Mi Marido Me Irrita: Consejos de una Psicóloga
Es una sensación extraña: querer profundamente a alguien y, aun así, sentirse molesta por los pequeños gestos que hace. Tal vez te exaspera que deje los platos en el fregadero o que mire el móvil justo cuando estás hablando. Si alguna vez has buscado en Google “mi marido me irrita”, no estás sola. La mayoría de las parejas atraviesan ciclos de irritación, sobre todo cuando se acumulan el estrés y las rutinas diarias.
Lo importante es entender que sentir molestia no significa que tu relación esté rota ni que el amor se haya desvanecido. Con frecuencia, la irritación es una señal de cansancio emocional, necesidades no satisfechas o simple sobrecarga mental: factores que pueden comprenderse y mejorar con el enfoque adecuado.
En esta guía exploraremos por qué surgen estos momentos, qué estrategias rápidas pueden frenar una discusión antes de que empiece y cuándo puede ser útil acudir a ayuda profesional. El objetivo no es buscar culpables ni “arreglar” a nadie, sino crear espacio para que ambos miembros de la pareja respiren, se comuniquen y vuelvan a conectar de forma más sana.
¿Por qué me molesta tanto mi marido? Comprender los verdaderos detonantes
Puedes querer profundamente a tu pareja y, sin embargo, sentirte al borde de perder la paciencia por cosas insignificantes: cómo mastica, cómo conduce o sus comentarios constantes sobre deportes. Esa irritación momentánea puede parecer irracional, pero en la mayoría de los casos es una forma de retroalimentación emocional.
La molestia suele ser solo la punta del iceberg. Bajo ella pueden esconderse agotamiento, resentimiento o necesidades no expresadas. Por ejemplo, la irritación porque “nunca ayuda en casa” puede reflejar, en realidad, un deseo de justicia o de sentir que ambos colaboran.

Mecanismos psicológicos comunes
Según investigaciones de la American Psychological Association (APA), la irritación con la pareja suele derivar más de la desconexión emocional o la sensación de desequilibrio que de los comportamientos concretos. Con el tiempo, las parejas desarrollan “microdesencadenantes”: pequeños gestos asociados a experiencias pasadas de sentirse ignoradas o no valoradas.
Entre los factores psicológicos más frecuentes se encuentran:
- Fatiga emocional: cuando el estrés o la carga mental son altos, incluso los comportamientos neutros pueden percibirse como molestos.
- Proyección: a veces lo que nos irrita del otro refleja algo que nos cuesta aceptar en nosotras mismas.
- Sobrecarga de rutina: la repetición y la falta de novedad hacen que ciertos hábitos nos resulten más insoportables.
- Necesidad de control: cuando la vida parece imprevisible, controlar los pequeños detalles (cómo se doblan las toallas, por ejemplo) puede generar una falsa sensación de orden.
Ninguno de estos factores significa que seas “demasiado sensible”. Son señales de que tu cuerpo y tu mente están pidiendo un respiro o un reajuste.
Apego y ciclos emocionales
Desde la teoría del apego, y tal como explica Harvard Health Publishing, la irritación recurrente suele aparecer cuando una persona busca cercanía y la otra, sin darse cuenta, se distancia. Es lo que se conoce como el ciclo de buscar-retirar. No hay un culpable; simplemente indica que el modo de comunicación de la pareja necesita reajustarse.
Cuando el sistema nervioso percibe distancia, reacciona: suspiras, haces comentarios pasivo-agresivos o te enfadas por cosas menores. Es un reflejo de autoprotección, no un ataque. Pero si no se expresa lo que hay debajo (“me siento sola cuando miras el móvil durante la cena”), esa irritación puede transformarse en desprecio, una de las señales más dañinas de deterioro relacional, según el investigador John Gottman.
Distorsiones cognitivas que amplifican la irritación
Ciertos patrones de pensamiento también alimentan el malestar:
- Lectura de mente: “Me ignora a propósito.”
- Pensamiento dicotómico: “Siempre hace lo mismo.”
- Etiquetado: “Es un vago.”
- Catastrofismo: “Si no cambia, no puedo seguir con esto.”
Reconocer estas distorsiones - una práctica central en la terapia cognitivo-conductual (TCC) - permite responder con mayor conciencia en lugar de reaccionar de forma automática.
