Conexiones emocionales en la pareja: el concepto de las bids según Gottman
Sentirse ignorado emocionalmente en pequeños momentos puede resultar sorprendentemente doloroso. Muchas personas perciben tensión o distancia en su relación no después de grandes discusiones, sino tras interacciones cotidianas que parecen no llevar a ninguna parte. Aquí es donde entran en juego las bids de conexión. En la investigación de John Gottman sobre las relaciones de pareja, las bids de conexión se refieren a los pequeños, y a menudo sutiles, intentos que una persona hace para conectar emocionalmente con su pareja a lo largo del día.
Estos momentos pueden parecer normales, un comentario sobre el trabajo, una mirada compartida, una pregunta o un suspiro, pero la investigación demuestra que desempeñan un papel central en la sensación de cercanía o distancia entre los miembros de la pareja con el paso del tiempo. Según estudios longitudinales dirigidos por el psicólogo John Gottman, la manera en que las parejas responden a estas bids influye más en la estabilidad de la relación que la forma en que gestionan los grandes conflictos.
En este artículo aprenderás qué son realmente las bids de conexión, cómo aparecen en la vida diaria y por qué muchas veces pasan desapercibidas sin que exista mala intención. También veremos formas prácticas de responder de manera más ajustada y cómo identificar cuándo las dificultades de comunicación pueden beneficiarse del apoyo profesional. Esta información tiene un carácter informativo y no sustituye la atención psicológica, y está pensada para ayudarte a comprender mejor las dinámicas cotidianas de la relación.

¿Qué son las bids de conexión en la investigación de Gottman sobre las relaciones de pareja?
Las bids de conexión son las pequeñas formas cotidianas mediante las cuales una persona busca atención, apoyo o cercanía emocional por parte de su pareja. En el marco teórico de Gottman, una bid es cualquier intento de decir, de una forma u otra, “¿me ves?” o “¿estás conmigo?”. Estos momentos suelen ser discretos y fáciles de pasar por alto, pero constituyen el tejido emocional de la relación.
En esencia, las bids de conexión no tienen que ver con resolver problemas ni con mantener conversaciones profundas. Tienen que ver con el contacto emocional. Una bid puede ser una pregunta, un comentario, un gesto, una mirada o incluso un cambio en el tono de voz. Lo importante no es lo elaborada que sea la bid, sino que represente un deseo de conectar, aunque sea por un instante.
La idea central detrás de las bids de conexión
El trabajo de John Gottman se basa en décadas de observación de parejas en interacciones cotidianas, no solo en situaciones de conflicto. De esta investigación surgió una idea sencilla pero poderosa: las relaciones se construyen o se erosionan lentamente en los momentos ordinarios. Las parejas se envían constantemente bids de conexión, a menudo sin ser conscientes de ello.
Una bid puede sonar así:
- ¿Puedo contarte algo gracioso que me pasó hoy?
- ¿Has visto eso?
- Estoy agotado.
Ninguna de estas frases pide explícitamente cercanía emocional, pero cada una abre una puerta. La bid en sí es una invitación. La respuesta determina si esa puerta permanece abierta, se cierra en silencio o se cierra de golpe.
Es importante señalar que las bids no son un signo de dependencia ni de inseguridad. Forman parte normal de la interacción humana. Incluso las personas emocionalmente autónomas realizan bids a lo largo del día. Desear reconocimiento, calidez o atención compartida no es un defecto, es la forma en que se mantiene la conexión.
Por qué los pequeños momentos importan más que las grandes conversaciones
Muchas parejas asumen que la salud de la relación depende principalmente de manejar bien los grandes conflictos. Aunque la gestión del conflicto es relevante, la investigación de Gottman sugiere que es la acumulación de pequeños momentos lo que predice la satisfacción a largo plazo. Las parejas que responden de manera habitual a las bids del otro tienden a sentirse más seguras, cercanas y apoyadas, incluso cuando surgen desacuerdos.
La razón es sencilla. Las conversaciones importantes ocurren de vez en cuando. Las bids de conexión aparecen decenas de veces al día. Cada respuesta transmite un mensaje sutil: “eres importante para mí” o “ahora mismo estás solo”. Con el tiempo, estos mensajes van dando forma a la confianza emocional.
Por ejemplo, imagina que uno de los miembros de la pareja comenta de manera informal que se siente estresado por el trabajo. Si la otra persona levanta la mirada, escucha y responde con interés, la interacción refuerza la disponibilidad emocional. Si la respuesta es distracción o desinterés, el mensaje recibido puede ser muy distinto, incluso sin que exista mala intención.
