24 de diciembre de 2025
24 de diciembre de 2025El material ha sido actualizado
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Cómo afrontar un divorcio: guía psicológica para mujeres

El divorcio puede sentirse como perder una parte de una misma. Un día gestionas tus rutinas diarias y, al siguiente, todo, desde el hogar hasta los planes de futuro y la identidad, parece venirse abajo. Muchas mujeres tienen dificultades para sobrellevar el divorcio no solo por la ruptura en sí, sino porque cambia la forma en que perciben el mundo y a sí mismas.

Es normal sufrir tras una separación. El cuerpo reacciona ante la pérdida, la mente intenta dar sentido al cambio y, juntas, estas reacciones pueden resultar abrumadoras. Requiere tiempo, y está bien que sea así. Sanar no significa avanzar deprisa; comienza en silencio, con apoyo, pequeños elementos de estructura y paciencia contigo misma. A menudo, ese proceso empieza mucho antes de que se firme ningún documento judicial.

En esta guía descubrirás qué hace que el divorcio sea tan intenso a nivel emocional, cómo enemocionacontrar equilibrio en el día a día y cuándo la terapia puede ayudar. Tanto si te has separado recientemente como si sigues buscando estabilidad años después, estas estrategias avaladas por profesionales de la psicología te ayudarán a recuperar la confianza, reconectar con tus valores y avanzar con pasos firmes hacia la tranquilidad interior.

Cómo afrontar un divorcio: guía psicológica para mujeres — dibujo 2

Por qué el divorcio resulta tan abrumador

El divorcio no es solo un trámite legal; es un terremoto emocional. Incluso cuando la separación parece la decisión correcta, la sensación de pérdida puede resultar devastadora. La mente empieza a procesar no solo el final de una relación, sino también el derrumbe de una identidad compartida, un hogar y un futuro en común.

Los profesionales de la psicología describen el divorcio como una de las experiencias más estresantes de la vida, comparable a un proceso de duelo. Esto se debe a que el apego, el vínculo emocional profundo que se forma en relaciones de larga duración, activa los mismos sistemas cerebrales que responden al dolor físico. Cuando ese vínculo se rompe, el cerebro lo interpreta como una amenaza y libera hormonas de estrés como el cortisol y la adrenalina. El resultado: pensamientos acelerados, pérdida de apetito, fatiga y cambios emocionales que pueden durar semanas o meses.

A nivel psicológico, los primeros meses tras un divorcio suelen parecerse a un duelo. Muchas personas atraviesan emociones conocidas: negación, ira, negociación, tristeza y, finalmente, aceptación. El orden no es fijo y algunas fases pueden repetirse. Lo importante es saber que estos sentimientos son normales. Los altibajos emocionales no son señal de debilidad; son la forma en que tu mente y tu cuerpo intentan adaptarse a una nueva realidad.

La identidad social también influye. Tras años formando parte de una pareja, estar de repente sola puede resultar desorientador. Puede que algunas amistades actúen de forma distinta, cambien las responsabilidades económicas y se derrumbe la rutina construida en torno a la vida en pareja. Estas alteraciones intensifican la respuesta al estrés y pueden generar una sensación de caos incluso en decisiones cotidianas como preparar la cena o acudir sola a un evento social.

Lo importante es entender que el desbordamiento emocional tras un divorcio no es signo de inestabilidad, sino de humanidad. La combinación de estrés biológico, dolor emocional y cambios sociales puede secuestrar temporalmente la concentración, la memoria y el sueño. Por eso, las rutinas de base, como una buena higiene del sueño, comidas regulares y actividad física, no son un lujo, sino estabilizadores esenciales para el sistema nervioso.

Importante saber: el malestar emocional después de un divorcio suele disminuir con el tiempo y con apoyo. Pero si la tristeza o la ansiedad dificultan el funcionamiento diario, conviene hablar con un profesional sanitario o un terapeuta colegiado. En España, puedes contactar con los servicios de urgencia llamando al 112 si existe peligro inmediato, o con el Teléfono de la Esperanza (717 003 717) para apoyo emocional confidencial.

Comprender por qué te sientes así ayuda a eliminar la culpa. Tus reacciones forman parte de un proceso natural de adaptación, del que tu sistema nervioso y tus emociones pueden recuperarse. El siguiente paso es aprender a acompañar esa recuperación día a día.

