28 de octubre de 2026
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TDAH o ansiedad en adultos: cómo diferenciarlos y saber si tienes ambos

TDAH o ansiedad en adultos: cómo diferenciarlos y saber si tienes ambosDescubre las diferencias entre el TDAH y la ansiedad en adultos, qué síntomas comparten, si pueden aparecer juntos y cuándo buscar ayuda profesional. TDAH o ansiedad en adultos: cómo diferenciarlos y saber si tienes ambos
Descubre las diferencias entre el TDAH y la ansiedad en adultos, qué síntomas comparten, si pueden aparecer juntos y cuándo buscar ayuda profesional.

Tener dificultades para concentrarse, olvidar citas importantes o sentirse constantemente inquieto puede convertir las responsabilidades cotidianas en una tarea agotadora. Al comparar el TDAH y la ansiedad en adultos, es comprensible que surjan dudas, ya que ambos trastornos pueden afectar a la concentración, el sueño y el bienestar emocional. Sin embargo, unos síntomas parecidos no siempre tienen la misma explicación.

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por dificultades persistentes para regular la atención, hiperactividad, impulsividad o una combinación de estos síntomas. Los trastornos de ansiedad, por su parte, implican miedo o ansiedad excesivos que pueden interferir en la concentración y el funcionamiento diario. Algunas personas presentan ambas condiciones al mismo tiempo, lo que dificulta reconocer sus diferencias sin una evaluación profesional.

Comprender estos patrones puede ayudarte a describir con mayor claridad lo que te ocurre. En esta guía explicamos en qué se diferencian el TDAH y la ansiedad, por qué algunos de sus síntomas se solapan, cómo los evalúan los profesionales sanitarios y qué opciones de tratamiento existen.

¿Cuál es la diferencia entre el TDAH y la ansiedad en adultos?

La principal diferencia entre el TDAH y la ansiedad se encuentra en los patrones que explican sus síntomas. El TDAH implica dificultades persistentes para regular la atención, hiperactividad, impulsividad o una combinación de estas manifestaciones. Los trastornos de ansiedad se caracterizan por miedo o ansiedad excesivos, que suelen ir acompañados de preocupación, tensión física o conductas de evitación. Ambos pueden dificultar la concentración, pero las causas de esa dificultad pueden ser distintas.

TDAH o ansiedad en adultos: cómo diferenciarlos y saber si tienes ambos

Cómo afectan el TDAH y la ansiedad a la atención

En los adultos con TDAH, mantener la concentración puede resultar difícil incluso cuando se sienten tranquilos. Pueden perder el hilo de una conversación, olvidar citas o tener problemas para terminar tareas habituales, aunque comprendan perfectamente su importancia. Estas dificultades suelen responder a patrones de inatención presentes desde hace años o a alteraciones de las funciones ejecutivas, más que a una reacción temporal ante el estrés.

La ansiedad puede interferir en la atención de otra manera. Cuando una persona está preocupada por posibles errores, responsabilidades futuras o consecuencias que teme, esos pensamientos consumen parte de los recursos mentales que necesita para concentrarse. Por ejemplo, un empleado puede releer varias veces un correo electrónico porque teme enviarlo con algún error.

La distinción no siempre resulta evidente. Las personas con TDAH pueden desarrollar ansiedad ante los plazos de entrega incumplidos, mientras que quienes presentan un trastorno de ansiedad también pueden tener dificultades de organización y memoria. Ninguno de estos patrones, considerado de forma aislada, permite confirmar un diagnóstico.

Síntomas del TDAH y la ansiedad: tabla comparativa

La siguiente tabla recoge algunas de las diferencias habituales entre el TDAH y la ansiedad en adultos. Estos patrones sirven para comprender mejor los síntomas, pero no permiten diagnosticar ninguno de los dos trastornos.

Característica TDAH Ansiedad
Dificultad principal Regulación de la atención y/o impulsividad Miedo o preocupación excesivos
Inicio habitual Los síntomas comienzan en la infancia La edad de inicio varía según el trastorno
Concentración Dificultades persistentes para mantener la atención La preocupación suele interferir en la concentración
Otras manifestaciones Olvidos, desorganización e inquietud Tensión, evitación e inquietud
Evaluación clínica Historia del desarrollo y repercusión funcional Miedo, preocupación, evitación y repercusión funcional

Según los criterios diagnósticos recogidos en el DSM-5-TR y utilizados también en la práctica clínica española, los síntomas del TDAH comienzan durante la infancia, aunque algunas personas no reciben el diagnóstico hasta la edad adulta. Los trastornos de ansiedad, en cambio, presentan distintas edades de inicio y diferentes patrones de síntomas según el diagnóstico concreto.

