Prueba para detectar prejuicios de género

Estructura de medición
¿Quiénes suelen realizar esta prueba?
Descubre cómo se compara
A continuación, te ofrecemos una vista previa de los puntos de referencia que utilizamos para situar tu puntaje en contexto.
Ejemplos de preguntas de la prueba
- Nada importante
- Importante en parte
- Neutral
- Importante
- Muy importante
- Nada importante
- Parcialmente importante
- Neutral
- Importante
- Muy importante
- Nada importante
- Algo importante
- Neutral
- Importante
- Muy importante
Prueba para detectar prejuicios de género - Descripción y metodología del test
Esta evaluación puede resultar útil para quienes desean interpretar dos puntajes descriptivos sobre la importancia que conceden a determinadas cualidades. La Prueba para detectar prejuicios de género organiza esa lectura en dos orientaciones. Las expectativas de género pueden influir en la valoración de rasgos, sin convertir el perfil en una etiqueta sobre la persona.
Qué mide esta evaluación
El cuestionario recoge la importancia atribuida a cualidades y conductas; no pregunta a qué género se asocian ni pide valorar por separado a hombres y mujeres. Se distinguen dos orientaciones: alcanzar metas e intereses personales mediante autonomía e iniciativa, y cuidar y apoyar a otras personas.
Las escalas oficiales son:
- Promoción De Los Propios Intereses (8–40): evalúa conductas orientadas a alcanzar metas e intereses personales; un nivel alto puede indicar mayor autonomía e iniciativa. Bajo 8–24, Moderado 25–32 y Alto 33–40 indican el nivel.
- Cuidado De Los Demás (8–40): evalúa la tendencia a conductas orientadas al cuidado y apoyo; un nivel alto puede indicar mayor empatía y disposición a ayudar. Bajo 8–24, Moderado 25–32 y Alto 33–40 indican el nivel.
Compararlas puede favorecer una reflexión sobre estereotipos de género, pero no mide directamente prejuicios ni crea una tercera escala.
Metodología y base científica
Las preguntas presentan adjetivos y conductas —como ser líder, independiente, empático o dispuesto a ayudar— y piden valorar su importancia en cinco opciones, desde «Nada importante» hasta «Muy importante», con posiciones intermedias y una respuesta neutral. Las respuestas forman puntajes separados, pero no debe deducirse cuánto aporta cada alternativa ni si algún ítem tiene un peso distinto.
El enfoque es coherente con Eagly y Karau (2002), que explican cómo las expectativas sobre los roles de género influyen en la valoración de rasgos y liderazgo. También se relaciona con Cejka y Eagly (1999) y Eagly y Mladinic (1994), sobre estereotipos, actitudes y juicios de competencia. La relación es conceptual: la versión en línea no reproduce esos estudios ni constituye una escala estandarizada derivada de ellos.
Como autoinforme, permite interpretar cada resultado según su nivel y comparar las dos orientaciones. El contexto actual, el autoconocimiento y la sinceridad pueden influir en las respuestas; un puntaje no basta para identificar sesgos de género ni describe toda la conducta de una persona. Por sí solo, no equivale a un diagnóstico.
- Eagly, A. H., & Karau, S. J. (2002). Role congruity theory of prejudice toward female leaders. Psychological Review, 109(3), 573–598. 10.1037/0033-295X.109.3.573
- Cejka, M. A., & Eagly, A. H. (1999). Gender-stereotypic images of occupations correspond to the sex segregation of employment. Personality and Social Psychology Bulletin, 25(4), 413–423. 10.1177/0146167299025004002
- Eagly, A. H., & Mladinic, A. (1994). Are People Prejudiced Against Women? Some Answers From Research on Attitudes, Gender Stereotypes, and Judgments of Competence. European Review of Social Psychology, 5(1), 1–35. 10.1080/14792779543000002
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