Formas prácticas de sobrellevar el día a día

Reconstruir la base diaria

Tras un divorcio, incluso las rutinas más sencillas pueden volverse cuesta arriba. El objetivo no es la perfección, sino la estructura. Los hábitos previsibles ayudan al sistema nervioso a recuperarse del caos. Puedes empezar con pequeños anclajes: levantarte a la misma hora, preparar una comida saludable al día o salir cinco minutos a tomar el aire y la luz natural. La constancia transmite seguridad al cuerpo.

Los profesionales suelen hablar de activación conductual: realizar acciones suaves y manejables incluso cuando la motivación es baja. Las pequeñas victorias generan impulso y la sensación de control, que suele desaparecer en situaciones de crisis, vuelve poco a poco.

Gestionar la tormenta emocional

Las emociones tras un divorcio rara vez siguen una línea recta. Un día puedes sentir alivio y, al siguiente, una tristeza intensa. Estas fluctuaciones son normales. Para manejarlas, combina técnicas cognitivas con estrategias corporales.

  • Pon nombre a lo que sientes. Expresar con palabras emociones como “me siento enfadada y asustada” activa áreas racionales del cerebro y reduce la actividad de la amígdala.
  • Haz una pausa antes de reaccionar. Respira despacio tres veces o da un pequeño paseo antes de enviar ese mensaje o mirar las redes sociales de tu ex.
  • Redirige la rumiación. Reserva un momento del día para “preocuparte”: anota tus pensamientos y después cierra el cuaderno. Así evitas que la ansiedad se extienda a todas las horas.
  • Practica el arraigo al presente. Observa cinco cosas que puedas ver, cuatro que puedas tocar, tres que puedas oír, dos que puedas oler y una que puedas saborear. Te devuelve al aquí y ahora.

Cómo reacciona el cuerpo y qué ayuda

A continuación se muestra un resumen sencillo de reacciones habituales tras un divorcio y formas recomendadas por profesionales para calmarlas.

Reacción Por qué ocurre Qué ayuda
Tensión en el pecho, respiración superficial Las hormonas del estrés activan el sistema de lucha o huida Respiración diafragmática lenta; relajación muscular progresiva; paseos cortos
Problemas de sueño o sueños intensos El cerebro procesa la pérdida durante la fase REM, generando inquietud Rutina de sueño constante; evitar pantallas 1 hora antes de dormir; escribir un diario antes de acostarse
Llanto repentino o bloqueo emocional El cortisol y el agotamiento emocional alternan entre desbordamiento y desconexión Permitir el llanto; si hay bloqueo, estimular los sentidos (música, ducha, textura)
Falta de apetito o comer en exceso El cortisol altera las señales de hambre Movimiento suave; comidas equilibradas; hidratación; comer según horario y no por estado de ánimo
Olvidos o falta de concentración La corteza prefrontal está sobrecargada por el estrés Hacer listas; evitar multitarea; ser amable contigo misma: la memoria mejora con el descanso

El papel de la conexión

El aislamiento intensifica el dolor. Acércate, aunque sea unos minutos, a amistades o familiares de confianza. No es necesario entrar en detalles; a veces, la compañía es suficiente. La evidencia psicológica muestra que el apoyo social reduce los niveles de cortisol y mejora la recuperación emocional tras grandes cambios vitales.

Si sientes que tu red es limitada, prueba a unirte a un grupo de actividades, un foro de apoyo o una iniciativa de voluntariado. Ayudar a otros puede devolver un sentido de propósito cuando tu propia vida se tambalea.

Cómo afrontar un divorcio: guía psicológica para mujeres — dibujo 3

Cultivar la autocompasión

Muchas mujeres se culpan por el divorcio: por no haber hecho más, por haber elegido a la persona equivocada o por “haber fracasado”. Sin embargo, la culpa consume una energía que podrías destinar a sanar. La autocompasión consiste en tratarte con la misma comprensión que ofrecerías a una amiga.

Puedes probar este ejercicio sencillo: coloca una mano sobre el pecho y di en voz baja “esto es difícil, pero estoy aprendiendo”. Investigaciones sobre compasión y regulación emocional muestran que este gesto reduce la frecuencia cardíaca y la ansiedad casi de inmediato.

