Ética profesional de un psicólogo: lo que las personas deben saber sobre seguridad, límites y confianza
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Comenzar una terapia puede despertar una mezcla de alivio, esperanza e incertidumbre. Al compartir experiencias personales con un profesional acreditado, es natural preguntarse cómo se garantizan la seguridad, el respeto y la confidencialidad. La ética profesional de la psicología está diseñada precisamente para responder a eso: define los estándares que orientan cada parte de la relación terapéutica, desde la primera cita hasta la última conversación.
Estos principios éticos, desarrollados por entidades como el Colegio Oficial de la Psicología de España y por organismos europeos como la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA), dan estructura a la terapia. Son la razón por la que tu privacidad se toma en serio, tus decisiones son respetadas y la confianza puede crecer. Estos principios determinan cómo los psicólogos establecen los límites, explican el consentimiento informado, mantienen la competencia profesional, protegen la confidencialidad y actúan cuando algo en la sesión resulta confuso o incómodo.
En este artículo verás cómo se aplican esas normas en la práctica, qué protecciones tienes como cliente y cómo identificar señales de que un límite puede estarse difuminando. También conocerás cómo los psicólogos se mantienen responsables mediante supervisión, formación continua y códigos profesionales claros. Comprender las directrices que rigen la terapia ayuda a sentirte más estable, informado y con mayor control sobre tu propia experiencia.

Qué significa “ética profesional” en psicología
La ética profesional da forma a todos los aspectos de la relación terapéutica. Ayuda a los clientes a saber qué esperar y ofrece a los psicólogos un marco claro para un trato seguro y respetuoso. En España y en la Unión Europea, la ética no se considera un ideal abstracto, sino un conjunto de deberes concretos que los profesionales colegiados deben cumplir para garantizar tu seguridad, privacidad y autonomía.
Los principios fundamentales de la práctica ética
El trabajo ético se sustenta en cinco valores clásicos: beneficencia, fidelidad, integridad, justicia y respeto por los derechos de las personas. Estas ideas orientan la manera en que los psicólogos escuchan, deciden y protegen la información privada.
El Código Deontológico del Colegio Oficial de la Psicología de España los describe como el pilar de una práctica competente, lo que significa que toda decisión debe respaldar tu seguridad y dignidad.
Estos principios se reflejan en el día a día: el terapeuta escucha sin juicios, mantiene límites apropiados y se mantiene al día en conocimientos científicos. Evita situaciones que puedan poner en riesgo tu confianza, como asumir un doble rol o trabajar fuera de su nivel de formación. La práctica ética también implica reconocer los propios límites: si un psicólogo no es la persona adecuada para tus necesidades, debe ayudarte a encontrar a quien sí lo sea.
Por qué estos principios protegen la seguridad del cliente
Puede que no pienses en ética hasta que algo en terapia te incomoda, pero estas normas existen justamente para evitar problemas. Cuando los profesionales las siguen, el proceso se vuelve más estable, claro y centrado en tus necesidades.
Por ejemplo, las reglas de confidencialidad te permiten hablar con libertad. Los límites claros impiden que el terapeuta se involucre en tu vida personal de maneras que puedan resultar confusas o inseguras. Las normas sobre competencia garantizan que los psicólogos utilicen solo métodos para los que están cualificados.
La ética también te protege si surge un conflicto. Si las acciones de un profesional se ven afectadas por el agotamiento o el estrés personal, los códigos éticos exigen que busque supervisión o consulta. Este proceso mantiene la objetividad y preserva la calidad del tratamiento que recibes.
Cómo la ética moldea la relación terapéutica
La ética no solo evita daños: construye una relación estable y de confianza. Imagina que hablas de algo doloroso y tu terapeuta mantiene una presencia serena y centrada. Esa estabilidad no es casual: proviene de la formación, de los límites y de la ética que los sostiene.
Practicar de manera ética también significa trabajar contigo. Un psicólogo reflexivo revisa los objetivos de la terapia, presta atención a si el ritmo te resulta adecuado y te anima a expresar cualquier duda. La apertura forma parte del propio trabajo: tienes derecho a saber qué ocurre en sesión, pedir aclaraciones y participar en las decisiones sobre tu proceso.
