Cómo formular una solicitud para un psicólogo: guiones claros, ejemplos reales y qué ocurre después
Pedir ayuda a un psicólogo puede resultar inesperadamente intimidante, incluso cuando uno sabe que la necesita. Muchas personas describen quedarse mirando la casilla del mensaje sin saber cuánto contar o hasta qué punto ser sinceras. Al intentar formular una solicitud para un psicólogo, es habitual temer sonar torpe o poco convincente.
La parte tranquilizadora es esta: los psicólogos no esperan un mensaje perfecto. Una explicación sencilla y humana de lo que estás viviendo es más que suficiente para iniciar el proceso. En esta guía verás cómo describir tus dificultades con un lenguaje cotidiano, qué información ayuda realmente a un profesional a entender tus necesidades y cómo redactar mensajes claros incluso cuando te sientes desbordado o incierto.
Al finalizar, contarás con pasos detallados, guiones reales, orientación basada en estándares clínicos utilizados en España y una idea clara de lo que sucede tras ponerte en contacto. Tanto si buscas apoyo para ti como para alguien importante en tu vida, encontrarás una estructura fiable y la seguridad de que estás haciendo lo correcto.
Qué significa realmente formular una solicitud para un psicólogo
Formular una solicitud para un psicólogo suena más formal de lo que es. En esencia, consiste en presentarte, explicar lo que te ocurre y ofrecer el contexto mínimo para que el profesional pueda orientarse. Muchas personas creen que deben expresarse de forma técnica o pulida, pero los psicólogos no esperan eso. Su función consiste en traducir experiencias cotidianas en un marco clínico, no al revés.
Cuando formulas una solicitud para un psicólogo, el objetivo no es “contarlo todo perfectamente”, sino proporcionar un punto de partida. Una frase sobre lo que te resulta difícil, desde cuándo ocurre y por qué decides pedir ayuda ahora suele ser suficiente para que un profesional sepa cómo iniciar la conversación.

Por qué los psicólogos no esperan un mensaje perfectamente redactado
A la hora de pedir ayuda, muchos sienten vergüenza o temor a ser juzgados. En España esto es también frecuente, y los profesionales lo saben. Por eso no esperan un mensaje impecable: esperan autenticidad.
No necesitas el “vocabulario adecuado”. No tienes que diagnosticarte. No es necesario estructurar toda tu historia. Los psicólogos prestan atención a los temas que emergen - estrés, preocupación, cambios en el sueño, dificultades en las relaciones, patrones emocionales - no a la perfección de la redacción.
Un mensaje breve como “Llevo unas semanas sintiéndome desbordado y está afectando a mi sueño y a mi trabajo” es mucho más útil que un párrafo excesivamente elaborado que borras y reescribes varias veces.
Y si no sabes cómo describir lo que te ocurre, no pasa nada. Muchas personas empiezan diciendo: “Noto que algo no va bien, pero no sé exactamente qué es”. Eso basta para iniciar una conversación real.
Qué importa más que la redacción exacta
Imagina que estás a punto de enviar el mensaje y, de repente, te bloqueas pensando que debes resumir toda tu vida. No es necesario. Los psicólogos suelen fijarse en tres elementos:
- tu experiencia actual - qué está pasando ahora;
- el impacto - cómo afecta a tu vida diaria, trabajo, relaciones o sueño;
- la duración - desde cuándo ocurre.
Estos elementos permiten al profesional valorar si es la persona adecuada para ayudarte, cuándo citarte y qué preguntas hacer en la primera sesión. En España, los protocolos de entrevista inicial siguen esta misma lógica, puesto que ayudan a clarificar el tipo de apoyo necesario.
Y hay algo que muchas personas desconocen: un mensaje breve y honesto suele transmitir más información que uno largo y demasiado meditado. Cuando intentas sonar “ordenado”, a veces ocultas justo aquello que te llevó a pedir ayuda.
Si tienes dudas, opta por la sencillez: unas frases, un lenguaje natural y una explicación clara de por qué buscas apoyo ahora. Eso es lo que realmente ayuda al formular una solicitud para un psicólogo.
Qué incluir en tu primera solicitud para un psicólogo
Al redactar tu primera solicitud para un psicólogo, no necesitas un relato extenso, sino claridad. El profesional lee tu mensaje para comprender qué estás viviendo, cuánta urgencia percibes y si su perfil formativo encaja con tus necesidades. Unas pocas frases bien elegidas le permiten orientarse sin que tengas que “explicarlo todo de golpe”.