Un profesional sanitario cualificado tiene en cuenta la historia completa de los síntomas, su duración y sus consecuencias en la vida cotidiana. Esta evaluación global es especialmente importante porque el TDAH y la ansiedad pueden coexistir, y un mismo comportamiento puede tener más de una explicación.

TDAH y ansiedad: por qué se parecen sus síntomas

El TDAH y la ansiedad pueden manifestarse de formas sorprendentemente parecidas en la vida cotidiana. Ambos pueden provocar dificultades de concentración, inquietud, olvidos y problemas para gestionar las responsabilidades diarias. Esta coincidencia se explica, en parte, porque la ansiedad puede interferir en la atención, mientras que las dificultades asociadas al TDAH pueden generar situaciones estresantes que aumentan la preocupación.

Problemas de concentración y olvidos

En el TDAH, las dificultades para mantener la atención pueden persistir en distintas actividades, incluso cuando no existe una fuente evidente de estrés. Una persona puede olvidar dónde ha dejado las llaves, perder el hilo de unas instrucciones o empezar varias tareas domésticas sin terminar ninguna. Estos patrones suelen estar relacionados con dificultades en la memoria de trabajo, la planificación o la capacidad para mantener la atención.

La ansiedad puede provocar comportamientos similares, aunque por motivos diferentes. La preocupación persistente puede ocupar buena parte de los recursos atencionales, lo que dificulta recordar detalles o mantener la concentración en una tarea. Por ejemplo, alguien que está preparando una reunión importante puede olvidarse de sus responsabilidades habituales porque no deja de pensar en todo lo que podría salir mal.

El momento en que aparecen estas dificultades puede ofrecer pistas útiles. Los problemas que se han manifestado de manera constante desde la infancia pueden justificar una evaluación del TDAH, mientras que las dificultades de concentración estrechamente relacionadas con una preocupación excesiva pueden apuntar hacia un trastorno de ansiedad. Sin embargo, estos patrones no son concluyentes, especialmente cuando ambos trastornos están presentes.

Inquietud, problemas de sueño y sensación de desbordamiento

La inquietud es otro síntoma compartido. Los adultos con TDAH pueden sentir una necesidad constante de moverse, cambiar de actividad o buscar estímulos. Las personas que experimentan ansiedad, en cambio, pueden sentirse inquietas debido al nerviosismo, la aprensión o la tensión física.

Los problemas de sueño pueden complicar todavía más la situación. La ansiedad puede dificultar la conciliación del sueño debido a las preocupaciones persistentes, mientras que el TDAH puede asociarse con dificultades para mantener horarios de descanso regulares. Además, dormir mal puede empeorar la concentración y la regulación emocional, independientemente del trastorno que esté detrás de los síntomas.

TDAH o ansiedad en adultos: cómo diferenciarlos y saber si tienes ambos — dibujo 2

La ansiedad también puede hacerse especialmente evidente en las relaciones de pareja, donde la incertidumbre puede dar lugar a preocupaciones recurrentes o a una necesidad constante de recibir seguridad y confirmación por parte del otro. Para comprender mejor este patrón, puedes consultar nuestra guía sobre la ansiedad en las relaciones de pareja, sus señales y cómo afrontarla.

En lugar de centrarse en un único síntoma, conviene observar cuándo comenzaron las dificultades, qué situaciones parecen desencadenarlas y hasta qué punto afectan de manera constante a la vida cotidiana. Un profesional sanitario cualificado puede ayudarte a interpretar estos patrones y comprender mejor sus posibles causas.

¿Se puede tener TDAH y ansiedad al mismo tiempo?

Sí. Una persona adulta puede tener TDAH y un trastorno de ansiedad al mismo tiempo. Se trata de dos trastornos diferentes, pero sus síntomas pueden solaparse e influirse mutuamente. Cuando ambos están presentes, resulta más difícil comprender las dificultades cotidianas, ya que los problemas de atención y organización pueden aparecer junto con una preocupación excesiva.