Y cuando surgen desacuerdos - porque incluso en una buena terapia puede haber momentos tensos - , el marco ético orienta cómo avanzar. Un psicólogo atento se mantiene implicado, escucha, aclara la confusión y ajusta el rumbo si es necesario. Esa transparencia repara la confianza y mantiene el foco en lo esencial: tu progreso y tu sensación de seguridad.
Qué derechos tengo como cliente en terapia
Tus derechos en terapia son más que simples normas: son garantías pensadas para que te sientas seguro, respetado e informado cuando trabajas con un profesional colegiado. Cuando se respetan, la terapia se convierte en un espacio donde puedes expresarte libremente, decidir sobre tu tratamiento y comprender con claridad cómo funciona el proceso.
Consentimiento informado y transparencia
Antes de comenzar, el psicólogo debe explicarte en qué consiste el tratamiento: los objetivos que trabajaréis juntos, los métodos que podría utilizar, los límites de la confidencialidad, las tarifas, la política de citas y cancelaciones, y qué puedes esperar con el tiempo. El consentimiento informado no es una firma puntual, sino una conversación continua. A medida que la terapia evoluciona, el profesional revisa contigo los cambios, responde a tus preguntas y se asegura de que comprendas y aceptes la dirección del trabajo.
La transparencia también implica claridad sobre lo que el psicólogo puede y no puede ofrecer. Si algo excede su ámbito - como la prescripción médica - debe explicarlo y derivarte a otro profesional cualificado. La práctica ética exige honestidad sobre formación, experiencia y límites.
Confidencialidad y protección de datos
La confidencialidad es uno de los pilares más importantes de la terapia. En España, tu información está protegida por la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales (LOPDGDD) y por el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Esto significa que el psicólogo debe custodiar tus registros, proteger la comunicación digital y limitar el acceso solo a las personas autorizadas.
Existen algunas excepciones legales a la confidencialidad: riesgo inminente de daño, casos de abuso o requerimientos judiciales. Un profesional responsable explica estas excepciones desde el inicio para que no haya sorpresas. En el caso de la teleterapia, se aplican las mismas normas y las plataformas deben cumplir con las exigencias del RGPD para garantizar la privacidad.
Cuando la confidencialidad se maneja correctamente, permite una sinceridad más profunda que hace la terapia más eficaz. Muchas personas sienten alivio al comprender cómo se protege su información.
Derecho a preguntar o pedir aclaraciones
La terapia funciona mejor cuando participas activamente. Tienes derecho a hacer preguntas en cualquier momento - sobre los objetivos, las tarifas, los límites o cualquier aspecto que te resulte confuso. Los psicólogos éticos agradecen estas conversaciones porque refuerzan la confianza y el trabajo conjunto.

Si algo te resulta extraño o te incomoda, pedir explicaciones forma parte de tus derechos. El psicólogo debe responder con calma y respeto, sin ponerse a la defensiva. Esta actitud demuestra que la terapia es una colaboración, no una relación unilateral.
Derechos del cliente y su aplicación práctica
| Derecho del cliente | Qué significa | Cómo se refleja en la sesión |
|---|---|---|
| Consentimiento informado | Explicación clara del proceso, los objetivos y los límites | El terapeuta revisa la confidencialidad, los métodos y las expectativas antes de empezar |
| Confidencialidad | Tu información está protegida por la ética profesional y la ley | El terapeuta explica la normativa vigente y sus excepciones |
| Derecho a preguntar | Puedes solicitar claridad o plantear dudas en cualquier momento | El cliente pregunta por tarifas, límites o técnicas y recibe una respuesta respetuosa |
| Derecho a rechazar métodos | Puedes negarte a enfoques que te resulten incómodos | El terapeuta ofrece alternativas sin ejercer presión |
| Derecho a finalizar la terapia | Puedes interrumpir o cambiar de profesional cuando lo necesites | El terapeuta gestiona la transición y ofrece derivaciones adecuadas |
| Acceso a los registros | Puedes solicitar tus datos conforme a la ley | El terapeuta informa cómo y cuándo pueden entregarse los registros |
Comprender estos derechos no solo te protege, también te empodera. Cuando sabes que tienes voz y elección, la terapia se vuelve un proceso más estable, claro y colaborativo.
