14 de noviembre de 2025
14 de noviembre de 2025El material ha sido actualizado
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Interpretación del Animal Inexistente: cómo entienden los psicólogos los dibujos simbólicos

Interpretación del Animal Inexistente: cómo entienden los psicólogos los dibujos simbólicos

Muchas personas sienten una mezcla de curiosidad e incertidumbre la primera vez que oyen hablar de las pruebas basadas en dibujos simbólicos. En psicología, la interpretación del animal inexistente es una técnica proyectiva que ayuda a explorar temas emocionales, estilos de resolución de problemas y la forma en que una persona organiza su mundo interno. No es una herramienta diagnóstica y no puede asignar ninguna etiqueta clínica, pero sí ofrece una vía suave para comprender cómo se expresa alguien sobre el papel.

La idea es sencilla: cuando te piden dibujar un animal que no existe, la mente recurre de manera simultánea a la imaginación, la memoria y la emoción. El dibujo se convierte en una combinación de creatividad e intuición, revelando patrones que pueden servir como punto de partida en una entrevista clínica. Un psicólogo colegiado puede fijarse en elementos como el movimiento, el tamaño, la orientación o ciertos rasgos, no para juzgar, sino para comprender cómo percibes los retos, los límites o la sensación de seguridad.

En esta guía conocerás cómo utilizan los psicólogos este método proyectivo, qué pueden reflejar distintos elementos del dibujo y en qué momentos puede ser útil comentar tus reacciones con un terapeuta. También verás cómo encaja esta prueba dentro de otras técnicas proyectivas empleadas en distintos contextos clínicos y cómo abordar la conversación con un profesional si tienes preguntas.

Interpretación del Animal Inexistente: cómo entienden los psicólogos los dibujos simbólicos — dibujo 2

Qué es la prueba del animal inexistente y por qué la utilizan los psicólogos

La prueba del animal inexistente es una tarea proyectiva de dibujo que invita a la persona a crear, desde cero, una criatura imaginaria. Como ese animal no existe en la realidad, la mente no puede apoyarse en plantillas conocidas. En su lugar, el dibujo refleja una mezcla espontánea de imaginación, emoción y significado personal. Para los psicólogos, esto ofrece una pequeña ventana a la forma en que alguien organiza sus pensamientos, se enfrenta a situaciones desconocidas y expresa temas internos de manera simbólica.

La base proyectiva

Las técnicas proyectivas parten de la idea de que las personas expresan de manera natural partes de su mundo interno a través de tareas creativas. Cuando alguien dibuja una criatura imaginaria, no sigue un guion; responde desde la intuición, las preferencias y el tono emocional. Los psicólogos utilizan esta libertad para observar cómo afronta una persona la ambigüedad, la estructura y el control. Esto no revela patología; resalta tendencias que pueden explorarse con seguridad en la conversación clínica.

La prueba del animal inexistente suele utilizarse junto con entrevistas o herramientas estandarizadas. En la práctica clínica contemporánea, estas tareas funcionan como material complementario que ayuda a comprender cómo se vive una persona a sí misma y a su entorno. Tal como señalan diversos centros académicos en sus guías de evaluación, las tareas simbólicas pueden revelar temas emocionales que no siempre emergen mediante preguntas directas.

Cómo el dibujo simbólico favorece la comprensión emocional

Los dibujos simbólicos pueden mostrar cómo una persona afronta los retos o cómo representa la seguridad, el peligro o la autonomía. Por ejemplo, un animal orientado hacia delante puede indicar preparación o vigilancia, mientras que uno que mira hacia atrás puede reflejar evitación o duda. La posición de la criatura en la hoja también puede sugerir cómo se sitúa la persona en relación con su entorno.

Ahora bien, estas interpretaciones no son conclusiones. Son puntos de partida, invitaciones que permiten al psicólogo formular preguntas más significativas. Una criatura con una coraza muy exagerada puede dar pie a hablar sobre sensaciones de sobreprotección o cautela, mientras que un ser pequeño y delicado puede abrir una conversación sobre vulnerabilidad. Cada detalle se considera dentro del contexto personal, no de forma aislada.

Los dibujos proyectivos destacan especialmente el tono emocional. Algunas personas crean animales dinámicos y llenos de vida, mientras que otras dibujan figuras rígidas o casi mecánicas. Algunas eligen rasgos suaves; otras, trazos más afilados. No hay opciones correctas o incorrectas. Estas decisiones ayudan a mostrar la relación de cada individuo con la energía, los límites y la expresión personal.

