25 de noviembre de 2025
25 de noviembre de 2025El material ha sido actualizado
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Principios éticos del psicólogo

Principios éticos del psicólogo

Incluso en una profesión construida sobre la empatía y la confianza, los psicólogos se enfrentan cada día a decisiones éticas. La mayoría de las personas que buscan información sobre los principios éticos de un psicólogo desean entender cómo se orientan esas decisiones y quién protege al paciente cuando los límites se vuelven difusos. Estos principios - recogidos por el Consejo General de la Psicología de España (COP), inspirados en los marcos internacionales como los del Colegio Americano de Psicología - constituyen la columna moral de la atención psicológica moderna.

En esencia, los principios éticos recuerdan al psicólogo que debe evitar el daño, actuar con honestidad y equidad, y mantener el bienestar del paciente por encima de los intereses personales o institucionales. Definen lo que significa ejercer de manera responsable en la práctica diaria: desde la confidencialidad hasta el consentimiento informado.

En este artículo conocerás los fundamentos de estos principios éticos, cómo se aplican en la terapia cotidiana y por qué son importantes no solo para los pacientes, sino también para el propio bienestar de los profesionales.

Principios éticos del psicólogo — dibujo 2

Qué son los principios éticos de un psicólogo y por qué son importantes

Los principios éticos no son ideales abstractos: orientan cada decisión que toma un psicólogo. Actúan como una brújula de integridad que garantiza que las relaciones terapéuticas sean seguras, justas y basadas en el respeto. Según el Código Deontológico del Psicólogo en España, estos principios son a la vez aspiracionales y exigibles: definen tanto aquello a lo que el profesional aspira como lo que está obligado a cumplir por ley y por compromiso moral.

Raíces históricas de la ética psicológica

La ética moderna en psicología surgió tras la Segunda Guerra Mundial, cuando la investigación médica y psicológica necesitó una supervisión moral más rigurosa. El primer código deontológico de la American Psychological Association (APA), publicado en 1953, se basó en las mismas preocupaciones morales que inspiraron el Código de Núremberg y, más tarde, el Informe Belmont. Aquellos documentos situaron la dignidad humana, el consentimiento voluntario y la prevención del daño en el centro de la práctica profesional. En España, el desarrollo ético de la psicología siguió una evolución similar. Desde los años ochenta, el COP ha incorporado estos valores en su propio código, subrayando el respeto a los derechos fundamentales y la responsabilidad social del psicólogo.

Con el tiempo, las sucesivas revisiones de estos marcos han adaptado los valores éticos a la realidad contemporánea: comunicación digital, telepsicología y diversidad cultural. Cada nueva edición reafirma que los principios éticos evolucionan al ritmo del entendimiento social del respeto, la justicia y la autonomía.

Los cinco valores fundamentales de la ética psicológica

La base de los principios éticos de un psicólogo se asienta sobre cinco valores universales reconocidos en la práctica profesional:

Principio básicoDefiniciónEjemplo práctico
Beneficencia y no maleficenciaCompromiso de ayudar a los demás y evitar el daño.Un psicólogo se asegura de que los métodos de tratamiento sean seguros y estén respaldados por evidencia científica.
Fidelidad y responsabilidadCumplir las obligaciones profesionales, generar confianza y asumir la responsabilidad de las propias acciones.Mantener una facturación transparente, documentación precisa y comunicación honesta con los pacientes.
IntegridadPromover la exactitud, la honestidad y la transparencia en la ciencia y la práctica clínica.Evitar afirmaciones engañosas sobre resultados terapéuticos o credenciales profesionales.
JusticiaGarantizar la equidad y el acceso igualitario a la atención psicológica.Ofrecer servicios culturalmente competentes a todos los pacientes, sin discriminación.
Respeto por los derechos y la dignidad de las personasProteger la privacidad, la confidencialidad y la autonomía.Obtener el consentimiento informado y salvaguardar los datos sensibles del paciente.

Estos valores no existen de forma aislada: interactúan entre sí. Cuando un psicólogo equilibra la honestidad (integridad) con la compasión (beneficencia), demuestra una madurez ética que beneficia tanto al paciente como a la sociedad.