Perder una bid no significa que la relación esté fracasando. Todos las perdemos en algún momento, sobre todo cuando estamos cansados o sobrecargados. Lo que destaca la investigación de Gottman es el patrón, no la perfección. Detectar y responder de forma constante a las bids, incluso de manera sencilla, ayuda a que la pareja se sienta conectada de una forma que ninguna conversación seria aislada puede sustituir.
Cómo aparecen las bids de conexión en las relaciones cotidianas
Las bids de conexión rara vez se presentan de forma clara o explícita. La mayoría de las veces aparecen como comentarios normales o pequeños comportamientos que, en apariencia, no tienen carga emocional. Por eso resultan tan fáciles de pasar por alto. Muchas personas esperan que la conexión llegue en forma de una conversación seria, cuando en realidad suele manifestarse de maneras mucho más discretas.
En la vida diaria, las bids de conexión están integradas en la rutina. Surgen mientras se prepara el café, se revisa el teléfono o se está a punto de acostarse. Al ser tan cotidianas, es posible que la pareja no las reconozca como intentos de conexión, aunque en esencia lo sean.
Bids verbales: palabras, preguntas e invitaciones
Algunas bids se expresan a través del lenguaje. No necesitan ser profundas ni emocionalmente intensas para contar como tales. Una bid verbal es cualquier intento hablado de captar la atención o el interés de la pareja.
Algunos ejemplos habituales son:
- compartir un pequeño detalle del día
- hacer una pregunta sencilla como “¿qué opinas?”
- hacer un comentario o una broma
- mencionar un recuerdo o una referencia compartida
Lo relevante es la intención que hay detrás de las palabras. Cuando alguien dice “esa reunión fue dura”, puede que no esté pidiendo un consejo. En muchos casos busca reconocimiento o empatía. Una respuesta breve que muestre interés puede ser suficiente para responder a la bid.
Bids no verbales y emocionales
No todas las bids se expresan con palabras. Muchas se comunican a través del lenguaje corporal, el tono de voz o el comportamiento. Estas suelen ser aún más fáciles de ignorar, sobre todo en momentos de estrés o prisas.
Las bids no verbales pueden incluir:
- un suspiro o un cambio en la postura
- contacto visual prolongado
- sentarse más cerca o iniciar el contacto físico
- expresiones faciales que indican entusiasmo o desánimo
Estas señales suelen transmitir estados emocionales de forma indirecta. Una persona que se deja caer en el sofá puede estar buscando consuelo. Alguien que tiende la mano puede estar pidiendo cercanía. Cuando estas señales pasan desapercibidas, la persona puede sentirse invisible, incluso sin que se haya dicho una sola palabra.

Por qué las bids suelen pasar desapercibidas
La mayoría de las bids que se pierden no son actos de rechazo. Suelen deberse a la distracción, el estrés o la sobrecarga mental. Las exigencias laborales, la crianza, los problemas de salud y las interrupciones digitales constantes compiten por la atención. Bajo estrés, la atención se estrecha de forma natural, lo que dificulta detectar señales emocionales sutiles.
Otro motivo habitual es la diferencia de expectativas. Un miembro de la pareja puede pensar que, si algo es importante, se expresará de forma clara. El otro puede creer que las necesidades emocionales deberían percibirse sin necesidad de explicarlas. Ninguna de estas posturas es incorrecta, pero la distancia entre ambas puede generar frustración silenciosa.
A continuación se muestra una ilustración sencilla de cómo esto se manifiesta en situaciones cotidianas.
| Ejemplo de bid | Qué busca la persona | Respuesta habitual que se pierde |
|---|---|---|
| “Mira esto” | Atención compartida | Silencio o atención al móvil |
| Compartir un meme | Conexión emocional | “Ahora no” |
| “¿Cómo te ha ido el día?” | Interés | Respuesta de una sola palabra |
| Suspirar o expresar cansancio | Apoyo | Cambiar de tema |
| Contacto físico casual | Afecto | Apartarse |
Si te reconoces en estos ejemplos, no estás solo. La mayoría de las parejas pierden bids con regularidad, especialmente en etapas exigentes. El punto clave de la investigación de Gottman no es eliminar por completo las bids perdidas, sino tomar conciencia de con qué frecuencia ocurren y de lo fácil que resulta cambiar el tono emocional de la relación con pequeñas respuestas.