Cómo mantienen los psicólogos los límites éticos
Los límites son una de las razones por las que la terapia puede sentirse segura y estable. Delimitan un espacio donde puedes hablar con libertad sin que los roles se confundan. No se trata de rigidez ni de distancia emocional, sino de mantener el trabajo centrado en ti. Cuando un psicólogo respeta esos límites, la relación se mantiene clara, respetuosa y enfocada en tus necesidades.
Comprender las relaciones duales
Las relaciones duales se dan cuando un psicólogo asume más de un papel en tu vida: terapeuta y amigo, terapeuta y compañero de trabajo, terapeuta y socio comercial. En la mayoría de los casos, estas situaciones crean conflictos de interés o desequilibrios de poder que interfieren con la terapia. Por eso el Código Deontológico del Colegio Oficial de la Psicología de España desaconseja cualquier relación dual que pueda comprometer la objetividad o causar daño.
En la práctica, esto significa que el psicólogo no debe acudir a tus eventos personales, invitarte a los suyos ni realizar favores fuera del contexto profesional. Si vives en una comunidad pequeña donde los encuentros son inevitables, el terapeuta debe hablarlo contigo con claridad y establecer un plan para proteger tu privacidad y bienestar.
Autorrevelación saludable y no saludable
Los terapeutas a veces comparten pequeñas experiencias personales para generar confianza o ilustrar una idea útil. Si se hace con cuidado, esta autorrevelación puede hacer que la terapia sea más cercana y humana. Pero siempre debe servir a tus intereses, no a los del terapeuta.
La autorrevelación inapropiada es distinta: puede parecer que el terapeuta busca apoyo emocional o traslada sus problemas al cliente. Si el profesional empieza a hablar extensamente de su vida personal, de su estrés o de sus emociones esperando comprensión por tu parte, se cruza una línea. Los límites sanos aseguran que el peso emocional permanezca donde debe: en el trabajo terapéutico, no en la persona que acude a terapia.
Dinámica de poder en la terapia
Aunque las sesiones puedan sentirse cercanas, la terapia no es una relación entre iguales. El psicólogo posee formación, experiencia y una posición de autoridad que influyen en la dinámica. La práctica ética implica usar ese poder con responsabilidad: para apoyarte, nunca para influir o dirigir tus decisiones personales.
Por ejemplo, un terapeuta no debe presionarte para que tomes decisiones sobre tus relaciones, tu empleo o tu salud. Puede ayudarte a explorarlas, pero la elección final es siempre tuya. Respetar la autonomía del cliente es parte esencial de una atención ética y refuerza la confianza en el propio criterio.
Tipos de límites y ejemplos (saludables y preocupantes)
| Tipo de límite | Ejemplo saludable | Ejemplo preocupante |
|---|---|---|
| Emocional | El terapeuta se mantiene empático y presente | El terapeuta comparte sus problemas personales o busca consuelo del cliente |
| Físico | Distancia respetuosa; el contacto físico solo con consentimiento claro | Contacto innecesario o proximidad incómoda |
| Temporal | Inicio y fin de sesión previsibles | Sesiones que se alargan sin motivo o peticiones para verse fuera del horario profesional |
| Digital | Mensajería segura y plataformas que cumplen el RGPD | Seguir al cliente en redes sociales o enviar mensajes personales a altas horas |
| Financiero | Honorarios claros y facturación coherente | Cambios inesperados de tarifa, trueques o implicación económica |
| Relaciones duales | Separación estricta de roles profesionales y personales | Convertirse en amigo, pareja o colaborador del cliente |
Los límites éticos crean un marco sólido para el trabajo terapéutico. Cuando se respetan, las sesiones son más seguras, enfocadas y productivas. Si algo te resulta confuso o incómodo, hablarlo no solo es válido: forma parte del cuidado ético y saludable.
