los signos evaluados pueden corresponder al límite superior de la normalidad.
3. Leve: enlentecimiento ligero pero perceptible de los movimientos, el habla y la expresión facial.
4. Moderado: enlentecimiento claro del habla, aparición de pausas, disminución de la gesticulación y de la expresividad facial.
5. Grave: la entrevista se prolonga notablemente por pausas prolongadas y respuestas breves; todos los movimientos del paciente están enlentecidos.
6. Muy grave: graduación intermedia.
7. Extremo: es imposible completar la entrevista; la inmovilidad del paciente prácticamente llega a (o incluye) estupor.
14. Negativa a cooperar (escaso contacto).
1. Ausente: no se observan alteraciones del contacto interpersonal.
2. Muy leve: patología dudosa; los signos evaluados pueden corresponder al límite superior de la normalidad.
3. Leve: actitud formal o distante ante la entrevista. El paciente da respuestas breves a las preguntas del clínico.
4. Moderada: el paciente da respuestas evasivas a algunas preguntas y se resiste a continuar con el interrogatorio. Se observa una actitud claramente hostil hacia el clínico.
5. Intensa: el paciente se resiste a la entrevista, ignora las preguntas o da respuestas no relacionadas con el tema principal, y muestra hostilidad abierta hacia el clínico. La entrevista se dificulta.
6. Muy intensa: gradación intermedia.
7. Extrema: la entrevista es imposible, ya que el paciente ignora completamente al clínico y se niega a responder a las preguntas.
15. Pensamientos inusuales (extraños, peculiares o excéntricos). Se valora el grado de inusualidad del contenido del pensamiento, no el grado de desorganización del proceso de pensamiento.
Ausente: no se observa contenido inusual del pensamiento.
Muy leve: patología dudosa; los signos evaluados pueden estar en el límite superior de la normalidad.
Leve: el paciente presenta ideas sobrevaloradas.
Moderado: la inusualidad del contenido del pensamiento alcanza un nivel delirante.
Marcado: las ideas delirantes determinan el contenido del pensamiento del paciente y, en ocasiones, influyen en la conducta.
Muy marcado: gradación intermedia.
Extremo: múltiples ideas delirantes muy absurdas o fantásticas determinan el pensamiento y la conducta del paciente.
16. Aplanamiento afectivo (embotamiento afectivo): disminución de la expresividad emocional, con ausencia evidente de vivencias emocionales naturales o de sentimiento de implicación.
Ausente: las reacciones emocionales son apropiadas a la situación.
Muy leve: patología dudosa; los signos evaluados pueden corresponder al límite superior de la normalidad.
Leve: las reacciones emocionales son pobres o a veces inadecuadas. Se observa menor interés por el contacto con personas nuevas y por mantener relaciones previas.
Moderada: aplanamiento afectivo evidente; el paciente no siente necesidad de establecer un contacto más estrecho con personas ajenas a su familia (compañeros de trabajo, otros pacientes, personal sanitario).
Grave: la indiferencia emocional se manifiesta incluso hacia amigos cercanos y miembros de la familia.
Muy grave: gradación intermedia.
Extrema: el paciente parece indiferente a todo, “apagado”; las manifestaciones emocionales son claramente inadecuadas a la situación o al contenido del pensamiento. Se observa un aislamiento emocional completo, sin ningún deseo de contacto humano de cualquier tipo.
17. Excitación: aumento del tono emocional, agitación, excitabilidad y reactividad aumentada (sensibilidad emocional).
1. Ausente: el paciente está tranquilo; no se observan episodios de excitación durante la entrevista.
2. Muy leve: patología dudosa; los signos evaluados pueden corresponder al límite superior de la normalidad.
3. Leve: el paciente a veces se muestra algo inquieto, pero no se observan episodios claramente definidos de excitación ni labilidad afectiva marcada.
4. Moderada: manifestaciones claras de inquietud; de forma episódica pueden observarse estallidos de excitación.
5. Grave: se observan períodos frecuentes de agitación psicomotora; el paciente está extremadamente inquieto durante toda la entrevista.
6. Muy grave: gradación intermedia.
7. Extrema: el aumento de la actividad motora hace prácticamente imposible realizar la entrevista y cualquier relación con otras personas.
18. Desorientación. Confusión o ausencia de una comprensión plenamente adecuada de la propia identidad, del lugar y del tiempo.
1. Ausente: el paciente está plenamente orientado en lugar, tiempo y situación.
2. Muy leve: patología dudosa; los signos evaluados pueden situarse en el límite superior de la normalidad.
3. Leve: el paciente presenta algunas dificultades para indicar su domicilio o la fecha exacta.
4. Moderada: el paciente no siempre reconoce correctamente a las personas o identifica el lugar y el momento en que se encuentra.
5. Grave: al paciente le cuesta reconocer a personas cercanas, no sabe dónde se encuentra; al indicar la fecha solo puede decir aproximadamente el año en curso.
6. Muy grave (puntuación intermedia).
7. Extrema: pérdida completa de la orientación en lugar, tiempo, espacio y situación.