Girar hacia el otro, girar en sentido contrario y girar contra el otro: por qué importan las respuestas
Lo que da forma a la cercanía emocional en una relación no es la bid en sí, sino la respuesta que le sigue. La investigación de Gottman describe tres formas habituales en que las parejas responden a las bids de conexión: girar hacia el otro, girar en sentido contrario y girar contra el otro. Con el tiempo, estos patrones de respuesta enseñan de manera silenciosa qué puede esperar cada miembro de la pareja a nivel emocional.
Una respuesta aislada rara vez define una relación. Lo que realmente importa es la repetición. Cuando el mismo tipo de respuesta aparece una y otra vez, pasa a formar parte del clima emocional de la pareja.
Girar hacia el otro: cómo se manifiesta la disponibilidad emocional
Girar hacia el otro implica reconocer la bid y responder con algún grado de implicación. No exige una conversación larga ni una respuesta perfectamente afinada. En muchos casos es algo breve y cotidiano.
Girar hacia el otro puede tomar formas como:
- mantener contacto visual y escuchar
- responder con curiosidad o calidez
- ofrecer un pequeño gesto de apoyo
- retomar el tema más tarde si en ese momento no es posible implicarse
Por ejemplo, si la pareja dice “he tenido un día duro”, girar hacia el otro puede consistir simplemente en responder “suena difícil” y prestar atención. Incluso una respuesta breve comunica disponibilidad. Con el tiempo, estos momentos construyen seguridad emocional, porque cada persona aprende que, al acercarse, suele encontrar cuidado.
Girar en sentido contrario y girar contra el otro: patrones habituales
Girar en sentido contrario ocurre cuando una bid se ignora o pasa desapercibida. La respuesta puede no ser hostil, pero carece de implicación. La distracción, el hacer varias cosas a la vez o responder con retraso suelen entrar en esta categoría.
Girar contra el otro es más activo. Implica responder con irritación, sarcasmo, crítica o descalificación. Este tipo de respuesta no solo pierde la bid, sino que se opone a ella.
A continuación se muestra cómo se diferencian estos patrones en interacciones cotidianas.
| Patrón de respuesta | Cómo se manifiesta | Impacto habitual |
|---|---|---|
| Girar hacia el otro | Reconocer e implicarse | Refuerza la confianza y la cercanía |
| Girar en sentido contrario | Ignorar o distraerse | Genera distancia emocional |
| Girar contra el otro | Crítica o sarcasmo | Deteriora la seguridad emocional |
Cómo las respuestas repetidas moldean la seguridad emocional
La seguridad emocional crece cuando la pareja experimenta una respuesta coherente. Cuando las bids reciben interés o cuidado la mayor parte del tiempo, las personas se sienten más cómodas al mostrarse abiertas. Se atreven a asumir riesgos emocionales, comparten preocupaciones antes y se recuperan con mayor facilidad de los conflictos.
Cuando las bids se pierden o se rechazan con frecuencia, puede desarrollarse un patrón distinto. Las personas dejan de acercarse. En lugar de expresar necesidades, se retraen o acumulan resentimiento. Este cambio suele producirse de manera gradual, sin un punto de inflexión claro.
Imagina a alguien que comenta repetidamente que se siente desbordado y recibe poca respuesta. Con el tiempo puede decidir que es más sencillo no decir nada. La otra persona puede interpretar el silencio como autonomía, mientras que quien calla lo vive como soledad. Ninguna intención es dañina, pero la distancia emocional aumenta.
El trabajo de Gottman subraya que las relaciones no se deterioran por perder alguna bid de forma puntual. Se resienten cuando girar en sentido contrario o girar contra el otro se convierte en la norma. La parte alentadora es que los patrones de respuesta pueden cambiar. Incluso pequeños aumentos en girar hacia el otro pueden restablecer la sensación de conexión y seguridad, sobre todo cuando la pareja toma conciencia de cómo funcionan estos momentos cotidianos.
Cómo responder a las bids de conexión de forma más eficaz
Responder a las bids de conexión no exige una disponibilidad emocional constante ni habilidades comunicativas perfectas. Lo más importante es mostrarse receptivo con la frecuencia suficiente para que la pareja se sienta tenida en cuenta. La investigación de Gottman pone el acento en una disponibilidad suficientemente buena, no en una sintonía impecable. Las respuestas pequeñas y constantes resultan mucho más relevantes que los grandes gestos.
