Cómo entender que un psicólogo no es adecuado para ti — señales, límites y próximos pasos
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La terapia debería ayudarte a sentirte visto, acompañado y seguro, pero no siempre ocurre así. Muchas personas empiezan un proceso psicológico con esperanza y, con el tiempo, notan que algo no encaja. Quizá sales de las sesiones más inquieto que aliviado, o el estilo del profesional no se ajusta a tu forma de comunicarte. En esos momentos es natural preguntarse si ese psicólogo o psicóloga es realmente adecuado para ti.
Encontrar al profesional correcto tiene menos que ver con la perfección y más con la conexión. La alianza terapéutica, esa sensación de confianza y colaboración entre la persona que consulta y el psicólogo, es uno de los factores que más influyen en la eficacia del tratamiento. Cuando esa base falla, el progreso se ralentiza y la frustración aumenta.
En este artículo aprenderás a distinguir entre el malestar propio del proceso terapéutico y un desajuste real, a identificar señales de alarma éticas o emocionales, y a expresar lo que sientes cuando la relación parece atascada. También verás cómo cambiar de profesional de manera segura y encontrar a alguien que encaje de verdad contigo. Porque la terapia funciona mejor cuando ambas partes se sienten comprendidas, y eso también te incluye a ti.

Qué significa que un psicólogo no sea adecuado - comprender el encaje terapéutico
Cuando la terapia no se siente bien, no siempre implica un fracaso, sino que puede indicar que ese profesional no se ajusta a tus necesidades o a tu estilo comunicativo. Entender cómo debería ser una relación terapéutica saludable te ayuda a decidir si continuar, ajustar expectativas o buscar a otra persona.
La base del encaje terapéutico
Toda terapia eficaz empieza por la conexión. En psicología se denomina alianza terapéutica: la sensación de confianza mutua, empatía y colaboración entre cliente y profesional. En España, el Consejo General de la Psicología y el Código Deontológico insisten en que esta alianza es un elemento central para lograr buenos resultados, independientemente del enfoque utilizado.
Un buen encaje no significa sentirte cómodo en todo momento ni estar siempre de acuerdo. Significa que, incluso cuando las sesiones son duras, te sientes respetado y emocionalmente seguro. El/la psicólogo/a escucha, recuerda tus detalles y muestra interés por tu forma de ver el mundo. Sales de la sesión sintiéndote atendido, no juzgado.
Cuando el profesional no es adecuado, esa base de confianza se debilita. Puedes notar distancia, confusión o tensión que no mejora con el tiempo. Esto suele generar retirada emocional: empiezas a censurarte, a evitar temas importantes o incluso a posponer citas porque la terapia se percibe como algo pesado en lugar de reparador.
Cómo se siente una buena relación terapéutica
- respeto mutuo: tu psicólogo/a valora tus experiencias y opiniones;
- seguridad emocional: puedes expresar miedo, enfado o vergüenza sin temor al ridículo;
- consistencia: las sesiones tienen un inicio y fin claros, y un rumbo comprensible;
- dirección compartida: ambos acordáis objetivos y revisáis el progreso;
- reto realista: el/la psicólogo/a te ayuda a ver puntos ciegos sin presionarte ni invalidar tus emociones.
Cuando estos elementos están presentes, la terapia se convierte en un camino compartido. Incluso las conversaciones difíciles generan claridad y alivio. Puedes salir cansado, pero no agotado; la diferencia es que percibes movimiento hacia la mejoría.
Por qué el encaje importa más que el método o el estilo
Muchos creen que el éxito depende del tipo de terapia, ya sea cognitivo-conductual, psicodinámica o sistémica. En realidad, la relación importa más que la técnica. Un/a profesional puede ser competente y aun así no encajar contigo en lo emocional o relacional.
- diferencias en la comunicación: un estilo muy directo puede resultar brusco para alguien sensible a la crítica, mientras que un estilo demasiado silencioso puede frustrar a quien busca estructura;
- contexto cultural: si el/la psicólogo/a minimiza aspectos de identidad - cultura, género, orientación, contexto familiar - puede surgir distancia emocional;
- afinidad de valores: algunas personas buscan un tono más científico, otras algo más humanista; sentirte representado en tu visión del mundo importa;
- ritmo y energía: la velocidad de la conversación - más pausada o más activa - influye en la comodidad más que la técnica.
