Test cuestionario sobre cuándo considerar la eutanasia para su perro - the question form
Preguntas: 15 · 10 minutos
1. ¿Cómo afecta la rutina de cuidados actual a la experiencia cotidiana de su perro?
Los cuidados son breves o los tolera bien, y le dejan tiempo suficiente para descansar, estar cómodo y realizar actividades que valora.
Algunas partes son desagradables, pero el malestar dura poco y mi perro vuelve a realizar actividades cómodamente.
Las citas, los procedimientos, la manipulación o los efectos secundarios consumen gran parte del tiempo en que está cómodo o le causan malestar recurrente.
Los cuidados necesarios causan un malestar extremo o sostenido, y el veterinario no ha encontrado una forma tolerable de proporcionarle un alivio considerable.
2. ¿Cómo maneja su perro la micción y las evacuaciones intestinales?
Puede hacer sus necesidades siguiendo su rutina habitual y se mantiene razonablemente limpio y cómodo.
Ocasionalmente tiene accidentes o necesita ayuda adicional, pero la limpieza y los cambios de posición evitan un malestar continuo.
Los accidentes frecuentes, el esfuerzo para evacuar, el estreñimiento, la diarrea o ensuciarse lo dejan incómodo repetidamente a pesar de los cuidados.
No puede orinar, hace esfuerzos intensos y repetidos, o permanece continuamente sucio, con lesiones en la piel o un malestar considerable.
3. ¿Su perro ha sufrido recientemente algún colapso, convulsiones, desorientación extrema o períodos en los que fue difícil despertarlo?
No he observado ninguno de estos episodios.
Hubo un episodio inusual breve, que ya comuniqué al veterinario, y mi perro volvió por completo a su estado habitual.
Los episodios han reaparecido, la recuperación tarda más o la desorientación altera considerablemente su vida diaria.
Hubo una convulsión prolongada, convulsiones repetidas sin recuperación, un colapso, falta de respuesta u otra crisis activa.
4. Cuando le ofrece una actividad favorita en una versión más fácil y adaptada, ¿qué sucede?
Participa con un disfrute evidente a un nivel adecuado para sus capacidades.
Participa con menos frecuencia o durante menos tiempo, pero aún muestra cierto disfrute claro.
Por lo general, se niega a participar o se detiene rápidamente, y los momentos de disfrute se han vuelto poco frecuentes.
Ya no puede participar en ninguna actividad que antes fuera significativa sin experimentar un malestar o agotamiento evidentes.
5. Mientras su perro descansa en un entorno cómodo, ¿qué ha observado en su respiración?
Su respiración parece normal para él y continúa siendo fácil en reposo.
Ha habido un cambio breve y leve respecto de su respiración habitual que se resuelve con el reposo.
Con frecuencia, respirar en reposo parece requerirle más esfuerzo de lo habitual, o la tos interrumpe repetidamente su descanso.
Se esfuerza o jadea para respirar, tiene las encías pálidas o azuladas, o ha colapsado con dificultad respiratoria.
6. Suponga que su perro necesita levantarse para beber agua o hacer sus necesidades. ¿Qué suele suceder?
Se levanta y se desplaza como de costumbre, incluso con cualquier ayuda que haya usado desde hace tiempo y con la que se sienta cómodo.
Se mueve más despacio o necesita un poco de ayuda, pero completa el trayecto sin un malestar evidente.
Tropieza o se cae con frecuencia, se angustia o no puede completar el trayecto ni siquiera con el apoyo habitual.
De repente ya no puede ponerse de pie ni moverse, colapsa repetidamente o el movimiento le causa un malestar extremo.
7. ¿Qué tan bien controlan los síntomas de su perro los medicamentos y el plan de bienestar actuales?
Mi perro parece estar cómodo con el plan actual, sin síntomas perceptibles que aparezcan pese al tratamiento.
Ocasionalmente aparecen síntomas leves pese al tratamiento, pero se resuelven con el plan aprobado por el veterinario.
Los síntomas reaparecen con frecuencia, el alivio dura poco o los efectos secundarios del tratamiento son cada vez más difíciles para mi perro.
El malestar intenso continúa a pesar del plan, o no se puede administrar el tratamiento sin causarle un malestar considerable o efectos peligrosos.
8. ¿Cómo responde su perro ante las personas, los animales o los entornos conocidos que normalmente valora?