La idea principal es sencilla: céntrate en lo que te ocurre, cómo afecta a tu vida y desde cuándo sucede. El resto podrá desarrollarse en la conversación.
Cómo describir tus preocupaciones con un lenguaje cotidiano
Muchas personas creen que necesitan términos clínicos para sonar creíbles. No es así. En España, al igual que en otros países europeos, los psicólogos esperan que el cliente use un lenguaje cotidiano; la interpretación clínica es responsabilidad del profesional.
Expresiones sencillas resultan más útiles porque describen experiencias reales:
- Por las noches me cuesta desconectar la mente.
- Estoy agotado y me cuesta concentrarme en el trabajo.
- Me siento desbordado con facilidad, incluso con cosas pequeñas.
- No sé exactamente qué me pasa, pero noto que algo ha cambiado.
Estas frases son claras, concretas y emocionalmente sinceras. Transmiten mucho más sobre tu estado interno que cualquier intento de autodiagnóstico.
Si no sabes por dónde empezar, escribe una frase sobre lo que te resulta más difícil ahora mismo y añade desde cuándo ocurre.
Cómo hablar de tus emociones sin diagnosticarte
A muchas personas les ocurre lo mismo: intentan describir lo que sienten y terminan borrando y reescribiendo el mensaje varias veces por miedo a “expresarlo mal”.
Una estructura sencilla puede ayudarte:
- Lo que has notado (Últimamente estoy más irritable y el ánimo me cambia de forma brusca).
- Cómo afecta a tu vida diaria (Cada vez me cuesta más seguir el ritmo en el trabajo y mantener mis relaciones).
- Qué te lleva a pedir ayuda ahora (Lleva un mes así y no está mejorando).
Esta manera de expresarte comunica patrones emocionales sin etiquetarlos como ansiedad, depresión u otro problema clínico. En España, los profesionales de la salud mental recomiendan centrarse en cambios funcionales - sueño, motivación, concentración, apetito, relaciones, tolerancia al estrés - en lugar de autodiagnósticos.
Si buscas terapia para un niño o un adolescente, la estructura es la misma, simplemente adaptada a su comportamiento, su edad y su entorno escolar o familiar.
Detalles opcionales que pueden ayudar al psicólogo a prepararse
No es necesario que incluyas todos estos puntos - son opcionales - pero muchas personas descubren que facilitan los primeros pasos:
- Necesidades de horario: Me vienen mejor las tardes; prefiero videollamada.
- Información sobre seguro médico o forma de pago: Tengo [seguro], pero también puedo asumir pago privado.
- Consideraciones de accesibilidad: movilidad reducida, sensibilidad sensorial o preferencia lingüística.
- Tipo de enfoque terapéutico que te gustaría: terapia cognitivo-conductual, enfoque centrado en el trauma, terapia de conversación.
- Experiencias previas en terapia: enfoques que te ayudaron o que no resultaron útiles.
Aportar esa información práctica suele reducir tiempos de espera y facilita que el profesional organice la primera sesión.
Si alguno de estos detalles te resulta demasiado personal para un primer mensaje, puedes omitirlo. La solicitud solo debe iniciar el contacto, no contener toda tu historia.
Tabla: mensajes demasiado vagos frente a mensajes claros y útiles
| Demasiado vago | Claro y útil |
|---|---|
| No me encuentro bien últimamente. | Desde hace tres semanas tengo problemas de sueño y me cuesta concentrarme en el trabajo. |
| Tengo muchas cosas en la cabeza. | El estrés familiar reciente ha hecho que me cueste gestionar el día a día y me siento desbordado. |
| Creo que necesito ayuda. | Busco apoyo para unas sensaciones de ansiedad que están afectando a mi sueño y a mis relaciones. |
| Últimamente todo me estresa. | Noto irritabilidad persistente y mucha tensión, sobre todo por las tardes. |
Por qué esta información es importante en una solicitud para un psicólogo
Cuando un psicólogo recibe un primer mensaje, utiliza la información para valorar:
- la urgencia de la situación;
- el motivo de consulta;
- si su perfil profesional encaja con tus necesidades;
- qué abordar en la primera entrevista.
En la práctica clínica en España, la primera sesión suele incluir una valoración de síntomas, duración, impacto en la vida diaria y objetivos iniciales, exactamente los elementos que aportas en tu primera solicitud.