Reconocer estas diferencias a tiempo te permite ajustar expectativas o valorar un cambio. No se trata de culpar a nadie, sino de encontrar las condiciones que permiten un progreso real.
Cuando la falta de encaje se convierte en un obstáculo
Cierta fricción puede ser útil. Crecer implica enfrentar verdades incómodas. Pero cuando el malestar nace de malentendidos constantes o falta de empatía, es señal de que ese profesional quizá no sea adecuado. Algunos ejemplos:
- te sientes ignorado o interrumpido con frecuencia;
- notas juicio, distracción o desinterés;
- evitas ser sincero por miedo a la crítica;
- sales de las sesiones peor y la sensación persiste;
- has expresado tus dudas y nada cambia.
Si varios de estos puntos se repiten durante semanas, es razonable hablarlo directamente o considerar alternativas. La terapia debe desafiarte, pero no minar tu confianza.
Perspectiva desde la profesión
Según el Consejo General de la Psicología de España, la relación terapéutica debe basarse en la ética, la empatía y la comunicación transparente. El/la profesional no solo guía, también escucha. La supervisión, la formación continua y la reflexión personal son responsabilidades éticas del psicólogo o psicóloga para evitar proyectar sus propios conflictos sobre el cliente. Cuando un/a terapeuta se muestra cerrado/a a la crítica o no reconoce sus limitaciones, la relación se resiente.
Una forma sencilla de evaluar el encaje
Un ejercicio útil es comparar cómo te sientes antes y después de las sesiones:
| Antes de la sesión | Después de la sesión |
|---|---|
| Nervioso/a, pero con esperanza | Aliviado/a o con mayor claridad |
| Motivado/a por compartir | Más consciente y con sensación de avance |
| Dudoso/a o ansioso/a | A veces removido/a, pero con sentido |
| Con miedo o desconfianza | Más confuso/a, agotado/a o desanimado/a |
Si las dos últimas columnas predominan durante varias semanas, algo no está funcionando. Hablarlo es el primer paso: a veces se puede ajustar la dinámica; otras, será momento de buscar otro/a profesional.
Psicólogo no adecuado: incomodidad normal frente a verdadero desajuste
En terapia hay momentos incómodos y necesarios, pero también señales de alerta. La diferencia está en si ese malestar conduce a crecimiento o a bloqueo.
Incomodidad productiva frente a destructiva
| Incomodidad productiva | Incomodidad destructiva |
|---|---|
| Surge cuando el/la terapeuta te reta con respeto | Proviene de la falta de empatía o de un juicio constante |
| Te hace reflexionar y ver patrones | Te deja confuso/a, dolido/a o avergonzado/a |
| Genera cansancio temporal | Genera agotamiento y resistencia crónica |
| Conduce a mayor comprensión | Te hace dudar de ti o sentirte culpable sin motivo |
El crecimiento en terapia puede doler, pero nunca debe humillar. Si el malestar se repite sin avance ni claridad, conviene reconsiderar el encaje.
Cómo saber si estás creciendo o simplemente agotándote
Pregúntate: ¿las sesiones me ayudan a entenderme mejor o solo me dejan vacío/a? La terapia no es una sucesión de revelaciones felices, pero sí debería aportar sentido. Si te sientes atrapado/a, indiferente o desconectado/a de tu propio proceso, es posible que la relación no esté ayudando. Una conversación honesta con el/la terapeuta puede aclararlo.
El papel del momento y el contexto
A veces el problema no es el profesional, sino el momento vital. En épocas de crisis, duelo o estrés extremo, la terapia puede parecer menos útil. También puede que el enfoque inicial ya no se ajuste a tus necesidades actuales. Revisar expectativas y objetivos con tu psicólogo/a ayuda a detectar si lo que falla es la relación o la etapa.
Revisarte a ti mismo/a
Antes de concluir que el/la psicólogo/a no es adecuado/a, reflexiona sobre tu implicación. ¿Te sientes abierto/a a explorar o estás evitando temas dolorosos? El miedo al cambio puede disfrazarse de desconfianza hacia el profesional. Sin embargo, si sientes que has sido transparente y aun así no hay progreso, la causa probablemente esté en la dinámica terapéutica, no en ti.

