Cómo prepararse para una visita al psicólogo
Acudir a terapia por primera vez puede despertar sensaciones muy diversas: curiosidad, nervios, alivio o incluso miedo a ser juzgado/a. Es habitual no saber con claridad qué va a ameocurrir ni cómo conviene prepararse. Comprender cómo afrontar la primera consulta con un/a profesional de la psicología puede ayudarte a sentirte más seguro/a y a aprovechar el encuentro de una forma más significativa.
Ir al psicólogo no consiste en llevar “la historia perfecta” ni en demostrar que tus dificultades son lo bastante graves. La primera sesión suele ser una oportunidad para hablar de lo que estás viviendo, plantear dudas y decidir conjuntamente qué objetivos podéis trabajar. Prepararse no significa hacerlo todo bien, sino sentirse cómodo/a compartiendo a tu ritmo y entendiendo cómo funciona el proceso terapéutico.
En esta guía encontrarás qué suele ocurrir en la primera cita, cómo manejar los nervios, qué conviene llevar (incluyendo cuestiones de seguro médic), en qué se diferencia la terapia online de la presencial y cómo valorar si el/la profesional es una buena opción para ti. Este artículo tiene un fin divulgativo y no sustituye el asesoramiento sanitario. Si estás pasando por un momento difícil, considera consultar a un/a profesional acreditado/a en tu lugar de residencia.
¿Qué puedes esperar en tu primera visita al psicólogo/a?
La primera cita suele centrarse en comprender tus preocupaciones, explorar tus objetivos y comentar cómo podéis trabajar juntos/as. En lugar de ofrecer soluciones rápidas, muchos profesionales empiezan escuchando, formulando preguntas y acompañándote a poner palabras a lo que te ha llevado a pedir ayuda. Según la Psychological Association, en este primer encuentro es frecuente hablar de tu historia personal, de las dificultades actuales y de lo que te gustaría que cambiara con el tiempo.
Veamos cómo suele desarrollarse este proceso, desde que llegas a la consulta hasta que comienza la sesión.
Lo que sucede antes incluso de sentarte
Antes de entrar de lleno en temas personales, lo habitual es completar algunos formularios, estos documentos están relacionados con la normativa de privacidad (HIPAA), que garantiza que tu información se trate de forma confidencial. Si utilizas un seguro médico, es probable que te pidan una identificación y los datos de tu póliza. Muchas consultas también entregan breves cuestionarios sobre estado de ánimo, estrés o funcionamiento diario. No se trata de un diagnóstico, sino de una herramienta para que el/la psicólogo/a comprenda mejor tu situación.
En el caso de la terapia online, estos documentos suelen enviarse por correo electrónico o a través de una plataforma segura. También es habitual firmar los consentimientos de forma digital e incluso facilitar el método de pago antes de comenzar.
Cómo suele desarrollarse la primera sesión
Imagínate sentándote y notando que el/la terapeuta no tiene prisa. Es probable que empiece con algo sencillo, como: «¿Qué te ha hecho buscar ayuda ahora?». El objetivo de esta primera cita no es resolverlo todo en menos de una hora, sino conocerte. Muchos psicólogos/as preguntan por tus relaciones, por el trabajo o los estudios, por tu salud física y por los síntomas que puedan preocupar-te. También pueden interesarse por el tiempo que llevas así y por lo que te gustaría que mejorase.
La duración más común de una sesión ronda los 45–50 minutos, aunque puede variar según la consulta. Puedes hacer preguntas, pausarte o decir que te cuesta expresarte. No tienes que recordarlo todo. La terapia es un proceso progresivo, no un examen de memoria.
Lo que hace - y lo que no hace - un/a psicólogo/a
Los/las psicólogos/as están formados/as para escuchar, evaluar y colaborar contigo en la definición de objetivos. Pueden utilizar enfoques basados en la evidencia, como la terapia cognitivo-conductual, la orientación psicodinámica o estrategias de apoyo emocional. Tal vez trabajéis en habilidades de afrontamiento, pensamientos que te dificultan o reacciones emocionales. El ritmo lo marcáis entre ambos, teniendo en cuenta tus necesidades.
En la mayoría, los/las psicólogos/as no prescriben medicación. Si se considera que un tratamiento farmacológico podría ayudar, pueden derivarte a un/a psiquiatra, a un/a médico/a de atención primaria o a un/a enfermero/a especialista en salud mental. La medicación y la psicoterapia no son excluyentes; muchas personas combinan ambas opciones.
