Cómo decirle a un psicólogo que quieres dejar la terapia: guías claras, frases útiles y cuándo es el momento adecuado para hacerlo
Poner fin a una terapia puede resultar sorprendentemente emocional. Muchas personas temen decirlo abiertamente, preocupadas por molestar a su terapeuta o parecer desagradecidas. Sin embargo, aprender a decirle a un psicólogo que quieres dejar la terapia forma parte de una comunicación saludable y, además, es un derecho de cualquier persona que recibe atención psicológica en España.
A veces la terapia llega a un cierre natural; otras veces simplemente deja de sentirse adecuada. Sea cual sea el motivo, dejar la terapia no implica un fracaso. Puede reflejar crecimiento, claridad o el deseo de avanzar con más autonomía.
En este artículo descubrirás cómo identificar si la terapia ha cumplido su función, qué decir cuando decides finalizarla y cómo cerrar el proceso de forma ética y respetuosa. También verás qué indican las guías profesionales en España sobre este proceso y cómo cuidarte durante la transición.

Por qué puedes querer dejar la terapia - y por qué resulta tan difícil
Es habitual llegar a un punto en el que la terapia se siente distinta: quizá más ligera, repetitiva o simplemente menos útil que antes. Reconocer este cambio puede generar dudas. Puedes preguntarte si estás evitando avanzar o si verdaderamente ha llegado el momento de cerrar esta etapa. Aquí está la clave: querer dejar la terapia no significa ingratitud ni “hacer algo mal”. A menudo refleja que algo dentro de ti ha cambiado, y merece ser entendido antes de tomar una decisión.
Razones frecuentes por las que las personas consideran dejar la terapia
- notar un progreso significativo y menos síntomas que generen malestar;
- sentirse emocionalmente agotado tras un proceso largo;
- querer probar nuevos enfoques o modalidades terapéuticas;
- sentir desajuste con el estilo, la personalidad o la forma de trabajar del/la terapeuta;
- tener dificultades por motivos de coste, disponibilidad horaria o accesibilidad;
- sentir que la terapia ha perdido dirección o claridad;
- estar preparándose para un cambio vital importante o una mudanza.
Todas estas razones son válidas. En España, cualquier persona tiene plena autonomía para continuar, pausar o finalizar su terapia cuando lo desee.
Razones frecuentes y reacciones emocionales
| Razón para dejar la terapia | Emoción habitual | Qué suele indicar |
|---|---|---|
| Has alcanzado tus objetivos | Gratitud, cierre | Fase de crecimiento completada - preparación natural para avanzar |
| Las sesiones parecen repetitivas | Frustración, aburrimiento | Posible estancamiento - momento de revisar el enfoque |
| Te sientes incomprendido/a o desconectado/a | Decepción, tristeza | Desajuste terapéutico - quizá necesites una mejor sintonía profesional |
| La terapia resulta emocionalmente pesada | Cansancio, evitación | Necesidad de descanso o de ajustar el ritmo de trabajo |
| Presión económica o de tiempo | Estrés, culpa | Factores externos - no implica falta de capacidad ni debilidad |
| Has aprendido lo suficiente para gestionarte solo/a | Orgullo, miedo | Transición hacia una mayor autonomía |
Apego emocional frente a evitación
Para muchas personas, dejar la terapia resulta más difícil de lo esperado. Has compartido aspectos muy íntimos de tu vida con tu psicólogo/a; ese vínculo puede parecerse en ocasiones a una relación cercana, aunque sea estrictamente profesional. Despedirse puede despertar tristeza o culpa, especialmente si la terapia te ha acompañado en momentos duros.
Otras veces, la duda sobre dejar la terapia surge de la evitación: miedo a enfrentarse a cambios o a una mayor independencia. La diferencia está en la intención: ¿te vas porque estás mejor, o porque te incomoda avanzar? Reflexionar sobre esto ayuda a que la decisión responda a tu bienestar y no solo a emociones pasajeras.
Qué dicen los principios éticos en España sobre la autonomía
De acuerdo con el Código Deontológico del Colegio Oficial de la Psicología de España, la intervención psicológica debe respetar siempre la autonomía de la persona atendida. Esto significa que puedes finalizar la terapia en cualquier momento, sin necesidad de justificarte. Los y las profesionales están formados para recibir esta decisión de forma ética, no personal.