Lo que esta prueba no puede diagnosticar

A pesar de la creencia popular, ningún dibujo proyectivo, incluido el animal inexistente, puede diagnosticar un trastorno de salud mental. No puede determinar ansiedad, trauma, trastornos de la personalidad ni ninguna etiqueta clínica. En la práctica profesional, los psicólogos utilizan métodos múltiples que incluyen entrevistas, herramientas estandarizadas y una exploración conjunta.

El dibujo nunca se interpreta como prueba de un trastorno. Más bien señala temas que pueden explorarse en un marco seguro y sin juicios. Esta distinción es fundamental dentro de la ética profesional avalada por organismos como el Consejo General de la Psicología de España y recogida en la formación actual en evaluación psicológica.

Cómo interpretan los psicólogos un dibujo de un animal inexistente

Cuando una persona esboza una criatura imaginaria, aparecen mezclados la creatividad, el tono emocional y las elecciones intuitivas. Los psicólogos no buscan códigos ocultos ni significados rígidos. Observan cómo el dibujo expresa temas que pueden apoyar una conversación clínica reflexiva. El objetivo no es juzgar, etiquetar ni diagnosticar, sino comprender cómo organiza la persona su mundo interno y externo mediante la forma simbólica.

Estructura, forma y dirección del movimiento

Una de las primeras cosas que observan los psicólogos es la estructura global. Una criatura dibujada con una forma clara y equilibrada puede reflejar una preferencia por el orden o la previsibilidad, mientras que unas proporciones inesperadas pueden sugerir pensamiento flexible o una emocionalidad más suelta. Ninguna de estas tendencias es buena o mala; simplemente muestra cómo maneja la persona la ambigüedad.

La dirección del movimiento también puede aportar información. Un ser orientado hacia la derecha puede aludir a impulso o acción; uno orientado hacia la izquierda puede relacionarse con introspección, prudencia o recuerdo. Cuando el animal mira de frente, la postura puede transmitir preparación o vigilancia. Estos temas solo adquieren sentido al integrarse en la historia personal; nunca se interpretan por separado.

La energía del dibujo también importa. Una figura simétrica y serena puede reflejar control o planificación cuidadosa. Una forma inclinada o dinámica puede sugerir espontaneidad o impulso emocional. Los psicólogos utilizan estas observaciones para formular preguntas, no conclusiones.

Interpretación del Animal Inexistente: cómo entienden los psicólogos los dibujos simbólicos — dibujo 3

Rasgos corporales y añadidos simbólicos

Las criaturas imaginarias suelen incluir alas, cuernos, garras, escudos, extremidades adicionales o armaduras fantásticas. Estos elementos no significan algo de forma automática, pero pueden señalar motivos emocionales que merece la pena explorar.

  • alas que pueden reflejar deseo de libertad o movilidad;
  • armaduras o pinchos que pueden expresar protección o defensividad;
  • extremidades muy grandes que pueden indicar foco en la acción o la competencia;
  • rasgos pequeños o frágiles que pueden relacionarse con vulnerabilidad o dudas sobre la propia valía.

Los psicólogos interpretan estas elecciones preguntándose: “¿Para qué sirve este rasgo en la criatura?”. La respuesta abre una conversación suave sobre cómo la persona entiende la fuerza, la seguridad, los límites o la identidad.

A veces, las personas añaden elementos simbólicos como herramientas, armas o expresiones faciales marcadas. Una herramienta puede señalar un estilo orientado a resolver problemas. Un arma puede reflejar miedo más que agresividad. Una expresión sonriente puede sugerir accesibilidad, mientras que un rostro neutro puede relacionarse con reserva emocional. De nuevo, el significado surge del diálogo y el contexto.

Tamaño, orientación y uso del espacio

El lugar donde la criatura aparece en la hoja puede ofrecer pistas sobre cómo se sitúa alguien dentro de su entorno. Un dibujo situado en la parte superior puede apuntar a aspiración o distancia. Colocar la figura abajo puede sugerir peso, cansancio o necesidad de base. Un animal centrado suele transmitir estabilidad o equilibrio.

El tamaño también tiene importancia. Una criatura grande puede expresar intensidad, seguridad o deseo de hacerse visible. Una figura muy pequeña puede relacionarse con cautela, modestia o sensación de limitación. En la práctica clínica europea contemporánea, estos temas se entienden como orientativos, no diagnósticos. El dibujo amplía la conversación, no la sustituye.

