15 de diciembre de 2025
15 de diciembre de 2025El material ha sido actualizado
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Psicólogo educativo: qué hace, cuándo acudir y cómo ayuda al aprendizaje infantil

Cuando un niño tiene dificultades en el colegio, muchos padres experimentan una mezcla de preocupación, confusión y dudas sobre sí mismos. Es habitual preguntarse si el problema es temporal, si el hijo se está quedando atrás o si habría que hacer algo más. Estas preguntas son comunes y no significan que se haya pasado algo por alto ni que se haya fallado como padre.

Un psicólogo educativo ayuda a las familias a comprender cómo aprende un niño, dónde pueden estar apareciendo obstáculos y qué tipo de apoyo puede hacer que la experiencia escolar resulte más llevadera. En lugar de centrarse en etiquetas, la psicología educativa analiza los procesos de aprendizaje, las fortalezas y las dificultades dentro de contextos reales de aula. El objetivo no es diagnosticar a un niño, sino aclarar cómo interactúan el aprendizaje, la atención y los factores emocionales en la vida académica cotidiana.

En este artículo se explica qué hace realmente un psicólogo educativo, cuándo suelen recurrir los padres a este tipo de apoyo y cómo funcionan las evaluaciones en el contexto del sistema educativo en España. También se detallan las diferencias entre el psicólogo educativo, el orientador escolar y el psicólogo clínico, cómo se relaciona su trabajo con las adaptaciones educativas y cuándo puede ser necesario otro tipo de ayuda profesional. Si se intenta entender las dificultades escolares sin sacar conclusiones precipitadas, esta guía está pensada para ayudar a avanzar con mayor claridad y confianza.

Psicólogo educativo: qué hace, cuándo acudir y cómo ayuda al aprendizaje infantil — dibujo 2

Qué es un psicólogo educativo y qué hace un psicólogo educativo

Un psicólogo educativo se centra en cómo aprenden los niños y adolescentes en contextos educativos reales y en por qué, en ocasiones, el aprendizaje se vuelve complicado. En lugar de preguntarse qué diagnóstico encaja mejor, el trabajo gira en torno a cuestiones como qué está interfiriendo en el aprendizaje y qué apoyos pueden ayudar al alumno a desenvolverse mejor en el entorno escolar.

El papel del psicólogo educativo en el sistema español

En España, el psicólogo educativo cuenta con formación en psicología educativa y desarrollo infantil, con especial atención a los procesos de aprendizaje, el contexto escolar y el rendimiento académico. Su labor se sitúa en el punto de encuentro entre la psicología y la educación. A menudo colabora con familias, docentes y centros educativos para comprender cómo las capacidades cognitivas, la atención, la motivación y el bienestar emocional influyen en el desempeño en el aula.

El psicólogo educativo puede trabajar en consulta privada, centros educativos, universidades o servicios de orientación y asesoramiento educativo. Aunque su formación puede solaparse con la de otras especialidades de la psicología, su enfoque es claramente educativo: cómo se produce el aprendizaje, dónde aparecen las dificultades y cómo adaptar la enseñanza o los apoyos necesarios.

Con frecuencia, el psicólogo educativo realiza evaluaciones psicopedagógicas, pero su función va más allá de la aplicación de pruebas. También se encarga de traducir los resultados de la evaluación en recomendaciones prácticas y comprensibles para la vida escolar diaria, como estrategias de aula, adaptaciones educativas o intervenciones específicas.

Cómo la psicología educativa se centra en el aprendizaje y no en las etiquetas

Una preocupación habitual entre los padres es si acudir a un psicólogo educativo implica que el niño vaya a ser etiquetado o juzgado. En la práctica, la psicología educativa persigue justamente lo contrario. El foco está en comprender los patrones de aprendizaje, no en asignar identidades.

Por ejemplo, un niño puede tener dificultades en la lectura no por falta de inteligencia, sino por diferencias en la velocidad de procesamiento, la atención o el ajuste entre la metodología de enseñanza y su forma de aprender. El psicólogo educativo analiza estas cuestiones de manera global, teniendo en cuenta tanto las fortalezas como las dificultades. Este enfoque ayuda a las familias a alejarse de la culpa y a orientarse hacia la búsqueda de soluciones.