Si te preocupa la reacción de tu psicólogo/a, recuerda que cerrar una terapia de manera adecuada es un proceso compartido. El rol profesional consiste en acompañar el cierre, no en convencerte de continuar. Cuando se aborda con naturalidad, la fase de finalización puede ser un poderoso momento de integración y crecimiento.
Importante saber: Sentirse nervioso/a al dejar la terapia es completamente normal. En psicología clínica, esta fase se conoce como cierre o fase de terminación, y forma parte del proceso - no es una ruptura. Permite reconocer el progreso y garantizar continuidad si fuese necesaria.
Señales de que es el momento adecuado (o no) para dejar la terapia
Saber cuándo una terapia ha cumplido su ciclo no siempre es sencillo. Algunas personas se sienten más ligeras y preparadas para avanzar; otras notan inquietud, pero temen que dejar la terapia demasiado pronto pueda desestabilizarles. Veamos cómo diferenciar un cierre saludable de una decisión impulsada por la evitación o el agotamiento emocional.
Razones saludables para dejar la terapia
Es posible que estés preparado/a para finalizar el proceso cuando el progreso es constante y herramientas que has aprendido funcionan fuera de sesión. Es decir, cuando ya aplicas lo trabajado, y no solo lo comentas en consulta. Indicadores habituales incluyen:
- haber logrado la mayoría de los objetivos planteados con tu psicólogo/a;
- afrontar los retos con mayor resiliencia y confianza;
- experimentar menos crisis emocionales o patrones recurrentes;
- sentirse capaz de gestionar dificultades sin depender de sesiones semanales;
- espaciar de forma natural las sesiones sin perder estabilidad emocional.
Dejar la terapia por estos motivos no significa cerrar la puerta para siempre. A menudo es señal de que el trabajo ha sido eficaz y has alcanzado un nivel de autonomía que permite avanzar.

Muchos profesionales en España consideran el cierre de la terapia como una etapa de integración, no como una ruptura. Tal como señalan diversas guías clínicas del sistema sanitario español, una finalización planificada ayuda a reforzar avances, revisar estrategias útiles y prevenir recaídas.
Indicadores de que quizá estás evitando avanzar
En ocasiones, el deseo de dejar la terapia surge no por bienestar, sino por incomodidad. Cuando emergen emociones difíciles, es natural querer alejarse, pero también puede ser señal de que estás entrando en un punto clave del proceso terapéutico.
- evitar sesiones cuando los temas resultan incómodos;
- sentirse irritable o a la defensiva durante avances importantes;
- querer abandonar justo después de un conflicto o una devolución honesta;
- pensar que “esto no me sirve” tras una sesión difícil;
- no acudir porque temes que tu psicólogo/a te confronte con un cambio necesario.
Estos patrones no indican fracaso. Suelen señalar que estás trabajando en un nivel más profundo. Hablar de estas sensaciones en sesión puede fortalecer la relación terapéutica en lugar de interrumpir prematuramente un proceso valioso.
Si no tienes claro si es el momento adecuado para dejar la terapia, coméntalo abiertamente. Un/a psicólogo/a cualificado/a te ayudará a explorar tanto el deseo de finalizar como lo que ese impulso podría representar. No necesitas tener respuestas cerradas, solo sinceridad.
Importante saber: Muchas personas creen que una terapia debe durar indefinidamente. En realidad, la mayoría de intervenciones basadas en la evidencia, como la terapia cognitivo-conductual o la terapia de aceptación y compromiso, están diseñadas para finalizar una vez se alcanzan los objetivos clave. En España, tanto en el ámbito privado como en la sanidad pública, la duración se ajusta al progreso, no a un número fijo de sesiones.
Cómo decirle a tu psicólogo que quieres dejar la terapia (con frases útiles)
Decirle a tu psicólogo/a que deseas dejar la terapia puede sentirse como caminar por un terreno emocional delicado. Puedes temer decir algo incorrecto o herir sus sentimientos. La realidad es que los y las profesionales esperan este tipo de conversaciones: forman parte natural del proceso terapéutico. Aprender a comunicarlo con claridad y respeto puede hacer que el cierre sea honesto, sereno y empoderador para ambas partes.
Aquí está lo importante: dejar la terapia no es un rechazo personal. Es una transición profesional basada en tus necesidades actuales. Cuando se aborda con transparencia, puede fortalecer la confianza y ofrecer un cierre mucho más saludable que desaparecer de repente.