Recuerda: sanar no es un proceso lineal. Habrá días de avance y otros en los que sentirás que retrocedes. Ambos forman parte de la recuperación.

Cuando el día se hace demasiado pesado

Habrá momentos en los que las herramientas de afrontamiento no parezcan suficientes, cuando el agotamiento o la desesperanza se impongan. Esas señales indican que necesitas apoyo externo, no exigirte más a ti misma. Llama a una amistade, contacta con un servicio de orientación psicológica o, si aparecen pensamientos de desesperanza o autolesión, busca ayuda profesional de inmediato.

En España, si te sientes en riesgo emocional, puedes recurrir al Teléfono de la Esperanza (717 003 717). En situaciones de peligro, llama al 112.

Sanar tras un divorcio no consiste en borrar el dolor, sino en aprender a llevarlo de otra manera. Cada pequeño acto de cuidado, como desayunar, dar un paseo o hablar con alguien de confianza, es un voto por seguir adelante con tu vida.

Cuándo buscar apoyo profesional

Saber cuándo el autocuidado no basta

Para muchas mujeres, las prácticas de autocuidado y el apoyo social alivian las emociones más intensas tras el divorcio. Pero a veces, pese a tus esfuerzos, la tristeza, la ansiedad o el agotamiento no disminuyen. Si pasan las semanas y aún te cuesta levantarte, concentrarte en el trabajo o sentir algo de ilusión, es cuando el apoyo profesional puede marcar una diferencia real.

Los profesionales hablan de dificultad de adaptación cuando el estrés de un acontecimiento vital supera tus recursos para manejarlo. No significa estar “rota”; significa que tu sistema nervioso necesita una guía estructurada para recuperarse.

Señales de que podrías beneficiarte de la terapia

Presta atención a estas señales de alerta:

  • Cambios persistentes en el sueño o en el apetito durante más de dos semanas
  • Pérdida de interés en actividades que antes disfrutabas
  • Culpa constante o autocrítica intensa
  • Ataques de pánico o preocupación incontrolable
  • Pensamientos de desesperanza o deseos de “desaparecer”

Estos síntomas son frecuentes tras un divorcio y suelen responder bien a la intervención terapéutica. Un profesional colegiado puede ayudarte a aprender nuevas estrategias de afrontamiento y a reconstruir la confianza en un espacio seguro y confidencial.

Qué puede ofrecer la terapia

La terapia después de un divorcio no consiste en juzgar ni etiquetar, sino en crear un espacio seguro para entenderte. Las sesiones pueden centrarse en regular las emociones, establecer límites o reconstruir la identidad personal.

Métodos con evidencia científica, como la terapia cognitivo — conductual (TCC), ayudan a identificar patrones de pensamiento poco útiles, como “nunca volveré a ser feliz”, y a reemplazarlos por perspectivas más equilibradas y realistas. La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) enseña atención plena y autocompasión cuando la vida no sigue el plan esperado. Algunas personas encuentran apoyo adicional en la terapia de grupo o en círculos de mujeres divorciadas, donde compartir experiencias reduce la sensación de aislamiento.

Si además del malestar emocional notas síntomas físicos como cansancio extremo o palpitaciones, tu médico de atención primaria puede valorar posibles causas médicas y, si es necesario, derivarte a un profesional de la salud mental. En algunos casos, la medicación a corto plazo puede ayudar a estabilizar el estado de ánimo o el sueño mientras la terapia aborda los aspectos más profundos.

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Cómo encontrar ayuda de confianza

Puedes empezar buscando en directorios de psicólogos colegiados, servicios de salud mental del sistema público (a través de tu centro de salud) o consultas privadas con profesionales acreditados. Busca terapeutas colegiados con experiencia en duelo, ruptura de pareja o salud emocional de la mujer.

Muchas profesionales ofrecen sesiones online, lo que facilita el acceso si compaginas trabajo y crianza. Si el coste es una preocupación, pregunta por tarifas reducidas según ingresos, servicios municipales u ONGs especializadas en apoyo psicológico; en España existen recursos de calidad a distintos precios.

Recuerda: la confidencialidad está protegida por ley. Lo que compartes en terapia queda entre tú y la profesional, salvo cuando exista riesgo para ti o para otras personas.