Muestra su nivel habitual de reconocimiento, interés o compañía tranquila.
Su interés ha disminuido un poco, pero aún busca o recibe con agrado el contacto en algunos momentos.
Permanece aislado la mayor parte del tiempo y rara vez responde a la atención o a los entornos conocidos.
Parece estar continuamente angustiado, aterrorizado, profundamente desconectado o incapaz de reconocer a personas o lugares conocidos.
9. Cuando le ofrece un alimento conocido y aprobado por el veterinario, ¿cómo come su perro?
Come lo suficiente para cubrir sus necesidades habituales sin que haya que insistirle demasiado.
Su apetito ha disminuido levemente, pero aun así come una cantidad considerable con un poco de estímulo o un ajuste aprobado.
Rechaza la comida con frecuencia o come tan poco que se ha vuelto difícil mantener una ingesta adecuada.
Ha dejado de comer, no puede tragar de manera segura o los intentos de comer le provocan atragantamiento, dolor o malestar evidentes.
10. Durante los últimos siete días, ¿qué descripción coincide mejor con las señales de dolor o malestar físico de su perro?
Se ha mostrado relajado, sin nuevas conductas de dolor que yo haya notado.
He notado alguna señal leve ocasional, como rigidez o inquietud breve, que desaparece con el apoyo habitual.
Las conductas de dolor interrumpen repetidamente el sueño, el movimiento, la alimentación o la interacción, incluso con el plan de atención actual.
Muestra un malestar intenso o persistente, como llorar de dolor, temblar, jadear en reposo o no poder tranquilizarse.
11. Después de un período difícil, una sesión de tratamiento o un agravamiento de los síntomas, ¿cómo se recupera su perro?
Vuelve a su estado habitual dentro del plazo previsto por el veterinario.
La recuperación es un poco más lenta que antes, pero vuelve a alcanzar un grado considerable de comodidad e interés.
La recuperación es incompleta o tarda cada vez más, por lo que queda menos tiempo de comodidad entre los retrocesos.
Ya no se recupera hasta alcanzar un estado cómodo, o cada retroceso provoca un deterioro rápido y considerable.
12. ¿Qué opción describe mejor los vómitos, las náuseas o el malestar digestivo recientes?
No he notado vómitos, arcadas repetidas ni conductas que sugieran náuseas.
Hubo un episodio leve, tras el cual volvió a comer, beber y comportarse como de costumbre.
Las náuseas, los vómitos, la diarrea o el malestar abdominal han reaparecido o están interfiriendo con la alimentación, la hidratación o el descanso.
No puede retener el agua, tiene arcadas repetidas sin alivio, presenta el abdomen hinchado y doloroso o parece extremadamente débil.
13. Al revisar un calendario con fechas de las últimas dos semanas, ¿cómo se comparan los períodos de comodidad o interés con los períodos difíciles?
Los períodos de comodidad o interés predominan claramente.
Ha habido uno o dos períodos difíciles importantes, pero la recuperación y los momentos positivos siguen predominando.
Los períodos difíciles son igual de frecuentes o más frecuentes que los períodos de comodidad e interés.
Casi todos los días están dominados por el malestar, una profunda falta de interés o la incapacidad para satisfacer las necesidades básicas.
14. ¿Qué opción describe mejor la capacidad de su perro para beber y mantenerse hidratado?
Bebe como de costumbre y puede llegar al agua cómodamente.
Necesita recordatorios ocasionales, que le acerquen el recipiente o un poco de ayuda para beber lo suficiente.
Bebe muy poco, necesita ayuda directa frecuente o muestra señales recurrentes que podrían indicar deshidratación.
No puede o no quiere beber agua, no logra retenerla o parece gravemente débil o deshidratado.
15. Durante un período habitual de descanso, ¿qué tan bien puede dormir y cambiar de posición su perro?
Se acomoda, duerme y cambia de posición según lo necesita, por sí solo o con una ayuda conocida.
A veces necesita ayuda para ponerse cómodo, pero normalmente descansa después de un ajuste.
Se despierta o camina de un lado a otro repetidamente, o necesita que lo cambien de posición porque no logra mantenerse cómodo.
No puede acomodarse ni cambiar de posición incluso con ayuda, y el agotamiento o el malestar son persistentes.