Frases para iniciar la conversación
A veces encontrar las palabras adecuadas es más importante que ofrecer una explicación perfecta. Aquí tienes formas sencillas de iniciar la conversación, ya sea en sesión o por escrito:
- “He valorado mucho nuestro trabajo, y creo que puede ser buen momento para hacer una pausa en la terapia. ¿Podríamos hablar de cómo sería ese proceso?”
- “Siento que he llegado a un punto sólido con los objetivos que marcamos, y me gustaría comentar la posibilidad de cerrar las sesiones.”
- “Estoy considerando dejar la terapia por ahora. Me gustaría saber tu opinión sobre si este puede ser un momento natural para hacerlo.”
- “Me está resultando complicado ajustar horarios o costes, y creo que necesito detener la terapia durante un tiempo.”
- “La terapia me ha ayudado, pero siento que estoy preparado/a para trabajar con más autonomía. ¿Podríamos planificar una sesión de cierre?”
También puedes expresar gratitud directamente: “Gracias por todo. Este proceso me ha ayudado más de lo que imaginaba”. La mayoría de profesionales responderán con comprensión, no con malestar.
Tu objetivo y cómo expresarlo
| Objetivo | Frase de ejemplo | Intención |
|---|---|---|
| Pausar temporalmente la terapia | “Me gustaría hacer una pausa y ver cómo me manejo por mi cuenta.” | Apertura y colaboración |
| Cerrar la terapia tras cumplir objetivos | “Creo que hemos llegado a un buen punto para cerrar; me siento más capaz de gestionar las cosas por mí mismo/a.” | Reconocimiento del progreso |
| Cambiar de profesional | “Quiero explorar otro estilo o enfoque que quizá se adapte mejor a mis necesidades ahora.” | Sinceridad profesional |
| Dejar la terapia por motivos de tiempo o coste | “Necesito reorganizar mis horarios y mi presupuesto, así que puede que tenga que detener la terapia.” | Motivo práctico |
| Finalizar por desajuste terapéutico | “Aprecio tu ayuda, pero creo que necesito un enfoque diferente para mis objetivos.” | Claridad y respeto |
Cómo pedir derivaciones de forma adecuada
Si quieres continuar tu proceso personal con otro/a profesional, tu psicólogo/a puede ayudarte facilitando derivaciones. En España es habitual que los y las profesionales prioricen la continuidad asistencial, especialmente en el ámbito privado y también en la sanidad pública cuando procede. Solicitar recomendaciones es completamente normal.
“Estoy pensando en trabajar con otro/a profesional con un enfoque diferente. ¿Podrías recomendarme a alguien o indicarme a quién puedo acudir?”
Esta petición es profesional y legítima. No estás “despidiendo” a tu terapeuta; estás adaptando tu proceso a tus necesidades actuales.
Qué hacer si tu psicólogo reacciona mal
La mayoría de profesionales en España gestionan los cierres de forma ética y respetuosa. Sin embargo, si tu psicólogo/a se muestra a la defensiva, minimiza tu decisión o intenta generar culpa, es una señal de alerta. El Código Deontológico del Colegio Oficial de la Psicología establece que ninguna persona debe sentirse presionada para continuar una intervención psicológica.
Si notas presión o incomodidad, puedes reafirmar tu decisión con serenidad:
“Agradezco tu preocupación, pero he tomado la decisión de parar por ahora.”
Si la situación se vuelve tensa, puedes finalizar la sesión y confirmar por escrito tu decisión de cerrar el proceso. Recuerda: la terapia es tu espacio, no el del profesional.
Importante saber: No tienes obligación de ofrecer explicaciones largas para dejar la terapia. La transparencia es útil, pero puedes compartir solo lo que consideres oportuno. El deber profesional consiste en respetar tu decisión y acompañar el cierre, no cuestionarlo.
Guías éticas y tus derechos como cliente
Muchas personas dudan a la hora de dejar la terapia porque temen que sea “incorrecto” o “poco profesional”. Sin embargo, cualquier persona que recibe atención psicológica en España tiene derechos claros a la hora de decidir cómo y cuándo finalizar una intervención. Conocer estos derechos, así como la forma en que están protegidos por la ética profesional, puede hacer que el proceso resulte más seguro y sereno.

Según el Código Deontológico del Colegio Oficial de la Psicología de España, la intervención psicológica es un proceso colaborativo. Tienes autonomía para iniciarla, continuarla o finalizarla en cualquier momento. La responsabilidad del profesional consiste en acompañar ese cierre de manera ética, no en influir sobre tu decisión.