Cómo se manifiestan los principios éticos en la práctica diaria

En el trabajo cotidiano, los principios éticos se traducen en decisiones conscientes:

  • Cuando un paciente expresa ideas de autolesión, el psicólogo debe ponderar la confidencialidad frente a su deber de proteger.
  • Ante una diferencia cultural, practica la justicia buscando supervisión o consulta intercultural en lugar de basarse en suposiciones.
  • Bajo estrés, recuerda la no maleficencia: evita la sobrecarga laboral que pueda afectar su juicio clínico.

La ética no trata de la perfección, sino de la reflexión. En España, como en otros países europeos, los psicólogos son formados para detenerse, consultar y documentar cada vez que surgen áreas grises. Ese proceso protege a todas las partes implicadas y refuerza la confianza pública en la terapia como un espacio seguro.

Cómo los principios éticos de un psicólogo orientan la conducta profesional

Los principios éticos de un psicólogo no son simples teorías: son guías vivas que modelan cada interacción profesional. Ya sea en sesiones clínicas, investigaciones o supervisiones, estos principios definen qué significa comportarse de forma responsable. Cuando se aplican de manera coherente, protegen al paciente, preservan la confianza y sostienen la integridad del profesional.

Modelos de toma de decisiones y dilemas éticos

Los retos éticos surgen cuando los valores entran en conflicto. Un psicólogo puede encontrarse, por ejemplo, ante un caso en el que mantener la confidencialidad colisiona con el deber de advertir de un peligro, o cuando resulta imposible evitar una relación dual en una comunidad pequeña. Para gestionar estas situaciones, muchos profesionales emplean modelos estructurados de toma de decisiones éticas.

Un esquema habitual sigue estos pasos:

  1. Identificar el dilema: aclarar qué valores o normas están en conflicto.
  2. Consultar el Código Deontológico del COP (o el código del colegio autonómico correspondiente): revisar los principios y artículos aplicables.
  3. Pedir supervisión o asesoramiento: debatir el caso con colegas de confianza para obtener una perspectiva más amplia.
  4. Valorar las posibles consecuencias: evaluar quién podría verse afectado por cada opción.
  5. Documentar el razonamiento: la transparencia ética exige dejar constancia escrita de las decisiones adoptadas.
  6. Actuar en el mejor interés del paciente: elegir el camino que maximice el beneficio y minimice el daño.

Este proceso convierte la ética en una conducta práctica, no en un ideal abstracto. También permite al psicólogo demostrar responsabilidad ante su colegio profesional y ante la persona atendida.

Establecimiento de límites y relaciones duales

Los límites constituyen los muros invisibles que protegen tanto al terapeuta como al paciente. Los principios éticos advierten explícitamente contra las relaciones que puedan comprometer la objetividad o explotar la confianza. Las relaciones duales - por ejemplo, ser terapeuta y a la vez socio comercial o amigo - pueden difuminar las líneas profesionales.

Cuando no pueden evitarse (como en pueblos pequeños o en círculos profesionales reducidos), el psicólogo debe:

  • Informar abiertamente del solapamiento de roles.
  • Buscar supervisión o consulta externa.
  • Asegurarse de que el bienestar del paciente siga siendo la prioridad.
  • Retirarse de la intervención si la imparcialidad deja de ser posible.

Mantener límites claros favorece el respeto y la previsibilidad. Da seguridad al paciente: la terapia es un espacio protegido, no una extensión de la vida cotidiana.

La confidencialidad es el núcleo de la ética psicológica. En España, está regulada por la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales (LOPDGDD) y por el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea. Toda información clínica debe protegerse con rigor, tanto en formato digital como en papel.

Sin embargo, la confidencialidad no es absoluta. Existen excepciones en las que el psicólogo puede o debe revelar información:

  • Riesgo de daño: cuando el paciente representa un peligro claro para sí mismo o para otros.
  • Obligación de denuncia: casos de abuso infantil, de personas mayores o dependientes, de acuerdo con la legislación española.
  • Mandato judicial: cuando un tribunal exige la presentación de informes o historiales clínicos.

Para manejar estas situaciones de forma ética, el profesional explica desde la primera sesión los límites de la confidencialidad. Esa transparencia fortalece la confianza y permite que la persona decida qué compartir con plena información.

Importante saber: incluso cuando un psicólogo debe romper la confidencialidad por motivos de seguridad, comunica solo la información estrictamente necesaria y documenta todo el proceso. Este equilibrio entre ley y compasión refleja el verdadero significado de la conducta ética.

Los principios éticos no eliminan los dilemas, pero ofrecen una brújula fiable. Cuando surge la duda, el profesional está formado para detenerse, consultar y volver a la pregunta esencial: «¿Qué acción protege mejor el bienestar del paciente y preserva la integridad profesional?»