La orientación, ya sea hacia arriba, hacia abajo, hacia delante o hacia atrás, añade matices. Un movimiento ascendente puede conectarse con la ambición o la fantasía; uno descendente puede relacionarse con introspección o prudencia. Algunos dibujos se expanden a lo ancho de la página, lo que puede expresar amplitud, inquietud o necesidad de espacio.

Integrar las observaciones en una entrevista clínica

Lo interesante es que la interpretación no se realiza únicamente sobre el papel. Los psicólogos integran las observaciones visuales dentro de una entrevista colaborativa. Pueden preguntar:

  • “¿Qué hace esta criatura?”
  • “¿En qué entorno vive?”
  • “¿Qué parte te resultó más fácil o más difícil de dibujar?”
  • “¿Cómo se protege o cómo se mueve en su mundo?”

Estas preguntas crean un espacio donde la persona puede hablar sobre temas que le importan, como autonomía, miedo, responsabilidad, creatividad, conflicto o resiliencia. El dibujo se convierte en un punto de partida para la comprensión, no en una respuesta cerrada. Este enfoque colaborativo encaja con las buenas prácticas clínicas que ponen el acento en la transparencia y el significado compartido.

Qué pueden sugerir distintos elementos del dibujo (sin diagnosticar)

Un dibujo de un animal inexistente puede resaltar temas relacionados con la emoción, la conducta o la autopercepción, pero no puede diagnosticar ninguna condición clínica. Los psicólogos utilizan estas pistas simbólicas para iniciar conversaciones que aclaren cómo experimenta una persona su mundo interno y su realidad cotidiana. Cada elemento se valora dentro del contexto: la historia de vida, el trasfondo cultural y el estado emocional del momento.

Temas de protección, miedo o confianza

A veces, los rasgos añadidos a un animal imaginario apuntan a cómo piensa alguien sobre la seguridad o la fortaleza. Elementos protectores como caparazones, pinchos o corazas pueden reflejar deseo de mantenerse a salvo, sobre todo si la persona se siente insegura o sobrepasada. En cambio, criaturas con rasgos suaves u “abiertos” pueden expresar confianza, juego o tendencia a afrontar las situaciones de forma directa.

El tono emocional también puede verse en la postura. Animales dibujados en posiciones defensivas, agachados o con alerta exagerada pueden señalar preocupación o tensión interna. Posturas erguidas o expansivas pueden relacionarse con confianza o disposición. Estas interpretaciones nunca se toman al pie de la letra; sirven para orientar la reflexión clínica.

Patrones cognitivos y emocionales en forma simbólica

La manera en que se construye la criatura suele decir algo sobre cómo piensa alguien y cómo resuelve los problemas. Un dibujo lleno de detalles pequeños o con una simetría muy precisa puede apuntar a una persona que valora la estructura y la claridad. Un boceto más suelto o juguetón puede reflejar una mente rápida, flexible o inclinada a improvisar. Algunas criaturas parecen casi mecánicas; otras transmiten suavidad y vida. Algunas se aferran al suelo; otras flotan o se elevan. Cada versión abre una ventana distinta al estilo de pensamiento, creación y gestión emocional de la persona.

Estas elecciones simbólicas suelen rozar temas más amplios: independencia, tensión, esperanza, presión o capacidad de resistencia. Extremidades adicionales pueden sugerir que alguien está asumiendo demasiadas responsabilidades. Las alas pueden aludir al deseo de escapar, aspirar a más o simplemente respirar con más libertad. Las corazas gruesas o pieles robustas pueden conectar con la autoprotección, mientras que cuerpos pequeños o delicados pueden reflejar incertidumbre o sensibilidad emocional.

Estos temas no pueden interpretarse sin diálogo. Un psicólogo puede preguntar: “¿Qué parte de esta criatura te llama más la atención?” o “¿Cómo sobrevive este ser en su mundo?”. La respuesta aporta un significado que el dibujo por sí solo no puede ofrecer.

Tabla: elementos habituales y posibles temas psicológicos

(Se utiliza como herramienta de conversación, nunca como cuadro diagnóstico.)

