Qué es un psicólogo clínico y qué hace
Buscar apoyo para preocupaciones emocionales o conductuales puede resultar abrumador, sobre todo cuando no se tiene claro a qué tipo de profesional acudir. Muchas personas llegan a este punto después de semanas o meses sintiéndose diferentes, con la sensación de que algo no termina de encajar, y finalmente deciden informarse sobre qué tipo de ayuda existe. Un psicólogo clínico suele ser uno de los primeros especialistas que se consideran, aunque su función puede resultar confusa si nunca se ha trabajado con uno.
Un psicólogo clínico es un profesional sanitario acreditado que se especializa en comprender cómo piensan, sienten y se comportan las personas. No prescribe medicación, pero ofrece terapia psicológica, realiza evaluaciones clínicas y utiliza métodos basados en la evidencia para ayudar a gestionar el estrés, la ansiedad, los problemas de pareja, las respuestas al trauma u otras dificultades emocionales. Su labor combina formación científica con sensibilidad humana, creando un camino estructurado hacia la comprensión personal y el cambio.
En esta guía encontrarás qué hace exactamente un psicólogo clínico, en qué se diferencia de otros profesionales de la salud mental, cómo es un proceso terapéutico con él y cómo decidir si podría ayudarte. También verás información práctica sobre acceso al sistema sanitario, atención presencial y telepsicología, privacidad y criterios para escoger a un profesional acreditado que encaje contigo. Tanto si es la primera vez que consideras acudir a terapia como si simplemente sientes curiosidad, este artículo te ofrece una visión clara y cercana sobre cómo trabajan los psicólogos clínicos para ayudar a las personas a sentirse mejor.

Qué es un psicólogo clínico y cómo trabajan los psicólogos clínicos
Un psicólogo clínico es un especialista en salud mental formado para comprender patrones de pensamiento, emoción y conducta. Utiliza herramientas basadas en la evidencia para ayudar a las personas a entender lo que están experimentando y a desarrollar formas más saludables de afrontar sus dificultades. A diferencia de los psiquiatras, su labor se centra en la psicoterapia y en la evaluación psicológica, no en la prescripción de fármacos. Se les puede considerar expertos en el funcionamiento de la mente tanto en momentos de calma como en situaciones de estrés.
Formación, acreditación y funciones clínicas
Para ejercer como psicólogo clínico en España es necesario completar una extensa formación universitaria y una especialización sanitaria rigurosa. Tras el grado en Psicología, se accede mediante oposición al programa de Psicólogo Interno Residente PIR, un periodo de formación especializada de cuatro años dentro del Sistema Nacional de Salud. Esta formación incluye rotaciones clínicas, evaluación psicológica, intervención terapéutica, investigación y supervisión continua. Solo después de completar este proceso y obtener la acreditación correspondiente se puede ejercer como especialista en Psicología Clínica.
Esta preparación permite abordar patrones emocionales complejos y ofrecer una terapia estructurada que ayuda a manejar la ansiedad, el bajo estado de ánimo, las respuestas traumáticas, los conflictos en las relaciones o las dificultades en el trabajo o en los estudios. También incluye formación en ética profesional: confidencialidad, límites terapéuticos, competencia cultural, consentimiento informado y otros aspectos regulados por el Código Deontológico del Consejo General de la Psicología de España.
Los psicólogos clínicos suelen coordinarse con médicos de atención primaria, psiquiatras y otros profesionales sanitarios cuando es necesario. Este enfoque multidisciplinar permite atender tanto los factores emocionales como los físicos que pueden influir en el bienestar, especialmente cuando los síntomas se solapan con problemas de sueño, estrés prolongado o dolor crónico.
Qué ocurre durante una evaluación psicológica
El primer paso al comenzar con un psicólogo clínico suele ser una evaluación. Se trata de una conversación estructurada diseñada para comprender cómo se siente la persona, desde cuándo aparecen las dificultades y qué factores pueden estar influyéndolas. Muchas personas describen esta primera sesión como un espacio seguro donde poder expresar todo lo que llevan dentro.
- una conversación sobre el estado de ánimo, el estrés, las relaciones o el funcionamiento diario;
- preguntas sobre el sueño, la concentración o ciertos patrones de comportamiento;
- cuestionarios estandarizados que ayudan a clarificar el cuadro emocional;
- una reflexión sobre objetivos, valores y aquello que la persona desea cambiar.