Cuándo pedir una segunda opinión
Consultar con otro/a psicólogo/a no es desleal, sino responsable. Un enfoque externo puede ayudarte a entender si estás viviendo un proceso normal de resistencia o un verdadero bloqueo. En España, los colegios oficiales de psicología o las asociaciones profesionales pueden orientarte hacia un/a especialista en evaluación o supervisión de casos.
Psicólogo no adecuado: señales éticas y emocionales a las que prestar atención
Hay situaciones en las que el malestar no se debe al estilo, sino a comportamientos que vulneran la ética profesional. En esos casos, la prioridad es tu seguridad emocional y la protección de tus derechos como cliente.
Problemas de límites y relaciones duales
El/la terapeuta debe mantener una relación profesional, no de amistad ni de dependencia. Cualquier contacto fuera del marco terapéutico debe tener una finalidad clínica y estar claramente justificado. Ejemplos de señales problemáticas:
- te envía mensajes personales sin relación con la terapia;
- te pide favores o comparte información íntima propia;
- te hace sentir responsable de su bienestar;
- intenta prolongar la relación sin motivo clínico claro.
Estas conductas rompen el principio de neutralidad y pueden causar confusión o daño emocional.
Falta de empatía, juicios o desdén
Un/a buen/a psicólogo/a puede desafiarte, pero nunca ridiculizarte. Si notas ironía, desaprobación o indiferencia sistemática, esa relación no es segura. El profesional debe acompañar, no imponer. La crítica sin empatía no educa, solo hiere.
Cuando se compromete la ética profesional
Algunas señales de vulneración ética son claras y deben tomarse en serio:
| Comportamiento del profesional | Por qué es una señal de alerta |
|---|---|
| Revela información sobre otros clientes | Rompe la confidencialidad, pilar básico del trabajo terapéutico |
| Evita firmar consentimiento informado o explicar honorarios | Viola la transparencia exigida por el Código Deontológico |
| Presiona para continuar las sesiones pese a tu incomodidad | Ignora tu autonomía y derecho a decidir |
| Hace comentarios discriminatorios o devaluadores | Contradice los principios de respeto y no prejuicio |
| Usa la terapia para descargar sus propios problemas | Transforma la sesión en un espacio no seguro |
Si te enfrentas a algo así, puedes interrumpir la terapia y contactar con el Colegio Oficial de Psicología de tu comunidad autónoma. En España, estos organismos ofrecen asesoramiento gratuito sobre ética profesional y procedimientos de reclamación.
Cuando el problema es sutil pero constante
A veces no hay una infracción obvia, pero algo se siente mal. Tal vez el/la psicólogo/a te interrumpe, no recuerda lo que dijiste o evita temas importantes. Aunque no sea grave, la falta de sintonía acumulada puede vaciar el proceso. No ignores esa sensación: el cuerpo suele advertir antes que la mente cuando algo no encaja.
Cómo responder ante señales de alarma
La primera opción es hablarlo directamente en sesión. Describe lo que notas sin acusar. Por ejemplo: “Me incomoda cuando cambias de tema justo después de algo importante. ¿Podemos explorar por qué ocurre?” Si el/la profesional reacciona con apertura, aún puede haber espacio para mejorar la relación.
Sin embargo, si minimiza tu preocupación, se pone a la defensiva o te culpa, esa reacción confirma la falta de seguridad emocional en la relación. En ese caso, lo recomendable es buscar apoyo externo y planificar el cierre de manera cuidadosa.
Recuerda tus derechos
- tienes derecho a ser tratado/a con respeto y sin discriminación;
- tienes derecho a la confidencialidad total de lo compartido;
- tienes derecho a interrumpir el tratamiento en cualquier momento;
- tienes derecho a recibir información clara sobre tarifas, enfoque y límites;
- tienes derecho a presentar una queja ante el Colegio Oficial si sospechas una falta ética.
La terapia no es un favor, es un servicio profesional. Como cliente, tienes derechos y el poder de decidir cuándo algo no te hace bien.
Cómo hablar con tu psicólogo/a si sientes que no es adecuado/a
Comentar que algo no va bien en la terapia puede resultar intimidante. Muchas personas temen parecer groseras, ser malinterpretadas o herir los sentimientos del profesional. Pero expresar honestamente tu malestar no es una falta de respeto: es parte de una terapia sana. Cuando un/a psicólogo/a no encaja, una conversación abierta puede reparar la relación o confirmar que ha llegado el momento de cambiar.