Qué indican los códigos éticos
El Código Deontológico del COP establece que los y las profesionales deben facilitar un cierre adecuado cuando la intervención ya no aporta beneficios o cuando la persona atendida decide finalizarla. El deber ético incluye promover la continuidad asistencial si fuese necesaria, ofreciendo información, orientaciones o derivaciones pertinentes.
En otras palabras, no estás incumpliendo ninguna norma al querer dejar la terapia: estás ejerciendo tu derecho. Un/a psicólogo/a ético/a reconoce que un cierre saludable es parte natural del proceso.
- puedes dejar la terapia en cualquier momento sin penalización;
- tienes derecho a solicitar derivaciones o alternativas profesionales;
- el/la terapeuta debe mantener la confidencialidad incluso después del cierre;
- puedes pedir copia de tu historial o informes clínicos para garantizar continuidad si la necesitas;
- no debes recibir presión, culpabilización ni represalias por tu decisión.
Estos principios garantizan que la terapia siga siendo un espacio seguro, no una obligación.
Qué hacer si tu psicólogo se niega a cerrar el proceso
No es lo habitual, pero en ocasiones un/a profesional puede mostrarse reticente a cerrar la intervención, quizá por preocupación o por una interpretación equivocada de la situación. Si sientes que tu decisión no está siendo respetada, puedes proceder así:
- Reitera tu decisión con calma: “Agradezco tu preocupación, pero he decidido detener la terapia por ahora”.
- Pide información sobre el proceso formal de cierre o un informe breve que resuma tu evolución, si lo necesitas.
- Si la presión persiste, puedes contactar con el Colegio Oficial de la Psicología de tu comunidad autónoma para recibir orientación ética.
No necesitas permiso para dejar la terapia. La ética profesional existe precisamente para proteger tu autonomía y tu bienestar emocional.
Cómo funciona la confidencialidad al dejar la terapia
Finalizar la terapia no elimina la confidencialidad. El/la profesional está obligado/a a mantener el secreto profesional conforme al Código Deontológico del COP y la Ley de Protección de Datos. La información compartida durante el proceso no puede divulgarse sin tu consentimiento, salvo en situaciones excepcionales previstas por la ley (riesgo grave, mandatos judiciales o casos de protección a menores).
Si solicitas una derivación o la transferencia de tu historial clínico, normalmente se te pedirá firmar un consentimiento informado. Es un procedimiento administrativo estándar, no un acto que comprometa tu privacidad.
En algunos casos, tu psicólogo/a puede proponerte una o dos sesiones finales para garantizar una transición adecuada y prevenir riesgos, especialmente si sigues atravesando dificultades. No es un intento de retenerte, sino una práctica ética destinada a protegerte.
Importante saber: La finalización de la terapia es un proceso ético, no una prueba emocional. Un/a psicólogo/a colegiado/a está obligado/a a respetar tu decisión, facilitar la transición y mantener la confidencialidad en todo momento. Si te sientes en riesgo emocional, puedes acudir a los servicios de urgencias de tu comunidad autónoma o llamar al teléfono de atención a la conducta suicida 024 en España. Si existe peligro inmediato, marca el 112.
Cuándo hacer una pausa en lugar de dejar la terapia - y cómo retomar el proceso más adelante
No todas las decisiones de detener la terapia tienen que ser definitivas. En ocasiones, lo que realmente necesitas no es un final, sino una pausa. Tomar un tiempo para integrar lo aprendido o adaptarte a nuevas circunstancias puede ser saludable y reparador. Saber diferenciar entre dejar la terapia y pausarla te permite conservar tus avances sin sentir presión para continuar.
Aquí está la idea clave: no tienes que elegir entre “todo o nada”. La terapia puede ajustarse al ritmo de tu vida.
Cómo hablar de una pausa sin cerrar puertas
Si no tienes claro si deseas un cierre definitivo, puedes comunicar a tu psicólogo/a que prefieres hacer una pausa mientras dejas abierta la posibilidad de volver. Esto establece expectativas realistas y mantiene una relación profesional sana. Puedes decir algo como:
“Me gustaría pausar la terapia durante un tiempo y ver cómo me manejo por mi cuenta. ¿Podemos dejar previsto un contacto dentro de unos meses?”