Estas herramientas permiten al psicólogo comprender tanto los puntos fuertes como las áreas que requieren apoyo. El objetivo no es juzgar ni etiquetar, sino construir una hoja de ruta para un cambio significativo. Muchas personas sienten alivio tras esta sesión, ya que el proceso es colaborativo y respetuoso. No se espera que la persona tenga todas las respuestas; el profesional ayuda a explorarlas.
Qué hacen los psicólogos clínicos y qué no hacen
Un psicólogo clínico ofrece terapia, realiza evaluaciones y ayuda a identificar patrones que pueden estar afectando a la calidad de vida. Enseña estrategias de afrontamiento, ofrece nuevas perspectivas y ayuda a desarrollar habilidades duraderas para manejar dificultades emocionales o conductuales. Muchos utilizan enfoques como la terapia cognitivo-conductual, la terapia de aceptación y compromiso, las intervenciones basadas en mindfulness o tratamientos centrados en el trauma. Su trabajo se basa en la evidencia científica, se adapta a cada persona y se apoya en una relación terapéutica de confianza.
Igual de importante que lo que hacen es lo que no hacen. En España, los psicólogos clínicos no prescriben medicación. Los tratamientos farmacológicos corresponden a psiquiatras o médicos de atención primaria. Un psicólogo puede recomendar consultar con un prescriptor si considera que podría ser útil, pero nunca receta medicamentos.

Tampoco toman decisiones por la persona ni imponen un plan de acción. La terapia es un proceso compartido: el profesional guía, acompaña y facilita, pero no dirige la vida de nadie. Su función es ayudar a comprender mejor la propia experiencia y a tomar decisiones informadas.
Importante saber: La terapia con un psicólogo clínico acreditado es confidencial según la normativa sanitaria española, con las excepciones habituales relacionadas con la seguridad. Si existe riesgo para la integridad de la persona o de terceros, el profesional debe actuar para garantizar la protección. En situaciones de urgencia emocional grave en España, se puede llamar al 024, y si hay peligro inmediato, al 112.
Qué tratan los psicólogos clínicos y cómo ayudan a las personas a recuperarse
Los psicólogos clínicos trabajan con una amplia variedad de dificultades emocionales y conductuales, ayudando a comprender lo que está experimentando la persona y ofreciendo formas prácticas de recuperar estabilidad. No se centran en etiquetas diagnósticas, sino en patrones: cómo piensa, reacciona o afronta cada persona, utilizando esa información para guiar el proceso terapéutico. Muchas personas descubren que hablar con un profesional formado abre espacio para la claridad, el alivio y un cambio sostenido.
Dificultades emocionales y conductuales frecuentes
Las personas suelen acudir a un psicólogo clínico cuando se sienten desbordadas, bloqueadas o cuando ciertas emociones se repiten sin motivo aparente. Entre las preocupaciones habituales se encuentran la ansiedad persistente, el bajo estado de ánimo, la irritabilidad, los problemas de sueño, las tensiones en las relaciones o la dificultad para concentrarse. Otras buscan apoyo tras acontecimientos vitales importantes como una ruptura, una pérdida, un cambio de trabajo o una mudanza, situaciones que pueden remover reacciones intensas.
Los psicólogos clínicos también ayudan a afrontar:
- estrés acumulado a lo largo del tiempo;
- síntomas de ansiedad como pensamientos acelerados o tensión física;
- tristeza persistente o sensación de desconexión emocional;
- reacciones relacionadas con el trauma, como hipervigilancia o evitación;
- conflictos en relaciones personales o en el entorno laboral;
- dificultades de motivación, organización o hábitos.
Estas experiencias varían enormemente entre personas. El objetivo del profesional no es clasificar, sino comprender cómo la historia personal, el contexto y las respuestas internas interactúan. Esa comprensión profunda se convierte en la base del cambio terapéutico.
Terapias basadas en la evidencia CBT, ACT, DBT y tratamientos centrados en el trauma
Una vez definidos los objetivos, la terapia se convierte en un proceso colaborativo. Los psicólogos clínicos utilizan enfoques basados en la evidencia que han demostrado ayudar a identificar patrones, regular emociones y responder al estrés de maneras más adaptativas.
Entre los métodos más habituales se encuentran:
- Terapia cognitivo-conductual CBT.