Principios éticos del psicólogo y derechos de los pacientes

Los principios éticos del psicólogo existen, ante todo, para proteger a quienes acuden a terapia. Garantizan que la relación terapéutica sea un espacio de confianza, respeto y autonomía: valores que constituyen el corazón de la profesión de ayuda. En España, estos principios se integran con la legislación vigente en materia de protección de datos, consentimiento informado y no discriminación.

Principios éticos del psicólogo — dibujo 3

Consentimiento informado y transparencia

El consentimiento informado no es una simple formalidad: es un diálogo ético. Antes de iniciar la terapia, el psicólogo debe explicar claramente la naturaleza y los objetivos del tratamiento, los posibles riesgos, los límites de la confidencialidad y el derecho del paciente a rechazar o interrumpir la intervención en cualquier momento.

Un consentimiento bien informado significa que la persona comprende:

  • En qué consiste la terapia (métodos, frecuencia y duración prevista).
  • Qué información se mantiene en privado y cuándo pueden aplicarse excepciones.
  • Cómo funcionan las tarifas, las cancelaciones o las sesiones online.
  • Su derecho a hacer preguntas o retirar el consentimiento cuando lo considere oportuno.

La transparencia fomenta la colaboración. Sustituye el modelo antiguo de autoridad experta por una relación de cooperación, en la que el paciente es un participante activo en su propio proceso de cambio.

Dimensiones culturales y de justicia social

La ética en psicología no termina en la confidencialidad: también abarca la equidad y la inclusión. El Código Deontológico del COP destaca la justicia y el respeto a la dignidad como principios esenciales, exigiendo que los profesionales consideren los factores sociales y culturales que influyen en cada persona.

En la práctica, esto implica:

  • Ofrecer una atención culturalmente competente mediante la formación continua en diversidad y contextos socioculturales.
  • Utilizar intérpretes o materiales adaptados culturalmente cuando sea necesario.
  • Cuestionar los propios sesgos o prejuicios que puedan afectar a la percepción o al tratamiento.
  • Promover el acceso equitativo a los servicios psicológicos, independientemente del origen, género, orientación o nivel económico.

Cuando el psicólogo ignora los sesgos sistémicos, corre el riesgo de reforzar las mismas desigualdades que la terapia intenta reparar. Por ello, la práctica ética requiere una reflexión constante sobre los privilegios, los prejuicios y las dinámicas de poder.

Protección de las personas vulnerables

Algunos pacientes - como menores, personas mayores o personas con discapacidad - requieren medidas de protección adicionales. Los principios éticos del psicólogo exigen especial atención cuando se trabaja con individuos que no pueden comprender completamente el proceso terapéutico o dar su consentimiento pleno.

Para protegerlos, el profesional debe:

  • Obtener el asentimiento del menor además del consentimiento legal del tutor o tutora.
  • Explicar el proceso terapéutico con un lenguaje comprensible según la edad o las capacidades cognitivas.
  • Colaborar con los cuidadores respetando, en lo posible, la privacidad del paciente.
  • Mantenerse alerta ante signos de abuso o negligencia y comunicar los casos conforme a la ley española.
Grupo vulnerableRiesgo ético principalMedida recomendada
Niños y adolescentesAutonomía limitadaExplicación clara, consentimiento paterno y asentimiento del menor
Personas mayoresDeterioro cognitivo, dependenciaRevisiones frecuentes, comunicación con la familia, respeto a la autonomía
Personas con discapacidadAccesibilidad, comprensión de la informaciónAdaptar materiales y entorno, usar lenguaje claro y directo
Supervivientes de traumaRiesgo de reexperimentaciónEnfoque informado en trauma, pedir consentimiento para técnicas de exposición o contacto físico

El respeto a la dignidad significa no confundir vulnerabilidad con falta de agencia. La atención ética promueve la autonomía y ayuda al paciente a tomar decisiones informadas dentro de los marcos de protección necesarios.

Importante saber: en España, el consentimiento informado y el respeto a los derechos son procesos continuos, no acuerdos puntuales. Revisar estas cuestiones durante el tratamiento mantiene la confianza y evita malentendidos.

En definitiva, la práctica ética es el contrato invisible que mantiene la seguridad terapéutica. Cuando los psicólogos respetan el consentimiento, la inclusión y la protección, convierten los valores abstractos en actos reales de cuidado.