Un recordatorio amable

Pedir ayuda no significa que no sepas afrontar el divorcio; significa que te importan tu bienestar y tu futuro. Buscar terapia es un acto de valentía. Cada conversación con una profesional es un paso hacia el alivio, la claridad y la fortaleza emocional.

Si alguna vez te sientes sobrepasada o en riesgo, llama al Teléfono de la Esperanza (717 003 717) para apoyo inmediato y confidencial. En caso de peligro, contacta con el 112.

Reconstruir la confianza y la identidad

La pérdida de identidad

El divorcio no solo termina una relación: a menudo disuelve una parte de la identidad vinculada a ser pareja, esposa o cuidadora. Muchas mujeres describen que, tras divorciarse, no están seguras de quiénes son, y esa confusión tiene sentido. Durante años, la vida diaria puede haber girado en torno a las necesidades y ritmos de otra persona. Cuando esa estructura desaparece, el silencio puede sentirse extraño, incluso pesado, como entrar en un espacio que de repente parece demasiado grande.

Los profesionales explican esta etapa como reconstrucción de la identidad: el proceso de redefinirte más allá del matrimonio. Comienza cuando dejas de preguntarte “¿quién soy sin él?” y empiezas a explorar “¿en quién quiero convertirme ahora?”.

Reconectar con tu voz interior

Una manera suave de recuperar la confianza es reconectar con tus valores e intereses personales. ¿Qué solía darte energía antes del matrimonio? ¿Qué actividades te hacen perder la noción del tiempo? Puede ser pintar, hacer senderismo, aprender un idioma o simplemente disfrutar de una mañana sin prisas. No son caprichos: son caminos de regreso a tu autenticidad.

Las profesionales suelen recomendar ejercicios de escritura reflexiva como:

  • Qué dejé de lado en mi matrimonio que quiero recuperar
  • Cuándo me siento más en paz
  • Qué cualidades admiro en otras mujeres y cómo puedo acercarme a ellas con pequeños pasos

Estas reflexiones refuerzan la autocompasión y la autonomía, ambas esenciales para sanar.

La confianza a través de pequeños logros

La confianza rara vez vuelve de un día para otro. Crece a través de la experiencia: el primer viaje en solitario, terminar un proyecto personal o resolver una reparación que antes delegabas. Estas microvictorias demuestran a tu sistema nervioso que eres capaz y resiliente. La psicología conductual señala que alcanzar objetivos asumibles libera dopamina, lo que refuerza la motivación y la confianza en una misma.

Puedes crear una lista de reconstrucción con cinco pequeños objetivos por semana: cocinar una receta nueva, asistir a una clase de yoga, llamar a una amiga que hace tiempo no ves, actualizar tu currículum o ordenar un cajón. Cada marca en la lista es una prueba de que tu vida vuelve a expandirse.

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Redefinir las relaciones

Parte de recuperar tu identidad consiste en aprender a relacionarte de nuevo con los demás. Algunas amistades pueden enfriarse y otras volverse más profundas. También pueden surgir nuevas conexiones cuando empiezas a mostrarte desde tu autenticidad, sin el filtro de tu estado civil.

Si en algún momento decides volver a tener citas, hazlo con curiosidad y sin presiones. El objetivo no es reemplazar lo que se perdió, sino crecer a partir de la experiencia. Se trata de llevar a tus futuras relaciones una versión de ti más consciente y fortalecida.

El mensaje central

Eres mucho más que la expareja de alguien. El divorcio cierra un capítulo, pero deja el resto del libro por escribir. Reconstruir la confianza no significa volver a ser la de antes, sino convertirte en quien realmente eres.

Y si la duda vuelve, porque volverá, detente un momento, respira y recuérdate: sanar no se mide por la perfección, sino por tu capacidad de estar presente contigo misma.

Proteger el mundo emocional de tus hijos

Los niños sienten lo que tú sientes

Los niños son espejos emocionales. Puede que no entiendan del todo lo que ocurre durante un divorcio, pero perciben la tensión, la tristeza o el alivio en el tono de voz y el lenguaje corporal de sus padres. Lo más protector no es ocultar totalmente tus emociones, sino mostrarlas con calma y honestidad. Decir “es un momento difícil, pero estamos a salvo y lo superaremos” les tranquiliza más que fingir que nada ha cambiado.