- La CBT ayuda a identificar pensamientos poco útiles y a sustituirlos por interpretaciones más equilibradas y realistas. Es práctica y orientada a habilidades, e incluye ejercicios entre sesiones.
- Terapia de aceptación y compromiso ACT.
- La ACT enseña a reconocer emociones difíciles sin luchar contra ellas, mientras se avanza hacia acciones coherentes con los propios valores. Es especialmente útil cuando la autocrítica o el perfeccionismo generan presión.
- Terapia dialéctico-conductual DBT.
- La DBT ayuda a gestionar emociones intensas, mejorar la comunicación y construir tolerancia al malestar. Es útil para personas que se sienten fácilmente sobrepasadas o reactivas.
- Tratamientos centrados en el trauma.
- Enfoques como EMDR o la terapia de procesamiento cognitivo ayudan a trabajar experiencias pasadas que siguen influyendo en el presente. Se realizan a un ritmo seguro y cuidadosamente acompañado.
El psicólogo clínico adapta estas herramientas a cada caso. Algunas sesiones se centran en habilidades concretas; otras, en reflexión o en comprender cómo experiencias pasadas influyen en la vida actual. Una buena terapia no sigue un guion fijo: sigue a la persona.
Cómo se evalúa el progreso a lo largo del tiempo
La terapia no busca cambios inmediatos, sino transformaciones graduales: sentir un poco más de esperanza, dormir algo mejor, reaccionar con más calma. Los psicólogos clínicos evalúan el progreso revisando con regularidad el estado de ánimo, la energía, las estrategias de afrontamiento y el funcionamiento diario. A veces utilizan cuestionarios breves; otras, el progreso se aprecia en las experiencias que la persona comparte.
Las señales de mejoría pueden incluir:
- menos altibajos emocionales;
- mejor descanso o mayor capacidad de concentración;
- sensación de mayor conexión en las relaciones;
- más confianza para afrontar el estrés;
- mayor claridad sobre los propios desencadenantes emocionales.
El progreso puede ser lineal, irregular o avanzar a pequeños pasos, lo cual es totalmente normal. La labor del psicólogo clínico es acompañar, ajustar estrategias cuando sea necesario y señalar avances que a veces pasan desapercibidos.
Importante saber: La terapia puede resultar más intensa al principio, sobre todo cuando se trabajan patrones arraigados o recuerdos dolorosos. Esto no indica que algo vaya mal; suele ser parte del proceso de cambio. Si las emociones se vuelven difíciles de manejar entre sesiones, se recomienda contactar con el profesional, y ante una urgencia emocional en España, llamar al 024. Ante peligro inmediato, llamar al 112.
Cómo se diferencia un psicólogo clínico de otros profesionales de la salud mental
A menudo existe confusión sobre las diferencias entre psicólogos, psiquiatras, terapeutas y otros especialistas en salud mental. Aunque sus funciones pueden solaparse, cada profesión tiene su propia formación, responsabilidades y ámbitos de competencia. Comprender estas diferencias ayuda a elegir el apoyo más adecuado, o la combinación adecuada, según las necesidades de cada persona.
Mientras que un psicólogo clínico se especializa en psicoterapia y evaluación psicológica, un psiquiatra se centra en la prescripción farmacológica y el diagnóstico médico, y los terapeutas o trabajadores sociales sanitarios ofrecen intervención psicológica con formaciones de posgrado específicas. No se trata de qué profesional es mejor, sino de qué enfoque resulta más útil para cada situación. Muchas personas combinan distintos profesionales a lo largo de su proceso terapéutico.

Psicólogo clínico, psiquiatra y terapeuta
La siguiente tabla resume las diferencias esenciales entre los perfiles más comunes en el ámbito de la salud mental en España.
