Test cuestionario: ¿Tengo adicción a los videojuegos? - the question form
Preguntas: 15 · 10 minutos
1. ¿Cómo te ha ido recientemente al intentar reducir el tiempo que dedicas a jugar?
Varios intentos han fracasado y siento que no puedo reducir el tiempo de juego a pesar de las consecuencias graves.
En ocasiones he excedido un límite, pero por lo general puedo hacer ajustes después.
Por lo general, puedo cumplir los límites que elijo.
Incumplo repetidamente mis límites y reducir el tiempo de juego me resulta mucho más difícil de lo esperado.
2. Si alguien te pregunta sinceramente cuánto has estado jugando, ¿cómo sueles responder?
Puedo describirlo con bastante precisión sin necesidad de ocultar cuánto he jugado.
A veces digo que jugué menos tiempo porque me resulta incómodo admitirlo.
Con frecuencia oculto sesiones, compras o consecuencias para evitar que otras personas se enteren.
He recurrido a engaños graves, amenazas o recursos de otra persona para mantener oculto mi juego o poder seguir jugando.
3. Cuando planeas dejar de jugar a una hora determinada, ¿qué suele ocurrir?
Por lo general, dejo de jugar cerca de la hora prevista sin demasiada lucha interna.
A veces sigo jugando un poco más antes de parar.
A menudo juego mucho más de lo previsto y me cuesta apartarme del juego.
Repetidamente no puedo parar, incluso cuando una obligación urgente o una necesidad de seguridad exige que lo haga.
4. Cuando jugar compite con algo que tenías pensado hacer, ¿cómo sueles decidir?
Por lo general, evalúo la situación y puedo elegir la otra actividad cuando es importante para mí.
A veces elijo jugar primero y luego realizo la otra actividad sin que esto cause un problema importante.
A menudo termino eligiendo jugar, incluso cuando espero que la demora cause un problema.
He abandonado una responsabilidad urgente o esencial porque sentía que no podía dejar el juego.
5. Después de un día estresante o difícil, en el que te hayas sentido solo, enojado o alterado, ¿qué papel suele tener el juego?
Puede ayudarme a relajarme, pero también tengo otras formas de afrontar los sentimientos difíciles.
A veces lo uso para evitar un sentimiento o problema durante más tiempo del que pretendía.
Es una de las únicas formas en las que siento que puedo sobrellevar la situación, y los problemas suelen quedar sin atender.
Sigo jugando para escapar del malestar, incluso cuando hacerlo crea un peligro inmediato o una crisis grave.
6. ¿Qué ocurre después de que reconoces que jugar ha contribuido a un problema recurrente?
Por lo general, considero la causa y hago un ajuste viable si es necesario.
Tengo la intención de cambiar, pero a veces repito el mismo patrón.
Sigo jugando casi de la misma manera a pesar de las consecuencias repetidas.
Sigo jugando a pesar de conocer el riesgo de causar un daño grave a mí mismo o a otra persona.
7. ¿Qué ocurre con las responsabilidades rutinarias, como los quehaceres, las citas, las facturas o el cuidado de otras personas, cuando juegas mucho?
En ocasiones alguna puede retrasarse, pero lo corrijo sin consecuencias significativas.
Siguen estando razonablemente atendidas junto con el tiempo que dedico a jugar.
Descuido varias de ellas repetidamente o dejo que otra persona se encargue.
He incumplido una responsabilidad esencial de una manera que me puso en peligro a mí o a alguien que dependía de mí.
8. ¿Qué lugar ocupa el juego junto a los pasatiempos, el ejercicio, el tiempo para socializar y otras actividades que antes valorabas?
Es uno de varios intereses y puedo reservar tiempo para los demás.
A veces ocupa tiempo adicional, pero otras actividades significativas siguen formando parte de mi vida.
Ha desplazado la mayoría de mis otros intereses y me resulta difícil retomarlos.
He abandonado apoyos esenciales, tratamientos o rutinas de protección para poder seguir jugando.
9. Se acerca una fecha límite del trabajo o los estudios mientras estás en medio de una partida. ¿Qué opción refleja mejor tu patrón habitual?
Repetidamente sigo jugando hasta poner en grave riesgo el cumplimiento de la fecha límite.
Guardo la partida o termino en un punto razonable y reservo tiempo suficiente para cumplir con la fecha límite.
He seguido jugando a pesar de saber que podría costarme un empleo, curso, puesto u otra oportunidad importante.
Puede que demore el inicio, pero normalmente dejo tiempo suficiente para terminar el trabajo.
10. Durante una sesión larga de juego, ¿cómo respondes al hambre, el dolor, la higiene, la medicación o la necesidad de ir al baño?
A veces pospongo brevemente una necesidad y luego la atiendo.
Tomo descansos razonables y atiendo mis necesidades físicas.
Con frecuencia postergo mis necesidades básicas el tiempo suficiente como para sentirme mal o incómodo.
He seguido jugando a pesar de una lesión, un síntoma urgente o una necesidad médica esencial.
11. ¿Cómo ha afectado el juego a tus relaciones con amistades, familiares, parejas o personas con quienes vives?
Repetidamente, otras personas se han sentido excluidas o ignoradas, o han sentido que no podían contar conmigo debido al tiempo que dedico a jugar.
Jugar no me ha causado un problema recurrente en mis relaciones.
Una relación se ha deteriorado gravemente, ha terminado o se ha vuelto amenazante debido a conductas o conflictos relacionados con el juego.
Ha habido tensión ocasional, pero podemos hablar sobre ello y hacer ajustes viables.
12. En comparación con cuando comenzaste a disfrutar los videojuegos, ¿cómo ha cambiado la cantidad o intensidad que necesitas para sentir satisfacción?
Se ha mantenido flexible; las sesiones más cortas o menos intensas todavía pueden resultarme satisfactorias.
A veces prefiero sesiones más largas o intensas, pero también puedo disfrutar otras modalidades.
Cada vez necesito sesiones más largas, una competencia más intensa o más estimulación para sentir satisfacción.
Busco sesiones cada vez más intensas a pesar de los daños físicos, financieros o personales evidentes.
13. Durante el último mes, ¿cómo ha afectado el juego a tu sueño?
No ha cambiado de manera significativa mi horario de sueño ni mi estado de alerta durante el día.
En ocasiones me he quedado despierto más tarde de lo previsto y después me he sentido cansado.
Repetidamente he perdido suficientes horas de sueño como para afectar mi estado de ánimo, concentración o rutina.
La falta de sueño relacionada con el juego ha causado un incumplimiento grave, un accidente o un riesgo inmediato para la seguridad.
14. Supón que inesperadamente no puedes jugar a la hora que esperabas. ¿Cuál de estas respuestas se parece más a la tuya?
Puede que sienta una breve decepción y luego pase a otra cosa.
Me angustio o altero tanto que actúo de manera insegura, amenazo a alguien o pierdo el control de mi comportamiento.
Siento inquietud o irritabilidad evidentes durante un tiempo, pero siguen siendo manejables.
Me altero mucho o no puedo dejar de pensar en jugar, y me cuesta funcionar hasta que puedo hacerlo.
15. Mientras trabajas, estudias, socializas o realizas otra tarea, ¿en qué medida los pensamientos sobre jugar desvían tu atención?
Con frecuencia dominan mi atención y han contribuido a errores graves o al incumplimiento de obligaciones.
En ocasiones me distraen, pero puedo volver a enfocar mi atención.
A menudo interrumpen mi concentración y me resulta difícil dejarlos de lado.
Los pensamientos sobre jugar rara vez interfieren cuando me concentro en otra cosa.