Las especialistas en psicología infantil subrayan que la transparencia emocional acompañada de seguridad ayuda a los niños a regular sus propias emociones. Cuando los padres comunican con calma, el sistema nervioso del menor aprende que los sentimientos difíciles pueden manejarse sin perder el control.

Mantener la estructura y la previsibilidad

Tras el divorcio, muchos niños temen nuevas pérdidas. Las rutinas constantes, como los horarios de comidas, el momento de ir a dormir y las actividades diarias, funcionan como señales de seguridad. Incluso los pequeños rituales, como leer juntos antes de dormir o preparar tortitas los fines de semana, les recuerdan que el cariño familiar sigue presente. La previsibilidad reduce la ansiedad y favorece un sueño y un aprendizaje saludables.

Si la organización de la custodia complica la rutina, utiliza calendarios visuales o aplicaciones compartidas para que los niños sepan con quién estarán y cuándo. Saber qué esperar les ayuda a confiar en la nueva dinámica familiar.

Mantenerles al margen del conflicto adulto

Uno de los factores que más influye en el bienestar emocional de los niños tras un divorcio es la ausencia de conflicto entre los padres. Evita hablar negativamente de tu expareja delante de tus hijos, incluso si sientes enfado. Los niños suelen interiorizar esas críticas como culpa propia, pensando “si papá es malo y yo me parezco a él, quizá yo también sea malo”.

Cuando surjan desacuerdos, abórdalos en privado o a través de un mensaje escrito. Si resulta difícil, un mediador familiar o un terapeuta especializado en coparentalidad puede ayudar a mantener una comunicación respetuosa y proteger a los menores del conflicto.

Modelar estrategias de afrontamiento saludables

Los niños aprenden observando. Cuando te ven respirar hondo en lugar de gritar, dar un paseo corto después de una discusión o llamar a una amiga cuando te sientes triste, comprenden que las emociones intensas pueden manejarse de forma saludable. Estos pequeños ejemplos cotidianos enseñan resiliencia más que cualquier discurso.

Si notas que tu hijo está triste, enfadado o retraído durante un periodo prolongado, puede ser útil consultar con un profesional especializado en atención psicológica infantil. La terapia de juego o las sesiones familiares ayudan a los menores a expresar lo que sienten y a entender que es seguro hablar de ello. En España, puedes solicitar apoyo psicológico para niños a través del centro de salud, servicios municipales o profesionales privados especializados en infancia y familia.

Palabras que sanan

El lenguaje sencillo funciona mejor.

  • Tú no has causado esto
  • Mamá y papá te quieren
  • Está bien sentirse triste o enfadado
  • Seguimos siendo una familia, aunque ahora sea diferente

Repetir estas ideas refuerza la seguridad emocional y reduce la culpa. Los niños que se sienten escuchados y apoyados se adaptan más rápido y muestran menos efectos a largo plazo.

Idea clave: no puedes evitar que el divorcio duela a tus hijos, pero sí puedes hacerlo seguro. La forma en que afrontas el divorcio les enseña que los momentos difíciles de la vida pueden vivirse con sinceridad, cariño y estabilidad.

Sanar y avanzar con resiliencia

Qué significa realmente sanar

Sanar tras un divorcio no significa olvidar ni fingir que el dolor nunca existió. Significa permitir que la experiencia forme parte de tu historia sin que la domine. La psicología habla de crecimiento postraumático: el proceso gradual de encontrar significado después de una pérdida. Con el tiempo, puedes notar cambios sutiles: mayor empatía, límites más claros o una idea más firme de quién eres.

La recuperación avanza por etapas. La primera es sobrevivir: gestionar la vida diaria mientras las emociones siguen a flor de piel. La siguiente es reconstruir: fijar pequeños objetivos, redescubrir lo que te reconforta y permitirte imaginar un futuro. Y, por último, llega la renovación: cuando la vida empieza a sentirse amplia de nuevo y la gratitud vuelve con suavidad.

Mantenerte conectada con el presente

La atención plena puede ayudarte a anclarte al ahora en lugar de revivir “y si…”. Ejercicios sencillos, como observar la respiración, el sonido de la cafetera por la mañana o la textura de la ropa, recuerdan a tu sistema nervioso que el peligro ya pasó. La mente aprende a asociar la seguridad con el presente y no con la relación que terminó.

