Test cuestionario sobre el matrimonio sin sexo - the question form
Preguntas: 15 · 10 minutos
1. ¿Cómo abordan actualmente la cercanía no sexual como parte de la relación?
La usamos intencionalmente como una forma válida de conexión, respetando lo que cada persona desea.
La valoramos, aunque no siempre le damos espacio.
A veces surge de manera natural, pero rara vez hablamos de la función que cumple.
Actualmente nos estamos dando más espacio en lugar de enfocarnos en la cercanía.
2. Después de que uno de los dos rechaza tener relaciones sexuales, ¿qué suele ocurrir a nivel emocional?
La decepción puede permanecer brevemente, pero suele disiparse sin cambiar el ambiente de la relación.
El rechazo tiende a alimentar un resentimiento, temor o distanciamiento emocional duraderos.
Por lo general, nos recuperamos sin considerar el rechazo como un juicio sobre ninguno de los dos.
La inseguridad o la frustración suelen prolongarse y afectar interacciones posteriores.
3. Si disminuyeran presiones importantes como la carga de trabajo, las exigencias de salud o las responsabilidades de cuidado, ¿qué esperarías que ocurriera con su conexión sexual?
Podría mejorar un poco, pero probablemente persistiría una discrepancia recurrente.
Probablemente se restablecería con bastante facilidad porque la interrupción parece deberse a las circunstancias.
Cambiaría poco porque la desconexión ahora parece tener su propia inercia.
Nuestro nivel actual probablemente seguiría siendo satisfactorio para mí.
4. Cuando ambos piensan en la diferencia respecto de la intimidad, ¿qué interpretación se acerca más al clima emocional actual?
Podemos verla como una situación compartida, en lugar de considerarla una prueba de que alguno de los dos tiene algo malo.
En general, comprendemos el contexto, pero a veces aparece una sensación de rechazo personal.
Uno de los dos, o ambos, suele interpretar la diferencia como evidencia de que no es deseado o no es suficiente.
La diferencia ha quedado vinculada con la culpa, la desesperanza o un profundo resentimiento entre nosotros.
5. ¿Cómo ha afectado la diferencia sexual, si existe, las muestras cotidianas de afecto físico, como abrazarse, besarse o tocarse de manera casual?
A menudo evitamos las muestras de afecto o estas se han convertido en una fuente continua de tensión.
Ha hecho que las muestras de afecto sean un poco menos espontáneas, aunque la calidez permanece.
Las muestras de afecto siguen sintiéndose cómodas y no se ven afectadas de manera significativa.
Las muestras de afecto suelen sentirse cargadas de expectativas porque uno de los dos, o ambos, puede esperar que lleven a algo más.
6. Si les preguntaran cómo sería un progreso significativo, ¿qué tan similares serían sus respuestas?
Tenemos expectativas diferentes y aún no hemos intentado integrarlas.
Tenemos una definición compartida que incluye la comodidad, los límites y las prioridades de ambos.
Coincidimos en algunos aspectos, pero aún no están claros ciertos detalles importantes.
Actualmente, ninguno de los dos está enfocado en definir el progreso.
7. Durante los últimos seis meses, ¿en qué medida tu conexión sexual ha coincidido con lo que personalmente querías de la relación?
En general, ha estado en sintonía con lo que quería.
Ha habido una diferencia perceptible que reaparece con regularidad.
A veces surgió una diferencia, pero fue limitada o duró poco.
Una diferencia persistente se ha convertido en una parte importante de cómo vivo la relación.
8. Un mes exigente deja a ambos con poca energía. ¿Cómo suelen responder al efecto que esto tiene en la intimidad?
Cada uno maneja principalmente sus propios sentimientos y expectativas.
Protegemos deliberadamente alguna forma de conexión que funcione para ambos.
Dejamos el tema de lado y nos concentramos en superar el período exigente.
Nos adaptamos de manera informal, por ejemplo, cambiando el momento o eligiendo formas de cercanía con menos presión.
9. Imagina que una noche íntima que ambos parecían esperar no se concreta. ¿Qué respuesta se parece más al patrón habitual?
Esto no es común y, por lo general, ambos nos sentimos cómodos con el cambio.
A veces sucede, pero generalmente sentimos que habrá otra oportunidad.
Sucede con suficiente frecuencia como para que la decepción o la incertidumbre tiendan a persistir.
En gran medida, hemos dejado de esperar que haya intimidad porque el patrón parece haberse establecido.
10. Fuera de las situaciones sexuales, ¿cómo afecta este tema tu sensación de cercanía emocional?
Genera un distanciamiento ocasional, pero la conexión suele restablecerse.
Tiene poco efecto en nuestra capacidad de sentirnos emocionalmente conectados.
Con frecuencia hace que sea más difícil sentir calidez, confianza o compañerismo.
Ahora influye en gran parte de la relación, incluso cuando no estamos hablando de sexo.
11. ¿Qué descripción refleja mejor cuán establecido se siente el patrón actual?
Existe desde hace mucho tiempo y no tenemos una idea compartida de cómo podría cambiar ni de si cambiará.
Ocurre durante períodos prolongados o repetidos, en vez de ser una sola fase breve.
No se siente como un patrón persistente.
Es reciente o está relacionado con una etapa de la vida claramente identificable.
12. Cuando quieres afecto, pero no quieres que se vuelva sexual, ¿qué tan fácil es comunicar esa diferencia?
Por lo general, puedo expresarlo con claridad y esperar que se comprenda la diferencia.
Puedo expresarlo, aunque después puede surgir cierta incomodidad o decepción.
A veces evito las muestras de afecto porque podría malinterpretarse su significado.
Aclararlo se siente tan difícil a nivel emocional que a menudo guardo silencio o me alejo.
13. Supón que uno de los dos propone acudir a terapia de pareja o terapia sexual con un profesional calificado. ¿Cuál sería la respuesta más probable?
Ambos estaríamos dispuestos a considerar si se ajusta a nuestros objetivos.
Uno de los dos estaría interesado, mientras que el otro necesitaría tiempo o más información.
Preferiríamos comenzar con una reflexión privada o recursos de autoayuda.
Buscar apoyo no sería una prioridad actual para nosotros.
14. Si sus niveles de deseo sexual son diferentes, ¿qué describe mejor su capacidad para manejar esa diferencia?
Podemos hablar de diversas formas de conexión aceptables para ambos sin considerar que el consentimiento sea negociable.
Reconocemos la diferencia, pero las soluciones prácticas acordadas siguen siendo inconsistentes.
En general, manejamos nuestros deseos por separado para reducir la presión sobre la relación.
Actualmente no estamos intentando cambiar ni negociar esa diferencia.
15. Tu cónyuge plantea el tema de su vida sexual en un momento tranquilo y privado. ¿Qué es lo más probable que ocurra?
Hablamos de algunos aspectos, pero ambos elegimos nuestras palabras con cuidado.
La conversación se vuelve tensa o defensiva antes de que logremos resolver mucho.
Podemos intercambiar puntos de vista aunque no lleguemos a una solución inmediata.
Uno de los dos, o ambos, se cierra, se distancia o evita continuar la conversación.