Test cuestionario sobre la perimenopausia - the question form
Preguntas: 15 · 10 minutos
1. Durante el día, ¿con qué frecuencia experimentas una oleada repentina de calor que no se explica por la temperatura de la habitación, el clima, el ejercicio o la fiebre?
Varias veces la mayoría de los días, y a veces me obliga a dejar de hacer lo que estoy haciendo.
Nunca.
Ocasionalmente, pero pasa sin afectar mi actividad.
Varios días a la semana, con enrojecimiento, sudoración o malestar perceptibles.
2. Una tarea rutinaria cambia inesperadamente a último momento. ¿Qué respuesta se parece más a la que tendrías ahora?
Siento un breve aumento de tensión, pero me adapto casi como lo haría habitualmente.
Siento una angustia intensa, entro en pánico o no puedo continuar con la tarea.
Lo manejo prácticamente como de costumbre.
En repetidas ocasiones me siento más preocupada o intranquila de lo que la situación parece justificar y necesito más tiempo para recuperar la calma.
3. Cuando ocurre un episodio de calor, ¿en qué medida afecta lo que estás haciendo?
Lo noto, pero puedo continuar sin hacer ningún ajuste.
No he experimentado este tipo de episodio.
A veces hago una pausa, me quito o pongo capas de ropa, busco un lugar más fresco o modifico una reunión o actividad.
Interrumpe mis actividades con regularidad, causa una angustia considerable u ocurre junto con sensación de desmayo, dolor en el pecho o dificultad para respirar.
4. Te despiertas durante la noche y revisas la temperatura de la habitación. ¿Qué situación es la más habitual?
La habitación está a una temperatura agradable, pero a veces me despierto sintiendo más calor de lo esperado.
Me despierto empapada repetidamente, necesito cambiarme la ropa o la ropa de cama, o no puedo volver a dormirme con facilidad.
No me despierto debido a calor o sudoración sin explicación.
Me despierto con calor o sudoración más de una vez por semana, y esto interrumpe mi sueño de forma evidente.
5. Aparte de las noches interrumpidas por el calor, ¿qué cambio has notado al conciliar el sueño o mantenerte dormida?
Mi patrón de sueño no ha cambiado de forma significativa.
Duermo mal con suficiente frecuencia como para que conducir, trabajar, cuidar a otras personas u otras tareas diurnas me resulten difíciles.
En ocasiones tardo más en conciliar el sueño o me despierto antes de lo previsto.
En repetidas ocasiones me cuesta conciliar el sueño, permanezco despierta durante periodos prolongados o me despierto mucho antes de lo previsto.
6. Después de una semana con síntomas de temperatura o sueño, ¿cómo se ve afectada tu energía durante el día?
Siento algo más de cansancio, pero puedo seguir mi rutina normal.
No hay ningún efecto perceptible sobre mi energía durante el día.
La fatiga reduce repetidamente mi concentración, paciencia, ejercicio o planes sociales.
El agotamiento afecta considerablemente las tareas esenciales, o siento que corro el riesgo de quedarme dormida mientras conduzco u opero equipos.
7. En comparación con tu patrón habitual, ¿cómo han cambiado las fechas de tus periodos durante los últimos seis meses?
Varios ciclos han comenzado al menos una semana antes o después de lo que esperaba.
No he notado ningún cambio significativo en las fechas.
Un ciclo ocurrió unos días fuera de mi patrón habitual.
Mis periodos se han vuelto muy impredecibles o he pasado unos 60 días sin tener uno.
8. Durante el último mes, ¿qué cambio has notado en tu interés por las cosas o en tu perspectiva emocional?
Mi interés y mi perspectiva se mantienen dentro de mi rango habitual.
He tenido algunos días en los que me siento indiferente o desanimada, pero sigo conectándome con las cosas que valoro.
He tenido pensamientos de hacerme daño, he sentido que no podía mantenerme a salvo o que necesitaba apoyo inmediato.
El estado de ánimo bajo o la pérdida de interés se han repetido y están afectando mis relaciones, responsabilidades o cuidado personal.
9. Fuera de los días en que esperas tener el periodo, ¿qué sangrado o manchado has notado?
He tenido manchado entre periodos en repetidas ocasiones.
No he tenido sangrado ni manchado fuera de los periodos esperados.
He sangrado después de tener relaciones sexuales o después de haber pasado ya 12 meses sin un periodo.
Noté un episodio aislado de manchado muy ligero.
10. Revisas en un calendario los últimos seis meses. ¿Qué patrón menstrual general mostraría?
Un mes inusual seguido de un regreso a mi patrón habitual.
Ninguna diferencia clara con respecto a mi patrón habitual.
Un cambio importante y continuo, como periodos ausentes en repetidas ocasiones, sangrado muy frecuente o sangrado prolongado.
Un patrón progresivo de variaciones en las fechas, la duración o el flujo a lo largo de varios meses.
11. Cuando llega el periodo, ¿cómo han cambiado los cólicos, la sensibilidad en los senos, los dolores de cabeza u otros síntomas relacionados con el ciclo?
Se han vuelto lo suficientemente intensos como para interrumpir el sueño, el trabajo o las actividades habituales.
No han cambiado con respecto a mi patrón habitual.
En ocasiones son más perceptibles, pero no afectan lo que hago.
En repetidas ocasiones son más intensos o menos predecibles y requieren planificación adicional o medidas para aliviarlos.
12. Mientras hablas, lees o realizas una tarea conocida, ¿qué ocurre con tu concentración o tu capacidad para encontrar palabras?
En ocasiones no encuentro una palabra o pierdo el hilo de mis pensamientos, pero me recupero sin mucha dificultad.
Tengo confusión repentina, dificultad para hablar con claridad, debilidad de un lado del cuerpo u otro cambio neurológico abrupto.
Mi concentración y mi capacidad para encontrar palabras me parecen normales para mí.
Los lapsos ocurren repetidamente y hacen que las tareas conocidas sean más lentas o frustrantes.
13. Al considerar las últimas semanas, ¿cómo han afectado los cambios en el estado de ánimo o el pensamiento tu funcionamiento diario?
No lo han afectado de forma perceptible.
En ocasiones han requerido una breve pausa, un recordatorio, una lista o un pequeño ajuste.
Afectan repetidamente los plazos, las decisiones, las conversaciones o las responsabilidades del hogar.
Hacen que las tareas esenciales parezcan inmanejables, crean un problema inmediato de seguridad o me impiden cuidarme como de costumbre.
14. Piensa en la cantidad de sangrado durante tus periodos recientes. ¿Qué descripción se ajusta mejor?
La cantidad ha sido un poco diferente, pero me sigue resultando fácil de manejar.
He empapado una toalla sanitaria o un tampón aproximadamente cada hora durante dos horas, expulsado coágulos muy grandes o sentido que iba a desmayarme o que estaba débil.
La cantidad es prácticamente la misma de siempre.
El flujo, repetidamente más abundante o más ligero, ahora me obliga a cambiar mis planes o mi rutina de protección menstrual.
15. En situaciones que antes te parecían manejables, ¿cómo han cambiado tu irritabilidad o tus reacciones emocionales?
En repetidas ocasiones son más intensas o rápidas de lo habitual, y otras personas o yo hemos notado la diferencia.
No han cambiado de forma significativa.
En ocasiones siento que reacciono con mayor intensidad, pero se me pasa rápidamente.
Con frecuencia resultan abrumadoras o afectan gravemente mis relaciones cercanas, el trabajo o el cuidado de otras personas.