Además, el psicólogo educativo tiene muy en cuenta el contexto. Las exigencias escolares, los métodos de enseñanza, la organización del aula y el estrés emocional pueden influir de forma significativa en el rendimiento académico. Comprender el conjunto de estos factores suele reducir preocupaciones innecesarias y facilita la toma de decisiones informadas.

Qué no hace un psicólogo educativo

Aclarar los límites del rol es tan importante como explicar en qué consiste. Un psicólogo educativo no sustituye al médico, al psiquiatra ni al psicólogo clínico. No prescribe medicación ni realiza diagnósticos médicos.

Aunque el psicólogo educativo puede hacer referencia a criterios diagnósticos, como los recogidos en manuales internacionales, para contextualizar determinadas dificultades de aprendizaje, lo hace con cautela y dentro de su ámbito de actuación. Si las dificultades del niño sugieren la necesidad de una evaluación clínica o médica, lo habitual es que recomiende una derivación adecuada en lugar de abordar esos aspectos directamente.

En resumen, el psicólogo educativo ayuda a responder preguntas relacionadas con el aprendizaje. Cuando las preocupaciones van más allá del ámbito escolar, la colaboración con otros profesionales sanitarios forma parte de una atención ética y responsable.

Cuándo los padres consideran acudir a un psicólogo educativo por dificultades de aprendizaje o escolares

Rara vez los padres empiezan pensando directamente en acudir a un psicólogo educativo. Lo más habitual es que la decisión surja a partir de preocupaciones escolares que se mantienen en el tiempo y no se resuelven con paciencia, esfuerzo adicional o apoyos habituales en el aula. Este apartado ayuda a aclarar en qué situaciones las familias suelen buscar la ayuda de un psicólogo educativo y qué circunstancias suelen llevar a dar ese paso.

Dificultades académicas que generan dudas

Uno de los motivos más frecuentes para consultar a un psicólogo educativo es la presencia de dificultades académicas persistentes. Puede tratarse de un niño que se esfuerza mucho pero sigue teniendo problemas en lectura, escritura o matemáticas, o de un alumno cuyas calificaciones no reflejan su capacidad ni su dedicación.

En algunos casos, estas dificultades aparecen de forma temprana, como problemas para aprender los sonidos de las letras o los conceptos numéricos básicos. En otros, surgen más adelante, cuando aumentan las exigencias académicas y se vuelven más importantes habilidades como la organización, el trabajo autónomo o la comprensión lectora. El psicólogo educativo ayuda a valorar si estas dificultades responden a un desajuste entre la forma en que el niño aprende y la manera en que se le enseña.

También es habitual que los padres busquen orientación tras recibir comentarios del profesorado en tutorías o reuniones escolares, o cuando se sugiere realizar una evaluación adicional. Estas conversaciones pueden resultar inquietantes, pero a menudo abren la puerta a comprender mejor qué necesita el alumno para progresar.

Psicólogo educativo: qué hace, cuándo acudir y cómo ayuda al aprendizaje infantil — dibujo 3

Atención, conducta y factores emocionales en el aprendizaje

No todas las dificultades de aprendizaje son exclusivamente académicas. La atención, la regulación emocional y la conducta influyen de forma significativa en el funcionamiento escolar. Un niño puede comprender los contenidos, pero tener problemas para concentrarse, manejar la frustración o adaptarse a las normas del aula.

El psicólogo educativo está formado para analizar cómo estos factores interactúan con el aprendizaje. Por ejemplo, la ansiedad ante el rendimiento escolar puede interferir en la memoria y la concentración, mientras que las dificultades en funciones ejecutivas pueden afectar a la planificación y finalización de tareas. En lugar de analizar estos aspectos por separado, el psicólogo educativo examina cómo influyen en el día a día escolar.

Esta mirada más amplia suele ayudar a las familias a dejar de atribuir las dificultades a la falta de motivación o esfuerzo y a avanzar hacia una comprensión más clara y compasiva de lo que está ocurriendo.

Cuándo esperar puede no ser la mejor opción

Muchos padres confían en que los problemas escolares se resuelvan por sí solos con el paso del tiempo. En algunos casos, así ocurre. El desarrollo infantil no es uniforme y las dificultades puntuales forman parte del crecimiento normal. La dificultad está en saber cuándo es adecuado esperar y cuándo una valoración puede evitar frustraciones mayores a largo plazo.