No necesitas un discurso perfecto, una vida ordenada ni un diagnóstico antes de empezar. La primera sesión es una conversación, no una prueba.
¿Es normal sentirse nervioso/a antes de ver a un/a psicólogo/a?
Sentirse inquieto/a antes de la primera cita es mucho más común de lo que parece. Muchas personas temen decir algo “inadecuado”, olvidar detalles o ser juzgadas. Ese nerviosismo no señala un problema, sino que indica que la conversación te importa. Los/las profesionales están acostumbrados/as a acompañar tanto a quienes se expresan con soltura como a quienes no saben por dónde empezar.
Veamos cómo se manifiesta esta inquietud y cómo suelen abordarla los/las terapeutas.
Pensamientos y preocupaciones frecuentes antes de comenzar
Puede que te sorprendas repasando mentalmente lo que quieres contar o imaginando cómo responderás a posibles preguntas. Algunas personas se preocupan por si van a llorar; otras temen quedarse en blanco. También es habitual preguntarse si lo que uno vive es “lo suficientemente serio” como para ir a terapia.
Para los/las psicólogos/as, hay muchas formas válidas de expresar emociones y experiencia personal. No existe la manera correcta de contar tu historia. Puedes detenerte, rectificar o incluso decir: «Ahora mismo no sé cómo explicarlo».
Cómo responden los/las psicólogos/as a este nerviosismo
Los/las profesionales esperan que la mayoría de los pacientes lleguen con algo de inquietud. Tal y como señala la Psychological Association, la terapia se concibe como un proceso colaborativo, no evaluativo. El foco está en comprender tu experiencia, no en juzgar tus decisiones o emociones. Están formados/as para reconocer señales de ansiedad, vergüenza, bloqueos o reacciones relacionadas con el trauma. Si te quedas en blanco, pueden ralentizar el ritmo. Si lloras, te acompañarán sin presionarte. Y si necesitas tiempo antes de hablar de algo, no tienes que forzarte.
El objetivo no es rendir, sino explorar.
Pequeñas estrategias para calmarte antes de la sesión
Puedes facilitarte el encuentro con acciones sencillas:
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Lleva una breve lista de temas o sensaciones que quieras mencionar.
Basta con unas palabras como «estrés en el trabajo», «me siento cansado/a» o «duermo mal». Ayudan a romper el hielo. -
Planifica algo agradable para después.
Un paseo, descansar un rato o escuchar música. Darte espacio puede evitar una sobrecarga emocional. -
Haz una respiración lenta y consciente antes de entrar.
Puede ser útil inspirar suavemente y alargar la exhalación. No se pretende eliminar los nervios, solo recuperar presencia.
Recuerda: sentirte nervioso/a no significa debilidad ni “hacerlo mal”. Solo indica que quieres que la sesión sea importante para ti.

¿Cómo prepararte de forma práctica para una cita con el/la psicólogo/a?
Prepararse no implica llevar una historia vital perfectamente estructurada. Se trata más bien de realizar algunos pasos sencillos que facilitan la sesión, especialmente en lo relativo a documentos. Estar preparado/a te permite centrarte en lo que deseas trabajar, en lugar de preocuparte por los trámites.
A continuación, algunas recomendaciones útiles, tanto si la sesión es presencial como online.
Documentación e información útil que puedes llevar
Quizás ya tengas claro qué te preocupa, pero el/la terapeuta podrá apoyarte mejor si dispone de algunos datos relevantes. Llevar ciertos documentos puede ahorrar tiempo y ayudarle a comprender mejor tu situación:
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Tarjeta del seguro médico e identificación personal, si recurres a tu póliza.
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Lista de medicación actual, incluidos suplementos si los tomas.
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Informes o notas de tratamientos previos que quieras compartir (opcionales).
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Una breve lista de preocupaciones u objetivos que deseas abordar.
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Preguntas que te gustaría hacerle al/a la profesional.
Tu historia médica y personal te pertenece. Puedes compartirla gradualmente. Si algo resulta demasiado íntimo para hablarlo desde el inicio, está bien esperar hasta sentirte listo/a.