Qué señales de alerta deben conocer los clientes
La mayoría de las experiencias terapéuticas son seguras y constructivas, pero a veces algo puede sentirse extraño. No toda incomodidad implica una conducta poco ética: a menudo forma parte del proceso emocional. Aun así, hay patrones que pueden indicar problemas de límites o incumplimientos éticos. Reconocer estas señales te ayuda a proteger tu bienestar y saber cuándo detenerte, reflexionar o pedir ayuda.
Cruces y violaciones de límites
Un cruce de límites es un cambio poco habitual que no siempre resulta dañino. Por ejemplo, un terapeuta puede compartir brevemente una experiencia personal para ilustrar un punto o cambiar una cita por un imprevisto. Estas situaciones deben ser puntuales, intencionadas y claramente orientadas a tu progreso terapéutico.
Una violación de límites, en cambio, pone en riesgo tu seguridad o dignidad. Puedes sentirte confundido, presionado o emocionalmente responsable del terapeuta. Las violaciones rompen la confianza y dificultan la comunicación abierta. Cuando esto ocurre, algo debe revisarse de inmediato.
Si la decisión del terapeuta te beneficia a ti, probablemente sea un cruce. Si le beneficia a él o ella, probablemente sea una violación.
Cuándo puede estar en riesgo la confidencialidad
La confidencialidad es un eje central de la práctica ética. Los psicólogos están obligados a proteger tu privacidad según el Código Deontológico y la legislación de protección de datos (LOPDGDD y RGPD). Si algo te parece poco claro - por ejemplo, respuestas vagas sobre cómo se almacenan tus datos o qué plataforma se usa en terapia online - , es correcto preguntar.
- hablar de tu caso con otra persona sin tu consentimiento (salvo obligación legal);
- utilizar medios inseguros para tratar información sensible;
- no explicar de manera comprensible las excepciones a la confidencialidad.
Un psicólogo responsable revisará estos temas siempre que sea necesario y responderá sin evasivas ni incomodidad.
Señales de comportamiento poco ético o dañino
Algunas señales de alerta son sutiles; otras, evidentes. Tal vez notes incomodidad después de ciertos comentarios o percibas que los roles comienzan a confundirse. En otros casos, la situación es más clara.
- presión para compartir más de lo que deseas;
- el terapeuta centra la atención en sus propias necesidades;
- comentarios que suenan críticos, manipuladores o despectivos;
- autorrevelaciones excesivas que te hacen cargar con el peso emocional;
- contacto físico inesperado;
- invitaciones a encuentros fuera del espacio terapéutico;
- insinuaciones o conductas románticas o sexuales (estas son violaciones graves del código ético).
Si un terapeuta sugiere mantener en secreto ciertas interacciones - por ejemplo, “no cuentes esto a nadie” - , es una señal de alarma importante.
Cuándo las señales de alerta requieren ayuda inmediata
Si en algún momento te sientes inseguro, abrumado o asustado por el comportamiento de tu terapeuta, la prioridad es tu seguridad. Puedes detener las sesiones, buscar apoyo en otro profesional colegiado o contactar con personas de confianza. Las violaciones relacionadas con contacto físico, coerción o comportamientos románticos deben tratarse de inmediato.
- llama al 024, la Línea de Atención a la Conducta Suicida (España);
- si tú o alguien más está en peligro inmediato, marca el 112.
Estos servicios ofrecen atención confidencial y apoyo en tiempo real con profesionales capacitados.
Las señales de alerta no siempre significan que la relación terapéutica esté rota. A veces, una conversación directa resuelve los malentendidos. Pero si la conducta resulta repetidamente insegura o poco ética, pedir ayuda no solo es correcto: es esencial.
Cómo abordar preocupaciones sobre la ética de un psicólogo
No toda preocupación implica una falta ética. La terapia puede despertar emociones intensas y, a veces, incluso en relaciones profesionales sólidas surgen momentos confusos. Pero si algo no te deja tranquilo, tienes derecho a expresarlo. Los psicólogos comprometidos con su trabajo crean espacio para esas conversaciones, porque mantener la transparencia forma parte de la ética profesional.