Si las dificultades se mantienen durante varios meses, aumentan con el tiempo o empiezan a afectar a la autoestima o al bienestar emocional del niño, puede ser útil consultar a un psicólogo educativo. Una clarificación temprana suele reducir el estrés, orientar mejor los apoyos necesarios y evitar que pequeños problemas se conviertan en patrones persistentes.

Acudir a un psicólogo educativo no implica que exista algo “mal”. Refleja una actitud proactiva para comprender el aprendizaje y responder de forma reflexiva a las necesidades del niño dentro del entorno escolar.

Cómo evalúa el psicólogo educativo el aprendizaje y el desarrollo

Para muchas familias, la idea de una evaluación resulta intimidante. Los padres pueden preocuparse por las pruebas, las etiquetas o por lo que los resultados puedan significar para el futuro de su hijo. El psicólogo educativo concibe la evaluación como una herramienta para comprender, no para juzgar. El objetivo es aclarar cómo aprende el niño y qué tipo de apoyo puede hacer que la experiencia escolar sea más accesible y eficaz.

Qué incluye una evaluación psicopedagógica

Una evaluación psicopedagógica es un proceso estructurado que analiza distintos aspectos del aprendizaje y del desarrollo. En lugar de basarse en una única puntuación, el psicólogo educativo recopila información de varias fuentes para obtener una visión completa.

Este proceso suele incluir la valoración directa de las capacidades cognitivas y académicas, junto con la observación cuidadosa de cómo el niño afronta las tareas. La información aportada por la familia y el profesorado también es fundamental, ya que el aprendizaje no ocurre de forma aislada. Al integrar estas perspectivas, el psicólogo educativo puede identificar patrones que no siempre son evidentes en el aula.

A continuación se presenta un resumen de los componentes más habituales y su utilidad.

Componente de la evaluación Qué evalúa Por qué es relevante
Evaluación cognitiva razonamiento, memoria, velocidad de procesamiento muestra cómo piensa y aprende el niño
Evaluación académica lectura, escritura, matemáticas identifica áreas concretas de dificultad o fortaleza
Funciones ejecutivas atención, organización, autorregulación explica dificultades en la finalización de tareas y la concentración
Información conductual y emocional informes de familia y profesorado aporta contexto real a los resultados
Observación en tareas o contexto escolar forma de afrontar las tareas pone de relieve el estilo de aprendizaje y la implicación

Cómo se interpretan las pruebas de forma responsable

Los resultados de las pruebas pueden resultar confusos sin una explicación adecuada. Las puntuaciones no se interpretan de manera aislada ni se consideran una sentencia definitiva sobre la capacidad o el potencial del niño. El psicólogo educativo analiza los resultados en relación con el desarrollo evolutivo, las exigencias educativas y las características individuales del alumno.

Es importante señalar que las evaluaciones sirven para describir patrones, no para establecer límites. Una puntuación más baja en un área concreta no define la inteligencia ni el futuro académico del niño. Su utilidad reside en señalar dónde determinados apoyos pueden reducir la frustración y facilitar el aprendizaje.

El psicólogo educativo también tiene en cuenta factores como la exposición al lenguaje, el contexto cultural, el estrés emocional o el entorno del aula al interpretar los resultados. Esto reduce el riesgo de interpretaciones erróneas y garantiza que las recomendaciones estén basadas en la realidad cotidiana del niño.

Cómo suelen presentarse los resultados

Tras la evaluación, lo habitual es que la familia reciba un informe escrito y una sesión de devolución. El informe explica los hallazgos con un lenguaje claro y los vincula directamente con recomendaciones prácticas. Estas pueden incluir estrategias educativas, adaptaciones escolares o sugerencias de apoyo adicional.

El psicólogo educativo suele ayudar a los padres a comprender cómo compartir los resultados con el centro educativo y cómo utilizarlos para la planificación educativa, como adaptaciones en el aula o la valoración de apoyos específicos. El énfasis se mantiene en la colaboración y la claridad, no en las etiquetas.

Cuando la evaluación sugiere dificultades que van más allá del aprendizaje y del ámbito escolar, una práctica ética implica realizar las derivaciones oportunas. En estos casos, el psicólogo educativo explica por qué puede ser útil contar con una valoración clínica o médica adicional, asegurando que la familia no se quede sin orientación.