La mayoría de profesionales valoran esta forma de proceder. Muestra responsabilidad y autoconocimiento: no estás desapareciendo, solo ajustando el proceso a tu momento vital.
También puedes solicitar un plan de cierre con opción de retorno. Este tipo de plan puede incluir:
- un resumen de los avances conseguidos y las áreas que conviene seguir cuidando;
- identificación de señales de alerta que indicarían que necesitas volver a terapia;
- la posibilidad de programar una sesión de seguimiento más adelante.
En España, muchos profesionales facilitan este tipo de transición, especialmente en la práctica privada. Además, las guías del sistema sanitario remarcan la importancia de la continuidad asistencial cuando puede resultar beneficiosa.
Cómo retomar la terapia después de un tiempo
Volver a la terapia tras una pausa es completamente normal. No empiezas desde cero: retomas el trabajo con mayor claridad sobre lo que te ayuda y lo que necesitas. Cuando vuelves, es habitual que el psicólogo/a revise:
- qué te ha llevado a retomar el proceso;
- qué estrategias siguen funcionando y cuáles necesitan actualizarse;
- qué objetivos quieres trabajar en esta nueva etapa.
También puede que decidas cambiar el formato: pasar de sesiones semanales a consultas puntuales, o incluso combinar sesiones presenciales con modalidad online. Esta flexibilidad es cada vez más común en España y permite adaptar la intervención a tus necesidades reales.
Si sientes dudas sobre volver, recuerda que la terapia es un recurso, no un compromiso permanente. La puerta siempre está abierta. Tienes derecho a regresar cuando lo necesites, sin tener que justificarte.
Importante saber: Hacer una pausa no borra tu progreso. Para muchas personas, ese descanso consolida lo trabajado, del mismo modo que el descanso favorece el fortalecimiento físico tras un entrenamiento. Si durante la pausa surge malestar significativo, puedes pedir una cita urgente o acudir a tu centro de salud. En casos de angustia intensa, puedes llamar al teléfono 024 o, si existe riesgo inmediato, marcar el 112.
Qué ocurre después de dejar la terapia - pasos para seguir cuidándote
Cuando una terapia termina, la vida no vuelve simplemente a “la normalidad”. Te llevas contigo nuevas herramientas, perspectivas y hábitos que ahora forman parte de tu forma de vivir. Las primeras semanas después de finalizar pueden sentirse extrañas: una mezcla de alivio e incertidumbre. Es natural preguntarse qué viene después y cómo mantener los avances sin las sesiones semanales como referencia.
La buena noticia es que dejar la terapia suele marcar el inicio de una mayor confianza en uno mismo. Has practicado la introspección, la regulación emocional y el establecimiento de límites: ahora toca aplicarlo en tu día a día.
Formas de mantener tus progresos
No necesitas estar en terapia de manera indefinida para seguir creciendo. Muchas personas encuentran que pequeños hábitos intencionales ayudan a mantener lo trabajado en consulta.
- Reflexiona con regularidad. Escribir sobre tus emociones y desencadenantes favorece la claridad mental.
- Aplica las técnicas aprendidas. Recurre a la respiración, el anclaje o estrategias cognitivo-conductuales cuando notes estrés.
- Programa revisiones puntuales. Ya sea con un profesional o con personas de confianza, el seguimiento ayuda a sostener cambios.
- Mantén vínculos de apoyo. Las relaciones que fomentan la sinceridad y la empatía pueden aportar regulación emocional.
- Revisa tus límites. Utiliza lo aprendido para decir que no sin culpa y que sí con intención.
Prácticas tras la terapia y sus beneficios
| Práctica | Propósito | Beneficio a largo plazo |
|---|---|---|
| Escribir un diario semanal | Reflexión y comprensión emocional | Más claridad y autoconciencia |
| Ejercicios diarios de respiración o grounding | Gestión del estrés | Menos ansiedad y reactividad |
| Sesiones de seguimiento puntuales | Prevención y mantenimiento | Refuerzo de estrategias útiles |
| Conexión social | Apoyo emocional | Menos sensación de soledad y mayor resiliencia |
| Revisión consciente de límites | Cuidado de las relaciones | Más seguridad y autonomía |
Cuándo considerar volver a terapia
No hay ningún motivo para sentir vergüenza por volver a la terapia. La vida cambia, surgen nuevos retos y, a veces, incluso las personas más conscientes necesitan apoyo extra.