Supervisión, autocuidado y resiliencia ética en psicología

Detrás de cada profesional competente hay una estructura de reflexión y responsabilidad. Los principios éticos del psicólogo exigen una supervisión constante, consulta y autorregulación para mantener la competencia profesional. La ética no es una asignatura que se estudia una vez, sino una práctica continua de autoconciencia y humildad.

Cuándo buscar consulta o supervisión

Las decisiones éticas rara vez se toman en aislamiento. El Código Deontológico del COP recomienda recurrir a la supervisión en los siguientes casos:

  • Cuando un caso despierta emociones intensas o contratransferencia.
  • Cuando los límites profesionales se perciben difusos.
  • Cuando se asumen múltiples roles que pueden generar conflicto de intereses.
  • Cuando la situación profesional excede la propia formación o experiencia.

La supervisión aporta una mirada externa. Debatir los dilemas con otro profesional cualificado ayuda a prevenir sesgos, garantizar la seguridad del paciente y confirmar que las decisiones se ajustan a los principios éticos. No es señal de debilidad, sino una medida de responsabilidad.

En la práctica clínica española, la supervisión se considera también una herramienta de transparencia y aprendizaje. Al consultar de manera abierta, los psicólogos muestran a sus colegas y alumnos que la reflexión ética forma parte de la madurez profesional.

Ética del autocuidado y la competencia

El ejercicio ético depende de la capacidad del profesional para actuar con claridad y empatía. El cansancio, el estrés personal o los problemas de salud pueden nublar el juicio. Por eso, los principios éticos relacionan explícitamente el autocuidado con la competencia profesional.

El psicólogo tiene la obligación ética de vigilar su propio bienestar físico y emocional. Entre las medidas recomendadas se incluyen:

  • Tomar descansos o vacaciones planificadas para evitar la fatiga por compasión.
  • Participar en grupos de apoyo o acudir a terapia personal cuando sea necesario.
  • Mantener una carga de trabajo equilibrada.
  • Separar claramente la vida laboral de la personal.

El autocuidado no es un lujo, sino un mantenimiento ético. Cuidarse a uno mismo protege al paciente de errores derivados del agotamiento o la desconexión emocional.

Apoyo organizativo y ética sistémica

La ética no depende solo del individuo: las instituciones también tienen un papel decisivo en sostener o debilitar la integridad profesional. Los entornos de trabajo que ignoran la sobrecarga, niegan la supervisión o desvalorizan el bienestar emocional aumentan el riesgo de violaciones éticas.

El Consejo General de la Psicología y diversas asociaciones recomiendan medidas estructurales como:

  • Límites razonables en la carga de casos.
  • Acceso a supervisión y grupos de consulta regulares.
  • Canales confidenciales para comunicar preocupaciones éticas.
  • Formación continua en diversidad cultural y prevención del desgaste profesional.
Desafío éticoRiesgo habitualRespuesta organizativa recomendada
Fatiga por compasiónAgotamiento emocionalSesiones obligatorias de revisión o apoyo entre colegas
Confusión de límitesSuperposición de rolesPolíticas institucionales claras y acceso a consulta ética
Errores de documentaciónSobrecarga laboral, fatigaSistemas de registro simplificados y apoyo administrativo
Síndrome de burnout y rotación del personalEstrés crónicoReducción de carga, horarios flexibles y recursos de bienestar

La ética resiliente es una responsabilidad compartida. La atención plena individual y el respaldo institucional deben funcionar conjuntamente para mantener una práctica segura y humana.

La supervisión y el autocuidado recuerdan que el psicólogo, antes que profesional, es una persona. La fortaleza ética no surge de la perfección, sino de la conciencia: de la valentía de detenerse, reflexionar y pedir ayuda antes de que aparezca el daño.

Desafíos éticos frecuentes y cómo los psicólogos los resuelven

Incluso los profesionales más conscientes se enfrentan a momentos de duda. Los principios éticos del psicólogo no eliminan los dilemas, pero ofrecen una ruta estructurada para gestionarlos. Reconocer los patrones de los conflictos éticos permite actuar con claridad en lugar de con miedo.