Cómo iniciar la conversación sin sentir culpa
Es normal dudar antes de abordar el tema. Puedes temer al conflicto o desconfiar de tu percepción. Sin embargo, hablarlo a tiempo evita acumular resentimiento y permite entender mejor qué está ocurriendo. Un/a buen/a profesional verá tu sinceridad como colaboración, no como crítica.
- reflexiona sobre qué es exactamente lo que te incomoda: tono, ritmo, empatía o enfoque;
- anota dos o tres ejemplos de momentos en los que te sentiste malinterpretado o incómodo;
- decide tu objetivo: ¿quieres resolver el problema o valorar un cambio de profesional?
Cuando estés preparado/a, exprésalo con claridad y suavidad. Puedes decir:
- “He notado que últimamente salgo de las sesiones confundido/a o desanimado/a. ¿Podemos hablar de ello?”
- “Respeto tu forma de trabajar, pero no sé si se ajusta a lo que necesito ahora.”
- “Quiero asegurarme de que la terapia siga siendo útil. ¿Podemos revisar lo que está funcionando y lo que no?”
Estas frases son descriptivas, no acusatorias. Invitan a la colaboración y reflejan conciencia emocional.
Frases que pueden ayudarte a expresar tus dudas
- “Siento que quizá tenemos expectativas distintas sobre el progreso.”
- “A veces me voy con la sensación de no haber sido escuchado/a; no sé si me explico mal o si algo se está perdiendo.”
- “Cuando dijiste [frase concreta], me sentí incómodo/a. ¿Podemos hablar de cómo lo interpreté?”
- “Aprecio tu enfoque, pero creo que necesito más [estructura/empatía/desafío] para mantenerme implicado/a.”
El objetivo no es convencer, sino aclarar. El mejor resultado posible es obtener claridad: ya sea una nueva comprensión o la decisión honesta de cambiar de terapeuta.
Cómo gestionar la parte emocional de la conversación
Hablar de insatisfacción puede despertar ansiedad, culpa o incluso alivio. Es completamente normal. La relación terapéutica suele reflejar patrones de la vida real: miedo a decepcionar, evitación del conflicto o dudas sobre los propios límites. Abordar estas emociones dentro de la sesión puede aportarte comprensión, incluso si el/la profesional finalmente no resulta el adecuado.
Si el/la psicólogo/a reacciona a la defensiva, minimiza lo que sientes o te culpa, esa reacción en sí misma es reveladora: muestra cómo maneja la crítica y el conflicto, aspectos clave de su madurez profesional. Un/a terapeuta adecuado/a escucha con calma, curiosidad y apertura, aunque el tema sea incómodo.
Cuando no sabes cómo continuar
A veces, durante esa conversación, descubres que el cambio es inevitable. Terminar la terapia con respeto ayuda a cerrar la etapa sin tensión. Puedes decir:
- “Creo que necesito hacer una pausa y valorar otra perspectiva.”
- “He aprendido mucho en nuestro trabajo, pero siento que es momento de probar un enfoque diferente.”
- “Te agradezco el tiempo y el esfuerzo, y me gustaría seguir avanzando con alguien cuyo estilo se ajuste mejor a mí.”
No tienes obligación de justificar tu decisión más allá de eso. Los/as profesionales entienden que el encaje es esencial y, si actúan con ética, apoyarán tu transición.
Si lo prefieres, puedes comunicarlo por correo o mensaje antes de la siguiente cita. Bastará algo breve y cordial: “Gracias por tu ayuda durante estos meses. Tras pensarlo, he decidido continuar la terapia con otro/a profesional que se ajuste mejor a mis necesidades actuales.”
Por qué merece la pena hablarlo
Aunque finalmente cambies de terapeuta, expresar tus preocupaciones es un ejercicio de autodefensa emocional. Te enseña a comunicar necesidades, marcar límites y confiar en tu criterio: justo lo que la terapia busca fortalecer.
Y si la conversación permite reparar la relación, aún mejor. Algunas de las alianzas terapéuticas más sólidas nacen de un diálogo honesto y difícil que despeja el aire. Un/a psicólogo/a que acoge el feedback con serenidad demuestra profesionalidad, humildad y respeto.
