Test cuestionario: ¿Tiene mi hijo apnea del sueño? - the question form
Preguntas: 15 · 10 minutos
1. Durante las últimas semanas, ¿qué opción describe mejor los ronquidos de su hijo cuando no tenía congestión por un resfriado?
Observé una respiración tranquila y sin ronquidos.
Hubo ronquidos leves u ocasionales unas pocas noches.
Los ronquidos fueron fuertes o estuvieron presentes varias noches por semana.
Hubo ronquidos fuertes la mayoría de las noches, acompañados de pausas, atragantamiento o jadeos.
2. ¿Qué patrón de sequedad de boca o dolor de cabeza ha manifestado o mostrado su hijo al despertarse?
No ha presentado sequedad de boca recurrente ni dolor de cabeza matutino.
Ocasionalmente ha presentado sequedad de boca o un dolor de cabeza leve.
La sequedad de boca o el dolor de cabeza matutino se presentan varias veces por semana.
Los dolores de cabeza matutinos son frecuentes, considerables o interfieren con la preparación y la participación en las actividades del día.
3. ¿En qué situaciones, si las hay, se queda dormido su hijo involuntariamente durante el día?
Permanece despierto durante las actividades diurnas apropiadas para su edad.
Ocasionalmente se queda dormido durante un viaje largo en automóvil u otra situación inusualmente tranquila.
A menudo se queda dormido durante actividades tranquilas habituales, como leer o ver un programa.
Se queda dormido durante las comidas, conversaciones, clases u otras actividades en las que normalmente se espera que permanezca despierto.
4. ¿Qué efecto han tenido el cansancio o los cambios durante el día en la escuela, el cuidado infantil o las actividades habituales?
No ha habido ningún efecto perceptible en la participación ni en el desempeño.
Ha habido días ocasionales de menor ritmo, pero sin un patrón continuo.
Una persona cuidadora o docente ha notado repetidamente una menor participación, resistencia o desempeño.
El niño habitualmente no puede completar las actividades normales ni participar en ellas de forma segura debido a la somnolencia o a cambios relacionados.
5. ¿Qué grado de esfuerzo respiratorio ha observado mientras su hijo duerme?
El pecho y el cuello se movían con normalidad, sin esfuerzo visible.
A veces respiraba con la boca abierta, pero no parecía tener dificultad.
He visto que las costillas se hunden, que las fosas nasales se ensanchan o que el cuello hace un mayor esfuerzo para respirar.
Parecía tener una dificultad grave para respirar o sus labios o rostro se veían azules o grises.
6. ¿Con qué frecuencia se interrumpe el sueño de su hijo más de lo habitual para su edad?
Por lo general duerme de forma continua o solo se despierta lo esperable para su edad.
Ocasionalmente se despierta alguna vez más, pero vuelve a dormirse con facilidad.
Se despierta varias veces, varias noches por semana.
Se despierta repetidamente la mayoría de las noches y tiene mucha dificultad para volver a dormirse.
7. Cuando ha observado dormir a su hijo, ¿qué ha notado respecto de las pausas o las respiraciones repentinas?
La respiración se mantuvo estable, sin pausas ni respiraciones repentinas de recuperación.
Noté un cambio breve y aislado en el ritmo, sin jadeos ni señales de dificultad.
He observado pausas ocasionales seguidas de un resoplido o una respiración más profunda.
He observado pausas repetidas, atragantamiento o jadeos para poder respirar.
8. ¿Cuánto se mueve o se muestra inquieto físicamente su hijo mientras duerme?
Por lo general duerme tranquilamente, con cambios normales de postura.
Ocasionalmente da vueltas, cambia de postura o se mueve más de lo esperado.
Se muestra inquieto varias noches por semana o desacomoda repetidamente la ropa de cama.
Se agita intensamente, se cae de la cama o se despierta repetidamente debido a una inquietud intensa la mayoría de las noches.
9. Cuando surgen frustraciones cotidianas, ¿cómo responde su hijo en comparación con su forma habitual de ser?
Sus respuestas emocionales se mantienen dentro de su rango habitual.
Ocasionalmente está más irritable o lloroso, especialmente cuando tiene sueño.
La irritabilidad frecuente, los cambios de humor o los arrebatos están afectando las rutinas familiares o escolares.
Los cambios emocionales son persistentes e interfieren considerablemente con las relaciones, el aprendizaje o el funcionamiento cotidiano.
10. Si escucha cerca de la cama de su hijo, ¿qué sonido respiratorio se parece más a lo que oye?
La respiración suele ser silenciosa y regular.
Hay respiración nasal o pesada ocasional, sin interrupciones evidentes.
Hay ronquidos fuertes frecuentes, resoplidos o una respiración que suena trabajosa.
Se oyen repetidamente sonidos de atragantamiento o jadeo, especialmente después de un silencio o una pausa.
11. ¿Qué patrón de postura al dormir es más habitual en su hijo?
Adopta posturas normales y parece respirar cómodamente.
Ocasionalmente cambia de postura como si intentara ponerse cómodo.
A menudo estira el cuello, eleva la cabeza o adopta una postura inusual para respirar.
Se sienta repetidamente o se despierta de repente mientras se atraganta, jadea o tiene dificultad para respirar.
12. Después de haber tenido una oportunidad de dormir adecuada para su edad, ¿cómo suelen ser las mañanas?
Se despierta razonablemente alerta y se prepara para el día de la manera esperada.
Ocasionalmente tarda en activarse, pero mejora poco después de despertarse.
A menudo es muy difícil despertarlo o permanece inusualmente aturdido.
Habitualmente es extremadamente difícil despertarlo o no puede desenvolverse con normalidad después de despertarse.
13. ¿Cómo se han manifestado recientemente el nivel de actividad o el control de los impulsos de su hijo?
En general, se mantienen dentro de lo habitual para su edad y temperamento.
Ocasionalmente está más inquieto o impulsivo después de dormir mal.
A menudo se muestra inusualmente inquieto, hiperactivo o impulsivo durante el día.
El cambio es intenso en distintos entornos y altera repetidamente la escuela, las relaciones o la participación segura en las actividades.
14. En comparación con el patrón habitual de su hijo, ¿qué ha notado respecto de su atención?
No ha habido ningún cambio persistente en la capacidad de atención esperada para su edad.
Tiene lapsos ocasionales después de una mala noche, pero se recupera con facilidad.
Con frecuencia tiene dificultades para seguir instrucciones o terminar tareas conocidas.
Los problemas de atención son considerables en distintos entornos e interfieren habitualmente con el aprendizaje, la seguridad o las rutinas diarias.
15. En una habitación fresca y cómoda, ¿cuánto suda su hijo mientras duerme?
No he observado sudoración inusual.
Hay sudoración leve ocasional que no empapa la ropa ni la ropa de cama.
Su cabello, pijama o almohada están notablemente húmedos varias noches.
Con frecuencia tiene una sudoración profusa que obliga a cambiarle la ropa o la ropa de cama.