Dilemas éticos más comunes en la práctica

Entre los problemas más habituales a los que se enfrentan los psicólogos se encuentran:

  • Cruces de límites: identificarse en exceso con un paciente o mantener contactos no clínicos.
  • Vulneraciones de confidencialidad: revelaciones accidentales a través del correo electrónico, notas o plataformas de telepsicología.
  • Límites de competencia: aceptar casos fuera del ámbito de formación o especialidad.
  • Falta de sensibilidad cultural: ignorar la influencia de la cultura o la identidad en el diagnóstico y tratamiento.
  • Errores de documentación: registros incompletos o sesgados que afectan a la continuidad de la atención.

Cada desafío requiere equilibrar valores éticos: beneficencia frente a autonomía, honestidad frente a compasión, confidencialidad frente a seguridad.

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Ejemplos de casos reales

Conflicto de límites en comunidades pequeñas: Una psicóloga en un entorno rural descubre que una nueva paciente es pareja de un compañero de trabajo. En lugar de rechazar el caso de inmediato, consulta con una supervisora, evalúa los riesgos y valora si puede derivar a otra profesional. La decisión final equilibra el acceso a la atención (justicia) con la imparcialidad (integridad).

Competencia cultural en terapia: Un paciente bilingüe expresa su frustración porque la terapeuta evita hablar sobre discriminación. Reconociendo su propio sesgo implícito, la psicóloga se forma en humildad cultural e invita al diálogo abierto. Esta decisión refuerza la justicia y el respeto a la dignidad.

Confidencialidad y deber de protección: Cuando un paciente revela intención de causar daño, la profesional debe actuar pese a la promesa de confidencialidad. Siguiendo el Código Deontológico y la legislación española, contacta con las autoridades competentes y documenta cada paso, combinando transparencia y compasión.

Proceso de comunicación y rendición de cuentas

La autorrevisión ética es un signo de profesionalidad. Cuando los psicólogos detectan una posible falta - propia o de un colega - disponen de varios caminos:

  • Consultar de forma confidencial con una comisión de ética o una supervisora.
  • Comunicar el caso al colegio profesional correspondiente si existe riesgo o daño.
  • Colaborar de buena fe con las investigaciones.
  • Documentar todas las comunicaciones y decisiones para mantener la trazabilidad.

En España, como en otros países europeos, los colegios profesionales tienen la obligación de atender las denuncias éticas y velar por la protección del paciente. Actuar con rapidez suele evitar la escalada y protege tanto a quien recibe atención como al propio profesional.

Principios éticos frente a situaciones reales

Principio éticoSituación frecuenteAcción correctivaResultado clave
Beneficencia / No maleficenciaLa terapeuta se sobrecarga y muestra irritabilidad con los pacientesTomar un descanso, buscar supervisiónRecuperación de la empatía y reducción del riesgo de daño
Fidelidad / ResponsabilidadUn paciente regala un obsequio de gran valorRechazarlo con amabilidad y explorar su significadoMantener los límites y la confianza
IntegridadPresión para modificar informes o diagnósticosNegarse y explicar las normas legalesPreservar la honestidad y la legalidad
JusticiaUn centro solo atiende a pacientes con seguro privadoProponer un sistema de tarifas ajustadas o derivacionesGarantizar el acceso equitativo a la atención
Respeto a la dignidadUn paciente de minoría cultural se siente incomprendidoFormarse en competencia cultural y disculparseMejor alianza terapéutica e inclusión
Importante saber: los colegios profesionales consideran la autorrevisión y la consulta señales de fortaleza, no de debilidad. La transparencia demuestra madurez moral y refuerza la confianza pública en la psicología.

Construir confianza ética

La confianza ética se desarrolla con la práctica: reconocer señales de alerta, pedir orientación y documentar el razonamiento. Con el tiempo, los psicólogos interiorizan el proceso y disminuyen la ansiedad ante nuevas situaciones. El objetivo no es la perfección moral, sino la responsabilidad, la empatía y el crecimiento constante.

Por qué los principios éticos del psicólogo generan confianza pública y mejor atención

Los principios éticos del psicólogo no son simples obligaciones profesionales: constituyen la base de la confianza pública en la atención psicológica. Cada vez que un profesional respeta la confidencialidad, reconoce un error o busca supervisión, fortalece el vínculo invisible entre la ciencia y la humanidad.

Confianza del paciente y alianza terapéutica

La terapia se sostiene en la confianza. Las personas comparten información profundamente personal con la expectativa de que el psicólogo protegerá su dignidad y su intimidad. Cuando los principios éticos se aplican de manera coherente - a través del consentimiento informado, la comunicación transparente y la retroalimentación honesta - , los pacientes se sienten seguros para implicarse plenamente.