Psicólogo educativo frente a orientador escolar y psicólogo clínico

A lo largo del proceso de apoyo a un niño en el ámbito escolar, las familias suelen encontrarse con distintas figuras profesionales. La similitud entre los nombres y funciones puede generar confusión, especialmente cuando las recomendaciones proceden del profesorado, del pediatra o de otros padres. Comprender en qué se diferencia el psicólogo educativo del orientador escolar o del psicólogo clínico ayuda a identificar qué profesional resulta más adecuado en cada situación.

Psicólogo educativo y orientador escolar

El psicólogo educativo suele trabajar con las familias y los centros desde un rol externo o de asesoramiento. Su enfoque se centra en los procesos de aprendizaje, las competencias académicas y la interacción entre el entorno educativo y las fortalezas y dificultades del alumno. Con frecuencia realiza evaluaciones psicopedagógicas en profundidad y elabora recomendaciones detalladas que las familias pueden presentar al centro educativo.

El orientador escolar, por su parte, suele formar parte del propio centro educativo o del equipo de orientación de la administración educativa. Sus funciones incluyen la orientación académica, el apoyo a la atención a la diversidad y la coordinación de medidas educativas dentro del marco normativo vigente. Dado que atiende a un número elevado de alumnos, la profundidad y el alcance de las evaluaciones pueden estar condicionados por los recursos disponibles.

Ambos profesionales cuentan con formación en desarrollo infantil y aprendizaje, pero sus funciones difieren en cuanto al contexto de trabajo, el grado de independencia y la flexibilidad en la intervención. El psicólogo educativo suele ofrecer una visión más individualizada, mientras que el orientador escolar actúa dentro de los procedimientos y límites del sistema educativo.

Psicólogo educativo y psicólogo clínico

La diferencia entre el psicólogo educativo y el psicólogo clínico radica principalmente en el enfoque y el ámbito de actuación. El psicólogo clínico está formado para evaluar y tratar problemas de salud mental, como trastornos de ansiedad, alteraciones del estado de ánimo o dificultades relacionadas con experiencias traumáticas, utilizando marcos diagnósticos reconocidos.

El psicólogo educativo, en cambio, se centra en el aprendizaje, el rendimiento académico y las dificultades vinculadas al contexto escolar. Aunque tiene en cuenta factores emocionales y conductuales, su objetivo es comprender cómo estos influyen en el aprendizaje, no realizar diagnósticos clínicos ni tratamientos psicológicos.

Psicólogo educativo: qué hace, cuándo acudir y cómo ayuda al aprendizaje infantil — dibujo 4

Cuando las dificultades principales de un niño están relacionadas con un malestar emocional significativo, cambios de conducta importantes o síntomas que van más allá del ámbito escolar, el psicólogo clínico puede ser el profesional más indicado. En muchos casos, ambos perfiles colaboran para garantizar que se atiendan de forma responsable tanto las necesidades educativas como las emocionales.

A quién acudir según cada situación

La elección del profesional adecuado depende de las preguntas que se quieran responder. La siguiente tabla ofrece una comparación orientativa para ayudar a las familias a situar cada figura profesional.

Profesional Enfoque principal Ámbito habitual Función diagnóstica
Psicólogo educativo procesos de aprendizaje y competencias académicas consulta privada, asesoramiento educativo no realiza diagnósticos clínicos
Orientador escolar apoyo educativo y atención a la diversidad centros educativos limitada al ámbito educativo
Psicólogo clínico salud mental y bienestar emocional centros sanitarios, consulta privada sí, según criterios clínicos

Cómo trabajan los psicólogos educativos con los centros escolares y las adaptaciones educativas

Una vez que las familias comprenden el perfil de aprendizaje de su hijo, suele surgir una pregunta práctica: cómo se traduce esta información en apoyos concretos dentro del centro educativo. El psicólogo educativo desempeña un papel colaborativo, ayudando a familias y profesionales de la educación a transformar el conocimiento en una planificación educativa útil dentro del sistema educativo español.

Colaboración con el profesorado y las familias

Los psicólogos educativos rara vez trabajan de forma aislada. La eficacia de su intervención depende de la comunicación entre familias, docentes y, en algunos casos, equipos de orientación del centro. Tras una evaluación, el psicólogo educativo explica los resultados con un lenguaje claro y accesible, y ayuda a priorizar aquellas recomendaciones que pueden aplicarse de manera realista en el aula.