Un mensaje claro facilita una respuesta más ágil y suaviza tu incorporación al proceso terapéutico. Y si sientes dudas, recuerda que es completamente normal. La solicitud no debe contar toda tu historia, solo abrir la puerta a la conversación.
Cómo formular una solicitud para un psicólogo paso a paso
A muchas personas les ocurre lo mismo: en cuanto intentan poner en palabras lo que sienten, se bloquean. Abren un borrador, escriben dos frases, las borran, empiezan de nuevo… y siguen sin estar seguros. Esa duda es muy habitual. Cuando intentas formular una solicitud para un psicólogo, disponer de una estructura clara alivia mucha presión. No porque el profesional necesite un formato específico, sino porque te ayuda a organizarte.
La idea central es sencilla: una buena solicitud contiene tres elementos - lo que te ocurre, cómo afecta a tu vida y por qué decides pedir ayuda ahora. Todo lo demás es opcional.

A continuación encontrarás una guía práctica y humana, paso a paso, con guiones que puedes utilizar tal cual.
La estructura de “tres frases”
Esta estructura sencilla funciona para la mayoría de personas:
- Primera frase: qué estás experimentando. Utiliza lenguaje cotidiano, no etiquetas clínicas. Llevo unas semanas sintiéndome desbordado y con mucha tensión.
- Segunda frase: cómo afecta a tu vida. Esto suele ser lo que más tiene en cuenta un profesional. Está empezando a afectar a mi sueño y a mi capacidad de concentrarme en el trabajo.
- Tercera frase: por qué pides ayuda ahora. Qué te lleva a contactar en este momento. Me gustaría hablar con un psicólogo para entender qué está pasando y recibir apoyo.
Estas tres frases ya constituyen una solicitud para un psicólogo clara y suficiente para que la mayoría de profesionales puedan responder.
Si eso es todo lo que puedes escribir, es suficiente.
Plantillas para correo electrónico, teléfono y formularios online
Imagina que miras la casilla del mensaje sin saber si estás contando demasiado o muy poco. Los guiones resuelven esa duda.
Aquí tienes plantillas redactadas con un tono natural, no clínico, acordes con las recomendaciones utilizadas en el ámbito de la psicología en España para describir síntomas sin autodiagnosticarse.
PLANTILLA DE CORREO - estándar
Asunto: Solicitud de primera cita
Hola, me pongo en contacto para saber si estás aceptando nuevos clientes. Desde hace unas semanas estoy experimentando [describir dificultades con lenguaje cotidiano] y está empezando a afectar a [sueño, trabajo, relaciones]. Me gustaría solicitar una primera entrevista para comentar lo que está ocurriendo. ¿Podrías indicarme tu disponibilidad y la información sobre honorarios o cobertura del seguro?
Gracias, [Nombre]
PLANTILLA DE CORREO - breve
Hola, quiero empezar una terapia por estrés continuo y dificultades de sueño. ¿Tienes disponibilidad para nuevos clientes?
PLANTILLA DE CORREO - para un menor
Hola, busco terapia para mi hijo de 14 años. Está teniendo dificultades relacionadas con [estrés escolar, cambios de ánimo, cambios de conducta] y está afectando a su día a día. ¿Tienes disponibilidad para una valoración?
(Si corresponde: Cuento con su permiso para contactar en su nombre.)
PLANTILLA DE CORREO - para una pareja (con su consentimiento)
Hola, escribo con el permiso de mi pareja. Lleva un tiempo con [describir síntomas] y le gustaría iniciar una terapia. ¿Tienes disponibilidad para una primera entrevista?
Esta aclaración es esencial a nivel ético y legal: el profesional necesita el consentimiento directo de la persona.
GUION DE MENSAJE DE VOZ
Hola, me llamo [Nombre]. Llamo para saber si estás aceptando nuevos clientes. Estoy experimentando [breve descripción de síntomas] y me gustaría concertar una primera cita. Puedes devolverme la llamada al [número de teléfono]. Gracias.
El mensaje de voz debe ser breve: los psicólogos no pueden responder relatos clínicos extensos por teléfono.
EJEMPLO DE FORMULARIO ONLINE
Muchos psicólogos en España utilizan formularios de contacto. Aquí tienes un ejemplo útil:
- Motivo de consulta: Busco terapia por estrés continuo y problemas de sueño.
- Duración: Unas 4–6 semanas.
- Impacto: Está empezando a afectar a mi concentración en el trabajo.
- Preferencias: Prefiero sesiones online; tardes si es posible.
