Test ¿Estoy loco? Autoevaluación del estado mental

Estructura de medición
¿Quiénes suelen realizar esta prueba?
Descubre cómo se compara
A continuación, te ofrecemos una vista previa de los puntos de referencia que utilizamos para situar tu puntaje en contexto.
Ejemplos de preguntas de la prueba
- No aparecieron pensamientos sobre morir o hacerme daño.
- Apareció brevemente un pensamiento no deseado, sin ningún deseo, plan, preparación ni acción.
- Los pensamientos o impulsos reaparecieron o se volvieron difíciles de descartar, pero no tengo un plan inmediato.
- Actualmente tengo la intención de hacerlo, tengo un plan o acceso a medios para hacerlo, hice preparativos o me hice daño recientemente.
- No, esto no ocurrió.
- Solo mientras me quedaba dormido o despertaba, y reconocí claramente que estaba relacionado con el sueño.
- Ocasionalmente mientras estaba completamente despierto; después pude cuestionar si era real.
- Mientras estaba completamente despierto, parecía incuestionablemente real e influyó en lo que hice.
- No tuve ninguna experiencia inusual que requiriera comprobarla frente a la realidad.
- Pude comparar las pruebas y llegar por mi cuenta a una explicación plausible.
- Necesité repetidas opiniones de alguien de confianza antes de poder reconsiderarla.
- No pude considerar otra explicación, incluso cuando personas de confianza o las pruebas la contradecían.
Test ¿Estoy loco? Autoevaluación del estado mental - Descripción y metodología del test
Está pensada para personas que han notado cambios recientes y quieren ordenar lo que ocurre, valorar su impacto y decidir si conviene pedir apoyo. Para quienes han notado cambios recientes, el Test ¿Estoy loco? Autoevaluación del estado mental ofrece una evaluación del estado mental inicial, útil para preparar una conversación clara con alguien de confianza.
Qué mide el test
El cuestionario observa cambios recientes en la percepción, el pensamiento, el ánimo y la vida diaria. Esta autoevaluación de salud mental ayuda a identificar el ámbito que merece atención.
Las áreas que organizan el resultado son estas:
- Funcionamiento diario y seguridad inmediata (0–15) resume cómo los cambios afectan al funcionamiento esencial y a la seguridad inmediata; niveles: Sin efectos marcados 0; Alteración limitada (apoyo recomendado) 1–2; Efectos significativos (acción inmediata justificada) 3–15.
- Percepción y comprobación de la realidad (0–15) reúne experiencias inusuales y dificultad para reconsiderarlas; niveles: No se marcó ningún ítem 0; Conviene prestar atención 1–2; Se justifica buscar apoyo pronto 3–15.
- Pensamiento, estado de ánimo y organización mental (0–15) refleja cambios en pensamientos, emociones, atención, sueño o energía; niveles: Sin ítems marcados 0; Conviene prestar atención 1–2; Se justifica buscar apoyo pronto 3–15.
Metodología y base científica
El formato es de autoinforme estructurado. Cada pregunta ofrece cuatro opciones graduadas: desde ausencia o control suficiente hasta interferencia intensa, pérdida de control o peligro inmediato. Las respuestas se agrupan por áreas y producen rangos orientativos; no puede deducirse cuántos puntos suma cada respuesta.
El enfoque es coherente con BASIS-R (Eisen et al., 2004), el PQ-16 de Ising et al. (2012) y la escala Columbia de Posner et al. (2011), que sitúan dominios de funcionamiento, percepción inusual y gravedad de pensamientos o conductas suicidas. Este test de estado mental no es una adaptación ni una aplicación validada de ellos.
Los rangos son resúmenes orientativos no validados y no establecen umbrales clínicos. Una respuesta de alerta con puntaje 3 prevalece sobre el total de su área; la experiencia concreta y su urgencia importan más que la cifra aislada. La sinceridad, el autoconocimiento, el contexto actual y el sueño pueden influir, porque las preguntas se refieren a experiencias recientes y a su efecto en responsabilidades, necesidades básicas y seguridad. El resultado no es diagnóstico y debe interpretarse junto con la evolución de los cambios y una evaluación más amplia cuando sea necesario.
- Eisen, Susan V., Sharon-Lise Normand, Albert J. Belanger, Avron Spiro III, and David Esch. “The Revised Behavior and Symptom Identification Scale (BASIS-R): reliability and validity.” Medical Care 42, no. 12 (2004): 1230–1241. 10.1097/00005650-200412000-00010
- Ising, Helga K., Wim Veling, Rachel L. Loewy, Marleen W. Rietveld, Judith Rietdijk, Sara Dragt, Rianne M. C. Klaassen, Dorien H. Nieman, Lex Wunderink, Don H. Linszen, and Mark van der Gaag. “The validity of the 16-item version of the Prodromal Questionnaire (PQ-16) to screen for ultra high risk of developing psychosis in the general help-seeking population.” Schizophrenia Bulletin 38, no. 6 (2012): 1288–1296. 10.1093/schbul/sbs068
- Posner, Kelly, Gregory K. Brown, Barbara Stanley, David A. Brent, Kseniya V. Yershova, Maria A. Oquendo, Glenn W. Currier, Glenn A. Melvin, Laurence Greenhill, Sa Shen, and J. John Mann. “The Columbia-Suicide Severity Rating Scale: initial validity and internal consistency findings from three multisite studies with adolescents and adults.” American Journal of Psychiatry 168, no. 12 (2011): 1266–1277. 10.1176/appi.ajp.2011.10111704
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