Test cuestionario: ¿Tengo el corazón roto?

Estructura de medición
¿Quiénes suelen realizar esta prueba?
Descubre cómo se compara
A continuación, te ofrecemos una vista previa de los puntos de referencia que utilizamos para situar tu puntaje en contexto.
Ejemplos de preguntas de la prueba
- Estoy cumpliendo con mis responsabilidades esenciales con normalidad.
- Algunas tareas requieren un esfuerzo adicional, pero sigo cubriendo las necesidades esenciales.
- Estoy posponiendo o dejando de hacer varias tareas importantes.
- Hay necesidades esenciales que no se están atendiendo, lo que crea un riesgo inmediato para la salud, el cuidado o la seguridad.
- Puedo concentrarme y completarla casi como de costumbre.
- Mi mente se desvía hacia la pérdida, pero puedo volver a concentrarme.
- Los pensamientos repetitivos o el cansancio provocan retrasos, errores o tareas sin terminar.
- No puedo realizar tareas esenciales ni tomar decisiones necesarias para mi bienestar inmediato.
- No han formado parte de mi manera de afrontar esta pérdida.
- He sentido el impulso de afrontar la situación de manera riesgosa, pero he elegido una alternativa más segura.
- He consumido sustancias o asumido riesgos más de una vez para escapar de lo que siento.
- Mi manera de afrontar la situación ha causado o podría causar de forma inminente una sobredosis, una lesión, la conducción bajo los efectos de sustancias u otro peligro inmediato.
Test cuestionario: ¿Tengo el corazón roto? - Descripción y metodología del test
Quien intenta entender cómo está afrontando una pérdida afectiva puede encontrar útil este test después de una ruptura para leer el perfil obtenido con mayor claridad. Para quien atraviesa una separación, el Test cuestionario: ¿Tengo el corazón roto? ofrece una guía de autorreflexión: sus rangos orientan sobre la atención o el apoyo que podría convenir, y cualquier señal de alerta importa aunque el total sea bajo.
Qué mide esta evaluación
Está dirigido a quien quiere comprender cómo una ruptura afecta su vida. Reúne cambios observables en sueño, apetito, concentración, responsabilidades, aislamiento, tristeza, interés, autocrítica, esperanza, riesgo y seguridad interpersonal.
Como cuestionario sobre una ruptura, organiza la atención en tres áreas:
- Cambios en el funcionamiento diario (0–15) refleja alteraciones en rutinas, descanso, alimentación, concentración o responsabilidades; sus niveles son Sin indicios actuales 0, Algo que conviene observar 1–2 y Se justifica buscar apoyo 3–15.
- Consecuencias emocionales (0–15) recoge tristeza, pérdida de interés, autocrítica y desesperanza; sus niveles son Sin indicios actuales 0, Algo a lo que prestar atención 1–2 y Se justifica buscar apoyo 3–15.
- Seguridad y apoyo inmediatos (0–15) atiende aislamiento, riesgo, autolesión o peligro interpersonal; sus niveles son Sin indicios actuales 0, Se debe reforzar el apoyo 1–2 y Actúa ahora 3–15.
Metodología y base científica
Las preguntas son de autoinforme y plantean situaciones sobre tareas, concentración, sueño, alimentación, contacto social, recuerdos, autocrítica, esperanza, sustancias, autolesión y seguridad. Sus cuatro opciones avanzan desde ausencia de cambios hasta deterioro grave o peligro inmediato.
El puntaje agrupa respuestas por áreas y las presenta en rangos interpretativos. Como no se detalla cuántos puntos aporta cada opción, el total no debe reconstruirse por intuición; una señal de alerta prevalece.
Su organización es conceptualmente comparable con la Breakup Distress Scale (Field et al., 2009), sobre malestar tras una ruptura, y el Inventario de duelo complicado de Prigerson et al. (1995), centrado en síntomas desadaptativos de pérdida; sus resultados no deben interpretarse como resultados de esos instrumentos. Los contenidos de autolesión y seguridad guardan relación conceptual con la escala de gravedad suicida de Columbia de Posner et al. (2011) y con el contexto de peligro interpersonal estudiado por Campbell et al. (2003).
En esta evaluación tras una ruptura, los rangos son resúmenes reflexivos, no baremos clínicos ni umbrales de gravedad. El resultado puede variar según el momento, la sinceridad y el autoconocimiento, y orienta qué conversación o apoyo considerar.
- Field, Tiffany, Miguel Diego, Martha Pelaez, Osvelia Deeds, and Jeannette Delgado. (2009). Breakup distress in university students. Adolescence, 44(176), 705–727.
- Prigerson, Holly G., Paul K. Maciejewski, Charles F. Reynolds III, Andrew J. Bierhals, Jason T. Newsom, Amy Fasiczka, Ellen Frank, Jack Doman, and Mark Miller. (1995). Inventory of complicated grief: A scale to measure maladaptive symptoms of loss. Psychiatry Research, 59(1–2), 65–79. 10.1016/0165-1781(95)02757-2
- Posner, Kelly, Gregory K. Brown, Barbara Stanley, David A. Brent, Kseniya V. Yershova, Maria A. Oquendo, Glenn W. Currier, Glenn A. Melvin, Laurence Greenhill, Sa Shen, and J. John Mann. (2011). The Columbia-Suicide Severity Rating Scale: Initial validity and internal consistency findings from three multisite studies with adolescents and adults. American Journal of Psychiatry, 168(12), 1266–1277. 10.1176/appi.ajp.2011.10111704
- Campbell, Jacquelyn C., Daniel Webster, Jane Koziol-McLain, Carolyn Block, Doris Campbell, Mary Ann Curry, Faye Gary, Nancy Glass, Judith McFarlane, Carolyn Sachs, Phyllis Sharps, Yvonne Ulrich, Susan A. Wilt, Jennifer Manganello, Xiao Xu, Janet Schollenberger, Victoria Frye, and Kathryn Laughon. (2003). Risk factors for femicide in abusive relationships: Results from a multisite case control study. American Journal of Public Health, 93(7), 1089–1097. 10.2105/ajph.93.7.1089
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