- Seguro o forma de pago: Tengo [seguro].
Los detalles sobre funcionamiento diario ayudan a los profesionales a priorizar y organizar la cita inicial.
Tabla: guiones según la situación de contacto
| Situación | Guion de ejemplo | Notas |
|---|---|---|
| Para uno mismo | Hola, quiero solicitar una cita. Llevo alrededor de un mes con ansiedad y problemas de sueño, y empieza a interferir en mi trabajo. ¿Tienes disponibilidad para una primera sesión? | Directo y claro; incluye síntomas y duración. |
| Para una pareja | Hola, me pongo en contacto en nombre de mi pareja, con su permiso. Está teniendo baja motivación y cambios de ánimo y quiere iniciar una terapia. ¿Podrías indicarme tu disponibilidad? | Debe constar el consentimiento. |
| Para un menor | Hola, busco apoyo para mi hijo de 14 años. Tiene dificultades para gestionar el estrés escolar y el sueño. Nos gustaría concertar una valoración. | El profesional puede necesitar información sobre el entorno escolar y familiar. |
Por qué funciona esta estructura paso a paso
Cuando un psicólogo valora una primera solicitud, busca claridad, no exhaustividad. En la práctica clínica habitual en España, los elementos más relevantes son:
- síntomas descritos con lenguaje cotidiano;
- duración aproximada;
- impacto en la vida diaria;
- qué te lleva a pedir ayuda ahora;
- limitaciones prácticas como disponibilidad, formato online o cuestiones de seguro.
Una estructura sencilla no solo facilita el trabajo del profesional, sino que también reduce tu propia ansiedad. Con ella, no te ves obligado a adivinar qué “quiere” leer el psicólogo: ya estás ofreciendo lo que realmente ayuda.
Qué ocurre después de enviar tu solicitud a un psicólogo
Cuando envías una solicitud a un psicólogo, algo cambia: has dado el primer paso. Sin embargo, muchas personas no saben qué esperar a continuación, y esa incertidumbre aumenta la ansiedad. La realidad es que la mayoría de profesionales siguen un proceso bastante estructurado para comprender tus necesidades, aclarar cuestiones prácticas y determinar si pueden ofrecerte la atención adecuada.
La versión breve es esta: normalmente recibirás una respuesta con disponibilidad, algunas preguntas aclaratorias o una derivación. El resto se desarrolla paso a paso.

Cómo funciona la primera valoración
Imagina que abres tu correo y ves una respuesta. El psicólogo no espera que le cuentes tu vida al detalle; busca la información básica. En España, al igual que en otros países europeos, la entrevista inicial suele centrarse en:
- qué estás experimentando (con tus propias palabras);
- desde cuándo ocurre;
- cómo afecta a tu día a día;
- tus preferencias de horario o formato (presencial u online);
- cuestiones de honorarios o seguro médico;
- si pides apoyo para ti o para otra persona.
Estas preguntas no son un examen. Son simplemente la forma en que el profesional se orienta antes de la primera cita.
A veces el psicólogo te ofrecerá directamente horarios disponibles. En otras ocasiones, si mencionas señales que podrían indicar cierta urgencia - cambios bruscos en el funcionamiento diario, problemas importantes de sueño, un aumento de la ansiedad o un estado de ánimo muy bajo - puede pedirte más detalles antes de concertar la cita.
En algunos casos recibirás documentación inicial, como un consentimiento informado o un formulario de datos, muy habitual en España. Esto permite cumplir con las normas deontológicas y con la Ley de Protección de Datos (LOPD).
Qué suelen preguntar primero los psicólogos
Los profesionales de la psicología están entrenados para identificar patrones, no relatos perfectos. Sus primeras preguntas suelen girar en torno a temas generales. Algunas de las más habituales son:
- ¿Cuándo empezaron estos síntomas?
- ¿Cómo afectan a tu trabajo, estudios o relaciones?
- ¿Hay aspectos relacionados con el sueño, la seguridad personal o la capacidad para realizar actividades cotidianas?
- ¿Has acudido a terapia antes?
- ¿Prefieres un formato presencial u online?
Ninguna de estas preguntas exige un lenguaje técnico. Expresiones sencillas como No consigo dormir, Estoy agotado todo el tiempo o Me saturo con cosas pequeñas aportan la información necesaria.
Si mencionas ansiedad persistente, cambios de ánimo o dificultades de concentración, es habitual que el profesional pida detalles adicionales para calibrar la gravedad, algo alineado con las guías clínicas y la práctica habitual en salud mental en España.