En cualquier caso, ganas claridad - y esa claridad garantiza que la terapia siga siendo tu espacio de bienestar.
Cuándo cambiar de psicólogo/a y cómo hacerlo con seguridad
A veces una conversación sincera permite reconectar, pero otras confirma lo que ya intuías: ese/a psicólogo/a no es adecuado/a y ha llegado el momento de seguir adelante. Cambiar de profesional no significa que la terapia haya fracasado; significa que tomas las riendas de tu proceso. Lo importante es hacerlo con cuidado, protegiendo tu progreso, tu privacidad y tu bienestar emocional.
Señales de que es momento de cambiar de profesional
- has expresado tus inquietudes más de una vez y nada ha cambiado;
- sueles salir de las sesiones sintiéndote peor o invalidado/a;
- los valores o el estilo comunicativo del profesional chocan con los tuyos;
- ha habido problemas éticos o de límites sin resolver;
- has perdido la confianza o ya no te sientes seguro/a en la relación.
También puedes darte cuenta de que has superado la etapa para la que ese enfoque era útil. El/la psicólogo/a que te ayudó en un momento de crisis puede no ser el más adecuado para tu crecimiento actual. La terapia evoluciona igual que tú: buscar nuevas perspectivas es natural.
Pasos para una transición fluida
- Planifica las últimas sesiones. Si es posible, concierta una o dos citas finales para repasar lo aprendido, hablar de los próximos pasos y resolver temas pendientes.
- Solicita tu documentación. En España tienes derecho a pedir un resumen o copia de tu historial terapéutico conforme al Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Servirá para facilitar el trabajo a tu futuro/a terapeuta.
- Aclara los temas administrativos. Si acudes por seguro médico o reembolso, contacta con tu aseguradora para confirmar fechas de cobertura y posibles copagos.
- Reflexiona sobre la experiencia. Anota qué aspectos te ayudaron y cuáles no. Esto te servirá para elegir mejor en el futuro.
- Despídete de la manera que te parezca adecuada. Agradecer el trabajo realizado, ya sea en persona o por mensaje, refuerza tu autonomía y cierra la etapa con respeto.
Un/a psicólogo/a profesional comprende que las transiciones forman parte del proceso. Su papel no es retenerte, sino acompañarte hasta que encuentres la ayuda que necesitas.

Cómo afrontar las emociones del cambio
- no estás rechazando a la persona, sino el contexto que ya no te ayuda;
- la terapia te pertenece, tienes derecho a buscar lo que favorece tu crecimiento;
- los cierres emocionales también son oportunidades de madurez.
Si surgen dudas o remordimientos, puedes comentarlo con otro/a profesional o con alguien de confianza. A veces basta una conversación para confirmar que tu decisión nace de la reflexión, no del impulso.
Continuidad del cuidado
Cambiar de terapeuta no significa empezar desde cero. Todo lo que has comprendido, tus habilidades de afrontamiento y tu autoconocimiento siguen contigo. En la primera sesión con el/la nuevo/a profesional, puedes compartir lo que te ayudó y lo que no. Esa información acelera el progreso y evita repetir patrones.
- centros de salud mental comunitarios del Sistema Nacional de Salud;
- plataformas de terapia online con sesiones puntuales;
- tu médico de cabecera, que puede orientarte o derivarte temporalmente.
El Consejo General de la Psicología recomienda asegurar la continuidad asistencial para evitar interrupciones que puedan agravar el malestar. Los/as profesionales éticos suelen ofrecer referencias a colegas o recursos provisionales si es necesario.
Cuando el cambio es urgente
Si el/la terapeuta actúa de manera poco ética, vulnera tu confidencialidad o te causa daño emocional, puedes interrumpir la terapia de inmediato. No estás obligado/a a seguir en una relación insegura. Prioriza tu bienestar y busca asesoramiento profesional.
En España, puedes llamar al 024 (línea de atención a la conducta suicida) si atraviesas una crisis, o al 112 en caso de emergencia.
Cambiar de psicólogo/a puede parecer un reto, pero es un acto de valentía y respeto hacia ti mismo/a. La terapia también consiste en aprender a confiar en tus propias señales, incluso en la que te dice: “Necesito un entorno que me haga bien”.