Seguro médico, pagos y copagos
Antes de la cita, puede resultar útil comprobar tu cobertura para evitar sorpresas. Según el portal Healthcare.gov, los seguros médicos deben incluir la atención en salud mental, aunque copagos, franquicias (deductibles) y diferencias entre profesionales dentro o fuera de la red siguen aplicándose. En términos prácticos:
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Los/las psicólogos/as dentro de la red tienen tarifas acordadas con tu aseguradora, lo que suele abaratar el coste.
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Los/las profesionales fuera de la red pueden ser más caros, aunque algunas pólizas permiten reembolsos parciales. En este caso, puede que necesites una superbill (una factura con los códigos de facturación correspondientes).
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Los copagos y franquicias varían mucho. Algunas personas pagan entre 10 y 50 dólares por sesión; otras deben pagar el coste completo hasta alcanzar su franquicia anual.
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Existen opciones de tarifa reducida en centros comunitarios o con profesionales que ajustan su tarifa según los ingresos.
Preguntar por el coste desde el principio no es inapropiado. La terapia es una inversión, y tener claridad económica forma parte del cuidado.
Cómo organizar el día de tu cita
Planificar algunos detalles puede ayudarte a vivir la experiencia con menos tensión:
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Llega con unos minutos de antelación (o conéctate antes si es online).
Te permitirá acomodarte, revisar el sonido o completar algún formulario pendiente. -
Cuida tu estado emocional antes y después.
Muchas personas prefieren no comprometerse con tareas exigentes justo después de una primera sesión. Aunque el encuentro sea positivo, puede remover emociones. -
Ten en cuenta aspectos prácticos.
Transporte, aparcamiento, cuidado de hijos/as, ruido o privacidad si estás en casa. Lo importante es sentirte con tiempo y sin interrupciones.
La sesión es tu espacio. Puedes permitirte bajar el ritmo.
Tabla rápida: qué llevar y para qué sirve
| Qué llevar | Para qué sirve | Obligatorio u opcional |
| Tarjeta del seguro médico | Confirma la cobertura y el copago | Obligatorio si usas seguro |
| Documento de identidad | Muchas consultas deben verificar la identidad | Habitualmente obligatorio |
| Lista de medicación | Aporta contexto sobre tu salud general | Opcional pero recomendable |
| Informes previos | Favorece la continuidad del tratamiento | Opcional |
| Breve lista de objetivos o preocupaciones | Facilita el foco de la sesión | Muy recomendable |
| Preguntas para el/la terapeuta | Te ayuda a valorar si es buena opción para ti | Opcional |
Privacidad en casa
La confidencialidad no depende solo de los documentos, sino también de los límites. Puedes avisar de que estarás ocupado/a, utilizar ruido blanco fuera de la habitación o elegir un horario con menos interrupciones. Si alguien pregunta, no estás obligado/a a explicar nada: basta con decir «tengo una cita».
La privacidad no es ocultar, sino permitirte hablar con libertad.
Prepararse para sesiones presenciales
En consulta también hay pequeños detalles que pueden marcar la diferencia:
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Planifica el desplazamiento, el aparcamiento o el transporte público.
Llegar con margen ayuda a no comenzar con tensión. -
Ten en cuenta cómo te sentirás en el espacio.
Las consultas pueden ser acogedoras, formales o muy tranquilas. Puedes llevar agua, pañuelos o lo que te haga sentir cómodo/a. -
Escucha tus necesidades sensoriales.
Hay quien prefiere sentarse cerca de la salida, luz tenue, o disponer de algún objeto reconfortante. Puedes preguntarle al/a la terapeuta dónde sentarte o escoger cualquier asiento disponible.
Independientemente del formato, la finalidad es la misma: un espacio donde puedas ser tú mismo/a.
¿Cómo saber si un psicólogo/a es adecuado/a para ti?
Elegir terapeuta no consiste en buscar “al/la mejor”, sino a alguien cuyo estilo, formación y manera de estar favorezcan que te sientas comprendido/a. Pensar en tus prioridades - sensibilidad cultural, especialización, coste, comodidad emocional - forma parte del proceso. Puedes ir descubriéndolo sobre la marcha.
Cuándo es urgente pedir ayuda inmediata
Hay situaciones que no pueden esperar a la primera cita. Si existe riesgo físico o emocional grave, es importante contactar con recursos de emergencia. No se trata de “aguantar hasta la terapia”, sino de proteger tu seguridad.