Crear pequeños rituales puede marcar el avance: encender una vela el día en que se firmó el divorcio, escribir una carta de agradecimiento a tu yo del pasado por haber resistido o plantar algo nuevo en casa. Estos gestos simbólicos transmiten al cerebro el mensaje: “estoy avanzando”.

La fortaleza que no sabías que tenías

Cada paso que has dado, cada lágrima y cada decisión difícil han sido actos de resiliencia. El divorcio pone a prueba el núcleo de tu identidad, pero también revela fortalezas ocultas: coraje, flexibilidad y capacidad de volver a amar.

Dentro de unos meses o años, el dolor no desaparecerá del todo, pero ocupará su lugar como un capítulo más en tu historia. Sanar no borra lo ocurrido; lo transforma en sabiduría.

Ya has iniciado la parte más importante de la recuperación: elegir sanar.

Referencias

  1. Colegio Oficial de la Psicología de España. Guía de apoyo psicológico ante procesos de separación y divorcio. 2023
  2. Ministerio de Sanidad. Estrategias para el afrontamiento del estrés y el bienestar emocional. 2023
  3. Consejo General de la Psicología. Recursos de acompañamiento psicológico tras eventos vitales difíciles. 2023
  4. Teléfono de la Esperanza. Apoyo emocional confidencial y gratuito. 2024
  5. Revista de Psicoterapia y Bienestar Emocional. Cómo afrontar un divorcio. Revisión por especialistas. 2024

Conclusión

El divorcio puede sentirse como el final de todo lo que conocías, pero también marca el inicio de una nueva fortaleza. La tristeza, la confusión y el miedo que ahora parecen interminables no son permanentes: son señales de que estás sanando. Con estructura, autocompasión y apoyo profesional cuando sea necesario, puedes reconstruir una vida que vuelva a sentirse plena.

Recuerda: afrontar un divorcio no va de hacerlo perfecto, sino de permanecer conectada contigo misma mientras pasa la tormenta. La sanación ocurre en silencio, a través de pequeñas decisiones, reflexión sincera y la elección diaria de cuidar tu propio futuro.

Si alguna vez te sientes insegura o sin esperanza, puedes recurrir al Teléfono de la Esperanza (717 003 717) para apoyo inmediato y confidencial. En caso de peligro, llama al 112.

Preguntas frecuentes

¿La terapia realmente ayuda tras un divorcio?

Sí. La terapia ofrece un espacio confidencial para procesar emociones, recuperar la confianza y aprender herramientas de afrontamiento. Los enfoques cognitivo — conductuales y basados en mindfulness suelen reducir el estrés y la autocrítica.

¿Cuánto tiempo se tarda en sanar emocionalmente tras un divorcio?

No hay un plazo fijo. Muchas personas empiezan a sentirse mejor entre los seis y doce meses, aunque la recuperación completa puede tardar más según el apoyo, el estrés y las circunstancias personales.

¿Y si aún quiero a mi expareja?

Es habitual seguir sintiendo cariño. Los sentimientos se desvanecen con el tiempo cuando te centras en el autocuidado, nuevas experiencias y límites que te recuerdan quién eres fuera de la relación.

¿Cómo puedo ayudar a mis hijos a adaptarse al divorcio?

Mantén rutinas estables, habla con honestidad y calma, y recuérdales que ambos progenitores les quieren. Evita el conflicto delante de ellos y busca apoyo especializado si el malestar persiste.

¿Es normal sentir alivio tras divorciarme?

Sí. Sentir alivio es frecuente, especialmente si hubo tensión durante años. No significa que no te importara; indica que tu mente y tu cuerpo reconocen seguridad y libertad.

¿Qué hago si no puedo pagar terapia?

Busca servicios municipales, ONGs, profesionales con tarifas ajustadas o apoyo psicológico del sistema público a través de tu centro de salud. Existen opciones accesibles y confidenciales.

¿Cómo vuelvo a confiar en alguien?

Empieza por confiar en ti misma: establece límites claros, escucha tus necesidades y presta atención a las señales de alarma. Al reforzar la confianza propia, confiar en otras personas será más saludable.

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