Test cuestionario: ¿Tengo la enfermedad de Raynaud? - the question form
Preguntas: 15 · 10 minutos
1. ¿Qué le ha sucedido a la piel de los dedos que presentan estos episodios?
No tengo cambios en la piel relacionados con los episodios.
La piel a veces se reseca o se vuelve sensible, pero permanece intacta.
He presentado grietas recurrentes, hinchazón marcada o zonas irritadas que tardan en sanar.
He tenido una llaga abierta, una zona ennegrecida, secreción, enrojecimiento que se extiende u otro signo de lesión en los tejidos o infección.
2. Durante un episodio de frío o cambio de color, ¿qué sucede con la sensibilidad en los dedos afectados?
La sensibilidad no cambia.
La sensación cambia levemente, por ejemplo, con un hormigueo ligero.
Hay un hormigueo claro o entumecimiento parcial.
Se entumecen profundamente o pierden temporalmente la mayor parte de la sensibilidad.
3. ¿Cómo se distribuyen los episodios de cambio de color o sensación de frío entre sus manos o pies?
No he presentado estos episodios.
Tienden a afectar dedos similares en ambos lados.
Son notablemente más intensos en un lado o en un dedo específico.
Afectan repetidamente un solo lado, o un único dedo permanece anormal después de que los demás se recuperan.
4. Cuando sus manos o pies vuelven a calentarse, ¿cómo suele reaccionar su color?
No he notado cambios de color relacionados con el frío ni un cambio de color de rebote.
Su color habitual regresa gradualmente, sin un enrojecimiento marcado.
A menudo se vuelven notablemente rosados o rojos mientras se calientan.
Se vuelven intensamente rojos o morados, a menudo con hinchazón o palpitaciones.
5. ¿Cuál de las siguientes situaciones basta para provocar un cambio de color en los dedos de sus manos o pies?
Ninguna de estas situaciones ha provocado un cambio de color.
Exposición prolongada a un frío intenso, como estar al aire libre en invierno.
Una exposición breve al frío cotidiano, como meter la mano en un congelador o sostener una bebida fría.
Puede bastar una habitación ligeramente fresca, el aire acondicionado o el estrés emocional.
6. Cuando sus dedos de las manos o de los pies se exponen al frío, ¿cuál es el cambio visible más habitual?
Conservan aproximadamente su color habitual.
A veces se vuelven un poco más pálidos de lo habitual.
Aparecen zonas claramente blancas o azuladas en uno o más dedos.
Uno o más dedos se vuelven marcadamente blancos, azules o morados.
7. ¿Cuál de los siguientes contextos de salud o exposición acompaña sus episodios?
No presento los episodios descritos en este cuestionario.
Los presento sin una afección de salud, un medicamento o una exposición repetida a vibraciones que se sepa que estén relacionados.
Parecen estar relacionados con un cambio de medicamento, el consumo de nicotina o el trabajo repetido con herramientas vibratorias.
Se presentan junto con una afección autoinmunitaria, del tejido conectivo o de la circulación ya diagnosticada, o con nueva hinchazón de las articulaciones, endurecimiento de la piel o una erupción sin explicación.
8. ¿En qué medida estas experiencias modifican sus actividades cotidianas?
No requieren que cambie mis actividades.
En ocasiones me caliento las manos o los pies antes de continuar.
Habitualmente planifico mis actividades para evitar entornos fríos o las interrumpo cuando comienzan los síntomas.
Con frecuencia me obligan a interrumpir actividades, alteran mi sueño o limitan el trabajo, los viajes o el tiempo al aire libre.
9. Durante las últimas semanas, ¿con qué frecuencia se han presentado episodios de cambio de color relacionados con el frío o el estrés?
No se han presentado.
Una o dos veces después de una exposición considerable al frío.
Varias veces, aunque no la mayoría de los días.
La mayoría de los días o repetidamente en un mismo día.
10. Después de trasladarse a un lugar cálido, ¿qué suele suceder con el dedo afectado de la mano o del pie?
No hay ningún cambio inusual de color o temperatura del cual recuperarse.
Recupera su aspecto habitual con bastante rapidez.
La recuperación tarda un tiempo considerable, incluso al calentarlo suavemente.
El color anormal o la sensación de frío pueden persistir mucho después de intentar calentarlo.
11. ¿Qué descripción corresponde mejor a la forma en que comenzó o cambió este patrón?
No he tenido un patrón recurrente de estos síntomas.
El patrón me resulta conocido y se ha mantenido relativamente estable durante mucho tiempo.
Comenzó recientemente o se ha vuelto gradualmente más frecuente o perceptible.
Apareció de forma repentina, cambió drásticamente o ahora ocurre sin un desencadenante evidente de frío o estrés.
12. Imagine que se abrocha un botón o usa una llave mientras siente las manos frías. ¿Qué opción describe mejor su experiencia?
El frío no afecta notablemente estas tareas.
Siento los dedos un poco rígidos, pero puedo continuar con normalidad.
Los movimientos precisos se vuelven torpes y requieren un esfuerzo adicional.
El entumecimiento, la rigidez o el dolor pueden hacer que la tarea resulte temporalmente imposible.
13. Cuando una mano o un pie afectado comienza a calentarse, ¿qué sensación le resulta más familiar?
No se produce ninguna sensación inusual al volver a calentarse.
Se produce un hormigueo leve o una sensación de calor de corta duración.
Se produce una oleada marcada de hormigueo, ardor o palpitaciones.
Volver a calentarse causa dolor intenso o palpitaciones prolongadas.
14. En este momento, ¿en qué estado se encuentra el dedo más afectado de la mano o del pie después de calentarlo suavemente?
No hay ningún síntoma inusual después de calentarlo.
Recupera su color y comodidad habituales sin dificultad.
Persiste cierta sensibilidad o alteración del color, pero la piel está intacta.
Persisten el dolor intenso, un cambio de color blanco, azul o negro, una llaga abierta o signos de infección.
15. ¿Cómo describiría la molestia durante un episodio o mientras se calienta después?
No siento molestias relacionadas con los episodios.
Hay una molestia leve y breve que es fácil de tolerar.
Siento claramente dolor continuo, ardor o una sensación de pinchazos.
El dolor es intenso, persistente o difícil de controlar.