| Profesional | Formación | Funciones | Medicación | Indicado para |
|---|---|---|---|---|
| Psicólogo clínico | Grado en Psicología más especialización PIR en el SNS | Psicoterapia, evaluación, pruebas psicológicas, planificación del tratamiento | No prescribe medicación | Personas que buscan terapia, comprensión profunda y enfoques basados en la evidencia |
| Psiquiatra | Grado en Medicina más residencia en Psiquiatría | Diagnóstico médico, seguimiento farmacológico, intervención breve | Puede prescribir medicación | Casos que pueden beneficiarse de tratamiento farmacológico o con componente biológico relevante |
| Terapeuta o trabajador social sanitario | Formación de posgrado en intervención psicológica o trabajo social sanitario | Psicoterapia, apoyo emocional, estrategias de afrontamiento | No prescribe medicación | Personas que buscan acompañamiento emocional y estrategias prácticas para el día a día |
Por qué importan estas diferencias
La diferencia principal reside en la formación. Los psicólogos clínicos dedican años a estudiar evaluación, modelos psicoterapéuticos y el desarrollo de pensamientos y conductas. Los psiquiatras se centran en los factores médicos y biológicos de la salud mental y en el uso de fármacos. Los terapeutas y trabajadores sociales se enfocan en el acompañamiento emocional, la comunicación y las habilidades prácticas para afrontar dificultades.
Dado que los enfoques se complementan, muchas personas combinan varios profesionales. Por ejemplo, alguien puede asistir semanalmente a terapia con un psicólogo clínico y, al mismo tiempo, acudir a un psiquiatra para el seguimiento farmacológico. Otra persona puede comenzar con un terapeuta y, en un momento dado, solicitar una evaluación psicológica más completa. No existe un camino único: la decisión depende de lo que resulte más útil y accesible.
Qué profesional elegir primero
Muchas personas comienzan con un psicólogo clínico porque la terapia ofrece un espacio para explorar qué está ocurriendo antes de decidir si se necesita otro tipo de apoyo. Un psicólogo puede valorar si la situación podría mejorar con psicoterapia o si sería conveniente consultar también a un psiquiatra. Otras personas prefieren empezar con un terapeuta si buscan un enfoque más conversacional y menos estructurado.
Si no se tiene claro por dónde empezar, puede ser útil reflexionar sobre lo siguiente:
- Si deseo hablar a fondo sobre mis emociones y patrones.
- Si necesito una evaluación más detallada para comprender lo que me ocurre.
- Si me planteo si la medicación podría ayudar.
- Si busco un apoyo a corto plazo o un acompañamiento más prolongado.
Los psicólogos clínicos están formados para ayudar a pensar estas decisiones sin presión. Pueden aclarar su papel, derivar a otros profesionales cuando corresponde y colaborar con psiquiatras o médicos según las necesidades de cada caso.
El objetivo común de todos los profesionales
Aunque sus formaciones sean distintas, psicólogos clínicos, psiquiatras, terapeutas y trabajadores sociales comparten un objetivo: mejorar el bienestar de las personas. Lo hacen desde ángulos diferentes, pero complementarios. Lo fundamental no es elegir al profesional perfecto a la primera, sino encontrar a alguien que genere confianza, respeto y una sensación de acompañamiento útil.
Cuándo acudir a un psicólogo clínico y cómo es la primera visita
Muchas personas se preguntan cuál es el momento adecuado para acudir a un psicólogo clínico. No existe una regla fija: la mayoría da el paso cuando el día a día se vuelve más difícil, las emociones se sienten más intensas o las estrategias habituales dejan de funcionar. La terapia ofrece un espacio para detenerse, comprender lo que está pasando y encontrar un camino más claro.
Señales de que puede ser un buen momento para pedir ayuda
Los cambios en los patrones emocionales o conductuales suelen indicar que podría ser útil hablar con un profesional. Por ejemplo, puede que el estrés resulte más difícil de gestionar, el sueño se vuelva irregular o la concentración disminuya en las tareas cotidianas. Otras personas notan más irritabilidad, pensamientos de preocupación que se repiten o una sensación de desconexión en sus relaciones.
Los cambios vitales también pueden llevar a buscar apoyo: un nuevo trabajo, una mudanza, una ruptura o una pérdida pueden generar reacciones intensas y desconocidas. La terapia proporciona un espacio seguro para ordenar estas experiencias.
Un psicólogo clínico puede ayudar cuando:
- las emociones son difíciles de gestionar;
- la preocupación, la tristeza o la frustración se mantienen durante semanas;
- las relaciones se tensan o la comunicación se complica;
- el rendimiento laboral o académico disminuye;
- se repiten patrones que la persona desea cambiar.
Si alguien siente desesperanza o tiene pensamientos de autolesión, es esencial pedir ayuda inmediata. En España, el teléfono de prevención del suicidio es el 024. Si existe un peligro inmediato, hay que llamar al 112.