Esta colaboración puede implicar la revisión de las exigencias académicas, los métodos de enseñanza y los factores del entorno escolar que influyen en el aprendizaje. Ajustes relativamente pequeños, como cambios en la forma de presentar las tareas o en la organización del aula, pueden tener un impacto relevante en la participación y el rendimiento del alumno.

El psicólogo educativo también apoya a las familias en la preparación de reuniones con el centro, aclarando conceptos, ayudando a definir objetivos y planteando las preocupaciones de forma que favorezcan un diálogo constructivo.

Cómo las evaluaciones orientan la planificación educativa

Los resultados de una evaluación psicopedagógica pueden servir de base para tomar decisiones sobre adaptaciones educativas y estrategias de enseñanza. Aunque el psicólogo educativo no decide la concesión de apoyos oficiales, sus recomendaciones suelen guiar las conversaciones sobre medidas educativas específicas.

En el contexto español, esto puede incluir:

  • adaptaciones metodológicas o de acceso al currículo
  • medidas de apoyo educativo dentro del aula ordinaria
  • intervenciones específicas acordadas con el equipo de orientación

El psicólogo educativo ayuda a las familias a comprender qué aspectos de la evaluación pueden utilizarse dentro del sistema educativo y cuáles quedan fuera de su alcance. Esta claridad reduce expectativas poco realistas y facilita una defensa adecuada de las necesidades del alumno.

Límites del papel del psicólogo educativo

Es importante tener en cuenta que el psicólogo educativo no toma decisiones finales dentro del centro escolar. Los centros educativos están sujetos a normativas autonómicas y estatales, y las decisiones sobre medidas educativas corresponden a los equipos docentes y de orientación.

El papel del psicólogo educativo es fundamentalmente orientador. Aporta una visión basada en la evidencia y recomendaciones prácticas, pero no puede imponer adaptaciones ni sustituir los procedimientos establecidos por la administración educativa. Cuando surgen desacuerdos, suele ayudar a las familias a centrarse en objetivos compartidos y argumentos fundamentados.

Cuando las dificultades escolares se acompañan de un malestar emocional significativo, cambios conductuales importantes o preocupaciones relacionadas con la seguridad, una práctica responsable implica la colaboración con profesionales sanitarios. El psicólogo educativo facilita estas derivaciones cuando es necesario, integrando el apoyo educativo en un enfoque más amplio de atención al menor.

Cuándo el psicólogo educativo no es suficiente y se necesita otro tipo de apoyo

Los psicólogos educativos desempeñan un papel clave en la comprensión de las dificultades de aprendizaje y de los problemas relacionados con el entorno escolar. Sin embargo, existen situaciones en las que el apoyo centrado únicamente en el aprendizaje no resulta suficiente. Reconocer estos límites permite a las familias actuar a tiempo y de forma responsable, en lugar de esperar a que las dificultades se agraven.

Señales de que puede ser necesario un apoyo clínico

En algunos casos, las dificultades escolares están estrechamente relacionadas con un malestar emocional o conductual que va más allá del aula. En estas situaciones, el psicólogo educativo puede recomendar la consulta con un psicólogo clínico, un profesional de la salud mental o un médico.

Algunas señales frecuentes que indican la conveniencia de un apoyo adicional incluyen:

  • tristeza persistente, ansiedad o retraimiento emocional
  • cambios significativos en la conducta, el sueño o el apetito
  • rechazo escolar asociado al malestar emocional y no a las capacidades académicas
  • estallidos emocionales frecuentes o dificultades para el control de impulsos
  • expresiones de desesperanza o desvalorización personal

El psicólogo educativo está capacitado para detectar cuándo las dificultades de aprendizaje se solapan con necesidades de salud mental. Su función no es realizar diagnósticos clínicos, sino ayudar a las familias a identificar cuándo puede ser adecuado otro tipo de intervención profesional.

Cómo suelen realizarse las derivaciones

Cuando las preocupaciones exceden el ámbito de actuación del psicólogo educativo, las derivaciones se realizan de manera clara y cuidadosa. El profesional explica qué observa, por qué puede ser útil una evaluación adicional y qué tipo de especialista es el más indicado en cada caso.