Sentirse molesta ocasionalmente es normal, pero la ira constante, el desprecio o el distanciamiento emocional pueden deteriorar la salud mental de ambos. Si las discusiones incluyen gritos, humillaciones o miedo, podría tratarse de maltrato psicológico. En caso de crisis, en Estados Unidos se puede llamar o escribir al 988 (línea de prevención del suicidio y crisis). Si existe peligro inmediato, llama al 911.
El papel del estrés y el entorno
El estrés externo influye mucho más de lo que parece. Estudios del National Institutes of Health (NIH) indican que la falta de sueño o la presión laboral reducen la capacidad de regulación emocional. Lo que un día parece una molestia leve puede resultar insoportable cuando estamos agotadas.
Por eso las parejas suelen discutir más durante los cambios importantes - una mudanza, un nuevo trabajo o la llegada de un hijo - . No es que la relación “vaya peor”, sino que está sometida a una carga ambiental más alta.
Momentos de microreparación
Puedes empezar a desactivar la irritación introduciendo pequeños gestos de reconexión antes de que la tensión escale:
- Hacer una pausa para respirar antes de responder.
- Usar el humor o el contacto físico para suavizar el tono.
- Decir: “Estoy saturada ahora, ¿podemos hablarlo más tarde?”
Estas microacciones evitan que una molestia pasajera se transforme en resentimiento crónico.
Cómo manejar la irritación sin empezar una discusión
Cuando tu pareja te irrita, el objetivo no es reprimir tus emociones, sino responder con intención en lugar de reaccionar por impulso. Con pequeñas estrategias de autorregulación puedes expresar lo que necesitas sin alimentar más conflicto.
La autorregulación emocional no es un rasgo de carácter, sino una habilidad que se aprende y se entrena. Incluso las personas más pacientes pierden la calma cuando están cansadas, saturadas o se sienten ignoradas. La clave está en aprender a hacer una pausa antes de que la reacción automática tome el control.
A continuación, encontrarás cinco estrategias avaladas por psicólogos que ayudan a manejar la irritación y reducir la tensión en la convivencia diaria.
1. Nombra lo que ocurre - no busques culpables
La irritación crece cuando se ignora o se atribuye al carácter del otro (“Eres un egoísta”). En lugar de eso, identifica el comportamiento y tu emoción:
“Cuando enciendes la tele justo después de cenar, me siento desconectada.”
Esa frase hace tres cosas: concreta el momento, expresa lo que sientes y evita el lenguaje acusatorio. La American Psychological Association (APA) destaca el uso de mensajes en primera persona (“yo siento...”) como una de las herramientas más eficaces para desactivar la escalada de tensión.
Si puedes, haz una pausa de 5 a 10 segundos antes de responder al desencadenante. Ese breve espacio permite que el córtex prefrontal - la parte del cerebro que regula los impulsos - recupere el control tras la activación emocional.
2. Revisa tu estado físico antes de reaccionar
A veces no es tu pareja: es tu cuerpo. Según el National Institutes of Health (NIH), la falta de sueño, el hambre o el exceso de cortisol reducen la tolerancia al estrés. Antes de enfadarte, pregúntate:
- ¿He comido lo suficiente hoy?
- ¿Estoy agotada o sobreestimulada?
- ¿Algo más me ha frustrado antes?
Atender primero tus necesidades básicas suele suavizar la respuesta emocional. Un paseo breve, unas respiraciones lentas o hidratarte pueden reducir la irritación más eficazmente que una confrontación directa.
3. Reformula “me irrita” en “esto me resulta difícil ahora”
Puede parecer un matiz pequeño, pero el cambio cognitivo es poderoso. La terapia cognitivo-conductual (TCC) enseña que modificar el lenguaje interno rebaja la carga emocional.
Pensar “me pone de los nervios” activa el cerebro para el enfrentamiento; pensar “esto me cuesta cuando estoy cansada” abre la puerta a la resolución. La molestia se convierte en algo manejable, no en un juicio moral.
Establecer límites también es saludable, siempre que se haga desde la calma:
“¿Podemos dejar los móviles fuera del dormitorio por la noche?”
es más efectivo que
“¡Siempre estás pegado a la pantalla!”
4. Aplica microtécnicas de calma antes de hablar
Ninguna conversación constructiva nace desde un sistema nervioso desbordado. Cuando notes que la tensión sube:
- Anclaje: pon los pies firmes en el suelo y observa tres cosas a tu alrededor.