Cómo pueden influirse mutuamente el TDAH y la ansiedad

Las dificultades relacionadas con el TDAH pueden contribuir a generar situaciones estresantes. Incumplir plazos de entrega de manera reiterada, olvidar compromisos o tener problemas para organizar las responsabilidades puede aumentar la preocupación por el trabajo, las relaciones personales o el propio rendimiento.

La ansiedad también puede dificultar el manejo de los síntomas del TDAH. La preocupación persistente puede interferir en la concentración, mientras que el miedo a cometer errores puede hacer que empezar o terminar una tarea resulte especialmente abrumador.

Imaginemos a un adulto que tiene dificultades para organizarse desde la infancia y que, en la actualidad, pasa horas preocupado por la posibilidad de quedarse atrás en el trabajo. Tanto sus problemas de atención, presentes desde hace años, como la ansiedad que experimenta actualmente pueden requerir atención clínica. Sin embargo, sentir estrés como consecuencia del TDAH no significa necesariamente que también exista un trastorno de ansiedad.

Señales de que conviene evaluar ambos trastornos

Una evaluación integral puede resultar especialmente útil cuando las dificultades de atención y la preocupación excesiva parecen seguir patrones diferentes.

Por ejemplo, una persona puede experimentar olvidos y desorganización incluso durante periodos relativamente tranquilos y, al mismo tiempo, tener preocupaciones persistentes que interfieren en el sueño, las relaciones personales o la toma de decisiones.

Los profesionales sanitarios valoran si los síntomas cumplen los criterios diagnósticos de cada trastorno, en lugar de asumir que uno de ellos explica todas las dificultades. También estudian otros posibles factores que pueden contribuir a los síntomas, como los problemas de sueño, la depresión y determinadas enfermedades.

Reconocer que el TDAH y la ansiedad pueden coexistir ayuda a evitar interpretaciones demasiado limitadas de las dificultades que experimenta una persona. Una evaluación adecuada permite aclarar qué síntomas requieren atención y facilita la elaboración de un plan de tratamiento individualizado.

Evaluación clínica del TDAH y la ansiedad en adultos

Para diferenciar el TDAH de la ansiedad, los profesionales sanitarios analizan los antecedentes de los síntomas, sus características, su duración y las consecuencias que tienen en el funcionamiento cotidiano. No existe un único cuestionario, análisis de sangre o prueba de neuroimagen que permita determinar de forma fiable si un adulto tiene TDAH, un trastorno de ansiedad o ambos. Por eso, una evaluación completa debe contemplar distintas explicaciones posibles.

Antecedentes infantiles y patrones de síntomas

La historia del desarrollo es especialmente importante cuando se evalúa un posible TDAH. Según los criterios del DSM-5-TR, utilizados también como referencia en la práctica clínica española, varios síntomas deben haber estado presentes antes de los 12 años, aunque el diagnóstico formal puede llegar mucho más tarde.

Los profesionales también comprueban si los síntomas aparecen en dos o más contextos, como el hogar y el trabajo, y si existen pruebas de que afectan al funcionamiento habitual de la persona. Los informes escolares de la infancia, las observaciones de los familiares o los propios recuerdos pueden ayudar a identificar un patrón de dificultades mantenido a lo largo del tiempo.

Los trastornos de ansiedad tienen requisitos diagnósticos diferentes. Dependiendo del trastorno concreto, los profesionales evalúan la presencia de miedo excesivo, preocupación, conductas de evitación, síntomas físicos y el tiempo durante el que se han mantenido estas experiencias.

¿Cómo se evalúan el TDAH y la ansiedad en adultos?

La evaluación suele comenzar con una entrevista clínica en la que se revisan los síntomas actuales, los antecedentes médicos y de salud mental, así como su repercusión en la vida cotidiana. En España, el médico de atención primaria puede realizar una primera valoración y, cuando sea necesario, derivar al paciente a los servicios especializados de salud mental del Sistema Nacional de Salud. También es posible acudir a profesionales cualificados en el ámbito sanitario privado.

El profesional puede utilizar cuestionarios estandarizados para identificar patrones relacionados con el TDAH o la ansiedad. Sin embargo, los resultados de estas pruebas constituyen únicamente una parte de la evaluación y no permiten confirmar por sí solos ninguno de los dos diagnósticos.

La evaluación también puede incluir los siguientes aspectos:

  • la calidad del sueño y la presencia de fatiga persistente;
  • los síntomas de depresión o relacionados con experiencias traumáticas;
  • el consumo de medicamentos y otras sustancias;
  • las enfermedades que pueden afectar a la atención o provocar síntomas similares a los de la ansiedad.