Cómo hablarlo durante la sesión
Mencionarlo puede resultar incómodo, sobre todo si temes que cambie la relación. Un terapeuta con buena base ética se detendrá, escuchará y tratará de entender qué te hizo sentir mal. No necesitas un discurso preparado: basta con frases sencillas, como por ejemplo:
- «Algo de la última sesión se me quedó dando vueltas y me gustaría hablarlo.»;
- «¿Podemos revisar lo que pasó cuando…? No estoy seguro de cómo interpretarlo.»;
- «Me sentí incómodo cuando ocurrió X y quiero entender por qué.».
Un terapeuta respetuoso no reaccionará a la defensiva ni minimizará lo que dices. Escuchará con calma, hará preguntas para aclarar y tratará de entender tu experiencia. Muchas personas se sienten más seguras después de estas conversaciones: no porque todo fuera perfecto, sino porque el profesional respondió con transparencia y cuidado.
Cuándo pedir una consulta o una segunda opinión
A veces las preocupaciones son complejas o emocionalmente cargadas. En esos casos, puedes preguntar si tu psicólogo consulta con colegas o supervisores. En España, los profesionales colegiados suelen participar en supervisiones periódicas para mantener la práctica ética, contrastar perspectivas y cuidar su objetividad.
También puedes pedir una segunda opinión a otro profesional colegiado. No se trata de una queja, sino de una forma de obtener otra perspectiva. Un terapeuta responsable apoyará este paso y no intentará retenerte si necesitas claridad externa.
- sientes que tus comentarios son ignorados o desestimados;
- notas cambios en los límites que te confunden;
- no sabes si un comportamiento fue adecuado;
- dudas de si la terapia sigue alineada con tus objetivos.
La consulta externa aporta claridad, especialmente cuando las emociones o la dinámica de poder hacen difícil ver la situación con distancia.
Cómo cambiar de terapeuta de manera segura
Decidir cambiar de psicólogo no significa fracasar ni “abandonar”. A veces el vínculo no encaja o la confianza se ha visto afectada. Los profesionales éticos lo comprenden y te ayudan a hacer la transición sin problemas.
Puedes comunicar tu decisión directamente o, si resulta difícil, por escrito o mediante un breve mensaje. Lo importante es que te sientas seguro y acompañado. El terapeuta debe:
- respetar tu decisión sin culpa ni presión;
- ofrecerte referencias de otros profesionales si lo solicitas;
- ayudarte a transferir tus registros, si es necesario;
- garantizar la continuidad del tratamiento.
Si el problema es una falta ética grave, puedes decidir no volver a reunirte. También puedes contactar directamente con otro psicólogo y comenzar un nuevo proceso con alguien que te genere confianza.
El objetivo al plantear una preocupación no es generar conflicto, sino proteger tu bienestar emocional. Ya sea un malentendido o una falta más seria, mereces información clara, diálogo respetuoso y una vía de resolución. Un profesional ético abordará la situación con honestidad, humildad y cuidado.
Cómo los psicólogos se mantienen responsables y fomentan la práctica ética
La conducta ética no es algo que se aprenda una vez y ya está. Es un compromiso continuo que se desarrolla a lo largo de toda la carrera. La mayoría de los profesionales colegiados en España se toman la responsabilidad muy en serio porque protege a los clientes, fortalece la relación terapéutica y mantiene su trabajo alineado con la ciencia y la ley. Comprender cómo se sostienen estos mecanismos puede ayudarte a confiar más en la atención que recibes.
Supervisión y consulta
Incluso los psicólogos con experiencia no trabajan en aislamiento. Revisan casos con colegas para detectar puntos ciegos, mantenerse equilibrados y reflexionar sobre decisiones difíciles. Estas conversaciones siguen normas éticas claras y eliminan cualquier dato que pueda identificar a una persona, cumpliendo con el RGPD.
La supervisión ocupa un lugar esencial, sobre todo para los profesionales más jóvenes. Es un espacio donde se analizan casos, se revisan decisiones complejas y se comparan con los estándares de la profesión. Muchos psicólogos con años de práctica siguen acudiendo a supervisión, porque les ayuda a pensar con claridad, reducir el riesgo de desgaste emocional y ofrecer un servicio más seguro.