Señales de que podrías beneficiarte de retomar el proceso:
- tristeza o ansiedad persistente;
- dificultad para aplicar herramientas que antes funcionaban;
- transiciones importantes como duelos, cambios laborales o mudanzas;
- sentirse emocionalmente aislado o sin dirección.
Si ocurre, ya conoces el camino: pedir una cita, retomar el proceso y avanzar desde un nuevo punto de madurez personal.
Importante saber: El crecimiento no termina cuando lo hace la terapia. El objetivo de un buen profesional es que, con el tiempo, no lo necesites. No porque hayas fallado, sino porque has avanzado. Y si en algún momento necesitas volver, la puerta sigue abierta. En situaciones de riesgo emocional, puedes acudir a urgencias, llamar al 024 o, si existe peligro inmediato, marcar el 112.
Referencias
1. Colegio Oficial de la Psicología de España. Código Deontológico del Psicólogo. 2010.
2. Consejo General de la Psicología de España. Guía sobre buenas prácticas en la intervención psicológica. 2021.
3. Sistema Nacional de Salud. Recomendaciones sobre continuidad asistencial en salud mental. Ministerio de Sanidad. 2022.
4. Asociación Española de Terapia Cognitivo-Conductual. Manual clínico de intervención y finalización de tratamientos psicológicos. 2019.
5. Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas. Criterios éticos para el cierre terapéutico. 2018.
6. Organización Mundial de la Salud. Guía de intervención mhGAP para trastornos mentales, neurológicos y por consumo de sustancias. Oficina Regional para Europa. 2021.
Conclusión
Aprender a decirle a un psicólogo que quieres dejar la terapia no tiene que ser un momento de confrontación. Es, en realidad, un acto de comunicación honesta y de autocuidado. Cuando expresas tus necesidades de forma clara y respetuosa, el cierre del proceso puede convertirse en una de las etapas más empoderadoras de tu recorrido terapéutico.
Has trabajado, has crecido y has desarrollado una mayor comprensión de ti mismo. Por eso tienes el derecho - y la capacidad - de decidir cuál es tu siguiente paso. Ya sea hacer una pausa, buscar otro enfoque, o continuar tu camino en solitario, recuerda que la terapia es una herramienta, no un compromiso permanente.
La mayoría de profesionales en España entienden que un cierre saludable es un indicador de progreso. Y si algún día necesitas volver, la posibilidad siempre estará ahí. En caso de experimentar malestar emocional intenso, puedes acudir a los servicios de urgencias de tu comunidad autónoma o llamar al 024. Ante peligro inmediato, marca el 112.
Preguntas frecuentes
¿Es normal dejar la terapia?
Sí. Muchas personas finalizan la terapia cuando han alcanzado sus objetivos o cuando su situación vital cambia. En España, la autonomía del cliente es un principio básico de la práctica psicológica, y cualquier persona puede decidir cerrar el proceso cuando lo considere adecuado.
¿Cómo puedo decirlo de forma educada?
Puedes comentarlo con claridad y respeto, expresando tu deseo de cerrar la terapia o de hacer una pausa. Agradecer el trabajo realizado también puede ayudarte a enmarcar la conversación de manera constructiva. Los y las profesionales están acostumbrados a este tipo de cierre.
¿Qué hago si mi psicólogo intenta que siga?
Tienes derecho a rechazar continuar. Si sientes presión o incomodidad, puedes reafirmar tu decisión y solicitar información sobre el procedimiento de cierre. Ante situaciones de mala praxis, puedes dirigirte al Colegio Oficial de la Psicología de tu comunidad autónoma para recibir orientación.
¿Puedo hacer una pausa y volver más adelante?
Por supuesto. Muchas personas hacen pausas para poner en práctica lo aprendido y vuelven cuando surgen nuevos retos. La flexibilidad es habitual tanto en el ámbito privado como en la sanidad pública.
¿Significa un fracaso dejar la terapia?
No. Un cierre terapéutico suele indicar que has avanzado, que has aprendido herramientas útiles y que estás más preparado para manejar tu vida con autonomía. Es una señal de progreso, no de abandono.
¿Qué puedo hacer si necesito ayuda después de dejar la terapia?
Puedes volver a contactar con tu psicólogo/a, buscar otro/a profesional o pedir una cita en tu centro de salud. En situaciones de crisis emocional, puedes llamar al 024 en España. Si existe peligro inmediato, marca el 112.