Por qué algunos profesionales tardan en responder
Esperar una respuesta puede resultar desalentador, pero un retraso suele deberse a motivos de organización, no a rechazo.
Los motivos más frecuentes son:
- agenda llena en muchas consultas privadas;
- ausencia de personal administrativo, por lo que el psicólogo gestiona los mensajes entre sesiones;
- tiempos de respuesta más lentos para mensajes complejos;
- prioridad para solicitudes que explican con claridad los síntomas y las necesidades horarias;
- limitaciones del seguro médico que afectan a la disponibilidad.
Si no recibes respuesta en 5–7 días laborables, es razonable contactar con otro profesional. En España, la disponibilidad puede variar mucho según la ciudad y la demanda.
La falta de respuesta no significa que tu mensaje fuera inapropiado. Simplemente indica que el profesional no podía asumir nuevos casos en ese momento.
Entender la confidencialidad en las primeras comunicaciones
Antes de empezar la terapia, muchas personas se preocupan por la privacidad. En España, los psicólogos están sujetos al Código Deontológico y a la Ley de Protección de Datos, lo que implica:
- tu información está protegida;
- tu mensaje es confidencial;
- el profesional no puede compartir tus datos sin consentimiento;
- solo existen excepciones en situaciones de riesgo grave o daño inminente.
Importante saber: La ley española de protección de datos y el código deontológico garantizan la confidencialidad. La información que compartas en tu solicitud inicial se mantiene privada, salvo en casos de riesgo para tu seguridad o la de terceros.
El objetivo de esta primera comunicación es que te sientas seguro, no expuesto. Puedes tomarte tu tiempo, hacer preguntas y pedir aclaraciones.
Lo que esta fase no es
No es un diagnóstico. No es un compromiso con una terapia a largo plazo. No es una obligación de continuar si no sientes un buen encaje.
Esta fase inicial es simplemente el comienzo de una conversación que permite a ambas partes valorar si tiene sentido trabajar juntos.
Cuando envías una solicitud a un psicólogo, no tienes por qué saber qué viene después. Ese es el trabajo del profesional. Tu papel es iniciar el contacto; el suyo es guiarte a partir de ahí.
Cuándo deberías buscar ayuda antes que tarde
La mayoría de personas esperan más de lo necesario antes de pedir ayuda. Confían en que las cosas mejorarán solas o dudan de si sus dificultades son “suficientemente serias” como para contactar con un profesional. Sin embargo, los psicólogos y las organizaciones de salud mental en España y Europa coinciden en algo: buscar apoyo temprano mejora los resultados, sobre todo cuando los síntomas empiezan a afectar a la vida diaria.
La versión corta es esta: si algo está alterando tu bienestar durante semanas, no días, merece la pena buscar apoyo profesional. Y si notas señales de malestar emocional intenso, es importante actuar cuanto antes.
Señales emocionales y físicas de alerta
No necesitas un diagnóstico para saber que algo no va bien. En la práctica clínica española, ciertos patrones indican que puede ser útil consultar a un psicólogo:
- cambios persistentes en el sueño - dificultad para conciliarlo o mantenerlo;
- problemas de concentración o claridad mental;
- pérdida de interés por actividades que antes disfrutabas;
- aumento de la irritabilidad o sensación de apatía;
- estrés continuado que no mejora con descanso;
- sensación de que tu funcionamiento diario se está deteriorando.
Estas señales no implican necesariamente un problema grave; significan que tu cuerpo y tu mente están pidiendo apoyo. Describirlas en tu solicitud permite al profesional entender mejor tu situación.
Si dudas de si lo que sientes “cuenta”, recuerda: la terapia no es solo para crisis. También ayuda con la incertidumbre, el estrés, los cambios vitales y los patrones emocionales difíciles de gestionar.
Pasos adecuados en caso de crisis
Hay situaciones en las que enviar un mensaje y esperar no es suficiente. En España, se consideran urgentes los siguientes síntomas:
- pensamientos de hacerse daño o de hacer daño a otros;
- sensación de miedo intenso que no puedes controlar;
- desorientación o dificultad para realizar tareas básicas;
- sentirte inseguro en casa o en tu entorno;
- haber vivido recientemente un suceso traumático con malestar intenso.
