Test cuestionario sobre mamá: evaluación del castigo físico - the question form
Preguntas: 15 · 10 minutos
1. Si se usó un objeto para el castigo físico, ¿qué opción refleja mejor tu experiencia?
Me golpearon más de una vez con un objeto y me causó dolor, pero ninguna lesión que yo notara.
No se usó ningún objeto para golpearme.
Me golpearon una vez con un objeto y después solo sentí una molestia breve.
Un objeto me causó una lesión, me golpeó en la cabeza o el cuello, o se usó de una manera que podía causar un daño grave.
2. ¿Con qué frecuencia te culpas por el castigo o por la pérdida de control de tu madre?
A menudo asumo que lo provoqué o que lo merecía, incluso cuando otra parte de mí cuestiona esa creencia.
No hubo ningún castigo físico que yo pudiera interpretar de esta manera.
Actualmente, alguien me amenaza o me hace daño si rechazo la culpa o describo el castigo de otra manera.
En ocasiones me pregunto si mi conducta hizo que el castigo fuera comprensible.
3. ¿Qué apoyo tienes disponible si quieres hablar sobre lo ocurrido?
Me gustaría recibir apoyo, pero no sé con certeza a quién acudir ni cómo reaccionarán.
No hay ninguna experiencia relacionada ni preocupación actual para la que quiera recibir apoyo.
Buscar apoyo podría provocar amenazas o represalias, o actualmente no tengo a ninguna persona segura con quien comunicarme.
Hay al menos una persona de confianza disponible, aunque iniciar la conversación puede resultar difícil.
4. ¿Cómo afecta actualmente esta historia tu vida cotidiana?
En ocasiones influye en cómo manejo los conflictos, el contacto físico, la disciplina o las reuniones familiares.
No genera ningún efecto que yo note actualmente.
Hay una lesión actual, una preocupación de seguridad inmediata o una amenaza que requiere ayuda pronta.
Afecta repetidamente mis relaciones, el sueño, la concentración, mis decisiones de crianza o mis rutinas diarias.
5. Cuando se hablaba del castigo, ¿qué tipo de lenguaje se usaba?
Hubo regaños prolongados o gritos con enojo de forma repetida, pero ninguna amenaza expresa o implícita de causar daño.
No se usó lenguaje intimidante relacionado con el castigo.
Hubo comentarios crueles que me afectaron, pero fueron aislados y no implicaban daño.
Hubo alguna amenaza explícita de herirme, matarme, abandonarme o ponerme en grave peligro a mí o a otra persona.
6. Antes de interactuar con tu madre o cuidadora materna, ¿cuánto adaptabas tu conducta para manejar un posible enojo?
Con frecuencia cambiaba lo que decía, vestía, comía o hacía para evitar un estallido de ira.
No sentía la necesidad de vigilar ni manejar sus reacciones.
A veces comprobaba su estado de ánimo antes de plantear un tema difícil.
Cambiaba mi conducta porque ella había amenazado explícitamente con causar daño, confinarme o tomar represalias.
7. ¿Cómo te trataban si considerabas contarle a alguien sobre el castigo físico?
Me presionaban mediante la culpa, la vergüenza o la minimización repetida para que lo mantuviera dentro de la familia.
No me dijeron ni me presionaron para que lo ocultara.
Me amenazaron, castigaron o lastimaron físicamente por contarlo o planear contarlo.
Me pidieron una vez que mantuviera la privacidad, sin presionarme ni imponer consecuencias por hablar.
8. Durante los conflictos, ¿cómo se usaron los agarres, empujones, la inmovilización o la sujeción?
Me inmovilizaron por la fuerza, me estrangularon, me impidieron respirar o me sujetaron de manera peligrosa.
Hubo un agarre brusco o un empujón aislado, sin dolor persistente.
Esas acciones no ocurrieron.
Los agarres bruscos o empujones ocurrieron repetidamente y causaron dolor, pero ninguna lesión que yo notara.
9. ¿Qué descripción refleja mejor tu experiencia de haber recibido golpes, bofetadas o nalgadas por parte de tu madre o cuidadora materna?
No ocurrió.
Ocurrió una o dos veces y causó dolor breve, pero ninguna molestia persistente.
Ocurrió repetidamente y a veces dejó molestias persistentes, pero ninguna lesión que yo notara.
Algún incidente causó un moretón, corte, quemadura, golpe en la cabeza, problema para respirar u otra lesión.
10. ¿Qué ocurría si intentabas alejarte de una discusión o situación de castigo?
A veces se ignoraba mi privacidad, por ejemplo, al abrir una puerta, pero yo seguía pudiendo irme.
Me bloqueaban el paso, me encerraban, me perseguían, me hacían regresar por la fuerza o me amenazaban por intentar irme.
Podía alejarme sin que me persiguieran ni controlaran.
En ocasiones me seguían mientras continuaba la conversación, pero yo todavía podía irme libremente.
11. ¿Cómo se expresaba el enojo mediante objetos o en el hogar?
En ocasiones se cerraban puertas o armarios de golpe, sin dañar objetos ni dirigirlos hacia nadie.
Se lanzaban objetos hacia alguien o cerca de alguien, se exhibía un arma o se destruían pertenencias como amenaza explícita.
El enojo no se expresaba mediante objetos ni causando daños.
Golpear, cerrar de golpe o romper objetos repetidamente generaba un ambiente intimidante, sin una amenaza explícita.
12. ¿Qué ocurre ahora cuando recuerdas o hablas sobre el castigo físico?
A veces siento un malestar breve, pero pasa sin cambiar lo que hago.
Siento como si el peligro estuviera ocurriendo ahora, pierdo la noción de mi entorno o no puedo recuperar una sensación de estabilidad sin ayuda.
No noto ninguna reacción actual relacionada con eso.
Tengo una reacción intensa y necesito tiempo, distancia o una rutina para afrontar la situación y calmarme.
13. ¿Qué efectos físicos persistieron después del castigo?
Sensibilidad o malestar breve que desapareció rápidamente.
Un moretón, corte, quemadura, golpe en la cabeza, problema de movilidad o cualquier efecto que necesitó o debió haber recibido atención médica.
No hubo castigo físico ni persistió ningún efecto físico relacionado.
El dolor o las molestias duraron hasta el día siguiente, sin una lesión visible.
14. ¿Cómo afecta la experiencia tu contacto actual o los límites que estableces con tu madre o cuidadora materna?
A veces planifico cuidadosamente los temas o el momento para que el contacto sea más manejable.
El contacto actual incluye amenazas, fuerza, acoso, confinamiento o temor a un daño inmediato.
Actualmente, no afecta mis decisiones sobre el contacto ni mis límites.
Limito el contacto, evito estar a solas con ella o dependo de límites firmes debido a la angustia o el miedo.
15. Al considerar todos los incidentes, ¿qué patrón es el más parecido?
El castigo físico se volvió repetitivo o más doloroso, sin una lesión ni una amenaza explícita que yo recuerde.
No hubo castigo físico.
Algún uso de la fuerza implicó una lesión, una zona peligrosa del cuerpo, un arma, estrangulamiento o una amenaza de daño grave.
Hubo un incidente aislado de contacto doloroso breve, sin lesión ni amenaza.