El profesional también puede preguntar por las experiencias durante la infancia o, con el consentimiento del paciente, solicitar información a alguien que conozca bien su historia personal.

Otros problemas de salud mental también pueden aparecer después de cambios importantes en la vida o de acontecimientos estresantes. Nuestro artículo sobre el trastorno de adaptación, sus síntomas y tratamiento explica otra posible respuesta al estrés que los profesionales pueden tener en cuenta al evaluar las dificultades emocionales.

Por qué el autodiagnóstico puede llevar a errores

Los cuestionarios y las listas de síntomas del TDAH y la ansiedad disponibles en internet pueden ayudar a reconocer dificultades que merece la pena consultar con un profesional. Sin embargo, los síntomas individuales no son exclusivos de un diagnóstico concreto.

Por ejemplo, la procrastinación puede estar relacionada con dificultades para iniciar tareas, miedo al fracaso, depresión, falta de sueño o una combinación de varios factores. Del mismo modo, sentirse inquieto no significa necesariamente tener TDAH o un trastorno de ansiedad.

Si quieres organizar tus observaciones antes de acudir a una consulta, puedes utilizar la escala de evaluación del TDAH en adultos (ASRS) para reflexionar sobre tus dificultades de atención, la inquietud y otros patrones de comportamiento cotidianos. Sus resultados no constituyen un diagnóstico clínico ni permiten determinar por sí solos si existe TDAH.

Una evaluación profesional permite establecer si los síntomas cumplen los criterios diagnósticos reconocidos, si existen varios trastornos al mismo tiempo y qué tipo de apoyo puede resultar más adecuado para cada persona.

Tratamientos para el TDAH y la ansiedad en adultos

El TDAH y los trastornos de ansiedad pueden tratarse, pero el enfoque más adecuado depende del diagnóstico, la gravedad de los síntomas y las necesidades individuales. El tratamiento puede incluir psicoterapia, medicamentos, estrategias prácticas para afrontar las dificultades cotidianas o una combinación de estas intervenciones. Cuando ambos trastornos están presentes, los profesionales sanitarios tienen en cuenta cómo afecta cada uno de ellos al funcionamiento diario de la persona.

Psicoterapia y estrategias conductuales

La terapia cognitivo-conductual (TCC) puede ayudar a los adultos a manejar los síntomas del TDAH y la ansiedad, aunque los objetivos terapéuticos son diferentes en cada caso.

En el TDAH, la psicoterapia puede centrarse en mejorar la planificación, la gestión del tiempo, la organización y el manejo de los patrones de evitación o procrastinación. Las estrategias prácticas, como utilizar recordatorios, establecer rutinas estructuradas y dividir las tareas más complejas en pasos pequeños, pueden facilitar el funcionamiento cotidiano.

En los trastornos de ansiedad, la TCC suele abordar los patrones de pensamiento poco útiles, la preocupación excesiva y las conductas de evitación. Dependiendo del trastorno de ansiedad concreto, el tratamiento también puede incluir la exposición gradual a las situaciones temidas, siempre bajo la orientación de un profesional cualificado.

Cuando el TDAH y la ansiedad coexisten, la psicoterapia puede abordar tanto las dificultades de organización como los comportamientos relacionados con la ansiedad, en lugar de atribuir todos los problemas a un único trastorno.

TDAH o ansiedad en adultos: cómo diferenciarlos y saber si tienes ambos — dibujo 3

Tratamiento farmacológico y trastornos coexistentes

El tratamiento farmacológico constituye otra opción respaldada por la evidencia científica. Para tratar el TDAH se utilizan medicamentos estimulantes y no estimulantes, mientras que determinados antidepresivos, incluidos los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN), se prescriben habitualmente para distintos trastornos de ansiedad.

La elección de los medicamentos requiere una valoración individualizada. El profesional sanitario tiene en cuenta los síntomas del paciente, sus antecedentes médicos, los posibles efectos secundarios y las interacciones con otros tratamientos farmacológicos.

Presentar TDAH y ansiedad al mismo tiempo no significa necesariamente que los medicamentos para el TDAH estén contraindicados. Sin embargo, las decisiones terapéuticas y el seguimiento clínico deben tener en cuenta ambos trastornos.