Muchas personas temen que responder a cada bid implique dejarlo todo o mantener conversaciones largas. En la práctica, girar hacia el otro puede ser breve, sencillo y compatible con la vida cotidiana.

Formas sencillas de girar hacia el otro sin darle demasiadas vueltas
Girar hacia el otro empieza por el reconocimiento. Incluso una respuesta corta puede transmitir presencia emocional.
Algunas estrategias útiles son:
- hacer una pausa y mantener un breve contacto visual
- responder con unas pocas palabras atentas
- reflejar lo escuchado, por ejemplo “suena frustrante”
- mostrar interés con una pregunta de seguimiento
Por ejemplo, si la pareja comparte una pequeña historia mientras estás ocupado, decir “quiero escucharte, ¿lo vemos en cinco minutos?” sigue contando como girar hacia el otro. No se ignora la bid, se pospone la implicación sin romper la conexión.
Lo que a menudo interfiere es la creencia de que la respuesta tiene que ser profunda o especialmente acertada. No es así. La disponibilidad tiene más que ver con estar presente que con hacerlo perfecto.
Qué hacer cuando estás cansado o emocionalmente saturado
El estrés, el cansancio y la sobrecarga emocional dificultan la capacidad de responder. Es algo normal. Bajo presión, la atención se reduce y las señales emocionales resultan más difíciles de detectar. En estos momentos, el objetivo no es forzar la conexión, sino comunicar los propios límites sin cerrar la puerta.
Girar hacia el otro mientras se establece un límite puede sonar así:
- “estoy muy cansado, pero luego quiero estar contigo”
- “ahora no tengo energía para hablar, pero me importas”
- “¿podemos retomarlo después de cenar?”
Estas respuestas evitan que las bids se conviertan en rechazos silenciosos. Permiten que la pareja entienda que la falta de implicación tiene que ver con la capacidad del momento, no con el desinterés.
Reparar las bids perdidas sin reproches
Todo el mundo pierde bids en algún momento. Lo importante es la reparación. Reparar no requiere un discurso de disculpa ni una conversación profunda. Puede ser tan sencillo como volver al momento más tarde.
La reparación puede adoptar formas como:
- “me he dado cuenta de que antes no respondí”
- “estaba distraído antes, pero ahora quiero escucharte”
- ofrecer un pequeño gesto de cercanía tras un momento perdido
Si alguna vez te has sentido ignorado sin intención, sabes lo reparador que puede resultar este gesto. Restablece la confianza al mostrar conciencia y cuidado. Con el tiempo, la reparación enseña a ambos miembros de la pareja que los momentos perdidos no tienen por qué convertirse en distancia emocional.
Responder mejor a las bids no implica cambiar la personalidad ni volverse más expresivo. Consiste en detectar oportunidades de conexión y responder de maneras realistas para la propia vida. Incluso pequeños cambios hacia el reconocimiento pueden hacer que las interacciones cotidianas resulten más cálidas y seguras.
Cuándo las bids perdidas señalan una tensión más profunda en la relación
Perder bids de conexión de vez en cuando forma parte de la experiencia humana. El estrés, la distracción y la fatiga emocional afectan a todos. Sin embargo, cuando las bids perdidas se convierten en el patrón dominante de la relación, pueden indicar una tensión más profunda que va más allá de la desintonía cotidiana.
La diferencia clave no es que existan bids perdidas, sino lo que ocurre después. Las relaciones saludables incluyen momentos perdidos y reparación. Las relaciones tensionadas suelen incluir momentos perdidos sin reparación.
Patrones que van más allá de la desintonía cotidiana
La desconexión ocasional se siente de forma distinta a la distancia emocional crónica. Cuando las bids se ignoran de manera repetida o se responden con irritación, las personas suelen dejar de acercarse. Este cambio suele producirse de forma silenciosa. Uno de los miembros de la pareja puede volverse más retraído, mientras que el otro puede sentirse confundido ante la pérdida de cercanía.
Algunos patrones que pueden señalar una dificultad más profunda son:
- retirada emocional repetida tras intentos de conexión
- respuestas frecuentes de girar contra el otro, como sarcasmo o desprecio
- ausencia de reparación tras bids perdidas
- creciente resistencia a compartir sentimientos o experiencias diarias
Estos patrones no significan que la relación esté condenada al fracaso. Sí sugieren que el estrés, los conflictos no resueltos o heridas emocionales de larga duración pueden estar influyendo en la forma en que la pareja responde.