En España, estas derivaciones suelen dirigirse a:

  • un psicólogo clínico o sanitario para abordar dificultades emocionales o conductuales
  • el pediatra o médico de atención primaria cuando se considera necesaria una valoración médica
  • servicios públicos o privados de salud mental infantil y juvenil

Las derivaciones no sustituyen el apoyo educativo, sino que lo complementan. En muchos casos, los profesionales educativos y sanitarios trabajan de forma coordinada para atender tanto las necesidades de aprendizaje como el bienestar emocional del menor.

Límites ante situaciones de crisis y recursos de seguridad

Si un niño o adolescente muestra signos de un malestar emocional grave o expresa ideas de autolesión, es fundamental actuar de forma inmediata. En estas situaciones, el psicólogo educativo aplica los mismos criterios éticos y de seguridad que el resto de profesionales de la salud mental.

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En España:

  • se puede llamar al teléfono 024, Línea 024 de atención a la conducta suicida, disponible las 24 horas
  • en caso de peligro inmediato, se debe contactar con el 112

Pedir ayuda en una situación de crisis no supone un fracaso como padre ni como profesional. Es una medida necesaria para proteger la seguridad y el bienestar. El psicólogo educativo ayuda a las familias a comprender claramente estos límites y a saber cuándo y dónde acudir.

Referencias

1. Consejo General de la Psicología de España. Psicología educativa y orientación psicopedagógica. 2023.

2. Consejo General de la Psicología de España. Código Deontológico del Psicólogo. Versión vigente.

3. Ministerio de Educación y Formación Profesional. Atención a la diversidad y orientación educativa en el sistema educativo español. 2023.

4. Ministerio de Sanidad. Salud mental en la infancia y la adolescencia. 2024.

5. Sistema Nacional de Salud. Recursos de atención a la salud mental infantil y juvenil en España. 2024.

Conclusión

Las dificultades de aprendizaje pueden generar muchas preguntas en las familias, especialmente cuando un niño se esfuerza y aun así el colegio resulta complicado. El psicólogo educativo aporta claridad a estas situaciones al centrarse en cómo se produce el aprendizaje, dónde aparecen los obstáculos y qué apoyos pueden resultar más adecuados.

Acudir a un psicólogo educativo no significa que exista un problema grave ni que algo esté mal. Supone una decisión reflexiva para comprender el aprendizaje dentro de su contexto y responder con estrategias ajustadas, en lugar de basarse en suposiciones. Cuando las dificultades superan el ámbito académico, la colaboración con otros profesionales garantiza una atención completa y ética.

Ante dudas sobre el proceso educativo o sobre los pasos a seguir, conocer el papel del psicólogo educativo permite avanzar con mayor seguridad. Existen recursos disponibles y formular las preguntas adecuadas suele ser el primer paso hacia un cambio positivo.

Preguntas frecuentes

¿Qué hace exactamente un psicólogo educativo?

Un psicólogo educativo ayuda a comprender cómo aprende un niño y por qué aparecen dificultades en el entorno escolar. Su trabajo se centra en los procesos de aprendizaje y en el contexto educativo, no en el diagnóstico clínico.

¿Acudir a un psicólogo educativo implica que mi hijo tenga un trastorno?

No. Muchas familias acuden a un psicólogo educativo para aclarar necesidades de aprendizaje o abordar dificultades escolares. El objetivo es comprender y apoyar, no etiquetar.

¿En qué se diferencia un psicólogo educativo de un orientador escolar?

El orientador escolar trabaja dentro del centro educativo y del sistema administrativo, mientras que el psicólogo educativo suele ejercer desde un ámbito externo y ofrece evaluaciones y recomendaciones individualizadas.

¿El centro educativo tiene en cuenta una evaluación privada?

Los centros pueden considerar evaluaciones externas como información adicional, aunque no están obligados a aplicar todas las recomendaciones. El psicólogo educativo suele orientar a las familias sobre cómo presentar los resultados.

¿Cuándo es preferible acudir a un psicólogo clínico?

Cuando existe malestar emocional persistente, cambios conductuales significativos o riesgo para la seguridad, puede ser más adecuado acudir a un psicólogo clínico o a un profesional sanitario.

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