- Respira: inhala por la nariz 4 segundos, mantén 2, exhala 6.
- Retrasa: tómate cinco minutos antes de continuar el diálogo.
Estas pautas reducen la activación fisiológica y facilitan la reparación emocional. El Instituto Gottman ha demostrado que las parejas que hacen pausas breves antes del conflicto se recuperan más rápido y evitan caer en el desprecio o la actitud defensiva.
Importante: Tomarse un respiro no es evitar el problema, es regularse. Puedes decir: “Necesito un momento para tranquilizarme y hablar con claridad”, y retomar la conversación más tarde.
5. Busca reparar, no la perfección
Ninguna relación está libre de roces. La estabilidad no depende de no enfadarse nunca, sino de saber reparar después. Tras una discusión, vuelve a acercarte con un gesto sencillo:
“Sé que antes estuve borde, gracias por tu paciencia.”
Ese tipo de frases restablecen la seguridad emocional. Según Harvard Health Publishing, los gestos de reparación - una sonrisa, un toque, un reconocimiento - liberan oxitocina, la hormona del vínculo, y facilitan la reconexión tras el conflicto.
Incluso el humor tiene su lugar: una risa compartida puede desactivar la tensión y recordaros que estáis en el mismo equipo, no en bandos opuestos.
Cuando la autorregulación no basta
Si sientes que la irritación es constante y que todo lo que hace tu pareja te molesta, quizá no se trate de los pequeños gestos, sino de un malestar emocional más profundo: agotamiento, resentimiento acumulado o necesidades no satisfechas. En ese punto, la ayuda profesional puede marcar la diferencia.
La terapia de pareja - especialmente la terapia focalizada en las emociones (EFT) o la TCC aplicada a las relaciones - ayuda a comprender los patrones de comunicación y a reconstruir la conexión emocional. Puedes buscar psicólogos especializados a través de tu seguro, directorios de profesionales o plataformas de telepsicología con garantías de confidencialidad.
Sentirse molesta no es lo mismo que sentir miedo. Si el comportamiento de tu pareja incluye control, humillaciones o agresión física, eso ya no es “irritación”, sino abuso emocional o violencia. Mereces estar a salvo y recibir apoyo. En Estados Unidos, puedes llamar o enviar un mensaje al 988, o contactar con la Línea Nacional contra la Violencia Doméstica al 1-800-799-SAFE (7233).

Cuando la irritación se convierte en resentimiento - y cómo afrontarlo
Sentirse molesta ocasionalmente es parte natural de cualquier convivencia. Pero cuando la irritación persiste o se transforma en resentimiento, puede ser señal de distancia emocional o heridas no resueltas. Reconocer esas señales a tiempo ayuda a proteger la relación antes de que el vínculo se deteriore.
Cuando lo pequeño se hace grande
¿Alguna vez has sentido que los pequeños gestos de tu pareja te sacan más de quicio de lo habitual? Cuando los suspiros o los gestos de fastidio se vuelven automáticos, ya no se trata de los zapatos junto a la puerta, sino de un acumulado emocional.
El resentimiento surge cuando las pequeñas molestias se guardan sin expresarlas hasta levantar un muro invisible entre ambos.
Al principio, este distanciamiento puede parecer silencioso. Seguís con las rutinas - las comidas, las tareas, el descanso - , pero la calidez emocional se va retirando poco a poco. Con el tiempo, esa frialdad puede ser más dañina que cualquier discusión.
Cómo se forma el resentimiento
El Instituto Gottman, referente en investigación sobre relaciones de pareja, identifica cuatro comportamientos que predicen el deterioro conyugal: crítica, actitud defensiva, bloqueo emocional y desprecio.
La irritación suele comenzar con la crítica - “¿Por qué nunca haces…?” - y, si no se aborda, puede escalar hacia el desprecio, la fase más destructiva.
El resentimiento se alimenta de varios procesos comunes:
- Expectativas no expresadas: asumir que el otro “debería saber” lo que necesitamos.
- Contabilidad emocional: llevar la cuenta de quién tiene razón, quién hace más o quién pide perdón.
- Invalidación: sentir que nuestras quejas o emociones son minimizadas.
- Falta de reparación: dejar los conflictos abiertos sin buscar un cierre real.
A largo plazo, la cercanía emocional se sustituye por tensión, ironía o simple indiferencia.