El objetivo del tratamiento no consiste únicamente en mejorar la concentración o reducir la preocupación de forma aislada. Una atención eficaz debe ayudar a la persona a desenvolverse con mayor bienestar, autonomía y estabilidad en su vida cotidiana.

Cuándo buscar ayuda profesional

Conviene plantearse una evaluación profesional si las dificultades de atención, la preocupación excesiva o la inquietud persisten e interfieren en la vida cotidiana. No es necesario determinar por tu cuenta si estos problemas se deben al TDAH o a la ansiedad antes de solicitar ayuda.

Señales de que puede ser conveniente una evaluación

Una evaluación puede resultar útil cuando los síntomas afectan de manera repetida al trabajo, las relaciones personales, el sueño o la capacidad para gestionar las responsabilidades habituales.

Por ejemplo, puede que incumplas plazos importantes con frecuencia a pesar de haber probado distintas estrategias de organización, o que dediques tanto tiempo a preocuparte que incluso tomar decisiones cotidianas se vuelva complicado.

En España, el médico de atención primaria puede ayudarte a identificar los siguientes pasos y, cuando sea necesario, derivarte a los servicios especializados de salud mental. Los psiquiatras, los psicólogos clínicos y otros profesionales sanitarios debidamente cualificados también pueden evaluar estas dificultades, de acuerdo con su formación y sus competencias profesionales.

Cómo prepararte para la consulta

Antes de acudir a la consulta, anota ejemplos concretos de las dificultades que experimentas y las situaciones en las que aparecen.

Incluye cuándo empezaste a notar los síntomas, si existían problemas similares durante la infancia y cómo afectan a diferentes ámbitos de tu vida. También es importante mencionar las dificultades para dormir, los medicamentos que tomas y cualquier tratamiento previo relacionado con la salud mental.

Si utilizas el Sistema Nacional de Salud (SNS), puedes solicitar una primera valoración en tu centro de salud y consultar las posibilidades de derivación a atención especializada. Si dispones de un seguro médico privado, revisa qué profesionales y servicios de evaluación están incluidos en tu póliza.

También puede ser útil registrar con qué frecuencia la preocupación, la tensión o el nerviosismo afectan a tu rutina diaria. La escala de ansiedad y preocupación ofrece una forma estructurada de reflexionar sobre estas experiencias. No es una herramienta diagnóstica y sus resultados no deben utilizarse para diferenciar el TDAH de un trastorno de ansiedad.

Atención en situaciones de crisis y ayuda inmediata

Si el malestar emocional llega a resultar abrumador o tienes pensamientos suicidas, puedes llamar al 024, la Línea de Atención a la Conducta Suicida del Ministerio de Sanidad de España. Es un servicio gratuito, confidencial y disponible las 24 horas del día, todos los días del año. También pueden utilizarlo los familiares y allegados de personas en riesgo. No es necesario tener un diagnóstico ni estar seguro de la gravedad de la situación para solicitar orientación.

Si tú u otra persona os encontráis en peligro inmediato, llama al 112, el número único de emergencias disponible en toda España.

Referencias

  1. Asociación Americana de Psiquiatría. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, quinta edición, texto revisado (DSM-5-TR). Editorial Médica Panamericana.
  2. Ministerio de Sanidad de España. Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud 2022-2026.
  3. Organización Mundial de la Salud. Clasificación Internacional de Enfermedades, undécima revisión (CIE-11). Trastornos del neurodesarrollo y trastornos de ansiedad o relacionados con el miedo.
  4. GuíaSalud. Biblioteca de Guías de Práctica Clínica del Sistema Nacional de Salud. Recursos sobre evaluación, diagnóstico y tratamiento de los problemas de salud mental.
  5. Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM). Recursos profesionales sobre trastornos mentales, evaluación clínica y abordaje terapéutico.
  6. Ministerio de Sanidad de España. Recursos de atención a la salud mental y organización de la asistencia sanitaria en el Sistema Nacional de Salud.
  7. Organización Mundial de la Salud. Documentación sobre intervenciones psicológicas y tratamientos basados en la evidencia para los trastornos mentales.
  8. Ministerio de Sanidad de España. Línea 024 de Atención a la Conducta Suicida y recursos de ayuda en situaciones de crisis.