Importante saber: Si estás teniendo pensamientos de autolesión, miedo intenso o cualquier sensación de peligro inmediato, no esperes una respuesta por mensaje. En España puedes llamar al teléfono 024 de apoyo en conducta suicida. En caso de emergencia vital, llama al 112.
Cómo pedir apoyo urgente de forma segura
Si tu situación es sensible pero no supone un peligro inmediato, tu solicitud puede expresar urgencia sin sonar alarmista. Por ejemplo:
- Estas sensaciones han empeorado rápidamente en la última semana.
- Me cuesta funcionar en el trabajo y agradecería ayuda cuanto antes.
- Siento que mi capacidad para cuidar de mí mismo se está viendo afectada.
Los psicólogos utilizan esta información para priorizar mensajes, ofrecer estrategias temporales o derivarte a un profesional con disponibilidad más rápida.
No estás exagerando al ser honesto. Los profesionales necesitan comprensión clara de tu estado para tomar decisiones seguras.

Cuándo la ayuda temprana marca una diferencia
Pedir ayuda de forma temprana reduce sufrimiento innecesario y evita que ciertos síntomas se vuelvan más arraigados con el tiempo. La experiencia clínica y la literatura en psicoterapia en España muestran que quienes acceden antes al apoyo profesional suelen experimentar mejoras más rápidas en funcionamiento y bienestar.
La ayuda temprana no es solo preventiva; también es reparadora. El momento en que expresas lo que te ocurre ya es un paso hacia la estabilidad.
Si llevas tiempo dudando sobre si formular una solicitud para un psicólogo, quizá este sea el mejor momento para hacerlo.
Referencias
1. Consejo General de la Psicología de España. Guías de práctica clínica y pautas de intervención. 2022–2024.
2. Ministerio de Sanidad. Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud. 2022–2024.
3. Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales (LOPDGDD). 2018.
4. Asociación Española de Psicología Clínica y Psicopatología. Recomendaciones para la evaluación psicológica. 2023.
Conclusión
Pedir ayuda psicológica es un paso significativo, no una señal de que deberías “poder con todo”. Una solicitud clara y humana ofrece al psicólogo la información necesaria para comprender tus preocupaciones, orientarte y proponerte el siguiente paso. No necesitas las palabras perfectas: basta con que sean sinceras.
Si algo está afectando de forma persistente a tu sueño, trabajo, relaciones o capacidad para funcionar, puede ser el momento de contactar con un profesional colegiado en tu comunidad autónoma. Y si te encuentras en una situación de riesgo, recuerda que en España puedes llamar al 024 o, en caso de peligro inmediato, al 112.
Mereces un apoyo que se adapte a tu situación. Enviar ese primer mensaje es muchas veces el comienzo del proceso de recuperación.
Preguntas frecuentes
¿Y si no sé cómo describir lo que siento?
No necesitas un lenguaje técnico. Los psicólogos esperan explicaciones cotidianas. Comienza con una frase sobre lo que te resulta más difícil ahora mismo y desde cuándo ocurre. Con eso basta para iniciar el proceso.
¿Cuánto debe medir mi primer mensaje?
Tres a cinco frases suelen ser suficientes. Una breve descripción de tus dificultades, su impacto y la duración permite al profesional comprender tu situación sin necesidad de más extensión.
¿Debo utilizar términos diagnósticos?
No. No se espera que te autodiagnostiques. Describe tus emociones y experiencias de forma sencilla: es más útil y preciso para la valoración inicial.
¿Puedo preguntar por honorarios, disponibilidad o si trabaja online?
Sí. En España es habitual resolver estas cuestiones antes de concertar una primera entrevista. Ayuda a organizarse y evita malentendidos.
¿Qué pasa si no me contestan?
La falta de respuesta suele deberse a la agenda del profesional, no a tu mensaje. Si no recibes respuesta en 5–7 días laborables, puedes contactar con otro psicólogo. Es algo habitual en consultas con alta demanda.
¿Es adecuado solicitar terapia para mi hijo o mi pareja?
Sí, siempre que la persona implicada esté informada y haya dado su consentimiento cuando corresponda. Para menores, el contacto suele iniciarlo el progenitor o tutor; para adultos, el consentimiento directo es esencial.
¿Cuándo debo llamar al 024 o al 112?
Si tienes pensamientos de autolesión, miedo intenso, confusión o cualquier sensación de peligro inmediato, el 024 es la línea de apoyo en conducta suicida, y el 112 es el teléfono de emergencias. En estas situaciones, enviar un mensaje no es suficiente.