Elemento del dibujo Posible tema psicológico Cuándo profundizan los clínicos
Cuerpo grande o postura amplia Confianza, intensidad, necesidad de visibilidad Cuando la persona menciona presión o sobrecarga
Criatura muy pequeña o comprimida Cautela, modestia, creencias autolimitantes Cuando aparecen expresiones de indefensión
Coraza, pinchos o caparazón Defensa, autoprotección, miedo a ser herido Cuando se detecta evitación emocional en la entrevista
Alas o movimiento flotante Aspiración, escape, fantasía, flexibilidad Cuando se habla de objetivos o afrontamiento del estrés
Extremidades múltiples o herramientas Sobrecarga, esfuerzo, ingenio, recursos Cuando la persona describe agotamiento o exceso de responsabilidades
Postura inclinada o inestable Tensión, desequilibrio, impulso emocional Cuando se menciona inestabilidad en el día a día
Rostro neutro o muy mínimo Reserva emocional, privacidad, contención Cuando la persona muestra dificultad para expresar sentimientos

Las pruebas proyectivas solo adquieren sentido cuando se integran con la narrativa personal. Si la persona siente miedo, confusión o activación emocional al ver su propio dibujo, esa reacción se vuelve clínicamente relevante. Los psicólogos integran estos momentos con cuidado, siguiendo principios éticos centrados en la colaboración y la comprensión compartida.

Cuándo puede un dibujo de un animal inexistente indicar la necesidad de acudir a un terapeuta

Un dibujo de un animal inexistente no es una herramienta diagnóstica, pero puede resaltar temas emocionales que resulten pesados, confusos o difíciles de abordar en solitario. En la práctica clínica, los psicólogos no se fijan solo en el dibujo, sino también en la reacción que provoca crearlo. Cuando alguien se siente sobrepasado, angustiado o sacudido por lo que ha dibujado, esa respuesta emocional puede requerir un espacio de apoyo. El dibujo actúa como señal para detenerse, reflexionar y considerar ayuda adicional.

Cuando los temas emocionales se vuelven abrumadores

Algunas personas terminan el dibujo y, de inmediato, sienten incomodidad. Pueden verse inquietas por la apariencia de la criatura o sorprendidas por la intensidad de lo que surgió en la hoja. Un dibujo con imágenes violentas o muy marcadas por el miedo no implica automáticamente peligro; muchas personas canalizan la ansiedad de forma simbólica. Sin embargo, puede resultar útil explorar por qué aparecieron esos temas.

Si el dibujo refleja tensión persistente, desesperanza o agotamiento emocional, el psicólogo puede sugerir una conversación más profunda. El enfoque nunca se centra en juzgar la obra, sino en comprender las emociones que la acompañan.

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Malestar durante o después de la tarea de dibujo

En ocasiones, es el propio proceso - no la imagen final - el que señala la necesidad de apoyo. La persona puede sentirse frustrada, bloqueada o excesivamente autocrítica mientras dibuja. Otras relatan tristeza, entumecimiento emocional o pensamientos acelerados. Si crear la criatura despierta emociones intensas que permanecen después, este puede ser un indicio relevante de que hablar con un profesional podría resultar beneficioso.

En la práctica clínica, los psicólogos suelen prestar atención a:

  • dificultad para iniciar o terminar el dibujo;
  • ansiedad intensa o vergüenza durante la tarea;
  • desconexión emocional o retraimiento después;
  • comentarios de desesperanza o de sentirse “roto”;
  • miedo a lo que el dibujo pueda “mostrar”.

Estas reacciones se atienden con cuidado, no con alarma. Simplemente orientan los siguientes pasos de apoyo.

Guía de crisis en España (024, 112)

Si el dibujo incluye temas explícitos de autolesión o si la persona expresa pensamientos de no querer seguir viviendo, los profesionales lo toman en serio. El contenido emocional en una obra no diagnostica el riesgo, pero abre la puerta a hablar sobre seguridad y contención.

Un recordatorio importante para cualquier persona en España:

  • Llama al 024, la línea de atención a la conducta suicida, disponible las 24 horas.
  • Si existe un peligro inmediato, llama al 112.

Estos recursos son confidenciales, funcionan todos los días y están diseñados para apoyar en momentos de dolor emocional.

En la mayoría de las situaciones, un dibujo de un animal inexistente se convierte simplemente en una herramienta de reflexión. Sin embargo, cuando despierta reacciones intensas, acudir a un terapeuta puede aportar claridad, alivio y estabilidad.