La investigación del Consejo General de la Psicología y de la APA muestra que la fortaleza de la alianza terapéutica es uno de los mejores predictores del éxito del tratamiento, independientemente del enfoque o la técnica. La coherencia ética transforma la competencia profesional en seguridad emocional.

Prevención del desgaste profesional mediante la conciencia ética

La ética también protege al terapeuta. Los psicólogos que respetan sus límites, buscan supervisión y practican el autocuidado tienen menos riesgo de sufrir fatiga por compasión o daño moral. Entender la reflexión ética como una forma de autorregulación previene el deterioro emocional que conduce al agotamiento.

En la práctica, esto significa preguntarse con regularidad:

  • ¿Estoy actuando dentro de los límites de mi competencia?
  • ¿Me siento emocionalmente equilibrado y objetivo?
  • ¿He pedido orientación cuando he tenido dudas?

Responder afirmativamente a estas preguntas mantiene tanto el bienestar como la estabilidad ética. Un profesional consciente detecta antes los signos de malestar - en sí mismo o en sus pacientes - y puede actuar antes de que se produzca un daño.

Principios éticos del psicólogo — dibujo 5

Impacto social a largo plazo

Los psicólogos éticos influyen más allá de cada consulta individual: moldean la comprensión pública de la salud mental. Cuando manejan con integridad los límites, la confidencialidad y las diferencias culturales, combaten el estigma y fomentan una cultura de respeto. Este efecto se extiende a la educación, las políticas sociales y los programas comunitarios.

Con el tiempo, la coherencia ética demuestra que la atención psicológica puede ser segura, inclusiva y justa. Así se construye una sociedad donde acudir a terapia no se percibe como un riesgo, sino como un acto de fortaleza.

Importante saber: en España, como en otros países europeos, mantener la ética no es solo una virtud personal, sino una responsabilidad social. La credibilidad de la psicología como ciencia y profesión depende de las decisiones éticas cotidianas de quienes la ejercen.

La ética actúa a la vez como escudo y como espejo: protege a quienes buscan ayuda y refleja la integridad de quienes la ofrecen. A través de ella, los psicólogos no solo obtienen la habilitación profesional, sino también lo más valioso: la confianza, la verdadera moneda de la sanación.

Referencias

1. Consejo General de la Psicología de España. Código Deontológico del Psicólogo.

2. Consejo General de la Psicología de España. Buenas prácticas en la atención telepsicológica. 2023.

3. Substance Abuse and Mental Health Services Administration (SAMHSA). Estrategias organizativas frente al burnout en profesionales de la salud mental. 2022.

4. Harvard Health Publishing. Por qué los terapeutas necesitan límites éticos. 2023.

Conclusión

Los principios éticos son el pulso vital de la psicología. Transforman la moral abstracta en acciones cotidianas: protegen al paciente, orientan al profesional y consolidan la confianza pública. Cuando el psicólogo actúa con honestidad, justicia y empatía, la terapia se convierte en un espacio donde sanar resulta posible y seguro.

Cumplir los principios éticos no significa evitar errores, sino ejercer la humanidad con rigor. La reflexión, la supervisión y la compasión no son complementos: son las herramientas que sostienen la calidad de la atención y el bienestar de quien la ofrece.

Si alguna vez te sientes confundido, inseguro o afectado - como paciente o profesional - , pide ayuda. En España, puedes contactar con los servicios de emergencia llamando al 112, o con líneas especializadas de apoyo psicológico como el 024 (asistencia en crisis y prevención del suicidio). La ética comienza con ese gesto: reconocer la necesidad y buscar acompañamiento.

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los principales principios éticos de un psicólogo?

Según el Código Deontológico del Consejo General de la Psicología de España, los cinco principios fundamentales son: beneficencia y no maleficencia, fidelidad y responsabilidad, integridad, justicia y respeto por los derechos y la dignidad de las personas.

¿Por qué son importantes los principios éticos en psicología?

Los principios éticos aseguran que la terapia sea un espacio seguro, confidencial y justo. Protegen a las personas de posibles daños y guían la conducta profesional.

¿Qué ocurre si un psicólogo incumple las normas éticas?

Las infracciones éticas pueden ser revisadas por el colegio profesional. Las sanciones varían desde la supervisión obligatoria hasta la suspensión o retirada de la habilitación.

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