Cuándo la terapia de pareja puede ser útil
Cuando las habilidades de comunicación por sí solas no están cambiando el patrón, la terapia de pareja puede ofrecer un apoyo estructurado. Los enfoques basados en la evidencia, incluida la terapia de pareja basada en el método Gottman, trabajan directamente la disponibilidad emocional, la reparación y la reconstrucción de la confianza a través de las interacciones cotidianas.
En el espacio terapéutico, la pareja puede ralentizar las interacciones, identificar bids perdidas y practicar el girar hacia el otro en un entorno más seguro. Este trabajo no consiste en asignar culpas. Se centra en comprender cómo el sistema nervioso, los niveles de estrés y las experiencias previas de cada persona influyen en la capacidad de responder en el presente.
Según el Consejo General de la Psicología de España, buscar orientación psicológica en la relación es adecuado cuando la desconexión emocional se mantiene en el tiempo, los conflictos se repiten o los intentos de reconectar generan más frustración que alivio.
Cómo saber cuándo es el momento de buscar apoyo profesional
Si las conversaciones sobre la conexión terminan de forma constante en bloqueo, hostilidad o sensación de desesperanza, puede ser el momento de buscar ayuda profesional. Un psicólogo o terapeuta de pareja colegiado puede ayudar a comprender los patrones relacionales sin patologizar a ninguna de las partes.

Este artículo tiene un carácter informativo y no sustituye la atención profesional. Si el malestar emocional en la relación empieza a afectar a la salud mental, al funcionamiento laboral o a la sensación de seguridad personal, buscar apoyo es un paso responsable.
Si tú o tu pareja experimentáis pensamientos de autolesión o sensación de peligro, llama al 024, la Línea 024 de atención a la conducta suicida en España. En caso de peligro inmediato, llama al 112. La ayuda confidencial está disponible las 24 horas.
Referencias
1. Gottman, J. M., Gottman, J. S. The Seven Principles for Making Marriage Work. Harmony Books. 2015.
2. Gottman, J. M. What Predicts Divorce. Lawrence Erlbaum Associates. 1994.
3. Consejo General de la Psicología de España. Guías y recursos sobre intervención psicológica en pareja. 2023.
4. Ministerio de Sanidad de España. Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud. 2022.
Conclusión
Las bids de conexión son pequeños momentos que, acumulados, definen la cercanía emocional en una relación. No se trata de gestos grandiosos ni de conversaciones profundas constantes, sino de la disponibilidad cotidiana para reconocer al otro. La investigación de Gottman muestra que responder de forma consistente a estas invitaciones, incluso de manera sencilla, fortalece la confianza y la seguridad emocional.
Perder alguna bid es inevitable. Lo que marca la diferencia es la capacidad de reparar y de volver a girar hacia el otro. Cuando las parejas toman conciencia de estos patrones y ajustan pequeñas respuestas diarias, la relación suele volverse más estable y satisfactoria. Comprender las bids de conexión ofrece un marco útil para observar la dinámica relacional con mayor claridad y compasión.
Preguntas frecuentes
¿Las bids de conexión son lo mismo que pedir atención?
No exactamente. Una bid de conexión no siempre es una petición directa de atención. A menudo es un intento sutil de compartir un momento, una emoción o una experiencia. Puede expresarse de forma verbal o no verbal y no siempre es consciente.
¿Qué ocurre si mi pareja y yo tenemos estilos distintos de expresar bids?
Es muy habitual que las personas difieran en cómo expresan y perciben las bids. Algunas son más directas, otras más implícitas. Reconocer estas diferencias y hablar de ellas puede reducir malentendidos y facilitar respuestas más ajustadas.
¿Perder bids significa que la relación está en peligro?
No. Todas las parejas pierden bids en algún momento. El riesgo aparece cuando las bids se pierden de forma sistemática y no hay reparación. El patrón a lo largo del tiempo es más importante que episodios aislados.
¿Se pueden mejorar las respuestas a las bids con práctica?
Sí. La sensibilidad a las bids aumenta con la conciencia y la intención. Pequeños cambios, como prestar atención al tono o al momento en que la pareja se acerca, pueden mejorar notablemente la calidad de la conexión.
¿Cuándo conviene acudir a un profesional?
Cuando la desconexión emocional persiste, las conversaciones terminan en bloqueo o hay un impacto significativo en el bienestar psicológico, acudir a un psicólogo o terapeuta de pareja colegiado en España puede ser de ayuda.