Si estás:
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Puedes llamar o enviar un mensaje al 988, la línea nacional 24/7 contra el suicidio y de apoyo en crisis.
-
Si hay peligro inmediato, llama al 911.
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También puedes acudir a un servicio de urgencias o a un centro especializado en crisis.
Estos recursos no buscan juzgar, sino ayudarte a mantenerte a salvo.
Pedir ayuda urgente no significa fracasar en el intento de manejar una situación. Es un acto de cuidado y respeto hacia tu propia vida. Buscar apoyo cuando la seguridad está en riesgo es una decisión valiente.
Ir por primera vez al psicólogo/a puede dar respeto. Puedes sentir curiosidad, alivio, nervios o incluso miedo a que te juzguen. No eres la única persona que lo vive así. Muchas personas no saben qué va a pasar, qué decir o si lo que sienten es “suficiente” para ir a terapia.
La buena noticia es que no hace falta tenerlo todo claro para empezar. La primera cita sirve justo para eso: para explicar a tu ritmo lo que te preocupa y ver si ese profesional puede ayudarte. La preparación no consiste en llevar la “historia perfecta”, sino en ir con la mente abierta y con ganas de entenderte mejor.
Si estás pasando por un momento difícil, hablar con un/a profesional acreditado/a puede darte herramientas y apoyo. Y si alguna vez sientes que podrías hacerte daño o estás en riesgo, en España puedes pedir ayuda urgente llamando al 112 o contactando con el Teléfono de la Esperanza (717 003 717).
¿Qué pasa normalmente en la primera cita?
El primer encuentro suele dedicarse a conocerte, comprender qué estás viviendo y decidir juntos/as hacia dónde trabajar. No vas a salir “curado/a” el primer día, ni te van a pedir que cuentes todo de golpe.
En una primera sesión es habitual que el/la psicólogo/a:
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Te pregunte qué te ha llevado a pedir ayuda.
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Escuche tu historia a tu ritmo.
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Te pregunte sobre tu día a día, emociones o relaciones.
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Te explique cómo trabaja y qué podéis hacer.
Suele durar entre 45 y 60 minutos, y puedes hacer preguntas, pedir pausas o decir que hay cosas que todavía no sabes explicar. La terapia es un proceso, no un examen.
¿Qué ocurre antes de empezar a hablar?
Dependiendo del lugar (centro de salud, consulta privada, mutua, etc.), puede que te pidan:
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Nombre y datos básicos.
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Consentimiento de tratamiento psicológico.
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Información de contacto.
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Alguna pregunta breve sobre tu estado emocional.
En España, tu información está protegida por ley (LOPDGDD y RGPD). Nadie puede usar tus datos sin tu permiso.
Si la cita es online, estos documentos se suelen firmar por correo o en la plataforma del centro.
¿Es normal sentir nervios? ¿Y si me quedo en blanco?
Totalmente normal. Muchas personas temen:
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No saber qué decir.
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Llorar.
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Contar “demasiado” o “muy poco”.
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Que el/la psicólogo/a piense algo malo.
Pero el/la profesional ya cuenta con esos nervios. Su tarea no es juzgarte, sino ayudarte a expresarte. Si te cuesta hablar, te hará preguntas suaves, dejará silencios tranquilos y te dará tiempo para encontrar palabras.
No tienes que impresionar a nadie. La terapia no es una entrevista de trabajo.

Trucos sencillos para ir más tranquilo/a
No necesitas estudiar para la sesión, pero estas ideas pueden ayudarte:
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Apunta dos o tres cosas que quieras comentar (aunque sea una palabra).
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Pon música que te relaje antes o después.
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Respira despacio, soltando el aire un poco más largo de lo que inspiras.
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No planifiques algo estresante justo después, por si te quedas con emociones removidas.
No se trata de ir perfecto, sino de ir presente.
¿Qué conviene llevar?
Si vas por público o mutua, puede que te pidan la tarjeta sanitaria o la tarjeta de la aseguradora. Si es en una consulta privada:
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DNI (a veces).
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Forma de pago (normalmente al final).
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Cualquier informe médico o psicológico previo (solo si tú quieres).
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Medicación que tomes (si te apetece compartirlo).
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Una lista breve de lo que te preocupa.
Compartes lo que tú quieras y cuando quieras.

Público, privado o mutua: ¿en qué se nota?