Conclusión

El TDAH y la ansiedad en adultos pueden presentar síntomas similares, pero para comprender sus diferencias es necesario ir más allá de los problemas de concentración o la inquietud. Las dificultades de atención presentes desde hace años, los patrones de preocupación excesiva y la repercusión de los síntomas en la vida cotidiana ofrecen pistas importantes. Algunas personas presentan ambos trastornos al mismo tiempo, por lo que una evaluación clínica completa resulta especialmente valiosa.

Si estas dificultades afectan a tu trabajo, tus relaciones personales o tu bienestar, conviene consultar con un profesional sanitario cualificado. Un diagnóstico preciso puede ayudarte a comprender mejor lo que te ocurre y a identificar las opciones de tratamiento que mejor se adapten a tus necesidades individuales.

Preguntas frecuentes

¿Se puede confundir la ansiedad con el TDAH en adultos?

Sí. La ansiedad puede provocar dificultades de concentración, inquietud y olvidos que se parecen a los síntomas del TDAH. Sin embargo, el TDAH implica un patrón persistente de síntomas que comienza en la infancia, mientras que las dificultades relacionadas con la ansiedad pueden estar asociadas a un miedo o una preocupación excesivos. Una evaluación profesional permite diferenciar ambos trastornos.

¿Puede provocar ansiedad un TDAH sin tratar?

Vivir con síntomas de TDAH que no se están tratando adecuadamente puede contribuir al estrés y la preocupación, especialmente cuando las dificultades de organización, el incumplimiento de plazos o la gestión de responsabilidades afectan a la vida cotidiana. Sin embargo, esto no significa que el TDAH provoque siempre un trastorno de ansiedad. La ansiedad también puede desarrollarse de manera independiente, y algunos adultos presentan ambos trastornos.

¿Cómo saber si mis problemas de concentración se deben al TDAH o a la ansiedad?

Conviene observar cuándo comenzaron las dificultades de concentración y si aparecen principalmente durante periodos de preocupación o en diferentes situaciones de la vida cotidiana. Los problemas de atención relacionados con el TDAH suelen tener su origen en la infancia, mientras que la ansiedad puede interferir en la concentración debido al miedo, la preocupación o un estado de alerta elevado. Estos patrones no permiten establecer un diagnóstico por sí solos, por lo que un profesional sanitario cualificado debe evaluar los síntomas persistentes.

¿Puede aparecer el TDAH por primera vez en la edad adulta?

El TDAH se clasifica como un trastorno del neurodesarrollo y los criterios diagnósticos actuales del DSM-5-TR exigen que varios síntomas hayan estado presentes antes de los 12 años. Sin embargo, algunas personas no reciben el diagnóstico hasta la edad adulta porque sus síntomas anteriores pasaron desapercibidos o se hicieron más evidentes al aumentar sus responsabilidades. Los problemas de atención que aparecen por primera vez durante la edad adulta también deben evaluarse para descartar otras posibles causas.

¿Se puede tener TDAH y trastorno de ansiedad generalizada?

Sí. El TDAH y el trastorno de ansiedad generalizada (TAG) pueden presentarse al mismo tiempo. Una persona puede experimentar dificultades persistentes de atención y organización desde hace años y, además, sentir una preocupación excesiva por distintos ámbitos de su vida. Los profesionales sanitarios evalúan cada trastorno por separado, teniendo en cuenta cómo interactúan sus síntomas.

¿Qué profesionales pueden diagnosticar el TDAH y la ansiedad en adultos?

En España, los psiquiatras y otros médicos con la formación adecuada pueden diagnosticar el TDAH y los trastornos de ansiedad en adultos. Los psicólogos clínicos y los psicólogos generales sanitarios, dentro de sus competencias profesionales, también pueden participar en la evaluación clínica y psicológica de estos problemas. El médico de atención primaria puede realizar una primera valoración y, cuando sea necesario, derivar al paciente a los servicios especializados de salud mental del Sistema Nacional de Salud o recomendar una evaluación por un profesional cualificado.

¿Es más difícil tratar el TDAH o la ansiedad?

Ninguno de los dos trastornos es necesariamente más difícil de tratar en todos los casos. Los resultados del tratamiento dependen de la gravedad de los síntomas, la presencia de otros trastornos, las circunstancias individuales y el acceso a una atención adecuada. Tanto el TDAH como los trastornos de ansiedad cuentan con opciones terapéuticas respaldadas por la evidencia científica, entre ellas la psicoterapia y el tratamiento farmacológico cuando está clínicamente indicado.


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