Cómo encontrar al profesional adecuado tras un desajuste
Después de una experiencia poco satisfactoria es normal sentir cautela. Abrirse de nuevo requiere confianza, pero el profesional adecuado puede transformar por completo tu vivencia terapéutica. Encontrar a alguien que se alinee con tus valores y estilo comunicativo devuelve la esperanza y refuerza tu proceso de recuperación.
Clarificar qué necesitas en un/a terapeuta
- ¿Prefiero un enfoque estructurado y orientado a objetivos (como la terapia cognitivo-conductual) o uno más reflexivo (como el psicodinámico)?
- ¿Quiero a alguien que me confronte directamente o que escuche con calma y me deje procesar?
- ¿Importan factores como el género, la edad o la experiencia vital del terapeuta?
- ¿Qué temas quiero trabajar: ansiedad, relaciones, trauma, estrés laboral, duelo?
Definir esto te ayudará a filtrar la búsqueda y a evitar repetir desajustes. También mostrará a los/as profesionales que eres una persona activa y consciente de sus necesidades.
Evaluar la compatibilidad desde la primera sesión
La primera cita no implica compromiso: es una consulta. Tú evalúas al profesional tanto como él o ella valora si puede ayudarte. Estas señales indican que vas por buen camino:
- el/la psicólogo/a escucha con atención y reformula tus inquietudes con precisión;
- explica su enfoque, los límites de la confidencialidad y cómo entiende el progreso;
- te invita a dar feedback y presenta la terapia como una colaboración;
- te sientes cómodo/a preguntando por su formación o métodos.
Si, en cambio, percibes impaciencia, respuestas vagas o falta de calidez, eso puede anticipar frustración. En España es habitual reunirse con varios profesionales antes de decidir. La terapia es un servicio personal: el encaje importa tanto como las credenciales.
Dónde buscar al profesional adecuado
- Consejo General de la Psicología de España (cop.es): dispone de enlaces a los colegios oficiales autonómicos con listados de profesionales colegiados/as;
- Colegios Oficiales de Psicología: la mayoría ofrecen servicios de orientación o bolsas de psicólogos/as acreditados/as;
- centros de salud mental públicos o universitarios: proporcionan atención gratuita o con tarifa reducida;
- plataformas de terapia online: permiten elegir terapeuta según especialidad, idioma o disponibilidad;
- programas de asistencia al empleado/a (si trabajas en empresa): a veces incluyen sesiones breves sin coste.
Preguntas útiles para la primera consulta
- “¿Ha trabajado con personas que han cambiado de terapeuta antes?”
- “¿Cómo maneja el feedback si algo no me encaja en las sesiones?”
- “¿Con qué tipo de clientes suele funcionar mejor su estilo?”
- “¿Ofrece terapia online y está cubierta por mi seguro?”
- “¿Tiene experiencia en [problema concreto]?”
Observa no solo las respuestas, sino también el tono. El profesional adecuado respetará tu curiosidad y contestará con transparencia.
Aspectos prácticos y económicos
- confirma las tarifas, política de cancelación y formas de pago;
- pregunta si emite facturas o informes válidos para tu aseguradora;
- valora clínicas comunitarias o convenios si tu presupuesto es limitado;
- comprueba la posibilidad de sesiones online si el desplazamiento te resulta complicado.
Los profesionales éticos están acostumbrados a hablar de dinero con claridad y sin generar incomodidad: la accesibilidad también forma parte del cuidado psicológico.
Cómo ganar confianza en tu elección
Tras el cambio, es normal tener dudas al principio. Da a la nueva relación unas cuantas sesiones para que surja la confianza. No busques perfección inmediata, sino sensación de comprensión mutua. Sabrás que el encaje es bueno cuando las sesiones te aporten alivio, comprensión y curiosidad, incluso si los temas son difíciles. Ahí sabrás que, por fin, la terapia funciona para ti.
Terminar la terapia sin culpa: por qué defenderte es sano
Poner fin a la terapia puede despertar tristeza o duda, sobre todo si existía vínculo. Pero decidir marcharte no es una traición: es un acto de autocuidado. Si el/la psicólogo/a no es adecuado/a, dejar la terapia es una manera de proteger tu salud mental, no de abandonarla.
No es un fracaso buscar un mejor encaje
Muchas personas temen que dejar la terapia signifique “fracasar”. En realidad, reconocer un desajuste demuestra crecimiento: sabes detectar tus necesidades y tus límites. Has aprendido qué te ayuda y qué te bloquea; eso es inteligencia emocional.