Señales de alerta emocional
El resentimiento rara vez aparece de golpe. Se manifiesta en pequeños síntomas que conviene observar:
- Evitas las conversaciones triviales o el humor con tu pareja.
- Te sientes más irritada que cariñosa la mayoría de los días.
- Recurres mentalmente a discusiones pasadas.
- El contacto físico se percibe forzado o distante.
Si reconoces varias de estas señales, no significa que la relación esté perdida, sino que necesita un proceso de reconexión consciente.
Según Harvard Health Publishing, el distanciamiento emocional suele revertirse con intervención temprana y esfuerzo compartido.
El coste emocional de quedarse atascada
El resentimiento prolongado no solo daña la relación: también afecta a la salud mental. Estudios citados por la APA demuestran que los conflictos de pareja mantenidos elevan los niveles de cortisol, alteran el sueño y aumentan la probabilidad de ansiedad o depresión leve.
Por eso “aguantar en silencio” suele ser contraproducente. Reprimir las emociones mantiene al cuerpo en un estado de estrés constante, lo que genera irritabilidad, cansancio y menor empatía, alimentando - paradójicamente - más distancia en la pareja.

Estrategias para abordar el resentimiento a tiempo
Si notas que la relación se enfría, puedes aplicar algunas estrategias respaldadas por la investigación:
- Recupera la curiosidad
Haz preguntas abiertas y genuinas:
“¿Qué te está preocupando últimamente?”
“¿Cómo te sientes con nuestra rutina estos días?”
La curiosidad sincera reaviva la empatía y transmite seguridad emocional. - Reintroduce momentos positivos
El modelo de Gottman propone la regla del 5:1: las parejas estables tienen al menos cinco interacciones positivas por cada una negativa.
Prueba a añadir conscientemente gestos de amabilidad: un cumplido, un toque, una broma compartida. - Usa los descansos de forma constructiva
Cuando la tensión suba, pide una pausa con intención:
“Necesito diez minutos para calmarme y poder hablar sin herirte.”
Según la Cleveland Clinic, estas pausas estructuradas reducen la sobrecarga emocional y mejoran la comunicación. - Considera la terapia de pareja
El resentimiento persistente suele requerir un diálogo guiado por un profesional. Un/a psicólogo/a clínico/a o terapeuta familiar puede ayudar a expresar emociones reprimidas sin entrar en culpas.
Muchos matrimonios experimentan mejoras tras unas pocas sesiones cuando se sienten escuchados y comprendidos.
Si tu pareja desprecia tus límites, usa la culpa o minimiza tus emociones de forma repetida, eso no es una simple fricción conyugal: puede tratarse de manipulación emocional.
En esos casos, la terapia individual puede ayudarte a definir tus necesidades y decidir qué significa realmente seguridad y respeto en tu relación.
Si en algún momento te sientes controlada o amenazada, contacta con la línea de ayuda 988 o con la Línea Nacional contra la Violencia Doméstica (1-800-799-7233).
Cómo se ve la recuperación
La sanación del resentimiento no llega con una gran conversación, sino con pequeños cambios diarios.
El tono se suaviza, vuelve la risa y se recuperan momentos de ternura.
El amor reaparece no porque desaparezcan las manías, sino porque dejan de tener tanto peso.
A veces, el mayor avance llega al comprender que tu pareja no es tu enemigo, sino otra persona intentando conectar bajo presión, igual que tú.
Cuando ambos empezáis a ver la irritación como una señal y no como un ataque, la verdadera reparación emocional puede comenzar.
Cuándo acudir a terapia y qué esperar del proceso
A menudo las parejas buscan ayuda profesional solo cuando la relación parece insostenible. Sin embargo, pedir apoyo antes de llegar al límite puede prevenir años de tensión acumulada y malentendidos. La terapia de pareja no es un último recurso, sino una herramienta de cuidado preventivo y de crecimiento mutuo.