Competencia, colegiación y formación continua
Los psicólogos deben actuar dentro de los límites de su formación y competencia. Esto significa aplicar métodos que conocen, mantenerse actualizados con la evidencia científica y abstenerse de ofrecer servicios para los que no están cualificados.
En España, el ejercicio profesional exige estar colegiado y cumplir con la formación continua. Muchos Colegios Oficiales de Psicología exigen acreditar horas de actualización anual, que incluyen ética, diversidad cultural y nuevas técnicas basadas en la evidencia. El objetivo es sencillo: mantener a los profesionales preparados, responsables y actualizados.
Si un terapeuta se encuentra con una técnica desconocida, un caso complejo o una duda ética, debe buscar supervisión, derivar o formarse antes de continuar.
Cómo los terapeutas gestionan su propio estrés y sesgos
La terapia exige presencia emocional, atención constante y estabilidad, pero los psicólogos también son humanos. Las normas éticas les obligan a reconocer cuándo su bienestar puede afectar su trabajo. Si un profesional nota irritabilidad, fatiga o dificultad para concentrarse, debe recurrir a apoyo profesional, como:
- terapia personal;
- supervisión o consulta;
- ajuste de carga de trabajo;
- descansos estructurados o periodos de pausa.
No se trata de indulgencia, sino de responsabilidad profesional. El Colegio Oficial de la Psicología y la EFPA destacan la importancia del autocuidado y de la autovigilancia como parte de la ética del ejercicio. Cuando el psicólogo se cuida, el cliente recibe una atención más empática, clara y estable.
La responsabilidad en psicología se basa en la humildad, la transparencia y la reflexión constante. Estas prácticas protegen tu seguridad y garantizan que la terapia siga siendo un espacio sólido. Cuando los profesionales invierten en su propio desarrollo y bienestar, la calidad del trabajo crece y tú puedes sentir mayor confianza en la relación terapéutica.
Cuándo buscar apoyo inmediato o ayuda en crisis
La mayoría de las preocupaciones sobre la terapia pueden hablarse directamente con el psicólogo, pero hay momentos en los que la seguridad debe ser lo primero. Si algo te resulta abrumador, amenazante o físicamente inseguro, es importante saber a dónde acudir. Existen recursos que pueden ofrecerte apoyo inmediato, especialmente cuando las emociones son demasiado intensas para manejarlas a solas.

Si te sientes inseguro emocional o físicamente
Si alguna vez sales de una sesión con miedo, ansiedad o sensación de amenaza, confía en esa reacción. La terapia puede ser intensa, pero nunca debe hacerte sentir en peligro. Sentirse removido tras hablar de un tema difícil no es lo mismo que sentirse inseguro por el comportamiento del terapeuta.
Cuando tu seguridad se ve comprometida, puedes:
- pausar las sesiones de inmediato;
- contactar con una persona de confianza;
- buscar apoyo en otro profesional colegiado;
- anotar lo ocurrido para tener claridad más adelante.
No tienes que permanecer en un entorno que te haga daño: protegerte es la prioridad.
Si un terapeuta incumple normas éticas graves
Ciertas conductas exigen acción inmediata porque vulneran las bases de la ética profesional. Entre ellas están el contacto físico no deseado, los comentarios o insinuaciones sexuales, la coacción, las amenazas o cualquier petición de mantener el secreto de algo inapropiado. Estas situaciones pueden causar daño emocional significativo.
Si ocurre, puedes:
- suspender la terapia inmediatamente;
- buscar orientación en otro profesional colegiado;
- contactar con el Colegio Oficial de la Psicología de tu comunidad autónoma;
- recurrir a líneas de ayuda si te sientes desbordado o en peligro.
No eres responsable de gestionar la mala conducta de un terapeuta. Existen mecanismos y entidades para apoyarte.
Recursos de crisis en España
- llama al 024, la Línea de Atención a la Conducta Suicida (gratuita y confidencial);
- si tú o alguien más está en peligro inmediato, marca el 112.