Cómo encaja esta prueba con otros métodos proyectivos

Las técnicas proyectivas tienen una larga tradición en la evaluación psicológica, especialmente en situaciones donde las preguntas directas no capturan toda la complejidad emocional. La prueba del animal inexistente es una de las más sencillas y flexibles dentro de este conjunto. Invita a la imaginación sin restricciones, lo que facilita que muchas personas participen sin sentirse expuestas o juzgadas. En la práctica clínica, suele combinarse con otros métodos proyectivos para obtener una comprensión más completa del mundo interno de la persona.

Similitudes y diferencias

La tarea del animal inexistente comparte ciertos aspectos conceptuales con métodos proyectivos bien conocidos, como:

  • el Test de Rorschach, que invita a interpretar formas ambiguas mediante un sistema de codificación estructurado;
  • el Test de Apercepción Temática (TAT), que pide crear historias a partir de imágenes, revelando temas narrativos;
  • el test Casa-Árbol-Persona (HTP), que explora cómo alguien representa elementos básicos de la vida cotidiana y de su autoconcepto.

La diferencia es que el animal inexistente elimina cualquier referencia al mundo real y pide inventar una criatura totalmente imaginaria. Esta libertad lo convierte en un método útil para explorar temas relacionados con la agencia personal, la creatividad y el tono emocional sin la presión de “hacerlo bien”. También es menos estructurado que otras técnicas, de modo que los psicólogos se apoyan en gran medida en el diálogo, el contexto y las asociaciones personales para encontrar significado.

Por qué los clínicos combinan métodos en la práctica psicológica

En la práctica contemporánea en España y Europa, la evaluación se basa en un modelo multimétodo y colaborativo. Los psicólogos rara vez se apoyan en una única herramienta - y mucho menos en una prueba proyectiva aislada - porque cada método ilumina aspectos diferentes del funcionamiento psicológico. Un profesional puede combinar:

  • una medida estandarizada del estado de ánimo o la ansiedad;
  • una entrevista clínica;
  • una tarea de observación o una actividad estructurada;
  • y uno o dos elementos proyectivos, como el dibujo del animal inexistente.

Este enfoque garantiza interpretaciones más ajustadas y respetuosas con la historia personal. Además, encaja con las guías de buenas prácticas promovidas por el Consejo General de la Psicología y por marcos europeos centrados en la transparencia, el consentimiento informado y la integración de múltiples fuentes de información.

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La idea clave es que los dibujos proyectivos son puntos de partida, no veredictos. Ayudan a mostrar patrones emocionales que quizá no se expresen de forma directa, pero adquieren significado únicamente cuando se integran con el diálogo, la historia vital y las herramientas estandarizadas. Utilizados con sensibilidad, ofrecen una forma humana y creativa de explorar la experiencia interna de una persona, sin convertirse en una herramienta que juzga o etiqueta.

Cómo hablar con un psicólogo sobre tu dibujo

Comentar un dibujo simbólico puede resultar delicado, especialmente si la imagen es extraña, intensa o emocionalmente cargada. En la práctica clínica, los psicólogos comprenden que las tareas creativas pueden despertar sentimientos contradictorios. Su función es ayudarte a explorar esas reacciones con claridad y cuidado, no valorar la obra en sí. La conversación sobre un dibujo de un animal inexistente es un proceso colaborativo donde tu perspectiva importa tanto como las observaciones del profesional.

Preguntas que puedes hacer a un profesional colegiado

Muchas personas no saben por dónde empezar cuando comentan un dibujo simbólico. Plantear preguntas abiertas y sencillas ayuda a construir una comprensión compartida. Puedes preguntar:

  • “¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de mi dibujo?”
  • “¿Cómo sueles interpretar detalles simbólicos como el tamaño o el movimiento?”
  • “¿De qué manera encaja este dibujo dentro de la evaluación general?”
  • “¿Hay algo aquí que consideres útil para que exploremos juntos?”

Estas preguntas mantienen el proceso claro y orientado. También refuerzan la idea de que el dibujo es solo una parte de tu historia, no un juicio aislado.

Cómo es la colaboración en la práctica psicológica

En la práctica clínica en España, los profesionales están formados para integrar el material proyectivo con otras formas de evaluación. Esto significa que tienden a combinar el dibujo con preguntas de entrevista, cuestionarios estandarizados y ejemplos de la vida cotidiana. El objetivo no es “descifrar” la criatura, sino comprender cómo los temas que aparecen en el dibujo se relacionan con la experiencia real de la persona.