Qué esperar en la primera sesión de evaluación
La primera visita con un psicólogo clínico suele ser una conversación estructurada en un espacio privado y seguro, donde el profesional escucha, formula preguntas relevantes y ayuda a aclarar lo que está sucediendo. Muchas personas llegan con nervios y se marchan con alivio, porque la experiencia es colaborativa y no juzgadora.
Una primera sesión normalmente incluye:
- una conversación sobre el motivo de consulta;
- preguntas sobre el estado de ánimo, el estrés, el sueño y las rutinas diarias;
- una exploración de la historia personal y de acontecimientos vitales relevantes;
- objetivos iniciales para la terapia;
- una explicación de cómo podrían desarrollarse las sesiones posteriores.
No existe presión por contarlo todo desde el primer día. La persona marca el ritmo. El psicólogo se centra en comprender el contexto general y en ayudar a identificar los siguientes pasos, no en dirigir la conversación.
Durante esta visita, el profesional también puede explicar los límites de la confidencialidad, comentar qué puede abordarse en terapia y responder preguntas sobre el proceso. Muchas personas utilizan este encuentro para valorar el estilo comunicativo del psicólogo y decidir si se sienten cómodas trabajando con él.
Atención presencial frente a telepsicología
Desde hace unos años, la telepsicología se ha convertido en una forma habitual de recibir atención psicológica en España. Muchos psicólogos clínicos ofrecen sesiones por videollamada que funcionan de manera muy similar a las presenciales, especialmente en terapias basadas en la conversación. La telepsicología puede ser útil para personas con horarios ajustados, dificultades de movilidad o que viven lejos de centros sanitarios.
La atención presencial puede resultar más adecuada para quienes prefieren la sensación de acompañamiento físico o para ciertos tipos de intervención psicológica que requieren un entorno estructurado.
Algunas personas combinan ambos formatos: acuden de manera presencial cuando pueden y mantienen sesiones online en semanas más complicadas. La cobertura depende de cada prestación sanitaria o póliza privada, por lo que conviene consultar si la atención psicológica telemática está incluida y en qué condiciones.
En cualquier formato, el objetivo es el mismo: crear un entorno de apoyo donde la persona pueda expresarse con libertad, comprender mejor su experiencia y avanzar hacia una mayor estabilidad emocional.
Cómo encontrar un psicólogo clínico a través del sistema sanitario o de la atención privada
Buscar un psicólogo clínico puede resultar confuso al principio, sobre todo cuando intervienen factores como la derivación, la financiación pública, los seguros privados o la disponibilidad de profesionales. El proceso se vuelve más sencillo cuando se sabe dónde buscar y qué preguntas formular. Tanto si deseas acudir mediante la sanidad pública como a través de consulta privada, existen pasos claros para orientar la búsqueda.
Comprender la derivación, la atención pública y la privada
En España, muchas personas comienzan consultando a su médico de atención primaria, quien puede derivarles a un servicio de salud mental del Sistema Nacional de Salud. La atención pública es gratuita, pero en algunos lugares existe lista de espera. La atención privada ofrece mayor flexibilidad de horarios y elección de profesional, aunque supone un coste directo para la persona.
Las pólizas de seguro sanitario privado suelen incluir sesiones de psicología, aunque con determinadas condiciones. Algunas cubren un número limitado de sesiones al año; otras exigen copago. Conviene consultar las condiciones específicas antes de iniciar el proceso.
Verificar la acreditación y elegir un buen profesional
Una vez se tiene una lista de posibles psicólogos, es importante comprobar su acreditación. Un psicólogo clínico debe estar colegiado en su comunidad autónoma y contar con la especialidad de Psicología Clínica. En sus perfiles profesionales suele aparecer su número de colegiado, titulación y áreas de especialización.
Muchas personas buscan profesionales que trabajen cuestiones similares a las suyas: ansiedad, patrones de relación, respuestas traumatológicas, estrés laboral u otras dificultades. Leer una breve descripción del enfoque del psicólogo puede ayudar a valorar si encaja con lo que la persona está buscando.
Muchos profesionales ofrecen breves entrevistas informativas por teléfono o videollamada. Estas conversaciones permiten valorar si existe una buena conexión. Algunas preguntas útiles pueden ser:
- Qué enfoques terapéuticos utilizas.
- Cómo suele ser una sesión típica.
- Cómo adaptas la terapia a cada persona.