Estos servicios ofrecen apoyo emocional inmediato y asistencia profesional en todo el territorio español. Pedir ayuda no es signo de debilidad, sino de responsabilidad hacia ti mismo.
Saber a quién acudir en una crisis es parte del autocuidado. La terapia debe ser un espacio seguro, pero si no lo es, nunca estás solo: hay recursos preparados para ayudarte a recuperar la estabilidad y encontrar el camino adecuado.
Conclusión
La ética profesional no es una lista colgada en una pared. Es lo que hace que la terapia sea un espacio predecible, seguro y respetuoso. Cuando un psicólogo sigue esas normas, puedes confiar en la privacidad, los límites claros y la transparencia. Esto te da libertad para hablar de lo que realmente importa y participar activamente en tu propio proceso.
Los profesionales éticos no rehúyen las conversaciones difíciles. Se mantienen responsables mediante la supervisión, la formación continua y la reflexión personal. Y cuando surgen dudas, siempre hay un camino: aclarar un malentendido, pedir una segunda opinión o encontrar un terapeuta que se adapte mejor a ti.
Si alguna vez te sientes desbordado o inseguro, el apoyo confidencial está disponible. Llama al 024 o al 112 si hay peligro inmediato. Buscar ayuda es una muestra de fortaleza, y hay profesionales dispuestos a acompañarte.
Referencias
1. Colegio Oficial de la Psicología de España. Código Deontológico del Psicólogo/a;
2. EFPA (Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos). Ethical Metacode;
3. Ministerio de Sanidad (España). Guía de derechos del paciente en salud mental;
4. Agencia Española de Protección de Datos. Reglamento General de Protección de Datos (RGPD);
5. Línea 024. Línea de Atención a la Conducta Suicida;
6. Consejo General de la Psicología. Buenas prácticas en la relación terapeuta-cliente.
FAQ
¿Todo lo que cuento a mi psicólogo es confidencial?
En la mayoría de los casos, sí. Los psicólogos siguen reglas estrictas de confidencialidad según el Código Deontológico y la ley española de protección de datos. Las únicas excepciones se refieren a riesgo grave para la vida, casos de abuso o requerimientos judiciales. Tu terapeuta debe explicarlas claramente al inicio del tratamiento.
¿Qué se considera un comportamiento poco ético en terapia?
Incluye violaciones de límites, incumplimiento de confidencialidad, explotación, intimidación o cualquier interacción romántica o sexual. También ejercer fuera de la competencia profesional o ignorar las inquietudes del cliente. Los psicólogos éticos son transparentes, respetuosos y responsables.
¿Qué puedo hacer si algo que hizo mi psicólogo me pareció incorrecto?
Puedes mencionarlo directamente en sesión con un lenguaje claro y tranquilo. Los psicólogos éticos escuchan sin juzgar y buscan entender lo ocurrido. Si la preocupación persiste, puedes solicitar una consulta, pedir una segunda opinión o cambiar de profesional.
¿Puedo cambiar de terapeuta si me siento incómodo?
Sí. Puedes finalizar la terapia en cualquier momento y elegir otro profesional colegiado. Un psicólogo responsable respetará tu decisión, te ofrecerá derivaciones si las solicitas y facilitará una transición sin presiones.
¿Están los psicólogos obligados a seguir un código ético?
Sí. En España, todos los psicólogos colegiados deben cumplir el Código Deontológico del Consejo General de la Psicología y la normativa europea. Estas normas abarcan límites, confidencialidad, competencia y conducta profesional.
¿Es normal sentirse mal después de una sesión?
Puede serlo, sobre todo después de abordar temas difíciles. El malestar emocional no siempre indica un problema ético. Sin embargo, si la incomodidad proviene del comportamiento del terapeuta o se repite, conviene hablarlo en la siguiente sesión.
¿Cuándo debo contactar con un servicio de crisis en lugar de mi terapeuta?
Si te sientes en peligro o necesitas apoyo inmediato, llama al 024 o al 112. Ambos servicios ofrecen atención gratuita y confidencial. Si existe riesgo para tu vida o la de otra persona, el 112 es la mejor opción.