Señales de que el esfuerzo personal no basta
- Las discusiones se repiten sin llegar a ninguna parte
Si cada conversación parece una versión del mismo conflicto - solo con palabras diferentes - , es probable que el patrón de comunicación esté bloqueado. Un/a terapeuta puede ayudaros a identificar esos bucles y ofrecer alternativas más eficaces. - Te sientes agotada emocionalmente
Cuando cada interacción deja una sensación de tristeza, tensión o vacío, suele indicar que la seguridad emocional se ha debilitado. La intervención profesional permite reconstruir confianza y recuperar la sensación de apoyo. - Has dejado de intentar hablar
Evitar los temas delicados o “caminar sobre cáscaras de huevo” es un signo de agotamiento relacional más grave que discutir con frecuencia. Según la Psychological Association (PA), la retirada emocional es una de las primeras señales de ruptura vincular. - La intimidad se ha enfriado
La desconexión no solo afecta a la sexualidad. También se nota en la falta de humor, curiosidad o empatía compartida. Cuando la cercanía se convierte en obligación, la terapia puede ayudar a recuperar el deseo de conexión y la complicidad.
Tipos de profesionales a los que puedes acudir
En función de tus necesidades, existen diferentes perfiles con los que puedes trabajar:
| Profesional | Titulación | Enfoque principal |
|---|---|---|
| Terapeuta de pareja o familiar (LMFT) | Máster en terapia sistémica o familiar | Dinámicas de pareja y comunicación |
| Psicólogo/a clínico/a o sanitario/a (Ph.D./Psy.D.) | Doctorado o habilitación sanitaria | Factores emocionales, conductuales y cognitivos profundos |
| Psicólogo/a o terapeuta generalista (LPC/LCSW) | Grado o máster con especialización en salud mental | Regulación emocional, estrés y gestión de conflictos |
| Psiquiatra | Médico especialista | Diagnóstico y tratamiento farmacológico cuando hay síntomas de ansiedad o depresión significativos |
En España, lo más habitual es acudir a un/a psicólogo/a sanitario/a o clínico/a con experiencia en terapia de pareja o terapia emocional integrativa.
Qué esperar del proceso terapéutico
Una primera entrevista
Las sesiones iniciales sirven para conocer vuestra historia, los principales puntos de conflicto y los objetivos de trabajo. No se trata de buscar culpables, sino de entender las dinámicas que os llevan a repetir los mismos patrones.
Un espacio neutral y seguro
El/la terapeuta actúa como mediador/a emocional, ayudando a que cada persona se exprese sin interrupciones ni juicios. Esta neutralidad reduce la tensión y fomenta la empatía mutua.
Herramientas prácticas
A lo largo del proceso se aprenden técnicas de comunicación asertiva, regulación emocional, gestión del estrés y construcción de rutinas afectivas. No solo se trabaja en “dejar de discutir”, sino en aprender a reconectar de forma consciente.
Cuándo la terapia individual es más adecuada
En algunos casos, una de las partes puede necesitar primero un espacio personal para gestionar emociones o traumas que interfieren en la relación. La terapia individual ayuda a desarrollar autoconocimiento y a definir límites saludables, algo esencial antes de avanzar en pareja.

Recordatorio de seguridad emocional
La irritación o los conflictos son parte del día a día, pero el miedo nunca debería formar parte de la relación. Si hay control, humillación o violencia física o psicológica, no es un problema de comunicación, sino de seguridad.
En ese caso, busca ayuda especializada. En Estados Unidos puedes contactar con el 988 (Suicide & Crisis Lifeline) o con la Línea Nacional contra la Violencia Doméstica (1-800-799-7233). En España, existe el 016, gratuito y confidencial.
La terapia no es un signo de fracaso, sino un acto de responsabilidad emocional. Pedir ayuda demuestra que te importa la relación y que estás dispuesta a cuidarla antes de que el daño sea mayor.
Con acompañamiento profesional, la comunicación puede volver a ser un puente y no una barrera.
References
1. Psychological Association. Healthy Relationships: Managing Conflict and Building Connection. 2023.
2. Gottman Institute. The Four Horsemen: Criticism, Contempt, Defensiveness, and Stonewalling. 2023.
3. Harvard Health Publishing. How to Improve Your Marriage: The Science of Relationship Repair. 2023.
4. Cleveland Clinic. How to Argue With Your Partner in a Healthy Way. 2024.
5. National Institute of Mental Health. Coping With Stress. 2023.
6. SAMHSA. 988 Suicide and Crisis Lifeline. 2023.
Conclusion
Annoyance in marriage doesn’t mean you’ve fallen out of love - it means your nervous system and emotions are signaling that something needs attention. Every couple hits rough patches where patience thins and connection feels fragile. What matters most is how you both choose to respond.
By pausing before reacting, practicing small empathy shifts, and remembering to repair rather than retaliate, you protect what matters: emotional safety and respect. If the cycle feels too heavy to break alone, a licensed therapist can help turn tension into teamwork.