Sanidad pública (centro de salud / hospital):
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Suele haber lista de espera.
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Sesiones más espaciadas.
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Ideal si no puedes asumir un coste.
Consulta privada:
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Eliges profesional y estilo.
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Mayor continuidad (sesiones semanales).
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Precio variable según zona (entre 40€ y 80€ aprox., aunque hay más caro y más barato).
Mutua / seguro privado:
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Coste reducido o incluido.
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Menos flexibilidad para elegir profesional.
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A veces sesiones más cortas o limitadas.
No hay una opción “mejor”; la ideal es la que te permita recibir atención adecuada y sentirte acompañado/a.
¿Cómo saber si ese psicólogo/a encaja contigo?
Después de las primeras sesiones, pregúntate:
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¿Me siento escuchado/a sin prisas?
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¿Siento respeto, aunque me cueste hablar?
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¿Siento que trabajamos juntos/as en lugar de que me “manden”?
No tienes que sentir confianza absoluta en 24 horas. A veces necesitas unas semanas. Pero si te sientes juzgado/a, ignorado/a o muy incómodo/a, es válido cambiar de profesional. La terapia no va de quedar bien, va de que te ayude.
Mitos comunes sobre ir al psicólogo/a
“No me va a decir lo que tengo que hacer.”
Un/a buen/a terapeuta no manda, guía.
“Voy a quedar como débil.”
Buscar ayuda es un acto de responsabilidad, no de debilidad.
“Si lloro, quedo fatal.”
Llorar en terapia es normal. Es un lugar seguro para hacerlo.
“Solo se va si estás muy mal.”
También puedes ir para aprender a gestionar emociones o mejorar relaciones.
“Si voy una vez, me engancho a la terapia.”
La duración depende de tu evolución y de tus metas. Tú puedes decidir y hablarlo.
¿Cuándo buscar ayuda urgente?
A veces no se puede esperar a la sesión. Pide ayuda inmediata si tú o alguien cercano:
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Ha pensado seriamente en hacerse daño.
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No puede cuidar de sí mismo/a (comer, higiene, medicación necesaria).
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Ve o escucha cosas que los demás no ven.
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Tiene impulsos peligrosos para sí o para otros.
En España puedes llamar a:
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112 (emergencias)
-
717 003 717 - Teléfono de la Esperanza
Nadie te juzgará por pedir ayuda. Al contrario: es proteger tu vida.
Preguntas Frecuentes
¿Qué puedo esperar de mi primera sesión de terapia?
Durante la primera sesión, el psicólogo te preguntará sobre tu historial, tus preocupaciones y tus objetivos. También hablaréis sobre la confidencialidad y cómo podría ser el proceso terapéutico. Es una oportunidad para que ambos valoréis si la conexión es adecuada.
¿Necesito preparar algo antes de ver a un psicólogo?
Sí, pero es sencillo: apunta algunos temas que te gustaría tratar, lleva tu DNI y tarjeta del seguro si es necesario, y acude con la mente abierta. Prepararte te ayuda a sentirte más centrado y listo para empezar.
¿Y si estoy demasiado nervioso para hablar?
Es completamente normal. Puedes decirle a tu psicólogo que estás nervioso; están formados para guiarte con delicadeza. No es necesario que lo cuentes todo de una vez; la terapia avanza a tu ritmo.
¿Puedo dejar la terapia si no me siento a gusto?
Sí. La terapia es voluntaria y colaborativa. Si no percibes una buena sintonía, puedes comentar tus dudas con tu psicólogo o buscar a otro profesional que se ajuste mejor a tus necesidades.
¿Con qué antelación debo buscar terapia si estoy pasando por un mal momento?
Si el malestar emocional afecta a tu vida diaria, sueño o relaciones durante más de un par de semanas, es un buen momento para buscar ayuda. Si alguna vez tienes pensamientos de autolesión, llama o envía un mensaje al 988 inmediatamente.
Referencias
- Consejo General de la Psicología de España. Código Deontológico del Psicólogo. 2024.
- Organización Mundial de la Salud. Atención de la Salud Mental en España. 2023.
- Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Guía de Práctica Terapéutica en Psicología Clínica. 2024.
- Sociedad Española de Psicología Clínica y de la Salud (SEPCyS). Recursos para Pacientes y Familiares. 2024.
- Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. Guía para las Primeras Sesiones de Terapia. 2023.