Los códigos éticos del Consejo General de la Psicología subrayan que cualquier cliente puede interrumpir el tratamiento cuando lo desee, y que el profesional debe facilitar la transición. Cambiar de terapeuta forma parte de un cuidado responsable, no de la inestabilidad.

Cuidarte tras finalizar la terapia
- date espacio para procesar lo vivido, incluso lo negativo;
- aplica las herramientas aprendidas - respiración, escritura, atención plena - ;
- mantén el contacto con personas de confianza o grupos de apoyo;
- decide si tomarás un descanso o iniciarás pronto otra terapia.
Dejar la terapia no es el final del proceso, sino un paso hacia la atención que mereces. Saber cuándo marcharte demuestra sabiduría, no debilidad. Decir “necesito algo diferente” es una de las decisiones más sanas que puedes tomar.
Referencias
1. Consejo General de la Psicología de España. La Alianza Terapéutica. 2023.
2. Consejo General de la Psicología de España. Código Deontológico del Psicólogo. 2021.
3. Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Guía ética y práctica profesional. 2022.
4. Ministerio de Sanidad. Guía de Atención Psicológica en el Sistema Nacional de Salud. 2023.
5. European Federation of Psychologists’ Associations (EFPA). Guidelines for Ethical Conduct. 2022.
6. Asociación Española de Psicología Clínica. Cómo elegir psicólogo/a en España. 2024.
7. Ministerio de Sanidad. Teléfono 024 de atención a la conducta suicida. 2023.
Conclusión
La terapia debe sentirse segura, colaborativa y fortalecedora. Cuando el malestar se transforma en angustia o la confianza se rompe, no es un fracaso: es una señal de que ese/a psicólogo/a no se adapta a tus necesidades. Reconocerlo te permite cuidar de tu salud emocional y buscar una atención que te apoye de verdad.
Tanto si decides hablarlo como si optas por empezar de nuevo, tu voz importa. Tienes derecho a un trato ético, compasivo y eficaz. Y si en algún momento atraviesas una crisis, recuerda: nunca estás solo/a. En España, llama al 024 o al 112 en caso de emergencia.
Elegir un mejor encaje no es abandonar la terapia: es elegirte a ti.
Preguntas frecuentes
¿Cómo saber si mi psicólogo/a no es adecuado/a para mí?
Si te sientes constantemente ignorado/a, inseguro/a o juzgado/a, o si las sesiones te dejan más confundido/a que aliviado/a, probablemente no sea el profesional adecuado. Confía en tu intuición: la terapia puede ser exigente, pero nunca debe dañarte.
¿Es normal sentirse incómodo/a en terapia?
Sí. Cierta incomodidad es parte del proceso de crecimiento. Sin embargo, si el malestar se convierte en angustia o agotamiento emocional persistente, puede indicar que la relación terapéutica no es adecuada.
¿Qué hacer si creo que mi psicólogo/a ha cruzado un límite?
Si sospechas una infracción ética, suspende la terapia y consulta con otro/a profesional o con el Colegio Oficial de Psicología de tu comunidad. Tu seguridad y confidencialidad son prioritarias.
¿Cómo terminar la terapia con respeto?
Puedes comentarlo durante una sesión o enviar un mensaje breve agradeciendo el trabajo realizado y comunicando tu decisión. Los/as profesionales éticos comprenden que a veces es necesario un cambio y lo apoyan.
¿Puedo encontrar un/a nuevo/a psicólogo/a rápidamente?
Sí. Puedes buscar en el directorio del Consejo General de la Psicología o en los colegios oficiales de tu comunidad. Reunirte con varios/as antes de decidir es normal y aumenta las probabilidades de un buen encaje.
¿Cubren los seguros españoles la terapia con un/a nuevo/a psicólogo/a?
Depende del plan. Algunas pólizas incluyen psicología dentro del cuadro médico o con reembolso parcial. Pregunta si aceptan sesiones online o mixtas y revisa las condiciones de tu aseguradora.
¿Dejar la terapia es un retroceso?
No. Terminar la terapia cuando el/la profesional no encaja es una decisión saludable. Refleja conciencia, crecimiento y respeto propio: justo los objetivos que la terapia busca reforzar.