You’re not failing for needing support - you’re choosing to invest in the relationship’s long-term health.
If conflict ever becomes emotionally or physically unsafe, remember: help is always available.
Call or text 988 (Suicide & Crisis Lifeline), or if you are in immediate danger, dial 911.
Frequently Asked Questions
Is it normal to find my husband annoying sometimes?
Yes, it’s completely normal. Long-term relationships bring shared routines and stressors that can amplify small irritations. What matters is how you manage them - with empathy, communication, and humor rather than criticism or avoidance.
When does irritation become a bigger problem?
If annoyance turns into chronic resentment, withdrawal, or contempt, it may indicate deeper relational stress. That’s when couples therapy or individual counseling can help you both reset communication patterns and rebuild trust.
Can therapy really help if my husband refuses to go?
Absolutely. Working with a licensed therapist individually can help you regulate your emotions, communicate boundaries effectively, and reduce reactivity. Often, one partner’s growth encourages the other to participate later.
What if I feel emotionally unsafe or controlled?
That’s not “annoyance” - that may be emotional abuse. If you feel unsafe, call or text 988, or contact the National Domestic Violence Hotline at 1-800-799-SAFE (7233). You deserve safety and respect.
How can I calm down before talking about something that bothers me?
Take a short break, breathe slowly, and remind yourself you’re talking to a teammate, not an enemy. Once you’ve grounded yourself, use “I” statements - like “I feel frustrated when...” - to express needs without blame.
Is it okay to need space from my spouse?
Yes. Taking space to cool off or recharge emotionally is healthy. The key is communicating that it’s temporary - tell your partner when you’ll return to the discussion. That keeps space from turning into distance.
FAQ
¿Cuál es la diferencia entre irritación normal y resentimiento en el matrimonio?
La irritación es ocasional y se relaciona con conductas específicas, mientras que el resentimiento surge cuando las irritaciones no se expresan durante tiempo suficiente, creando una acumulación emocional. El resentimiento implica retraimiento emocional, llevar la cuenta de agravios y puede dañar seriamente la intimidad de la pareja si no se aborda a tiempo.
¿Qué técnicas puedo usar para calmarme cuando mi pareja me irrita?
Los psicólogos recomiendan: hacer una pausa de 5-10 segundos antes de responder, conectarse a tierra observando el entorno, respirar profundamente (4-2-6) y tomar un tiempo fuera de 5-10 minutos. El Gottman Institute destaca que estas pausas reducen la inundación emocional y permiten conversaciones más productivas.
¿Cuándo deberíamos considerar terapia de pareja?
Deben considerar terapia cuando: discuten en círculos sin resolución, se sienten emocionalmente agotados en lugar de apoyados, evitan hablar de sus problemas o cuando la intimidad física y emocional se siente distante. La intervención temprana con un psicólogo colegiado puede prevenir años de tensión acumulada.
¿Cómo puedo expresar mi irritación sin iniciar una discusión?
Use mensajes-yo que se centren en conductas concretas y sus emociones: "Cuando enciendes la tele nada más cenar, me siento desconectada". La Asociación Americana de Psicología enfatiza que este enfoque desescala la comunicación. También es útil reformular "me irrita" por "esto me resulta difícil ahora mismo".
¿Qué es la dinámica perseguidor-retraído en el matrimonio?
Es un patrón donde un miembro de la pareja busca conexión (perseguidor) mientras el otro se retrae inconscientemente (retraído). Según perspectivas del apego, esta dinámica genera irritación recurrente. No hay un "culpable", sino que el bucle de comunicación necesita ajustes, often mediante terapia centrada en emociones.
¿Cómo sé si mi irritación marital es señal de algo más grave?
La irritación es normal, pero debe buscar ayuda inmediata si existe: control, humillación, agresión física o miedo. Si el conflicto escala a gritos constantes, invalidación emocional repetida o conductas abusivas, contacte al 016 (Violencia de Género) en España o al 112 en peligro inmediato.
¿Qué papel juega el estrés físico en la irritación marital?
Según los Institutos Nacionales de la Salud, la fatiga, el hambre y los picos de cortisol reducen significativamente la tolerancia al estrés cotidiano. Antes de confrontar a su pareja, verifique sus necesidades físicas básicas: comer, hidratarse o descansar puede suavizar su reacción emocional más efectivamente que una discusión.