Tu interpretación tiene tanto peso como la del profesional. Si te desconcierta algún elemento, como un arma, unas alas o una expresión facial extraña, puedes preguntar sin problema: “¿Cómo interpretarías esto?” o “¿Por qué crees que lo he dibujado así?”. Lo habitual es que el psicólogo responda con curiosidad, no con certezas cerradas.

Si algo del dibujo te preocupa, es válido decirlo. Los psicólogos esperan este tipo de reacciones y las abordan con delicadeza. En muchos casos, hablar sobre la imagen conduce a reflexionar sobre el estrés, los límites, la expresión personal o la capacidad de recuperación. Es un diálogo, no un examen.

En última instancia, comentar tu dibujo es una forma de poner palabras a tu propio lenguaje simbólico. Un profesional competente te ayuda a conectar los puntos, pero el significado se construye de manera conjunta, apoyado en la transparencia, el respeto y el cuidado.

Referencias

1. Consejo General de la Psicología de España. Métodos proyectivos en evaluación psicológica. 2023.

2. Ministerio de Sanidad. Salud mental y bienestar emocional. 2023.

3. Instituto de Salud Carlos III. Evaluación psicológica y recursos de atención. 2023.

4. Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Ministerio de Sanidad. Recursos de apoyo en salud mental y adicciones. 2022.

5. Consejo General de la Psicología de España. Recomendaciones sobre evaluación y práctica profesional. 2023.

Conclusión

El dibujo de un animal inexistente ofrece una oportunidad poco habitual de expresar imaginación y emoción sin reglas estrictas. En lugar de diagnosticar o etiquetar, los psicólogos utilizan esta técnica proyectiva para abrir conversaciones que aclaren cómo vive la persona su mundo interno. El dibujo se convierte en un puente que une la expresión creativa con una mayor comprensión de uno mismo.

Si tu criatura ha despertado emociones intensas o no sabes muy bien cómo interpretar tu reacción, hablar con un psicólogo o psicóloga puede ayudarte a dar sentido a lo que sientes en un entorno de apoyo y sin juicios. Y si en algún momento te sientes desbordado o en peligro, recuerda que hay ayuda disponible en España: puedes llamar al 024 para recibir apoyo en momentos de crisis emocional o al 112 en una emergencia inmediata.

Preguntas frecuentes

¿La prueba del animal inexistente es una herramienta psicológica real?

Sí. Es una técnica de dibujo proyectivo que se utiliza en algunas evaluaciones y en determinados contextos terapéuticos. No es diagnóstica por sí sola, pero puede resaltar temas emocionales y apoyar la conversación con un psicólogo o psicóloga.

¿Que mi dibujo sea extraño significa que tengo un problema?

No. Un solo dibujo no puede diagnosticar nada. Los profesionales de la psicología consideran las imágenes proyectivas como puntos de partida para la conversación, no como pruebas de un trastorno. Tu reacción emocional ante el dibujo suele ser más importante que la imagen en sí.

¿Cómo interpretan los psicólogos detalles como las alas o la armadura?

Se fijan en patrones simbólicos, como la protección, el movimiento o la vulnerabilidad, y los exploran a través de preguntas. Rasgos como alas o armaduras no tienen significados fijos. Su sentido aparece en la conversación con la persona, dentro de su historia y contexto.

¿Debería acudir a terapia si mi dibujo me ha inquietado?

Si el dibujo ha despertado emociones intensas o te ha dejado con una sensación de inquietud, un profesional puede ayudarte a explorar esas reacciones de manera segura. Si alguna vez sientes que corres riesgo de hacerte daño o de hacer daño a otra persona, en España puedes llamar al 024 o al 112 en caso de emergencia.

¿Esta prueba se parece al Rorschach o al TAT?

Pertenece a la misma familia de métodos proyectivos, pero es más sencilla y menos estructurada. A diferencia del Rorschach o del TAT, la prueba del animal inexistente se basa por completo en la imaginación personal y no tiene un sistema de puntuación preestablecido.

¿Pueden utilizar esta prueba tanto niños como adultos?

Sí. La tarea se adapta con facilidad a distintas edades. Los niños suelen abordarla de forma más lúdica, mientras que las personas adultas pueden detenerse más en el significado simbólico. En todos los casos, el dibujo se interpreta de manera colaborativa y nunca de forma juzgadora.

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