- Ofreces atención presencial, online o ambas modalidades.
No hay obligación de continuar después de una primera toma de contacto. Encontrar al profesional adecuado forma parte del proceso.
Cobertura de la telepsicología en seguros privados
La telepsicología ha ampliado el acceso a la atención psicológica, y gran parte de los seguros privados incluye ya la atención online. Las condiciones varían entre compañías, pero muchas consideran las sesiones por videollamada como equivalentes a las presenciales.

Si se piensa utilizar un seguro, conviene preguntar:
- Si la atención psicológica online está incluida en la póliza.
- Qué copago o condiciones económicas aplican.
- Si es necesario que el psicólogo esté ubicado en la misma comunidad autónoma.
Para quienes acuden de manera privada, la modalidad online puede ofrecer una flexibilidad que facilita la continuidad del proceso terapéutico. Algunas personas alternan entre formatos según su disponibilidad semanal.
Sea cual sea el camino, lo importante es conectar con un profesional formado que ofrezca claridad, orientación y un espacio seguro donde reflexionar. Con la información adecuada, encontrar un psicólogo clínico deja de ser un proceso confuso para convertirse en una decisión consciente sobre el propio bienestar.
Referencias
1. Instituto Nacional de Salud Mental. Psicoterapias. 2023.
2. Consejo General de la Psicología de España. Psicología Clínica. 2023.
3. Asociación Española de Psiquiatría. Qué es un trastorno mental. 2022.
4. Ministerio de Sanidad. Evaluación de la salud mental. 2023.
5. Línea de Atención a la Conducta Suicida 024. Recursos de apoyo emocional. 2023.
Conclusión
Comprender qué hace un psicólogo clínico puede hacer que pedir ayuda resulte menos abrumador. Estos profesionales combinan formación científica con una atención humana cercana, ayudando a explorar patrones emocionales, desarrollar estrategias de afrontamiento y comprender mejor aquello que dificulta el bienestar. La terapia no busca arreglar a nadie, sino ofrecer un espacio para crecer, reflexionar y entenderse con el apoyo de alguien preparado para acompañar ese proceso.
Si estás valorando pedir ayuda, no es necesario tomar todas las decisiones de una vez. Una primera conversación con un profesional acreditado puede aportar orientación, alivio y una idea más clara de los siguientes pasos. Y si en algún momento sientes que estás en riesgo o desbordado emocionalmente, en España puedes llamar al 024 para recibir apoyo inmediato. Si existe peligro inminente, llama al 112.
Preguntas frecuentes
¿Los psicólogos clínicos diagnostican condiciones?
Los psicólogos clínicos pueden realizar evaluaciones psicológicas y utilizar criterios diagnósticos cuando es apropiado, pero las evaluaciones se centran en comprender patrones más que en etiquetar. Explican los resultados con claridad y ayudan a identificar posibles pasos terapéuticos útiles.
¿Un psicólogo clínico puede prescribir medicación?
En España, los psicólogos clínicos no prescriben medicación. Los tratamientos farmacológicos corresponden a psiquiatras o médicos. Un psicólogo puede recomendar consultar con un profesional que prescriba si considera que podría ser beneficioso.
¿Qué ocurre durante la primera sesión de terapia?
La primera sesión suele ser una evaluación en la que el profesional pregunta por el estado emocional, el contexto personal y los objetivos. La persona marca el ritmo, y el psicólogo explica cómo podría desarrollarse el proceso terapéutico.
¿Cuánto tiempo se tarda en notar mejoría en terapia?
El progreso varía entre personas. Algunas sienten alivio tras unas pocas sesiones, mientras que otras perciben cambios graduales a lo largo de semanas o meses. El psicólogo revisa el progreso con frecuencia y ajusta el enfoque cuando es necesario.
¿La terapia con un psicólogo clínico es confidencial?
Sí. La terapia es confidencial según la normativa sanitaria española, con excepciones relacionadas con la seguridad. Los profesionales explican estos límites desde el inicio para que la persona sepa cómo se protege su información.
¿Cómo puedo encontrar un psicólogo clínico que trabaje con mi seguro privado?
Es útil consultar las condiciones de la póliza o preguntar directamente a la aseguradora por los profesionales disponibles. También puede buscarse en colegios oficiales de psicología, directorios profesionales o mediante entrevistas informativas con los propios especialistas.