Muchas personas empiezan a preguntarse por su atención tras años de llaves perdidas, plazos incumplidos y tardes de inquietud. Este test de TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) en adultos convierte esa pregunta en un perfil estructurado: 40 afirmaciones sobre los últimos seis meses, respondidas en una escala de frecuencia de nunca a muy a menudo. Lleva unos nueve minutos y se centra en situaciones cotidianas del trabajo, la casa y las relaciones.
Qué mide el test
El núcleo del cuestionario sigue las áreas de síntomas de la escala de autoinforme de la OMS para adultos y del DSM-5. Doce afirmaciones miden la inatención: la atención que se escapa en conversaciones y lecturas, los olvidos, los errores por descuido, la evitación de tareas que exigen esfuerzo y los proyectos a medias. Otras doce miden la hiperactividad y la impulsividad, incluida la inquietud interior típica de los adultos, hablar mucho, interrumpir y actuar al instante. Juntas forman el índice de rasgos de TDAH. Cuatro módulos más recogen lo que más preguntan los adultos: intensidad emocional, ceguera temporal y fricción ejecutiva, hiperfoco y enmascaramiento, el esfuerzo invisible que suele ocultar el TDAH en mujeres. Comparar las dos dimensiones centrales muestra a qué presentación apuntan tus respuestas: predominantemente inatenta, predominantemente hiperactiva-impulsiva, combinada o con pocos rasgos de tipo TDAH.
Cómo funciona y cómo leer los resultados
Valoras cada afirmación según la frecuencia con que te describió en los últimos seis meses. Cada respuesta suma de 0 a 4 puntos a su dimensión, así que un puntaje más alto siempre indica que el rasgo aparece más a menudo. Los resultados se leen en varios niveles:
- el índice de rasgos de TDAH, la intensidad global de los rasgos centrales en nivel bajo, moderado o alto;
- la inatención y la hiperactividad-impulsividad por separado, que juntas definen tu presentación;
- tus dos módulos cotidianos más marcados, como la ceguera temporal o la intensidad emocional;
- los patrones que se repiten en preguntas concretas, por ejemplo los comienzos sin final o el motor interior.
El perfil muestra dónde se concentran los rasgos y cómo moldean el trabajo, las relaciones y el descanso. Muchas personas lo usan para entender sus hábitos, explicarlos a quienes les rodean o llevar ejemplos concretos a una consulta con un especialista.